20 nov 2014

Estado de la economía (Parte II de III)

Sobreacumulación y tasa de beneficio

El debate sobre el impase de las políticas monetarias en el seno de las organizaciones financieras no puede ser apreciado en su justa medida mas que si se plantea claramente que no se trata de una crisis financiera sino de una gran crisis económica mundial. Crisis que expresa las contradicciones más fundamentales del capital y muestra el fracaso y el fin del modo en el que el capital bajo hegemonía americana ha tratado de contener estas contradicciones al mismo tiempo que las agravaba. La acumulación de capital ficticio sobre un período de tiempo tan largo y, por consiguiente, la hipertrofia de los mercados financieros mundializados, tiene como consecuencia que la expresión de estas contradicciones en la esfera financiera sea más importante, adquiriendo formas más variadas y complicadas que en el curso de las tres grandes crisis anteriores. Al lado de las bolsas y de los bancos (en los que se concentraron los episodios financieros de la crisis de 1929 -crash de Wall Street- a 1932-33 -crisis de bancos en los Estados Unidos y Alemania-) se han ampliado el tipo de inversores y los mercados de títulos que hacen más complicada la gestión de la dimensión financiera de la crisis por parte de los bancos centrales.

Más allá de las características específicas de cada gran crisis, la sobreacumulación del capital y la superproducción de mercancías constituyen siempre su característica central. En la crisis actual, también. La insaciable sed de plusvalía por parte del capital y el hecho de que el capital "quiere que se produzca exclusivamente para él cuando los medios de producción deberían servir al desarrollo continuo de la vida social", junto con la competencia de los oligopolios en el mercado mundial, explican que las crisis sean siempre crisis de sobreacumulación de las capacidades productivas, cuyo corolario es la sobreproducción de mercancías. Esta sobreacumulación y sobreproducción tienen por referencia la tasa de beneficio mínima a la que los capitalistas están dispuestos a invertir y a producir. La amplitud de la sobreacumulación está en función del recurso al endeudamiento de los EE UU y de los países de la OCDE que ha prolongado la acumulación desde 1998, ocultando el movimiento subyacente de la tasa de beneficio y retrasando el inicio de la crisis. En el caso de China han jugado a la vez tanto la creación de capacidades de producción mediante la inversión directa de los grupos estadounidenses y japonenses (China, "el taller del mundo") como los mecanismos de sobreacumulación específicos arraigados en la competencia entre fracciones del aparato dirigente del Partido Comunista chino a nivel de las regiones y de las grandes ciudades. A partir de 2008, también ha jugado un papel importante, la masiva intervención estatal coordinada por muchos de los gobiernos del G20 a fin de preservar las posiciones de sus grupos industriales, sobre todo en los países con un fuerte peso de la industria del automóvil. La sobreacumulación y la sobreproducción se manifestaron, por tanto, bajo la forma de localización de nuevas inversiones, sobre todo de grupos europeos, en los grandes mercados "emergentes" (China, India, Brasil), de una fuerte acentuación de la competencia y, en un número creciente de sectores, de una guerra de precios en la que la reducción de los salarios y la creciente precarización del empleo constituyen los instrumentos esenciales para el capital. Los gobiernos y los dirigentes de las organizaciones internacionales, con la OMC a la cabeza, se felicitan del débil ascenso del proteccionismo. Pero siempre ha habido, y aún sigue existiendo de forma creciente, una "exportación del paro" de los países más "competitivos" hacia los que lo son menos.
Las estimaciones cifradas de la sobreacumulación sólo existen para un pequeño número de industrias. La del acero es una de ellas. Un estudio reciente estima que la sobrecapacidad de producción en ese sector es de alrededor de 500 millones de toneladas a nivel mundial, concentradas fundamentalmente en China pero presentes, también, en Japón, Rusia, Corea del Norte y la UE. Los juicios en marcha en la OMC a causa del dumping se han multiplicado ya que la industria del acero es una de las que la inversión directa en el extranjero es débil y donde la exportación de mercancías conlleva simultáneamente la exportación del "paro" hacia otros países. Sólo la sobrecapacidad de producción de China supone 300 millones de toneladas; es decir, el equivalente a la capacidad total de la UE/. En las sesiones de la Asamblea Nacional Popular de marzo de 2014, el acero, el cemento y el vidrio fueron los principales industrias citadas en situación de sobrecapacidad absoluta en el informa del nuevo jefe del PCC Li Keqiang. Otros estudios chinos distinguen lo que ellos denominan "sobrecapacidad en relación a la demanda externa". Un informe de los industriales de Hunan establece una lista en cuya cabeza se encuentra el textil, la ropa, el calzado, pero también industrias sofisticadas como la eólica y los equipos fotovoltaicos donde existe el riesgo de proteccionismo.
En los Estados Unidos donde la crisis hipotecaria fue fruto de una superproducción, muy especulativa, de viviendas, basada en mecanismos de titularización, acompañada de la formación de sobrecapacidades en la industria de la construcción, los efectos de estos mecanismos aún perduran, aunque se considere que el hundimiento del mercado inmobiliario tocó fondo en 2013. En Europa, España está en la misma situación. Y, más en general, desde 2009 en muchas industrias los cierres de las plantas y los despidos han conducido a la destrucción de medios de producción y puestos de trabajo que vienen a engordar el número de parados en las empresa de acabado pero también, fuertemente, en las subcontratas. En la industria del automóvil, los dirigentes de los grupos nacionales y extranjeros consideran que los cierres son aún insuficientes. En junio de 2013, 58 fábricas funcionaban por debajo del 75% de su capacidad. La cifra dada sobre el antiguo bastión obrero de Mirafiore de la Fiat en Turin fue incluso del 16%. Es preciso interpretar esta cifra. En una industria en la que los cierres son producto de estrategias de reestructuración y reconfiguración interna permitidas por la doble libertad de inversión directa y de reimportación de la producción de las plantas situadas en el extranjero, la cifra sólo expresa el hecho de que la producción ha sido retirada poco a poco para hacer fracasar la combatividad obrera tras haber obtenido la firma de acuerdos "mayoritarios" con ciertos sindicatos. Acuerdos que sirven de punto de referencia para otras empresas del grupo. Un ejemplo perfecto de la "deslocalización por desplazamiento de las nuevas inversiones" es el de Renault, que abrió una gran factoría en Marruecos de donde reimportaba una gran parte de la producción hacia Francia y la UE. Cuando el patrón de Ford declara que las sobrecapacidad aún son muy elevadas en Europa no hace otra cosa que anunciar que va a continuar cerrando plantas y que otros grupos harán lo mismo.
No voy a entrar aquí en el debate sobre las estimaciones estadísticas de la evolución de la tasa de beneficios (sobre todo porque para hacerlo uno mismo tiene que ser capaz de "producir curvas"): ni para la fase precedente de 2007-2008, ni para la actualidad, en la que determinados cálculos a partir de cifras estadounidenses ofrecen un nuevo incremento de la tasa de beneficio, lo que indiscutiblemente es el caso para el núcleo duro del capital financiero; a saber: los grupos que cotizan en Bolsa y no solamente en los Estado Unidos. Me limitaré a observar que su nivel -el de la tasa de beneficio- no es lo suficientemente elevado como para animar a los grandes grupos manufactureros y a los de servicios tomados en conjunto, a invertir de nuevo a una escala que tenga efectos sobre la tasa de crecimiento. Mi interpretación es que existe un debilitamiento de los factores señalados por Marx para contrarrestar la tendencia a la baja de la tasa de beneficio. Existen diversos procesos en marcha. Sería necesario un artículo entero para una análisis profundo, así que me limitaré a generalizar sobre tres puntos. En primer lugar, desde hace ya 15 años, el capital se beneficia de una fuerte tasa de explotación como fruto combinado de la puesta en competencia de los trabajadores de los distintos países y continentes y de la informatización de los procesos de trabajo en todos los sectores, sin que ahora haya certezas de que ese proceso se vaya a dar al mismo ritmo que antes. Un estudio de Natixis, por ejemplo, constata " un debilitamiento tendencial del crecimiento de la productividad global de los factores tanto en EE UU como en Europa " y lo sitúa incluso como la "causa de la crisis". En segundo lugar, la dimensión de la sobrepoblación relativa a escala mundial es tal que, lejos de jugar en el sentido de un incremento de la tasa de beneficio, el paro masivo y la pauperización se convierten en una fuente de costo para el capital (debido, por ejemplo, al costo de los controles de los flujos migratorios y de los efectos desestabilizadores de las guerras regionales, aún cuando determinados grupos capitalistas se beneficien de ellos). Por último, en lo que concierne a la reducción del precio de los elementos del capital constante, si bien es efectiva para los bienes de equipo en sentido amplio (incluyendo la informática), globalmente el movimiento es inverso para la energía y muchas de las materias primas. A estos tres puntos es necesario añadir un cuarto sobre el que no hay discusión. Si el comercio exterior permite a tal o cual segmento nacional del capital frenar la tendencia a la baja de la tasa de beneficio, ahora, con la configuración del mercado mundial ya no existe, ni para el capital ni para nadie, nada de "exterior".
No estando en perspectiva ninguna mejora -aunque sea mínima- y dado que el capital ficticio es mayor que nunca, las instituciones monetarias internacionales y los bancos centrales se sitúan en primera línea. Y lo están sobre todo porque la liberalización y la desregulación económica, con el efecto agravante de las deudas públicas planteadas como imborrables, la política monetaria se ha convertido en el único instrumento de política macroeconómica.

