24 jun 2014

La CIA, Siria, Iraq y Oriente Próximo (Parte I de IV)

La prensa internacional está presentando el repentino derrumbe del Estado iraquí como resultado de la ofensiva del grupo terrorista conocido como EIIL. Pero, ¿quién puede creerse que un Estado poderoso, armado y organizado por Washington pueda desmoronarse en una semana ante un grupo yihadista oficialmente independiente de otro Estado? Y, ¿quién puede creer que los mismos que apoyan las acciones del EIIL contra Siria realmente condenan su acción en Irak?
Desde el año 2001 el estado mayor de las fuerzas armadas de Estados Unidos ha venido tratando de dividir el «Medio Oriente ampliado» en una multitud de pequeños Estados étnicamente homogéneos. El mapa del Medio Oriente rediseñado por Washington se publicó en julio de 2006. Y según ese mapa Irak debía dividirse en 3 partes: un Estado sunnita, un Estado chiita y un Estado kurdo.
El fracaso de Israel ante el Hezbollah libanés, en el verano de 2006, y el de Francia y el Reino Unido ante el Estado sirio, en 2011-2014, podían hacer pensar que aquel plan había quedado en el olvido. Pero no ha sido así. El estado mayor de las fuerzas armadas de Estados Unidos está tratando de reactivarlo a través de los condottieri de hoy: los yihadistas.
Esa es la perspectiva que permite analizar correctamente los acontecimientos pasados en Irak. A la hora de explicarlos la prensa internacional insiste en la ofensiva del Emirato Islámico en Irak y el Levante (EIIL, también conocido en árabe como Daesh), ofensiva que en realidad sólo es parte de una operación mucho más amplia.


Ofensiva coordinada del EIIL y los kurdos

En sólo una semana, el EIIL ha conquistado lo que podría convertirse en un emirato sunita mientras que los kurdos conquistaban lo que debería pasar a ser un Estado kurdo independiente.
El ejército iraquí, entrenado y armado por Washington, simplemente dejó en manos del EIIL toda la región de Nínive. Pero también abandonó la región de Kirkuk, que rápidamente cayó bajo el control de los pershmergas del Kurdistán iraquí. La estructura misma de la cadena de mando iraquí facilitó el derrumbe de sus fuerzas: los oficiales superiores estaban obligados a obtener la anuencia de la oficina del primer ministro antes de realizar cualquier movimiento de tropas, condición que les impedía dar prueba de iniciativa a la vez que los llevó a acomodarse como reyezuelos en las zonas bajo su mando. En tales condiciones, resultaba extremadamente fácil para el Pentágono comprar a ciertos oficiales para que se encargaran de incitar a sus soldados a desertar.
También desertaron los parlamentarios al ser convocados por el primer ministro, impidiendo así que el parlamento votara la proclamación del estado de urgencia… por falta de quorum, lo cual dejó al gobierno sin posibilidades de responder rápidamente ante la grave situación.
Ya sin otra opción para salvar la unidad del país el primer ministro al-Maliki recurrió a todos sus posibles aliados. Se dirigió, en primer lugar al pueblo iraquí en general y, en particular, a la milicia chiita de su rival Moqtada al-Sadr (el Ejército del Mahdi), así como a los Guardianes de la Revolución iraníes (el general Qassem Suleimani) Y finalmente recurrió a Estados Unidos pidiéndole que inicie bombardeos aéreos contra las fuerzas del EIIL.
La prensa occidental está señalando, no sin algo de razón, que la manera de gobernar del primer ministro al-Maliki ha sido a menudo lesiva tanto para la minoría sunnita como para los laicos del Partido Baas ya que se ha mostrado principalmente favorable a los chiitas. Se trata, sin embargo, de un argumento que debe ser relativizado y llevado a sus justas proporciones ya que, en las recientes elecciones legislativas del 30 de abril, los iraquíes acaban de reiterar su respaldo a la coalición de Nuri al-Maliki, que obtuvo un 25% de los votos, o sea tres veces más sufragios que el movimiento de Moqtada al-Sadr, mientras que el resto de los votos se diluía al dividirse entre una multitud de pequeños partidos.