Garantía de rescate permanente para los bancos y crecimiento basado en la continua inyección de liquidez

"Pasar de los mercados impulsados por la liquidez a los mercados impulsados por el crecimiento": esa es la traducción más fiel del subtítulo en inglés del informe del FMI ("Moving from Liquidity-to-Growth-Driven Markets"), del que en francés no existe más que un resumen al que le falta el subtítulo pero también la claridad y el mordiente del original. El hilo conductor es el siguiente: la votación por el Congreso de los EE UU del TARP (plan Paulson) evitó que la brutal crisis de finales de 2008 se transformara en una crisis sistémica mundial. El rescate de varios grandes bancos y de aseguradoras así como el apoyo otorgado a General Motors y Chrysler, seguido de medidas de rescate similares en Europa y del nuevo plan bajo el mandato de Obama, sin olvidar las medidas adoptadas en China por el PCC, permitieron poner freno a la recesión mundial. Pero los mecanismos mundiales de valorización del capital por apropiación de la plusvalía ha dependido permanentemente de la inyección continua de moneda por parte del Fed y de otros bancos centrales.
Empecemos por la garantía de rescate de la que se benefician los mayores bancos. El tercer capítulo del informe del FMI contiene un apartado titulado "¿A cuanto llega la subvención implícita de la que se benefician los bancos considerados como demasiado importantes para evitar que quiebren? ("How big is the implicit subsidy for banks considered too important to fail?"). Como se dice al final del informe, este apartado no ha provocado muchos comentarios. Oculto tras un lenguaje diplomático, el FMI constata que la amplitud de los fondos puestos a disposición de los bancos importantes a nivel sistémico (systemic important banks) en 2008 "ha dejado pocas dudas en cuanto a la voluntad de los gobiernos de salvarlos de la quiebra. Lo que ha reforzado el estímulo para que crezcan en tamaño, de manera que juntos, con el apoyo ocasional dado por los gobiernos a las fusiones bancarias, el sector se ha concentrado en muchos países en donde antes no lo estaba". Las estadísticas que apoyan esto muestran que el poder de las finanzas no es un fantasma. La concentración bancaria no ha hecho más que aumentar. La proporción del total de activos de los tres bancos más importantes se sitúa alrededor del 65% en España y Francia y del 60% en el Reino Unido. Evidentemente, en paralelo, los "gobiernos han lanzado reformas financieras" (ratios de liquidez más exigentes, una mayor supervisión bancaria, etc.). Trabajan siempre en la misma dirección, tal y como lo dice el FMI, que concluye: "en cualquier caso, la probabilidad anticipada de que los bancos importantes a nivel sistémico serán rescatados en caso de quiebra sigue siendo fuerte en todos los países". En el terreno cuantitativo, "las subvenciones públicas siguen siendo elevadas, más en la zona euro que en los EEUU". Una de sus consecuencias es la "distorsión de la competencia". Al igual que existen diferencias en las tasa de interés sobre los préstamos a los Estados también existen diferencias a favor de los bancos que gozan del apoyo gubernamental.
Desde 2007 la inyección de moneda bajo las modernas formas de funcionamiento de "producción de dinero" (compra de bonos del Tesoro y de activos financieros, incluidos los hipotecarios) ha conocido un crecimiento exponencial. Lo que se anunció en el tercer trimestre de 2008 como una respuesta específica y coyuntural a una crisis excepcional, a partir de 2009 se ha convertido en un crecimiento de liquidez puro y duro. Desde 2007, el volumen de activos de los bancos centrales "se ha más que duplicado (…) para alcanzar una cantidad sin precedentes de 20 billones de dólares (más del 30% del PIB mundial)". En el caso de la Fed, a cuyo balance se puede acceder fácilmente desde julio de 2014, sobre un activo total de 4,4 billones de dólares, 2,4 billones están en bonos del tesoro y títulos de deuda pública, y 1,6 billones se encuentran bajo la forma de títulos hipotecarios. Es ahí donde se encuentra la explicación de la mejora que experimenta la economía estadounidense desde 2012. En los países centrales, los préstamos a los bancos han sido, por decirlo de alguna manera, gratuitos. A todo lo largo de ese período y aún en 2013, "los bancos centrales de las economías avanzadas han mantenido sus tipos de referencia nominales casi a cero y sus tipos reales a nivel negativo".

"Eficacidad débil" y efectos perversos de las políticas monetarias en los países centrales

Es obligado constatar, escribe el BPI, "la débil eficacia de las políticas monetarias". Los ejemplos son numerosos. En el caso de los grupos industriales, las tasas de interés muy bajas les permitían comprar sus propias acciones en bolsa para mantener las cotizaciones. De ese modo, esos grupos no se ven obligados a echar mano de los fondos de reserva y sus departamentos financieros pueden servirse de los mismos para realizar inversiones especulativas como lo hacen los fondos financieros. En lo que respecta a los bancos, el principal objetivo fue utilizar las tasas de interés reales muy bajas o negativas para reconstituir sus fondos propios en los balances "oficiales". En la zona euro, por ejemplo, en 2011 la banca obtenía créditos del BCE al 1% y prestaba a Estados como el griego al 6% o más.
Georges Papandreu lo constató amargamente antes de ser desembarcado por Angela Mekel y Nicolas Sarkozy en el G20 de Cannes por haber insinuado recurrir a un referéndum. Actualmente, los bancos (al igual que los fondos de inversión) prestan a los Estados a tasas bastante más bajas, incluso a las "economías que se encuentran en recesión y qe presentan, si damos credibilidad al BPI, riesgos de suspensión de pagos reales". Pero como todo el mundo lo sabe, no prestan a las pequeñas y medianas empresas ni a las familias. Conocíamos "las recuperaciones sin empleo", y desde 2009 conocemos recuperaciones (débiles) sin "crédito".
La debilidad del crédito a las empresas y a los hogares viene acompañada de un proceso en el que su efecto es incrementar de nuevo la fragilidad financiera del sistema. De entrada, ha habido un nuevo impulso delshadow banking, es decir, "la finanza de la sombra" o sistema bancario "paralelo". "El papel de los establecimientos financieros no bancarios, escribe el BPI, se ha incrementado a medida que la intermediación del mercado crecía en importancia tras la retirada de los bancos. Las sociedades de gestión de activos, cuyas carteras se han expandido rápidamente estos últimos años, constituyen en adelante una importante fuente de crédito". Lo que omite recordar el BPI, al igual que muchos otros informes, es que una buena cantidad de estas "sociedades de gestión de activos" son filiales de los grandes bancos, llamados, "comerciales". Las operaciones de estas filiales "no se muestran" en los balances de la casa matriz, pero estos bancos tienen un pie en el sistema "paralelo". Ya hemos visto sus consecuencias para el sistema en los años 2007-2008. La garantía de rescate casi total de la que gozan los grandes bancos no puede más que animarles a volver a recurrir a filiales de riesgo. De forma más general, constata el BPI, "los inversores institucionales han absorbido volúmenes excepcionales de nuevas obligaciones emitidas por empresas, en particular aquellas de calificación débil. El volumen de emisiones brutas en el segmente de altos rendimiento ha subido en flecha, pasando de una media trimestral de 30 millardos de dólares antes de la crisis a 90 millardos de dólares por trimestre en 2013. Y todo ello en una economía mundial con un crecimiento muy débil. Texto: François Chesnais. Ver también: Parte I






15 nov 2014

Estado de la economía (Parte I de III)

El 16 de julio de 2007, el banco de inversiones Bear Stearns anunció la quiebra de dos de sus filiales de inversión de alto riesgo (hedge fund). Su propagación mundial no se hizo esperar. El 9 de agosto BNP-Paribas cerraba, a su vez, tres fondos de alto riesgo en situación de quiebra. De Alemania llegó la noticia de las grandes dificultades que atravesaban varios bancos regionales (Landesbank) a los que el Deustsche Bank, que se suponía libre de sospecha, había vendido títulos basura bajo la forma de "productos estructurados" que incluían préstamos hipotecarios irrecuperables.
Así comenzó la primera fase de la crisis económica y financiera mundial, la de los títulos llamados "subprime". Quince días más tarde en Londres y Nueva York el mercado de los préstamos a corto y muy corto plazo (money market) quedaba paralizado e incluso bancos muy importantes dejaron de realizar préstamos compartidos over-night (préstamos para cerrar cuentas formalmente en equilibrio). A partir de principios de septiembre, uno de los indicadores claves de la coyuntura financiera mundial, a saber, la tasa de interés londinense sobre los préstamos a muy corto plazo, el Libor, aumentaba fuertemente y no bajaba a pesar de la intervención coordinada de los bancos centrales. El 27 de setiembre de 2007, el séptimo banco británico, el Northern Rock, que se había implicado mucho en los préstamos hipotecarios, quebraba y era puesto bajo control estatal (una forma incorrecta de nombrar la "nacionalización", que no es sino una forma acabada de la socializar las pérdidas a cargo de las y los trabajadores-contribuyentes). Más tarde, en marzo de 2008 llegó la quiebra de Bear Stearns y su recompra a precio de saldo por la JP Morgan Chase y en septiembre de 2008 la quiebra de Lehmann Brothers. La intervención de la Fed [Banco central de los EE UU] y del gobierno americano así como la de sus homólogos europeo evitó una crisis financiera sistémica mundial. Pero la amplitud de la superproducción (que el recurso generalizado e intensivo al crédito había ocultado durante años) no les permitió evitar que la economía estadounidense entrara en recesión seguida, unas semanas después, por la de muchos otros países; sobre todo los de la Unión Europea. La caída de la producción y de los intercambios mundiales a partir de finales de 2008 y durante todo el 2009 no se detuvo mas que por el apoyo que dio el Partido Comunista chino a continuar con la acumulación en China, lo que tuvo un enorme efecto de arrastre momentáneo en los principales países proveedores de materias primas y de alimentos; sobre todo de América del Sur.

¿Dónde nos encontramos siete años después del inicio de la crisis? Los informes publicados anualmente por las dos principales organizaciones financieras internacionales: el Global Financial Stability Report(informe sobre la estabilidad financiera en el mundo) publicado en abril de 2014 y el informe anual del BPI (Banco de pagos internacional) publicado a finales de junio de este año permiten evaluarlo mejor que ningún otro. Estos informes analizan el estado actual del sistema capitalista mundial desde el prisma de las políticas monetarias impulsadas en los distintos ámbitos del sistema estatal mundial, del punto muerto en el que se encuentran y del comportamiento de los inversores financieros en las zonas particularmente vulnerables del sistema global. Ambos informes merecen un poco de atención, situarlos en una perspectiva histórica más amplia y un cuadro analítico apropiado. Para los responsables de la política monetaria, que se ha convertido en el instrumento principal, cuando no único, de intervención económica, el dilema central en estos momentos es el siguiente: sin el recurso permanente (desde 2008) a "políticas monetarias de inyección de liquidez" (las quantitative easing) América del Norte y Europa habrían continuado en recesión y ni siquiera habrían conocido las tasas de crecimiento débiles que han alcanzado. Este flujo de dinero no ha servido para relanzar las inversiones sino sólo para satisfacer a los inversores financieros.

"Impresión desconcertante de desacoplamiento entre el dinamismo de los mercados y los cambios subyacente en la economía mundial"

Son los términos que empleó el BPI para caracterizar la situación económica mundial y constatar el fracaso de las "políticas monetarias de inyección de liquidez" de las que esta institución, y aún más el FMI realizan un balance muy negativo. La constatación del fracaso es importante: inversores que vuelven a lanzarse a especulaciones arriesgadas y muy desestabilizadoras para toda una serie de países cuando la economía mundial aún se encuentra en una situación de atonía y acechada por la deflación en el sector industrial. Es preciso situar esta constatación en el contexto histórico y el marco analítico siguiente: la inmensa acumulación de capital ficticio, cuyas operaciones en el sector hipotecaria fueron la chispa que desencadenó la crisis mundial en 2007 y que le dieron el aspecto de una crisis financiera, sólo se vio empañada por la recesión mundial de 2009-2010. Pasado el momento de pánico y salvado el sistema financiero mundial, los inversores financieros han cogido el toro por los cuernos y con la ayuda de las "políticas monetarias de inyección de liquidez", han vuelto a sus operaciones especulativas de los tiempos pasados. Al mismo tiempo, las respuestas dadas a las causas fundamentales de la crisis mundial, empezando por la sobre acumulación y la superproducción en diferentes puntos del sistema mundial, apenas ha dado resultados.
Fruto de un proceso de centralización/concentración industrial y bancaria de una amplitud sin precedente (y que aún continúa y se acentúa), el capital financiero constituye un bloque diferenciado. Está compuesto por los llamados "grupos industriales" (producción manufacturera, servicios, agroindustria y minas), los inmensos grupos de distribución (Wal-Mart, Carrefour, Tesco) y las sociedades financieras -grandes bancos, aseguradoras, fondos de pensiones y hedge funds- cuyo "trabajo" consiste en valorizar el dinero que se ha convertido en capital a causa de la centralización en sus manos y, también, a "fabricarlo" mediante mecanismos crediticios que las finanzas han puesto a su disposición. Con la mundialización y la financiarización del capital, son el ámbito operativo y los modos de valorización del capital de este tercer componente los que se han convertido, al igual que en 1929-1933, pero a un grado infinitamente mayor, en el elemento que concentra las fundamentales contradicciones capitalistas: sobreacumulación y funcionamiento eficaz de la baja tendencial de la tasa de beneficio. La concentración de la propiedad del capital como capital mobiliario (acciones y obligaciones), combinada con la búsqueda de la máxima movilidad de títulos y los derechos que les corresponden (la liquidez de Keynes) constituyen el fundamento del inaudito desarrollo del mercado de acciones y obligaciones, de divisas y de los "activos derivados" de los títulos. Las acciones y los títulos de la deuda -sea pública, de empresas u hogares- no constituyen capital desde el punto de vista de la acumulación entendida como ampliación de la producción. Se trata de títulos de deuda o de acciones "a cuenta", que dan derecho a la apropiación de fracciones de la plusvalía. Su gestión queda en manos de los bancos, de los inversores "institucionales" (aseguradoras y fondos de pensiones) y de los hedge funds cuyos beneficios están vinculados al "resultado" de las transacciones efectuadas. Su acumulación específica es fruto de un proceso cuyos orígenes se remontan a finales de los años 1960 y a cuyo reforzamiento han contribuido, en primer lugar, el servicio de la deuda; en segundo lugar, las inversiones en los sistemas de pensiones por capitalización; y, finalmente, el servicio de la deuda de los países capitalistas avanzados. Es en los años 1980 cuando comienza a darse el desacoplamiento entre el crecimiento de los activos financieros y el del PIB mundial.
Más adelante volveremos a analizar el comportamiento de las curvas al final del período. Por el momento se trata de subrayar que una vez lanzada, la acumulación financiera se desarrolla mediante el juego de mecanismos de apropiación y de crecimiento endógeno que le son propios. Los efectos más importantes son la bola de nieve de los intereses que los Estados deben pagar como servicio de las deudas públicas y la perpetuación de las situaciones de endeudamiento de los países que se deriva de ella. Ambas permiten apreciar la diferencia entre una relación de crédito en la que la deuda se extingue a través del reembolso y la del endeudamiento de los países que se organiza de forma que jamás tenga fin. El reforzamiento del poder de los acreedores es en sí mismo un factor que modifica las relaciones políticas y económicas en beneficio del capital y a expensas del trabajo. Sus efectos se multiplican por la liberalización y la mundialización del capital que aumenta el peso de los accionistas en las decisiones en lo que respecta al nivel "aceptable" de los beneficios y la distribución de los dividendos. La puesta en pie de lo que se denomina "la gobernanza de la empresa" y el "valor accionarial" ha incrementado la presión sobre los directores de empresa para que aumenten la tasa de explotación, y ha aumentado la parte del valor total producido que se apropian los propietarios del capital. En fin, desde los años 1990 y, especialmente, durante el relanzamiento de la economía estadounidense por el sector inmobiliario tras el crash bursátil de 2001, a ello se le han añadido los intereses, absolutamente minúsculos en comparación con las dos fuentes mencionadas, percibidos a través de los préstamos hipotecarios.

Hipertrofia de los "mercados" y fetichismo del dinero

Solo se ha consumido una fracción de la masa total de la plusvalía apropiada bajo forma de interés y de dividendos. Por muy elevado que haya sido (y continúe siéndolo) el tren de vida de quienes se designa hoy en día como el "1%" y por muy importantes que sean sus gastos, la mayor parte de lo que los estratos sociales más ricos han acaparado ha sido confiado a los gestores de fondos de inversión y otra parte ha ido a la especulación inmobiliaria. Se puede contrastar su situación con la de los beneficiarios de los fondos de pensión y de los fondos de ahorro salarial. Estos últimos se han visto severamente golpeados durante el crash bursátil de setiembre de 2008. Es el caso de los países europeos con pensiones en el mercado financiero que sufrieron fuertes pérdidas en 2011. Cantidades enormes de plusvalía no reinvertidas en la producción ni consumidas que, por tanto, jamás salieron de la esfera de los mercados de activos y de las transacciones financieras, han venido a inflar a lo largo de los años la masa de sumas denominadas "capital" que los bancos y los gestores de fondos han tenido que tratar de "valorizar" en esos mercados cada vez con mayores dificultades. En el capitalismo financiarizado, la sed de plusvalía sobre la que Paul Mattick ha insistido en sus comentarios sobre Marx, agudiza la competencia entre los gestores y les empuja a la búsqueda de "innovaciones financieras". En un momento x, por muy grande que sea la tasa de explotación, no puede haber más que una cantidad determinada, limitada, de plusvalía que los propietarios de títulos puedan disputarse entre ellos, mientras que el cobro de intereses sobre determinados activos (sobre todo las hipotecas) dan lugar a montajes cada vez más arriesgados. Los "beneficios financieros" forman parte de la categoría analizada por Marx en sus capítulos sobre el interés. Éste, en la variedad de formas que puede revestir, viene deducido del beneficio industrial que tiene su origen en la explotación de la fuerza de trabajo.
Los años 2000 conocieron una fuerte expansión de la emisión de nuevas formas de títulos, los "productos estructurados", que estuvieron en el corazón de la crisis de 2007-2008. Este fenómeno se correspondía simultáneamente con la necesidad del capital estadounidense de apoyar la actividad productiva mediante la extensión lo más amplia posible del crédito y, por parte de los bancos, de inventar formas de valorización generadoras de beneficios financieros. Desde el punto de vista de la acumulación entendida como la expansión o renovación de las capacidades de producir mercancías y, por consiguiente, de creación de valor, las acciones y las obligaciones constituyen ya capital ficticio. El sistema financiero ha creado algunos de ellos cuyo grado de "ficción" no ha dejado de aumentar. El capital-dinero que emprende el ciclo reducido A-A’ engendró desde las primeras etapas de su centralización en el siglo XIX lo que Marx denominó el fetichismo del dinero, que crea, entre quienes detentan títulos, la ilusión ficticia de la autonomización de los mercados en los que desarrollan sus operaciones mediante mecanismos de apropiación que subyacen al nivel de la producción y de intercambio. La hipertrofia del sistema financiero, que se manifiesta de forma tan clara en la arquitectura de las plazas financieras, ha reforzado cualitativamente su apariencia dominante y el sentimiento de autonomía entre los broker. A media que avanzaban los años 1990, lo que Alan Greenspan definió como "la exuberancia irracional de los mercados" antes de que hiciera todo lo posible por reforzarla (el "toque de Greenspan") se apropió de los inversores hasta que estalló la crisis de 2008; la única que, reconocen, les puso los pies sobre la tierra.
Si los bancos y los fondos de inversión han absorbido colectivamente las pérdidas a partir de 2007 y si se ha rozado la crisis sistémica en 2008, la caída del monto global de activos financieros se frenó a partir de 2009. En 2010 crece de nuevo gracias al servicio de los intereses sobre los títulos de la deuda pública cuyo volumen ha crecido enormemente a causa de los planes de rescate. Algunos grandes bancos y muchos pequeños hedge funds quebraron. Independientemente de quienes se beneficiaron de las pensiones en el mercado financiero, en el seno de las finanzas ha habido ganadores y perdedores. La concentración cada día mayor del sistema bancario, sobre la que volveremos más adelante, ha sido una de sus consecuencias. Pero globalmente, en todo caso, los gobiernos y los bancos centrales han logrado que los bancos no sólo sean rescatados, sino que en la medida que posean títulos de la deuda pública se beneficien de un flujo regular de beneficios y puedan dictar sus condiciones. En función de los planes de rescate del 2008 y de las políticas monetarias impulsadas desde entonces, actualmente volvemos a estar en presencia de una masa de capital-dinero tan grande, cuando no mayor, que antes y que se trata de valorizar impulsando el ciclo A-A’. Por ello han vuelto a aparecer los préstamos de mucho riesgo, tal como lo constatan el FMI y el BPI. Hablando de "la sombra proyectada por la Gran Depresión financiera de la que la economía mundial tiene dificultades para salir" y de su "herencia omnipresente", el BPI se ve obligado a mencionar "el, comparativamente, elevado nivel de paro en las economías afectadas por la crisis en un momento en el que se afianza el crecimiento de la producción", pero también "el desajuste entre la extraordinaria euforia de los mercados financieros y la atonía de las inversiones", que se encuentra en una dependencia cada vez mayor de los bancos centrales".