La preparación de la ofensiva contra la autoridad de Bagdad

La ofensiva del EIIL, por un lado, y la de los Pershmergas por el otro venía preparándose desde hace tiempo.
El nacimiento del Kurdistán iraquí se inició bajo la protección de Estados Unidos y de Gran Bretaña, con la imposición a Sadam Husein de la zona de exclusión aérea decretada entre las dos invasiones occidentales desatadas contra Irak (1991-2003). A partir del derrocamiento de Sadam Husein el Kurdistán iraquí adquirió un alto nivel de autonomía y ha caído en la esfera de influencia israelí. Resulta por consiguiente impensable que Tel Aviv no haya intervenido en la toma de Kirkuk. En todo caso, el hecho es que el actual gobierno regional de Erbil ha extendido su jurisdicción a todo el conjunto del territorio iraquí que los planes del estado mayor de las fuerzas armadas de Estados Unidos habían asignado a la formación del Kurdistán independiente.
El EIIL es una milicia tribal sunnita a la que se integraron los combatientes de al-Qaeda en Irak al términar el mandato de Paul Bremer III en Irak y con el traspaso del poder político a los iraquíes. El 16 de mayo de 2010 un responsable de al-Qaeda en Irak, Abu Bakr al-Baghdadi, liberado en circunstancias aún desconocidas, es nombrado 'Emir'. Este personaje se esforzará posteriormente por poner el EIIL bajo la autoridad de al-Qaeda.
A inicios de 2012 combatientes del EIIL crean en Siria el grupo conocido como Jabhat al-Nusra –o sea, Frente de Apoyo al Pueblo del Levante– como rama siria de al-Qaeda. Durante julio de 2012 Jabhat al-Nusra se desarrolla al calor de la reanudación de la ofensiva franco-británica contra Siria. Pero a fines de 2012, Washington decide finalmente clasificarlo como «organización terrorista», a pesar de las protestas del ministro francés de Relaciones Exteriores, quien llega a declarar públicamente que los “chicos” de al-Nusra «están haciendo un buen trabajo» (sic).
Los éxitos de los yihadistas en Siria, hasta el primer semestre de 2013, modificaron el nivel de atracción que podían ejercer sus diferentes grupos. El proyecto oficial de revolución islamista global promovido por al-Qaeda comenzó a verse rápidamente como algo utópico mientras que la creación de un emirato o Estado islámico en algún territorio bajo control yihadista parecía mucho más realista, e incluso al alcance de la mano. Esto último es lo que da lugar a la idea de confiar a los defensores de ese proyecto el rediseño de Irak que las fuerzas armadas de Estados Unidos no lograron concretar cuando invadieron y ocuparon ese país.
El cambio de imagen del EIIL se produce durante la primavera de 2014, con la liberación de los prisioneros occidentales que ese grupo tenía en su poder: alemanes, británicos, daneses, españoles, estadounidenses, franceses e italianos. Las primeras declaraciones de los liberados confirmaban punto por punto las informaciones de los servicios de inteligencia de Siria: el EIIL está bajo la dirección de oficiales estadounidenses, franceses y sauditas. Sin embargo, los prisioneros liberados daban rápidamente marcha atrás y contradecían después sus primeras declaraciones sobre la identidad de los individuos con quienes habían tenido contacto durante su cautiverio.
En ese contexto se produce la ruptura entre el EIIL y al-Qaeda, en mayo de 2014. A partir de ese momento el EIIL adopta una postura de rivalidad mientras que al-Nusra se mantiene como rama oficial de al-Qaeda en Siria. Pero todo eso no es más que una cuestión de apariencias. En realidad, esos grupos cuentan, desde su creación misma, con el respaldo de la CIA, que los utiliza contra los intereses de Rusia, como ha podido verse en Afganistán, Bosnia-Herzegovina, Chechenia, Irak y Siria.
En mayo, habiendo dejado de ser la representación regional de una organización mundial (al-Qaeda) para convertirse por sí mismo en una organización regional, el EIIL se preparó para desempeñar el papel que desde hace tiempo se le había asignado.
Aunque está encabezado en el terreno por el ya mencionado Abu Bakr al-Baghdadi, el EIIL se halla en realidad bajo la autoridad del príncipe saudita Abdul Rahman al-Faisal, hermano de los príncipes Saud al-Faisal –ministro de Relaciones Exteriores de Arabia Saudita desde hace 39 años– y Turki al-Faisal –ex director de los servicios secretos y actual embajador de Arabia Saudita en Washington y Londres.
En mayo pasado los príncipes al-Faisal compraron una fábrica de armamento en Ucrania. A partir de entonces, importantes cargamentos de armamento pesado han estado llegando por vía aérea a un aeropuerto militar turco. Y desde ahí, el MIT (los servicios secretos de Turquía), ha estado enviando ese armamento al EIIL en trenes especiales. Es prácticamente imposible que semejante cadena logística haya podido montarse sin la OTAN.