Las recientes previsiones de crecimiento

Retomando la expresión del BPI, volvamos a la "evolución subyacente de la economía mundial". Las previsiones publicadas por la OCDE en mayo de 2014 anticipan un crecimiento de la economía mundial del 3,9% para 2014, un 0,2% más baja que la realizadas en noviembre de 2013. Por el momento, se mantiene la previsión del 3,9% para 2015, pero el resumen del informe previene de los "importantes riesgos que acechan a las previsiones de referencia, orientadas a la baja a pesar de la mejora de las perspectivas". Y la OCDE precisa: "Ni el alcance de la desaceleración, ni la fragilidad del sistema bancario en China se pueden evaluar con certeza. También subsisten riesgos debidos a la posible interacción de la vulnerabilidad financiera de determinadas economías de los mercados emergentes y la futura normalización de la política monetaria en los EE UU. Por lo demás, los acontecimientos de Ucrania acentúan la incertidumbre geopolítica". La OCDE hace votos para que el "abandono de las políticas de ajuste monetario" se retrase más aún a pesar de los crecientes riesgos identificados por el FMI y el BPI que abordaremos en detalle más abajo. The Economist comparte esta posición. Este punto de vista ha prevalecido en la zona euro: el 5 de junio el BCE anuncio una nueva reducción del interés para los préstamos realizados a los bancos, que ha pasado del 0,25 (en vigor desde noviembre de 2013) al 0,15% a partir del 11 de junio. Aquí está el fundamento y la fragilidad de la "recuperación" en la UE.
Como se ve las estimaciones de la OCDE incluyen a China y Rusia. La globalización financiera y la variedad y rapidez de los mecanismos de contagio de la crisis son la expresión a nivel financiero de que el marco de la crisis actual lo constituye "el mercado mundial", que ya no se reduce, como señaló Marx, "a la noción misma del capital y su movimiento", sino que se extiende al ámbito de las finanzas, las inversiones y las transacciones financieras. Por lo tanto, todo análisis que quiera ser pertinente debe partir, en la medida de lo posible, de la economía mundial como punto de partida, aún cuando los datos no sean completos. Texto: François Chesnais. Ver Parte II.




5 nov 2014

El dinero, ¿importa?

La financiación es el proceso de poner el dinero en manos de quienes están dispuestos a gastarlo.
La narrativa dominante es que el dinero “engrasa” las ruedas del comercio. Se podría, desde luego, hacer funcionar la máquina comercial sin dinero, pero, sin duda, funciona mejor con el lubricante del dinero.

Según esta narrativa, el dinero fue creado como un medio de intercambio: en vez de cambiar tu plátano por un pescado, ambos usuarios aceptan usar conchas de caracol como intermediario del acuerdo. Con el tiempo, la evolución del dinero incrementó la eficiencia seleccionando, sucesivamente, metales preciosos, en bruto, monedas acuñadas de metales preciosos, papel-moneda respaldado por metales preciosos y, finalmente, dinero fiduciario constituido por monedas metálicas de base, billetes de papel y entradas electrónicas.
Sin embargo, eso nunca ha cambiado la naturaleza del dinero, que era la de facilitar el comercio de bienes y servicios. Como proclamó Milton Friedman, a pesar de la complejidad de nuestra moderna economía, todos los procesos económicos importantes están contenidos en la sencilla economía, fundada en el trueque, de Robinson Crusoe.
El dinero no sería sino un “velo” que obscurecería esa sencilla realidad; en el léxico convencional, el dinero puede ignorarse dada su “neutralidad”. (Para los versados en teoría económica académica, basta referirse al teorema Modigliani-Miller y a la hipótesis de los mercados eficientes, que probarían que las finanzas son irrelevantes.)
Sólo tendríamos que preocuparnos por el dinero cuando hay demasiado: la otra tesis famosa de Friedman es que “la inflación es siempre y en todo momento un fenómeno monetario”; demasiado dinero causa el incremento de los precios. De aquí la preocupación que suscita la política de Flexibilización Cuantitativa de la Fed, que ha cuadruplicado el “dinero Fed” (las reservas) y que debería estar provocando una inflación masiva.
Ver el dinero desde la perspectiva del intercambio resulta muy engañoso a la hora de entender el capitalismo.
En la historia de Robinson Crusoe, yo he obtenido un plátano y tú, un pescado. ¿Pero cómo los conseguimos? En el mundo real, los plátanos y los pescados han de producirse y esa producción debe ser financiada.
La producción comienza con el dinero necesario para la compra de los insumos, lo que crea ingreso monetario para comprar productos.
Como decía mi madre, “el dinero no crece en los árboles”. ¿Cómo consiguen el primer dinero los productores? ¿Tal vez vendiendo productos? Lógicamente, es un argumento de regreso infinito: un problema del huevo y la gallina. El primer dólar gastado (por el productor o por el consumidor) tiene que venir de algún sitio.
Hay otro problema. Aun si pudiéramos imaginar que la humanidad “recibió maná del cielo” para empezar a poner en marcha la economía monetaria –digamos, una dotación inicial de un millón de dólares—, ¿cómo explicamos los beneficios, los intereses y el crecimiento?
Si yo soy un productor que ha heredado 1000 dólares y los he gastado en insumos, no me sentiré feliz si consigo con las ventas sólo 1000 dólares. Quiero un rendimiento, tal vez de un 20% (con lo que obtendré 1200 dólares). Si soy un prestamista de dinero, prestaré 1000 dólares, pero también querré obtener 1200 dólares. Y todos nosotros queremos un pastel cada vez más grande. ¿Cómo puedo hacer que ese millón inicial se doble o triplique?
Aquí es donde aparece el “éforo” de Schumpeter. Un éforo es “alguien que supervisa”, y Schumpeter aplicó el término a los banqueros. No necesitamos imaginar el dinero como una suerte de maná, sino que hemos de verlo más bien como la creación de poder de compra controlada por el banquero.
Un productor que desee contratar recursos presenta una propuesta a la consideración del banquero. Mientras el banquero analiza su comportamiento económico en el pasado, así como la riqueza ofrecida como garantía, lo más importante para él será la probabilidad de que las perspectivas de los proyectos sean superiores a las "garantías". Si es así, el éforo avanzará un préstamo.
Más técnicamente, el banquero acepta el pagaré del productor y realiza pagos a los suministradores de recursos (incluido el trabajo) mediante abonos en sus cuentas de depósito. El pagaré del productor es el activo del banquero; los depósitos del banco son su pasivo, pero son los activos de los tenedores del depósito (suministradores de recursos).
Así es como el dinero va a parar a la economía, no vía maná caído del cielo, ni desde los helícópteros de Milton Friedman que lanzan el dinero de los bancos centrales. 
Cuando los depositantes gastan (tal vez en bienes de consumo, tal vez para comprar insumos para sus propios procesos de producción), lo hacen con cargo a sus cuentas y se abona a las cuentas de los proveedores.
En nuestros días, el grueso del “dinero” consiste en entradas electrónicas a golpe de tecla en los balances de los bancos. Puesto que vivimos en un ambiente con muchos bancos, los pagos a menudo entrañan al menos dos bancos. Los bancos compensan las cuentas con cargos mutuos; o sirviéndose de depósitos en los bancos correspondientes. Sin embargo, la compensación neta entre los bancos se hace normalmente en los balances del banco central.
Como cualquier otro banquero, la Reserva Federal o el Banco de Inglaterra crean dinero a “golpe de teclado”. El dinero del banco central tiene la forma de reservas o billetes, creados para realizar pagos a clientes (bancos o tesoro nacional) o para hacer compras por su propia cuenta (títulos del tesoro o títulos respaldados por hipotecas).
La creación de dinero por los bancos y por el banco central está limitada por reglas generales como normas de suscripción, criterios de garantías o ratios de capital. Tras el abandono del patrón oro, no hay límites físicos a la creación de dinero. No hay límite físico ninguno para las entradas a golpe de tecla en los balances bancarios. Este reconocimiento es fundamental para las cuestiones que tienen que ver con las finanzas. También resulta aterrador.
Lo bueno del éforo schumpeteriano es que siempre se puede suministrar la financiación suficiente para emplear plenamente todos los recursos disponibles a fin de apoyar el desarrollo de capital de la economía. Podemos servirnos de los golpes de teclado para llegar al pleno empleo.
Lo malo del éforo schumpeteriano es que podemos crear más financiación que la que podemos usar razonablemente. Además, nuestros éforos podrían tomar malas decisiones sobre qué actividades deberían obtener el financiamiento a golpe de teclas.
Es difícil encontrar ejemplos de la creación excesiva de dinero en la financiación de usos productivos. Más bien, el principal problema es que buena parte de las finanzas se crean para alimentar burbujas de precios de los activos. Y eso vale tanto para las finanzas creadas por nuestros éforos de la banca privada como para nuestros éforos de los bancos centrales.
El mayor desafío al que hoy nos enfrentamos no es el de la falta de financiación, sino más bien la manera de impulsar la financiación para promover tanto los intereses privados como el interés público, a través del desarrollo de capital. Texto: Randall Wray. Ver: Hª. del B. M.