La ofensiva del EIIL

El pánico que se ha apoderado de la población iraquí ante el avance del EIIL tiene que ver con la envergadura de los crímenes que esa organización ha cometido en Siria, como degollamientos públicos de «musulmanes renegados» e incluso crucifixión de cristianos. Según William Lacy Swing –ex embajador de Estados Unidos en Sudáfrica y posteriormente en la ONU y actual director de la Oficina de Migraciones Internacionales (OMI)–, al menos 550 000 iraquíes han preferido huir ante la ofensiva de los yihadistas.
Esas cifras demuestran cuán errados están los estimados occidentales que afirman que el EIIL sólo dispone de 20.000 combatientes en total, en Siria e Irak. La verdadera cifra es probablemente tres veces más alta, o sea unos 60 000 combatientes. La diferencia entre ambas cifras corresponde exclusivamente a la cantidad de extranjeros, reclutados en todo el mundo musulmán y muchos de los cuales ni siquiera son árabes. El EIIL se ha convertido por lo tanto en el principal ejército privado del mundo y su papel recuerda el de los célebres condottieri del Renacimiento europeo.
Y es probable que el EIIL siga desarrollándose, gracias al botín de guerra que está reuniendo en Irak. En la ciudad de Mosul, el EIIL se apoderó de los fondos del distrito de Ninive, 429 millones de dólares en dinero contante y sonante, suma que le permitiría pagar a todos sus combatientes por espacio de un año. También se apoderó de numerosos Humvees [Vehículo militar multipropósito de fabricación estadounidense corrientemente utilizado por las fuerzas armadas de Estados Unidos] y de al menos dos helicópteros de combate que incorporó de inmediato a su equipamiento. Como los yihadistas no tienen posibilidades de formar pilotos, la prensa internacional da por sentado que esos helicópteros serán utilizados por ex oficiales baasistas formados en tiempos de Sadam Husein, lo cual es altamente improbable en el contexto de guerra entre baasistas laicos y yihadistas que sirve de telón de fondo a la guerra en Siria.

Reacciones internacionales

Los partidarios de Arabia Saudita en la región ya estaban a la espera de la ofensiva de los peshmergas y del EIIL. En Líbano, el presidente Michel Sleiman, quien en enero pasado concluía una alocución lanzando un sonoro «¡Viva Arabia Saudita!» en lugar de un «¡Viva el Líbano!», trató por todos los medios de lograr una prórroga de seis meses de su mandato presidencial –que ya expiró el 25 de mayo– para estar aún al mando cuando se presentara la actual crisis.
En todo caso es la incoherencia lo que está caracterizando las reacciones internacionales ante la crisis iraquí. Todos los Estados, sin excepción alguna, condenan las acciones del EIIL en Irak y se pronuncian contra el terrorismo. Pero algunos –como Estados Unidos y sus aliados– ven en el EIIL un aliado objetivo contra el Estado sirio, y varios (Estados Unidos, Arabia Saudita, Francia, Israel y Turquía) son incluso gestores de su actual ofensiva en Irak.
En Estados Unidos, el debate público muestra una oposición entre los republicanos –que están exigiendo un redespliegue militar en Irak– y los demócratas –que denuncian la grave inestabilidad suscitada por la intervención militar de George W. Bush contra Sadam Husein. Toda esa batalla oratoria permite ocultar el hecho que los actuales acontecimientos responden a los intereses estratégicos del estado mayor estadounidense y que este último está además directamente implicado en ellos.