26 oct 2014

Así piensa la clase dominante

La crisis sigue develando todo aquello que permanecía oculto en los periodos de normalidad. Esto incluye los proyectos estratégicos de la clase dominante, su forma de ver el mundo, la apuesta principal que hacen para seguir siendo clase dominante. Este es, a grandes rasgos, su objetivo central, al que subordinan todo lo demás, incluyendo los modos capitalistas de reproducción de la economía.

Puede pensarse que la crisis es apenas un paréntesis luego del cual todo seguiría, más o menos, como funcionaba antes. No es así. La crisis no es sólo un revelador, sino el modo en que los de arriba están remodelando el mundo. Porque la crisis es, en gran medida, provocada por ellos para mover de lugar o hacer desaparecer lo que limita sus poderes.
Por otro lado, una crisis de esta envergadura (se trata de un conjunto de crisis que incluyen crisis/caos climático, ambiental, sanitario y, lo que atraviesa todo, crisis de la civilización occidental) significa mutaciones más o menos profundas de las sociedades, de las relaciones de fuerzas y de los polos de poder en el mundo, en cada una de las regiones y países. Me parece necesario abordar tres aspectos, que no agotan todas las novedades que aporta la crisis pero son, a mi modo de ver, los que más pueden influir en las estrategias de los movimientos antisistémicos.
En primer lugar, lo que llamamos economía ha sufrido cambios de fondo. Un cuadro elaborado por la economista Pavlina Tcherneva, con base en los estudios sobre la desigualdad de Thomas Piketty, revela cómo está funcionando el sistema desde la década de 1970, agravado por la crisis de 2008.
A partir de 1970 se produce un cambio importante que es bien visible en la década de 1980: el 10 por ciento rico empieza a apropiarse del 80 por ciento de la riqueza y el 90 por ciento se queda apenas con 20 por ciento de lo que se genera cada año. Este periodo corresponde a la hegemonía del capital financiero, lo que David Harvey ha llamado acumulación por desposesión o despojo.
Pero algo extraordinario se produce desde 2001. Los ricos se quedan con todos los nuevos ingresos y, desde 2008, arrebañan además una parte de lo que tenía el 90 por ciento, como ahorros o bienes. ¿Cómo denominamos a este modo de acumulación? Es un sistema que ya no es capaz de reproducir las relaciones capitalistas porque consiste en el robo. El capitalismo extrae plusvalía y acumula riqueza (aún por desposesión), pero expandiendo las relaciones capitalistas, por eso se asienta en el trabajo asalariado y no en el trabajo esclavo.
Es probable que estemos ingresando en un sistema peor aún que el capitalismo, una suerte de economía de robo, más parecida a la forma como funcionan las mafias del narcotráfico que a los modos empresariales que conocimos en la mayor parte del siglo XX. Es probable, también, que esto no haya sido planificado por la clase dominante, sino sea el fruto de la búsqueda desmesurada de lucros en el periodo financiero y de acumulación por desposesión, que ha engendrado una generación de buitres/lobos incapaces de producir otra cosa que no sea destrucción y muerte a su alrededor.
En segundo lugar, que el sistema funcione de este modo implica que los de arriba han decidido salvarse a costa de la entera humanidad. En algún momento hicieron una ruptura afectiva con los demás seres humanos y están dispuestos a producir una hecatombe demográfica, como sugiere el cuadro mencionado. Lo quieren todo.
Por lo mismo, el modo en que está funcionando el sistema es más apropiado denominarlo cuarta guerra mundial (como el subcomandante insurgente Marcos) que acumulación por desposesión, porque el objetivo es la humanidad entera. Parece que la clase dominante decidió que con el actual grado de desarrollo tecnológico puede prescindir del trabajo asalariado que genera riquezas, y ya no depende de consumidores pobres para sus productos. Más allá de que esto sea un delirio inducido por la soberbia, parece evidente que los de arriba no pretenden ordenar el mundo según sus viejos intereses, sino generar regiones enteras (y a veces continentes) donde reine el caos absoluto (como tiende a suceder en Medio Oriente) y otras de seguridad absoluta (como partes de Estados Unidos y Europa, y los barrios ricos de cada país).
En suma, han renunciado a la idea de una sociedad, idea que es sustituida por la imagen del campo de concentración.
En tercer lugar, esto tiene enormes repercusiones para la política de los de abajo. La democracia es apenas un arma arrojadiza contra los enemigos geopolíticos (empezando por Rusia y China), que no se aplica a los regímenes amigos (Arabia Saudita), pero ya no es aquel sistema al que alguna vez otorgaron alguna credibilidad. Lo mismo debe decirse del Estado-nación, apenas un obstáculo a superar como lo demuestran los ataques en Siria violando la soberanía nacional.
No nos cabe otro camino que organizar nuestro mundo, en nuestros espacios/territorios, con nuestra salud, nuestra educación y nuestra autonomía alimentaria. Con nuestros poderes para tomar decisiones y hacerlas cumplir. O sea, con nuestras propias instituciones de autodefensa. Sin depender de las instituciones estatales. Texto: Raúl Zibechi. A ver: @JavierGiner

Una década perdida

La economía española se ha basado en el último decenio en la conocida “dieta mediterránea” (cuyos ingredientes principales eran el “boom” urbanístico, la exportación, el turismo y el consumo interno) fórmula que creaba excelentes platos minimalistas, de apariencia altamente sugestiva y precio desorbitado pero vacíos de contenido culinario y con fecha de caducidad impresa (2008), debido al estallido de la burbuja inmobiliaria y el hundimiento del castillo de naipes de la economía española, pero a lo largo del 2014, la economía española ofrecería signos de un cambio de tendencia. Así, según el INE, el déficit de Estado en Julio se habría reducido al 3,08 %( rondando el 3,5 % pactado con Europa para el 2013) , el PIB habría aumentado un 0,6% en el segundo trimestre y la tasa de paro habría descendido hasta el 24,5%.

Sin embargo, a pesar de los trazos rosáceos del actual amanecer económico, estaría a punto de aparecer en el escenario económico un nuevo virus patógeno, (el DDD), con un ADN dotado con las tres enzimas D (Deuda, Deflación -en ciernes- y Desempleo) y que podría derivar en una plaga que podría acabar por arrasar con todo rastro de brotes verdes en la economía española. Así el Déficit de la Balanza comercial en el primer semestre del 2014 se incrementó en 9.000 millones €, al conjugarse un incremento del 5,3 % de las importaciones con un exiguo incremento del 0,5 % de las exportaciones, debido que los principales de su área de influencia (básicamente Francia, Alemania e Italia), coquetean de nuevo con la recesión mientras la Deuda Pública habría alcanzado ya la barrera ionosférica del Billón de €.

Deuda privada

El director del Departamento de Asuntos Monetarios del FMI, José Viñals, ha subrayado durante la presentación del informe del FMI sobre Estabilidad Financiera, que “la abultada deuda empresarial de los países periféricos europeos puede afectar al sistema bancario a través de pérdidas en los préstamos a empresas”. Según Viñals, “cerca del 40% de la deuda en España está en manos de empresas que serían incapaces de hacer frente a sus deudas a medio plazo a menos que hagan ajustes como una reducción de la deuda, de los costes operativos o de los gastos de capital (“debt overhag” en inglés), de lo que sería paradigma la empresa farmacéutica Grifols, quien habría multiplicado por 11 su pasivo hasta alcanzar los 180 millones € de deuda.
Así según el Informe Mundial de Estabilidad Financiera (GFSR, en inglés), el ratio de deuda sobre EBITDA de las empresas españolas (cifra que se obtiene tras dividir la deuda total de las empresas por sus ingresos operativos sin restarles los intereses de la deuda, amortizaciones o impuestos) sería del 3,59 veces, superando todavía el listón del 3 establecido para indicar dificultades en el mantenimiento de la solvencia de las compañías. Además, resalta en su informe el complicado escenario en el que se produce el desempalancamiento de las empresas, pues “aunque el desendeudamiento es necesario, demasiados recortes de capital pueden seguir socavando las perspectivas de crecimiento en la periferia del euro”, por lo que según Financial Times, el BCE presidido por Mario Draghi tendría ya preparado un plan de choque que podría contemplar la bajada de tipos hasta el 0,0 % para finales del 2014 y la implementación de tipos negativos para la facilidad de depósitos, lo que obligará a los bancos de la Eurozona a pagar por dormir su dinero en el BCE.
Por otra parte, la bajada de tipos de interés hasta el 0,15% y la continuación de la política de barra libre (TLTRO) por el BCE ha aliviado los problemas de liquidez de las entidades financieras e incrementado el beneficio de las mismas debido al diferencial entre lo que deben pagar para lograr liquidez del BCE (el 0,5%) y los intereses que marcan en la adquisición de deuda de Estado (cercanos al 4%), beneficios que no han tenido traslación a la economía real en forma de financiación del tejido productivo  (pymes y autónomos), sino que se han destinado a la refinanciación de las grandes empresas y los pagos de intereses de deudas contraídas. Además, Viñals afirma que “algunos bancos necesitarán aprovisionarse contra estas pérdidas”, para lo que tendrán que usar “una gran porción de futuros beneficios y en algunos casos de la ampliación de su fondos de provisión”, aunque según los cálculos del Fondo, las provisiones de los bancos de España permitirían hacer frente a unas pérdidas que en el peor escenario alcanzarían los 120.000 millones de euros, de lo que se deduce que la Banca tendrá que destinar más provisiones para estos créditos, lo que tendrá como efectos colaterales una posible constricción de sus ganancias y por ende del reparto de dividendos e impedirá que el crédito siga sin fluir con normalidad a unos tipos de interés reales a pymes y particulares. Ello unido a la sustitución de la tradicional doctrina económica del equilibrio presupuestario del Estado por la del déficit endémico (práctica que por mimetismo han adoptado los Ayuntamientos y Comunidades Autónomas), contribuirá a que el déficit público continúe desbocado (estimaciones del 5,9% del PIB para 2014).