Es también muy posible que Washington no haya jugado limpio con Ankara ya que el EIIL parece haber tratado de apoderarse de la tumba de Solimán Schah, en el distrito sirio de Raqqa. Ese santuario es propiedad de Turquía, que incluso dispone de una pequeña guarnición en el lugar, en virtud de la cláusula de extraterritorialidad incluida en el Tratado de Ankara, impuesto por los colonizadores franceses en 1921. Pero tampoco sería imposible que esa supuesta acción del EIIL haya sido en realidad una provocación orquestada por Turquía, cuyo gobierno ya había estudiado en otro momento esa variante para utilizarla como justificación de una intervención abierta del ejército turco en Siria.
Más grave resulta el hecho que durante la toma de Mosul el EIIL tomó prisioneros a 15 diplomáticos turcos con sus familias y a 20 miembros de las fuerzas especiales turcas en el consulado de Turquía, lo cual provocó la cólera de Ankara. El EIIL arrestó además a varios choferes turcos de transportes pesados, quienes fueron posteriormente liberados. Resultado: después de haber garantizado la logística de la ofensiva del EIIL Turquía se siente traicionada y no se sabe –al menos por el momento– si esa traición es cosa de Washington, de Riad, de París o de Tel Aviv. Esa situación recuerda lo sucedido el 4 de julio de 2003 cuando el ejército estadounidense arrestó a 11 miembros de las fuerzas especiales turcas en Sulaimaniyeh (Irak), incidente popularizado por el film turco 'El valle de los Lobos'. Aquel episodio dio lugar a la crisis más importante de los 60 últimos años entre Turquía y Estados Unidos.
En este caso, la hipótesis más probable es que Ankara no tenía previsto participar en una ofensiva tan amplia y que fue sólo con la operación ya en marcha que descubrió que el objetivo de Washington era la creación del Kurdistán. Lo cual probablemente no entraba en los planes de Ankara ya que –según el mapa publicado en 2006 por el Pentágono– el Kurdistán incluiría una porción de territorio turco. En efecto, las “amputaciones” previstas en el plan estadounidense no sólo son para los enemigos de Washington. También afectan a los “amigos” y todo ello parece indicar que el arresto en Mosul de los diplomáticos turcos y de los miembros de las fuerzas especiales de Turquía tuvo como objetivo impedir que Ankara tratara de sabotear la operación.
Al llegar a Ankara, proveniente de Amman, la representante especial de Estados Unidos ante el Consejo de Seguridad de la ONU, Samantha Power, condenó hipócritamente las acciones del EIIL. La presencia en el Medio Oriente de esta ardiente promotora del intervencionismo moral de Washington hace  pensar que se ha previsto algún tipo de reacción de Estados Unidos en ese escenario.
Irán anunció por su parte que está dispuesto a ayudar a salvar el gobierno del chiita al-Maliki con el envío de armas y consejeros militares, pero sin implicar combatientes. Un posible derrocamiento del Estado iraquí favorecería a Arabia Saudita, gran rival regional de Teherán, en momentos en que el príncipe saudita Saud al-Faisal –hermano del verdadero patrón del EIIL– acaba de invitarlo a negociar. Texto: Thierry Meyssan. Ver: Parte 2