Deflación en ciernes

Según el INE, el IPC adelantado de Agosto registró un incremento del 0,1% respecto al de Julio pero la tasa interanual quedaría en el -0,5% lo que le situaría en la antesala de la deflación. Por deflación se entiende «la caída mantenida y generalizada de los precios de bienes y servicios durante un mínimo de dos semestres», según el FMI y conjugada con una tasa de desempleo galopante tan bestial como la española , podría dar lugar a la aparición de un cóctel explosivo de final incierto, (el DDD), ya que dichos factores económicos se retroalimentan. Así, las empresas se ven obligadas a estrechar sus márgenes de beneficios para seguir siendo competitivas lo que les impide mantener sus beneficios empresariales así como realizar las necesarias inversiones en Bienes Equipo y que tiene como efecto secundario una congelación o reducción del sueldo de los trabajadores que hace reiniciarse la espiral deflactiva, alimentada por la subsiguiente reducción del consumo. Así, asistiremos al finiquito del consumismo compulsivo imperante en la pasada década debido a la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores por la congelación de sus salarios o la dramática reducción de los mismos ( pérdida del 13% de capacidad adquisitiva desde el 2008), lo que aunado con la ausencia de la cultura del ahorro doméstico incrementará la deuda familiar.

Desempleo endémico

Según el FMI, España concluirá el ejercicio económico del 2014 con una tasa de paro cercana al 25 % ( segundo país con más desempleo de la UE y el primero en desempleo juvenil), citando como factores negativos la continuación de la subida de salarios en España ( aumentos del 1,30% en el 2012, del 0,63% en el 2013 y del 0,1 % en el 2014) tanto en los bienes manufactureros como en la construcción y los servicios, por lo que el ajuste económico español se habría producido mediante la caída de la producción y el incremento del paro, pero “insuficiente en el lado de los salarios hasta fechas recientes”, por lo que receta un drástico recorte de los salarios nominales (brutos) del 10% y una rebaja de las cotizaciones sociales en 1,75 puntos para crear 1,2 millones de empleos en los tres próximos años ( minijobs o contratos basura). Por otra parte, según cccv.es, “la disminución de la inversión en Obra Pública en el Bienio 2010-2012, habría sido de 22.100 millones € y habría supuesto la pérdida de de 235.000 empleos , pero con una inversión en Obra Pública de Infraestructuras Pública de 10.000 millones € ( equivalente al 1% del PIB ), se podrían crear 230.000 empleos nuevos, entre directos, indirectos e inducidos ya que cada millón de Euros invertido en Obra Civil generaría 12 empleos directos, 6 indirectos y 5 inducidos”. Por ello, la patronal de las grandes constructoras (Seopan) en su revista “El Monitor”, ha propuesto al Gobierno reactivar en el 2014 una tercera parte de las obras de infraestructura contratadas pero pendientes de ejecución,para lo que se requiere una inversión adicional de 8.000 millones € y que supondría la creación de unos 145.000 empleos y el retorno fiscal de unos 5.000 €, según sus estimaciones. Además, según un informe realizado por Asefma y la Asociación Española de la Carretera (AEC) “la crisis ha provocado que la red de carreteras presente un estado infame” (similar a la Década de los 90) y señala que “para devolver los firmes a un estado mínimamente adecuado, se necesitaría una inversión superior a 5.200 millones €” y dado que en el caso de España, la CE ya avaló el retraso hasta 2016 del plazo para reducir el déficit por debajo del 3 % del PIB incluido en el programa de estabilidad, dicha dilación en la fecha del déficit excesivo podría ser aprovechado para incrementar la inversión estatal en Obras Públicas.

Resumiendo, en el supuesto de que la Deuda Pública y privada prosigan su vuelo por la estratosfera, que los salarios sigan congelados o con incrementos inferiores al IPC, que el crédito bancario siga sin fluir con normalidad a unos tipos de interés reales a pymes, autónomos y particulares y no se aproveche la dilación en los plazos para reducir el déficit hasta el 2016 en incrementar la inversión en Obra Pública y reducir el desempleo, la economía española se verá abocada a un peligroso cóctel explosivo, el D+D+D, cuyos ingredientes sería una Deflación en los precios que impedirá a las empresas conseguir beneficios y a los trabajadores incrementar sus sueldos, una Deuda Pública que podría rozar el 100% del PIB para finales del 2014 (superior al Billón €) , un Desempleo estratosférico (25% a finales del año en curso) y la imposibilidad de cumplir el déficit público (estimaciones del 6% frente al 5,8% fijado por Bruselas), lo que aunado con el atasco de Italia, Francia y Alemania, podría generar una década de estancamiento en la economía española, rememorando la Década perdida de la economía japonesa. Texto: Germán Gorraiz-López. Ver: Financieros & Demócratas

22 oct 2014

Más sobre la deuda

Hay cuatro falsedades que se utilizan habitualmente para confundir a la población respecto a la deuda y para combatir a los movimientos y partidos progresistas.

La primera es que la deuda se origina porque la gente normal y corriente ha vivido por encima de sus posibilidades, lo que produce lógicamente un gran sentimiento de culpa y lleva a que la gente asuma que hay que pagarla sin rechistar.
La segunda es que la deuda pública se origina porque se realizan demasiados gastos sociales.
La tercera es que los gobiernos y los partidos de izquierda en general son los partidarios de aumentar siempre la deuda porque no ven peligro alguno en ello.
La cuarta es la acusación de que los partidos o movimientos progresistas o de izquierda no pagan la deuda y provocan así problemas económicos mucho mayores. Veámosla una por una:

Las familias no son responsables de la deuda

En 2008, las familias españolas solo eran responsables del 20% de la deuda total española (pública y privada). Además, y según el Banco de España, la mitad de las familias españolas no estaba endeudada en aquel año. En el caso del 40% de las familias más pobres de España, las tres cuartas partes de su deuda era la relativa a la vivienda, y si esta era alta no era por su gusto sino por el precio establecido por los bancos que le prestaban.
Por el contrario, el 57% del total de la deuda española lo originaron los bancos y las grandes empresas. En todo caso, pues, fueron estos quienes vivieron por encima de sus posibilidades y no la gente normal y corriente a quien se le ha pasado la factura.

La deuda no está originada por los gastos excesivos en bienestar

En 2008, la deuda pública solo representaba el 19% de la deuda total española Además, es evidente que la deuda pública no ha crecido en mayor medida cuando se ha ido consolidando el Estado de Bienestar en España sino precisamente cuando éste se ha debilitado como consecuencia de las crisis, tal y como viene sucediendo desde 2007. En ese año, España tenía uno de los porcentajes más bajos de deuda de toda la Unión Europea (36,3% del PIB, frente al 65,2% de Alemania, o el 64,2% de Francia o el 103,3% de Italia).
Por el contrario, la deuda se ha incrementado vertiginosamente cuando la crisis, la falta de actividad y las reformas fiscales favorables a los grupos de renta más alta y a las grandes empresas y bancos ha producido una gran caída en los ingresos públicos. A lo que hay que añadir la gran cantidad de dinero destinado a ayudar a la banca.
Y de una forma muy particular, la deuda se incrementa extraordinariamente desde que se estableció que los bancos centrales no pueden financiar a los gobiernos.
Desde entonces, los gastos extraordinarios o la caída en los ingresos que provocan a los gobiernos las crisis financieras o las circunstancias extraordinarias deben ser financiados por la banca privada a tipos de interés de mercado o incluso más altos por culpa de los especuladores.
Los datos son claros: si se quitan los gastos financieros dedicados al pago de intereses, la inmensa mayoría de los países que forman parte del euro (entre ellos España) registran superávit presupuestarios, salvo en algunos años excepcionales. O dicho de otro modo, si los gobiernos hubieran sido financiados por los bancos centrales a los mismos tipos con que tan generosamente financian ahora a los bancos privados, la deuda pública de los países sería mínima, casi insignificante.
Y aquí aprovecho para señalar otra mentira complementaria de los economistas liberales cuando dicen que, si eso fuese así, es decir, si los bancos centrales financiasen a los gobiernos, se produciría una inflación muy peligrosa.
Es otra falsedad porque para que esa financiación provocase inflación deben darse NECESARIAMENTE tres condiciones: que el dinero de los bancos centrales llegue a la economía (por eso el que ahora dan a los bancos no produce subida de precios), que cuando llegue a la economía se dedique al consumo (y no, como ocurre ahora en mayor medida, a reducir la deuda) y, además, que no aumente paralelamente la producción de bienes y servicios. Por tanto, si al mismo tiempo que los bancos centrales financian a los gobiernos aumenta de modo proporcional la producción de bienes y servicios (que es lo que se busca) no hay peligro alguno de inflación. Y la deuda pública apenas si existiría salvo que, lógicamente, otras circunstancias estén provocando crisis y ayudas extraordinarias a los grupos privilegiados constantemente. Quien incrementa la deuda son los bancos y los gobiernos de derechas. También es falso que sean los gobiernos de izquierdas quienes crean más deuda. No hay que olvidar nunca que crear deuda y aumentarla constantemente es el negocio de la banca. Por tanto son los banqueros quienes más que nadie están interesados en que aumente y quienes hacen todo lo posible para que los gobiernos tomen medidas que la provoquen (disminuyendo los ingresos de la gente o las empresas que no cuentan con financiación propia, promoviendo la venta de viviendas en lugar del alquiler, o simplemente corrompiendo a los gobiernos y políticos).
La historia muestra claramente que las etapas de mayor deuda están unidas a fases en las que los bancos han estado más desregulados y han tenido más libertad para hacer negocios y también que han sido con los gobiernos de derechas (Reagan, Bush, las dictaduras militares… o ahora Rajoy en España) con quienes se han alcanzado los niveles más altos de déficits o deuda de todos los tiempos en sus respectivos países.
Por el contrario, los gobiernos de izquierdas o progresistas, casi siempre y salvo alguna excepción, se han tenido que tragar esa deuda previamente acumulada: o han tenido que hacer mil equilibrios para pagarla (como la Venezuela bolivariana, por cierto) o, a pesar de hacer quitas o reestructuraciones que han beneficiado también a los acreedores, han tenido que asumir una gran parte de ella (como recientemente en Ecuador).

La deuda es impagable, no es que no se quiera pagar

Por último, es falso también que los movimientos o partidos progresistas, como Izquierda Unida o Podemos, digan caprichosamente que no pagarían la deuda si gobernasen. ¡Ojalá pudiera ser así y que la deuda desapareciera sin más de un día para otro! Al respecto, a mí me parece que hay que ir por partes. En primer lugar, los economistas más sensatos, sean del color que sean y hasta los que trabajan en organismos como el FMI, saben e incluso reconocen públicamente que la deuda que se ha acumulado en el mundo, en Europa o incluso (aunque en menor medida) en España es materialmente impagable (de hecho, si se quisiera pagar en este momento, no habría medios de pago suficientes para ello de tanto como ha crecido. Es imposible, por ejemplo, que una buena parte de las empresas españolas, como ha reconocido el FMI, genere en el futuro beneficios suficientes para poder acabar con su deuda.
Por tanto, la cuestión no radica en decir si se quiere pagar o no, sino en ser inteligentes y poner sobre la mesa soluciones que no sigan paralizando la actividad productiva, hundiendo a las economías y ¡generando más deuda! No tiene sentido empeñarse en hacer frente a un imposible en algo que no conviene a nadie salvo, claro está, a la banca que en 2013 se metió en el bolsillo solo en la Unión Europea y en concepto de intereses, 365.017 millones de euros en 2013 y 6,2 billones de euros desde 1995. Lo que hay que hacer es plantear es cómo salir del bucle infernal en el que estamos, por ejemplo, reestructurando un determinado porcentaje de la deuda para convertirla en perpetua a 100 años. Y, por supuesto, recurriendo a otras fuentes de financiación menos onerosas que las de la banca privada.
Otra cosa es, por otro lado, que una parte importante de la deuda fuese literalmente ilegítima u odiosa, es decir, el resultado de decisiones tomadas materialmente en contra de las decisiones o deseos de la ciudadanía. En cuyo caso, los pueblos tienen el derecho, después de que eso se demuestre con toda claridad, a repudiarla. Estados Unidos, sin ir más lejos, quizá sea el país que en mayor número de ocasiones o ha promovido o ha amparado o ha establecido el ejercicio de este derecho.
Si mañana nos viene un banco y nos reclama 10.000 euros no le decimos de entrada que no le vamos a pagar. Simplemente nos citamos inmediatamente y comprobamos el origen de esa deuda. Si es correcto y legítimo, no nos quedará más remedio que pagarlo, aunque su origen no nos complazca en absoluto.
Desgraciadamente, los gobiernos españoles de los últimos años han dilapidado recursos de todos los españoles. Una clase política corrupta ha tirado el dinero público para enriquecerse (aunque ni siquiera así se puede decir que esa sea la causa de nuestra deuda total), los bancos han pedido prestado cientos de miles de millones para hacer negocio financiando la especulación inmobiliaria que ahora no pueden devolver y se han hecho reformas encaminadas a permitir que los más ricos apenas paguen o que han destrozado nuestra capacidad de generar ingresos. Todo eso ha provocado una deuda gigantesca, aumentada por la manipulación en los mercados y por la existencia de instituciones europeas que se dedican a salvaguardar los intereses de unos países y de unos grupos sociales y financieros frente a los demás.
Ante ello no sirve hacerse ilusiones ni ser ingenuos. La traición de los partidos hasta ahora gobernantes la pagaremos cara y lo que cabe hacer no es creer que todo es fácil y que se le puede dar la vuelta a la situación en 24 horas. Hará falta mucha mano izquierda, mucha transparencia y democracia para que la gente sepa lo que ha pasado, mucha inteligencia para garantizar la estabilidad y que la situación no se vuelva peor de lo que hoy está, y fomentar un sentido muy amplio y generoso del patriotismo para reunir a una inmensa mayoría social que incorpore a la regeneración de España al mayor número posible de compatriotas. Y aún así, nos queda mucho sufrimiento por delante porque la estafa y el robo al pueblo han sido gigantescos. Texto: J. Torres López

20 oct 2014

Creación del dinero

En agosto del año pasado y a raiz de los nulos avances para enfrentar la crisis cuestionábamos al FMI con la dura pregunta ¿Saben algo de economía en el FMI? En ese artículo, mencionábamos el informe de Olivier Blanchard, jefe del FMI, publicado apenas un mes antes de la quiebra de Lehman Brothers (septiemre de 2008) en el cual planteaba "el saludable estado de la macroeconomia".
Ahí, Blanchard afirmaba que "todos los problemas de la macroeconomía se encuentran bajo control". Si Banchard quiso referirse a la estabilidad del sistema financiero, éste se desplomó a los 30 días de publicado ese informe; si quiso referirse a la estabilidad macroeconómica mundial, todo el mundo entró en recesión tras la caída de Lehman Brothers. Si a un ingeniero se le desploma un edificio por un error en sus cálculos, o a un médico se le muere un paciente por un error de diagnóstico, tendrá serias dificultades para encontrar trabajo, y además una seguidilla de demandas judiciales. Esto no les ocurre a los mandameses del FMI, que pueden vaticinar el mejor de los mundos aunque el mundo se esté cayendo a pedazos.
Los errores de diagnóstico del FMI subestimaron los multiplicadores fiscales al extremo de hacerlos irrelevantes para la economía en su conjunto. En octubre de 2012, el FMI realizó un "mea culpa" reconociendo que había subestimado los multiplicadores fiscales, al considerarlos en torno al 0,5 cuando en verdad estaban entre el 1,5 y el 1,7. Pensaban que cada euro de la política fiscal invertido en la economia real sólo tenía un impacto de 0,5 euros en el PIB. Análisis posteriores dieron cuenta que cada euro de la política fiscal reproducía el PIB a lo menos 1,5 veces. Este error de diagnostico fue la carta magna para certificar los planes de austeridad que arrastraron a la economía europea al limbo que es hoy: una economía atrapada en el estancamiento secular (o estancamiento de largo plazo), donde hasta los ahorrantes comienzan a ser expropiados de su dinero por la nueva modalidad de las tasas de interés negativas.Nunca se había visto que los ahorradores fueran castigados por las malas decisiones de política, que han buscado defender a toda costa a la oligarquía financiera. Pero así están las cosas en la economía actual, donde hablar de la red capitalista que controla al mundo se considera un acto de conspiración, tal como pedir que se aclare el derribo del MH17, que a más de seis semanas de ocurrido aun no se entrega la versión final. Recordemos que Estados Unidos, a los cinco minutos estaba acusando a Rusia, tal como tras el ataque de las torres gemelas, en septiembre de 2001, a los cinco minutos tenía sindicado a Osama Bin Laden como el autor de los hechos. Sobre este punto, sugiero el artículo del candidato republicano Ron Paul What the Media Won’t Report About Malaysian Airlines Flight MH17. Este mismo tipo de análisis ha sido para la crisis financiera: los grandes bancos fueron declarados inocentes de la crisis y se les socorrió de inmediato, agotando todas las reservas mientras se desmantelaba la economía real. Ahora la economía sufre los signos de ese despilfarro, que socorrió a los verdaderos culpables y castigó a millones de victimas inocentes, que a día de hoy siguen sufriendo el desempleo y la pérdida en el nivel de vida.

La creación del dinero

Las razones hay que buscarlas un poco más atrás, y tienen que ver con el predominio que se dio a la banca sobre la economía real, al amparo de todas las regulaciones que permitían tener una banca eficiente y le dieron el predominio de crear dinero de la nada Estos estigmas, fueron cuidadosamente diseñados por quienes consideran que el dinero es neutral, y que da lo mismo quien esté a cargo de la creación de dinero dado que "el dinero es solo un velo". Toda la teoría económica se funda en el hecho de que da lo mismo quien emita el dinero, dado que el dinero cumple el simple rol de lubricante del sistema. Sin embargo, cuando los bancos crean dinero que destina a hinchar burbujas, ¿podemos pensar en neutralidad? Son muchos los tópicos que se asientan en este debate y, para hacerlo breve, la banca no ha ayudado a la recuperación económica, al contrario: la ha expoliado de sus recursos. De ahi que comiencen a surgir planteamientos nuevos como ese informe de unos economistas del FMI que sugerían eliminar a la banca privada. El problema es que cuando la banca privada debe decidir si le presta dinero al productor de jamón o al especulador, por lo general decide por este último. Así es como la inversión en la economia real se ha derrumbado, mientras la renta variable vive una nueva burbuja. Esto es lo que está en el fondo de debate en el artículo de Foreing Affairs publicado por Mark Blyth y Eric Lonergan: Hay que prestar el dinero directamente a los ciudadanos, a los que producen y crean empleo, y evitarse las usureras tasas de interés que cobra la banca, porque el esfuerzo de buscar la rentabilidad en el productor de jamón o aceite de oliva es mayor al que involucra dárselo a los especuladores en renta variable. Es cosa de comparar cómo han crecido las Sicav versus los productores de la economía real. La banca privada desregulada que originó la crisis ha sido la gran beneficiada con los planes de rescate (el esfuerzo de todos los ciudadanos) mientras le economía real que genera empleo y crecimiento sigue en el limbo. Texto: M. A. Moreno.