21 jun 2014

Elogio de la gratitud (Parte II de II)

Cuando intentamos, y a veces logramos, entender el sentido de las cosas, de algunas cosas, a veces de pequeñas cosas y otras veces de las grandes cosas, incluyendo la vida misma, oponemos el sentido al sin sentido. “Esto no tiene sentido” decimos con frecuencia. Quizá porque intuimos un sentido que no nos agrada; quizá porque el esfuerzo para descifrarlo nos es ajeno. El sentido es una diversidad de sentidos. Y todos esos sentidos están atravesados por el modo de producción histórico y social. El sentido de la gratitud se abre a la reciprocidad y a la equivalencia. Ambas sostenidas en el tiempo. Lo que defino como trípode de la implicación mucho tiene que ver con sostener el sentido originario de las tentaciones y degradaciones, del oportunismo y las claudicaciones.

La coherencia, la consistencia y la credibilidad son condiciones necesarias para sostener el sentido originario. Lo reaccionario es justamente volver al sentido originario para traicionarlo. Para degradarlo. En primera y última instancia: para exterminarlo. El fundamentalismo es invocar el sentido en vano, con la intención de esterilizarlo. Tradición, familia y propiedad es la tradición de los represores, la familia patriarcal y la propiedad privada. Que no fue el sentido originario de la humanidad en sus albores comunitarios, cooperativos, de aquello que se conoce como comunismo primitivo. El fundamentalismo es una estrategia exterminadora de la ingratitud política. Se destroza la reciprocidad y se aniquila la equivalencia.
Osvaldo Soriano escribió lo que yo bautizo como un tratado sobre la ingratitud. Si José Ingenieros nos enseñó sobre El Hombre Mediocre (y ya que estamos y al calor de los tiempos, la mujer mediocre) el “gordo” Soriano escribe sobre El Hombre Ingrato. Su novela “No habrá más penas ni olvido” es una desgarrada reflexión sobre los perversos mecanismos en que la cultura represora convierte al hombre en lobo del hombre. La Patria Peronista enfrentó hasta el exterminio ideológico, político y físico a la Patria Socialista. Exterminio que dura hasta nuestros días. Las políticas públicas en derechos humanos de la década “gaemper” (ganada, empatada, perdida) pretendió y logró barnizar al capitalismo como serio. Remake del “somos argentinos y humanos” con el cual el Terrorismo de Estado se lavaba sus fauces sangrientas. “La fiesta de todos” fue el maldito mundial de 1978, que tanto mejoró la imagen argentina en el exterior y en el interior (de los propios ciudadanos martirizados).
Esa juventud maravillosa que hace 40 años el General echó de la Plaza nunca más pudo volver. Desde ya, no como juventud. Pero tampoco como maravillosa. Al menos para los que sentimos y pensamos que la maravilla revolucionaria todavía nos conmueve. El sentido originario del peronismo fue propiciar el poder de las mayorías. Trabajadores, campesinos, intelectuales, militantes, que buscaban sin lograrlo un nuevo lugar en el mundo. El General dio una señal de que un mundo del pueblo, para el pueblo y con el pueblo era posible. La realidad no es la única verdad. La parábola siniestra que se abre con la masacre de Ezeiza se cierra con la militancia traicionada en una plaza que debió ser de la victoria, mostró con crueldad que para ese pueblo que luchaba el único mundo posible era el exterminio. Entonces el sentido de la gratitud se abre cuando lo confrontamos con el sentido de la ingratitud.
Son dos caras de diferentes monedas. Hay monedas originarias que sostienen el intercambio. Por ejemplo en Veracruz (México) se utiliza una moneda local, el túmin. Hay monedas no originarias que sostienen las venas abiertas de América latina. El dólar, sin ir más cerca. La cara de la gratitud es sonriente y puede mostrar los dientes. La cara de la ingratitud es siniestra y siempre muestra los colmillos. Hoy un juramento, mañana una traición, y no solamente en los amores de estudiante.
La traición, origen del cristianismo, es una de las marcas visibles de la ingratitud. La traición tiene su origen, su sello de fábrica, en la ingratitud. Te di la mano y me comiste el codo. Con dolor no exento de optimismo de la voluntad puedo afirmar que en el campo de nuestras izquierdas, más clasistas, más populares, la ingratitud es una moneda demasiado corriente. La frase “entre gallos y medianoche” evidencia justamente que a la noche se traiciona lo que se acordó en el día, entre abrazos y brindis. Todos unidos no triunfaremos. Quizá la expresión de la máxima ingratitud sea ser duro con el compañero, tan duro hasta el extremo límite de quebrarlo, y tierno con el enemigo, tan tierno hasta el extremo límite de aceptar ser su furgón de cola, sin el menor pudor de mover el rabo.
Para no ser ingratos con la sangre derramada, para no seguir negociándola, para no seguir invocándola en el vano de todos los vanos, es necesario sostener el elogio de la gratitud y el desprecio de la ingratitud. Si es más grave un grafitti que la muerte “accidental” de 51 pasajeros de un tren con pueblo pero no para el pueblo, podemos sospechar que las formas más cínicas y perversas de la ingratitud están copando la parada y la sentada. Sostengamos nuestra ternura con las y los compañerxs… Y la gratitud vencerá a la muerte. Texto: Alfredo Grande. Ver: 'Parte I'.

20 jun 2014

Elogio de la gratitud (I de II)

Creo que fue Hobbes el que afirmó que “el hombre es el lobo del hombre”. Toda idea, incluso la delirante, tiene un núcleo de verdad. Para llegar a ese núcleo es necesario aceptar la afirmación que fuera sin cuestionarla. Es pésima estrategia empezar con un “no”. Por ejemplo: no, el hombre nace bueno, la cultura lo hace malo”. El arte de cuestionar comienza con un “si”. Ni siquiera un “si, pero”. Ante el inmediato cuestionamiento, nuestro interlocutor se defiende. Se eriza. Se parapeta. O sea: aumenta la resistencia ante nuestro cuestionamiento. Y nos obliga a la antipática actitud de sobre actuar nuestro desacuerdo.

Nuestro interlocutor se victimiza ante el supuesto agravio de nuestra pregunta, la intolerancia que mostramos ante sus expresiones e incluso puede amenazarnos con denunciarnos ante el Inadi. Toda idea con un componente asertivo exagerado se acerca demasiado, digamos que se toca, con una ideación dogmática. No cuestionable, algo así como una verdad revelada. Sin tener demasiado claro revelada por quién. Un maestro inmaculado, la propia divinidad, la tradición familiar que siempre es cultural, la Academia.
Chocar de frente contra un muro de cemento no es aconsejable. La estrategia que sugiero hay que sostenerla con fe, que dicen que mueve montañas. Empezar siempre con un “si” entusiasta. Elogiar la afirmación escuchada con adjetivos laudatorios. Y con una expresión de duda, de incertidumbre frente a la propia afirmación, dejando traslucir incomodidad y una actitud similar a caminar en puntas de pie, lo opuesto a salir con los tapones de punta. Y balbucear: “quizá, a lo mejor, no estoy seguro, lo mas probable es que sea una pavada, me siento tonto diciendo esto”.
En ese momento nuestro interlocutor tiene la guardia baja. Ese momento le costará carísimo y al contado. Le contesto: “estoy totalmente de acuerdo. El hombre es el lobo del hombre. Lo que me preocupa es quién tiene la capacidad de transformar a un hombre en lobo”. Por lo tanto la cuestión se desliza desde una verdad convencional encubridora (el hombre es el lobo del hombre) a un nivel fundante: los procesos políticos y culturales que desalojan el deseo y el placer para transformarlos en mandato y en culpa.
El hombre es el lobo del hombre como efecto de lo que he nombrado como “cultura represora”. El nombre de la Bestia. La cultura represora entroniza a la Jerarquía como único organizador social. La llamada familia patriarcal es una de las expresiones más cotidianas de la Organización Piramidal. En lo más alto de la pirámide hay un solo lugar. Y solo un elegido o una elegida podrán ocuparlo.
Los mecanismos de la elección varían. Desde los designios inescrutables de la divinidad hasta los designios muchas veces inescrutables de la voluntad popular. El elegido o la elegida arrastran por efecto pegoteo a múltiples seguidores, acólitos, amanuenses, testaferros, cómplices, arribistas, oportunistas. Y también no pocos convencidos, al menos por un tiempo.
La Organización Piramidal, algo así como la ley del gallinero pero mucho más cristalizado, garantiza que la cooperación y la competencia sean desalojadas por la absoluta rivalidad. Todos y todas se convierten en alpinistas caníbales cuya garantía para seguir subiendo es arrojando al precipicio a los que pretenden lo mismo. Pobres contra pobres, pobres contra excluidos, excluidos contra ocupas, de planta contra tercerizados, conductores de automóviles contra piqueteros fuera de la ley, candidatos contra entenados. Y cuando el alpinismo se torna depredador, todos contra todos. Luego el colapso y la construcción de nuevas pirámides.
Algunos llaman a esto gobernabilidad. El hombre acorralado no podrá dejar de ser lobo para otro hombre acorralado. No lucharán espalda contra espalda como el gaucho Martín Fierro y el Sargento Cruz. Se matarán como si fueran enemigos culturales, gladiadores de algún imperio que siempre inventará su propia versión del circo con algunas migas de pan. El hombre no puede dejar de ser lobo del hombre en una Organización Piramidal. Lo que hay que subvertir es ese tipo de organización. La familia patriarcal, las diferentes formas de catequesis laica y religiosa, los diferentes cultivos de subordinación sin valor, las apelaciones abstractas a una Patria Única y Verdadera.
Nuestros originarios seguirán padeciendo a la Organización Piramidal que se hace llamar Estado Nación. Una de las modalidades más habituales de ese hombre convertido en lobo, es el ejercicio sistemático de la ingratitud. Arrasa el pasado para construir nuevos presentes. Confunde autogestión con autoengendramiento. No tiene nada que agradecer y mucho menos para lamentar.
La ingratitud quizá no sea un pecado capital, pero sin dudarlo es una mordida cruel de la cultura represora. No es lo mismo la deuda con el origen que la gratitud por aquello que hemos recibido. La gratitud solamente florece en una organización asimétrica pero no jerárquica. La búsqueda terca de la horizontalidad lleva en su fracaso el huevo de la serpiente jerárquica. No es con ovejas que derrotaremos a los lobos. Y mucho menos con perros, que en los albores de la humanidad traicionaron a los demás animales para unirse al depredador más cruel: el hombre. Que ha sido y será el lobo de los demás animales.
El perro ingrato con los demás animales es el mejor amigo del ingrato hombre. La ingratitud y el espanto también unen. O por lo menos, amontonan. La gratitud no germina cuando hay pactos perversos. Y esos son los pactos fundantes en la cultura represora. La batalla cultural no será suficiente. Incluso puede ser contraproducente porque no plantea con claridad contra qué se combate. Propongo pasar de la queja a la protesta y más temprano que tarde, de la protesta al combate. Declarar la guerra contra todas las formas de la cultura represora.
Mala prensa tiene la guerra, ignorando que la emancipación, la liberación solamente es posible cuando resistimos el exterminio que la Organización Piramidal planifica. ¡A las armas ciudadanos! clama La Marsellesa. El hambre es un crimen y hace décadas se declaró la guerra contra los hambreadores. Sé que utilizo una terminología poco habitual. Es lo que sucede cuando nos apartamos de las diferentes formas del relato y las palabras se acercan a las cosas. Mi gratitud es con esa forma de militancia que sabe endurecerse con el enemigo y más sabe ejercer la ternura con el compañero.
De esa gratitud nos hablaba el Che. Gratitud por haber sabido alejarse de toda Organización Piramidal para construir Colectivos Autogestionarios. Que sabiendo que tienen riesgos, afirmo que vale la pena enfrentarlos. Militancia, activismo, gratitud, tres formas para enfrentar los mandados de la cultura represora. Una forma de la felicidad de la que ojalá podamos darnos cuenta cuando la encontramos. Texto: Alfredo Grande. Ver: ''PARTE II''.