15 oct 2014

Un régimen autocrático

Edward L. Bernays, sobrino de Sigmund Freud y uno de pioneros en el estudio de la psicología de masas, escribió en su libro Propaganda (1.928): “La manipulación deliberada e inteligente de los hábitos estructurados y de las opiniones de las masas es un elemento importante en las sociedades democráticas. Aquellos que manipulan este oculto mecanismo de la sociedad constituyen un gobierno invisible que es el verdadero poder dirigente de nuestro país. Somos gobernados, nuestras mentes están amoldadas, nuestros gustos formados, nuestras ideas sugeridas, en gran medida por hombres de los que nunca hemos oído hablar”. Asimismo, fundamenta el sustento de todos los sistemas de gobierno en la “manipulación de la opinión pública”, al afirmar que “ los Gobiernos, ya sean monárquicos, constitucionales, democráticos o comunistas, dependen de la aquiescencia de la opinión pública para llevar a buen puerto sus esfuerzos y, de hecho, el Gobierno sólo es Gobierno en virtud de esa aquiescencia pública”.

En otro de sus libros, “Cristalizando la opinión pública”, desentraña los mecanismos cerebrales del grupo y la influencia de la propaganda como método para unificar su pensamiento. Así,según sus palabras “la mente del grupo no piensa, en el sentido estricto de la palabra. En lugar de pensamientos tiene impulsos, hábitos y emociones. A la hora de decidir su primer impulso es normalmente seguir el ejemplo de un líder en quien confía. Este es uno de los principios más firmemente establecidos por la psicología de masas”, por lo que la propaganda del establishment será dirigida no al sujeto individual sino al Grupo en el que la personalidad del individuo unidimensional se diluye y queda envuelta en retazos de falsas expectativas creadas y anhelos comunes que lo sustentan.
Así, el estadounidense Harold Lasswell (uno de los pioneros de la “mass comunicación research”), estudió después de la Primera Guerra Mundial las técnicas de propaganda e identificó una forma de manipular a las masas ( teoría de “la aguja hipodérmica o bala mágica”), teoría plasmada en su libro “Técnicas de propaganda en la guerra mundial (1.927) y basada en “inyectar en la población una idea concreta con ayuda de los medios de comunicación de masas para dirigir la opinión pública en beneficio propio y que permite conseguir la adhesión de los individuos a su ideario político sin tener que recurrir a la violencia”, fruto del encefalograma plano de la conciencia crítica de la sociedad actual favorecida por una práctica periodística peligrosamente mediatizada por la ausencia de la exégesis u objetividad en los artículos de opinión y el finiquito del código deontológico periodístico que tendría su plasmación en la implementación de la autocensura y en la sumisión “nolis volis” a la línea editorial de su medio de comunicación (fruto del endemismo atávico de la servidumbre a los poderes fácticos del status quo) y que habrían convertido al periodista en mera correa de transmisión de los postulados del establishment o sistema dominante

¿Hacia un régimen autocrático?

El actual sistema dominante o establishment de las sociedades occidentales utilizaría la dictadura invisible del consumismo compulsivo de bienes materiales para anular los ideales del individuo primigenio y transformarlo en un ser acrítico, miedoso y conformista que pasará a engrosar ineludiblemente las filas de una sociedad homogénea, uniforme y fácilmente manipulable mediante las técnicas de manipulación de masas. Así, el sociólogo y filósofo alemán Herbert Marcuse, en su libro “El hombre Unidimensional (1.964), explica que “la función básica de los medios es desarrollar pseudonecesidades de bienes y servicios fabricados por las corporaciones gigantes, atando a los individuos al carro del consumo y la pasividad política”, sistemas políticos que serían caldo de cultivo del virus patógeno conocido como “autos-kratos” o autocracia.
La autocracia, del griego autos (por sí mismo) y kratos (poder o gobierno), sería la forma de Gobierno ejercida por una sola persona con un poder absoluto e ilimitado, especie de parásito endógeno de otros sistemas de gobierno (incluida la llamada democracia formal), que partiendo de la crisálida de una propuesta partidista elegida mediante elecciones libres , llegado al poder se metamorfosea en líder Presidencialista con claros tintes autocráticos (inflexible, centralista y autoritario), lo que corrobora el aforismo de Lord Acton “El Poder tiene a corromper y el Poder absoluto, corrompe absolutamente”. Los sistemas autocráticos (gobiernos de facto), serían pues una especie de dictaduras invisibles sustentados en sólidas estrategias de cohesión (manipulación de masas) y represión social ( promulgación de Decretos-Leyes que rozarían la constitucionalidad pero que quedarán revestidos por el barniz democratizador del Tribunal Constitucional de turno (Ley Mordaza), síntomas evidentes de una deriva totalitaria que cristalizará en la implementación por el establishment de un régimen Presidencialista autocrático (Tardofranquismo), heredero natural del legado de Franco.
El establishment del Estado español estaría formado por las élites financiera-empresarial,política, militar, jerarquía católica,universitaria y mass media del Estado español,herederos naturales del legado del General Franco que habrían fagocitado todas las esferas de decisión (según se desprende de la lectura del libro “Oligarquía financiera y poder político en España” escrito por el ex-banquero Manuel Puerto Ducet), e iniciado asimismo una deriva totalitaria que habría ya convertido a la seudodemocracia española en rehén del establishment y que tendría como objetivo último la implementación del “Estado Tardofranquista”, anacronismo político que bebe de las fuentes del centralismo jacobino francés y del paternalismo de las dictaduras blandas y refrendado por iniciativas como la aprobación de la nueva Ley de Educación (Lomce);el rechazo del Grupo Popular a la proposición no de ley de IU para “sancionar penalmente los actos de apología de la dictadura franquista, la actividad delictiva de los grupos de ultraderecha”, la previsible modificación del Código Penal para constriñir hasta su nimiedad la libertad de expresión y los derechos de huelga, reunión y manifestación y la controvertida reforma de la Ley Orgánica del Régimen Electoral de 1.985.
Además, no sería descartable la próxima modificación de la actual Ley de Huelga a petición de la CEOE y una nueva y agresiva reforma del Código Penal, en la que se penalizará la resistencia a la autoridad (tanto activa como pasiva) y la convocatoria de concentraciones violentas por cualquier medio de comunicación, (incluido Internet y las redes sociales como Facebook, Twitter), con el objetivo inequívoco de hacer realidad la frase de Fraga en su etapa de Ministro de la Gobernación del régimen franquista (“La calle es mía”), aunado con la adopción en las ciudades gobernadas por el PP como Madrid, de medidas anticívicas calcadas de la Ley franquista de Buen Gobierno (1948) y la posterior implantación en todo el Estado español de un clon de la Ley de Vagos y Maleantes (ley nacida en la II República y adoptada por aclamación por el régimen franquista).
Posteriormente y en el paroxismo de la lógica distópica, se procederá a la implementación de la “Doctrina Aznar” que tendría como ejes principales la culminación de la “derrota institucional de ETA para impedir que el terrorismo encuentre en sus socios políticos el oxígeno que le permita sobrevivir a su derrota operativa” y el mantenimiento de la “unidad indisoluble de España “, lo que se traducirá en el finiquito de la representación institucional lograda por EH Bildu en base al apoyo popular mediante la ilegalización del partido abertzale Sortu antes de las Elecciones Municipales y Forales del 2015 tras la remisión por UPyD a la Fiscalía del TSJPV de una denuncia penal contra el presidente de Sortu, Hasier Arraiz, al que acusa de «justificar y reivindicar» la actuación de ETA y la prohibición de la celebración del referéndum sobre la independencia en Cataluña previsto para noviembre del 2014, medidas que conllevarán el final de la más larga experiencia seudodemocrática de la historia del Estado española (35 años).
Sin embargo, la crisis económica, la desafección política de la sociedad española motivada por los sangrantes casos de corrupción de la élite político-económica y el creciente descrédito de la institución Monárquica han hecho revisar los esquemas idílicos de la Transición y la vigencia de la Constitución del 78 en la que se sustenta el actual status quo , por lo que se antoja inevitable un proceso de catarsis y posterior metanoia colectiva que tendrá como efectos benéficos la liberación de la parte indómita del individuo primigenio ( el lobo estepario) que ha permanecido agazapado en un recodo del corazón, sedado y oprimido por la tiranía del actual sistema dominante, neoliberal y constrictor de las libertades democráticas. Así, tras un un parto agónico en el que agonizará lo viejo sin que amanezca lo nuevo, asistiremos al nacimiento del “Individuo Multidimensional” como generador de un tsunami popular de denuncia del actual déficit democrático, social y de valores e instaurador del caos constructivo que terminará por diluir el opiáceo inhibidor de la conciencia crítica (consumismo compulsivo), no siendo descartable la adopción de políticas activas de desobediencia civil que podrían conducir a un nuevo Motín de Esquilache en el horizonte del 2018. Texto: GERMÁN GORRAIZ LÓPEZ. Ver: Régimen autocrático del Estado Español