18 jun 2014

La banca y la doctrina: 'Too Big to Jail'. (Parte V de V)

La manipulación del tipo de interés LIBOR

La forma laxa con la que las autoridades de los principales países industrializados tratan la manipulación de los tipos de interés demuestra a las claras que la nueva doctrina "demasiado grande para ser condenado" se aplica a gran escala. En 2010 estalla el escándalo de la manipulación del LIBOR (siglas de su denominación en inglés, London Interbank Offered Rate), realizada por un grupo de dieciocho bancos durante el período 2005-2010. El LIBOR es el tipo de interés de referencia para el cálculo de los tipos en un mercado que supone 350 billones de dólares en activos y derivados financieros, y constituye el segundo tipo de referencia más importante del mundo después del tipo de cambio con el dólar. Su valor se determina a partir de la información que aportan dieciocho bancos sobre sus costes individuales de financiación en los mercados interbancarios. En 2012 se obtuvieron pruebas de que hubo colusión entre grandes bancos como UBS, Barclays, Rabobank (Países Bajos) y el Royal Bank of Scotland para manipular el LIBOR según sus intereses.

Si bien es cierto que las autoridades de control han abierto expedientes sancionadores en todos los rincones del mundo (Estados Unidos, Reino Unido, el resto de la Unión Europea, Canadá, Japón, Australia, Hong Kong), hasta el momento no se ha incoado ningún procedimiento penal contra los bancos y las multas impuestas son de un montante ridículo si se las compara con la magnitud de la manipulación realizada. Aún no se han cerrado todos los procedimientos en curso. Grosso modo, hasta el momento presente las multas que se han abonado alcanzan una cifra cercana a los 10.000 millones de dólares. Además, la parte que ha pagado cada uno de los bancos es mínima en comparación con el daño causado. Varios cargos directivos de los bancos dimitieron de resultas del escándalo. Es el caso de Barclays (segundo banco británico) y de Rabobank (segundo banco de Países Bajos). Otra consecuencia fue el despido de decenas agentes de negociación ("trader" en la terminología inglesa). Sin embargo, y esto es lo más importante, a ninguno de los bancos se le ha retirado el derecho de operar en los mercados en los que han actuado cual una banda organizada, y ninguno de sus dirigentes ha terminado entre rejas.
A pesar de que los bancos en cuestión reconocieron las acusaciones de manipulación y, en consecuencia, aceptaron las sanciones que les impuso la justicia británica, la estadounidense procedió de forma escandalosa a la hora de dictar sentencia. El 29 de marzo de 2013, Naomi Buchwald, juez de distrito en Nueva York eximió a los bancos implicados en el escándalo de toda responsabilidad legal para con las personas o las instituciones afectadas por la manipulación del LIBOR. Para proteger a los bancos de posibles demandas por colusión y prácticas monopolistas elaboró una motivación según la cual el cálculo del LIBOR no está sujeto a la legislación sobre la competencia. Por ello, a partir de ese momento los bancos pueden ponerse de acuerdo para fijar el valor del tipo de interés sin que ello suponga una infracción de la legislación antimonopolio de los Estados Unidos. Dado que la determinación de los tipos en los mercados de permutas ("swaps" en inglés), así como en los de permutas para cobertura de impagos ("CDS" en inglés) era similar (es decir, calculando la media de los tipos notificados por los participantes), con esta sentencia se sienta un peligroso precedente, ya que abre la puerta a que las grandes instituciones financieras manipulen sin más los precios y los tipos clave que rigen en funcionamiento de los mercados financieros mundiales. En marzo de 2014, el escándalo del LIBOR resurgió en Estados Unidos: la agencia de garantía de los depósitos bancarios interpuso una demanda contra más de una docena de grandes bancos (JP Morgan, Citigroup, Bank of America, UBS, Crédit Suisse, HSBC, Royal Bank of Scotland, Lloyds, Barclays, Société Générale, Deutsche Bank, Royal Bank of Canada, Bank of Tokyo-Mitsubishi UFJ,...) Está por ver si, lo mismo que con el caso precedente, todo termina con el sobreseimiento del caso. También es posible, desde luego, que se cierre con una multa pero sin condena.
Volviendo al caso del LIBOR, la Comisión Europea, por su parte, ha impuesto multas por un valor total de 1.700 millones de euros a ocho bancos tras haberlos acusado de haber establecido un cartel que manipuló el mercado de derivado. Cuatro bancos se coaligaron para manipular el tipo de los derivados relacionados con el mercado cambiario del euro mientras que otros seis manipulaban el conjunto de los tipos de los derivados ligados al del yen. Una vez más se aplica la lógica de no condenar.
Además, como los bancos han accedido a pagar la multa, se ha reducido su cuantía en un 10%. Los bancos multados son: JP Morgan y Citigroup (primer y tercer banco de EE UU respectivamente), Deutsche Bank (primer banco alemán), Société Générale (tercer banco francés), Royal Bank of Scotland (tercer banco británico), y RP Martin. Dos bancos, en concreto UBS (el primer banco suizo) y Barclays (el segundo banco británico), se han librado de la sanción por haber denunciado al cartel.
En resumidas cuentas, hemos vuelto al sistema de las indulgencias: « Pague por redimir sus pecados y podrá usted permanecer en el paraíso de las finanzas. Retráctese de sus faltas y denuncie a los otros ladrones, así obtendrá dispensa y no se verá obligado a pagar las indulgencias, perdón, las multas ».
En Australia las autoridades han dado un giro de tuerca más a la farsa: se han limitado a amonestar a BNP Paribas por una conducta potencialmente ilícita (en inglés, literalmente, "potential misconduct") relacionada con los tipos de interés interbancario de 2007 a 2010. BNP Paribas ha despedido a agentes de negociación ("traders") y ha declarado que haría una donación de un millón de dólares australianos para fomentar la literatura financiera. ¡Qué generosidad! ¿Pero de quién se están burlando?
Conclusión: hay poner punto y final a los mercados no regulados y prohibir la especulación y los productos derivados. Los bancos deben contratar seguros clásicos para cubrir los riesgos ligados a los tipos de interés.Texto: Eric Toussaint. (Fin del 5º y último capítulo) Ver Parte 1


16 jun 2014

La banca y la doctrina: 'Too Big to Jail' (Parte IV de V)

Las siglas HSBC significan “Hong Kong and Shanghai Banking Corporation”. Recordemos que el grupo mundial HSBC emplea a 260.000 personas en 2014, está presente en 75 países y declara 54 millones de clientes. Desde sus orígenes el banco ha estado mezclado con el comercio internacional de drogas duras. En efecto, fue fundado siguiendo la estela de la victoria británica contra China en las dos guerras del opio (1839-1842 y 1856-1860). Esas dos guerras jugaron un papel decisivo en el refuerzo del imperio británico y en la marginación de China que duró alrededor de siglo y medio.


En el curso de esas dos contiendas bélicas Reino Unido logró imponer a China la aceptación de las exportaciones británicas de opio provenientes de India (que formaba parte del imperio británico). China intentó oponerse al comercio del opio pero las armas británicas, con el apoyo de Washington, se impusieron. Londres creó una colonia en Hong Kong y, en 1865, fue fundado el Hong Kong and Shanghai Banking Corporation por un comerciante escocés especializado en la importación de opio (entonces, el 70% del flete marítimo que pasaba por Hong Kong concernía al opio venido de India).
Desde ese momento, la historia del banco ha seguido siempre estrechamente la política exterior del Reino Unido y los intereses de la gran patronal británica en Asia. Después de 1949 y la victoria de la China de Mao, el banco se replegó a Hong Kong, que permaneció como territorio británico. Luego, entre 1980 y 1997, desarrolló sus actividades en Estados Unidos y en Europa. Solo desplazó su sede social de Hong Kong a Londres en 1993, antes de la retrocesión del territorio a la República Popular de China anunciada para 1997. HSBC sigue siendo parte inseparable de Hong Kong: emite el 70% de su moneda (el dólar de Hong Kong). Hong Kong constituye un elemento clave en la cadena del blanqueo de dinero acumulado por la nueva clase dirigente china.

HSBC implicado en otros crímenes financieros

Además del blanqueo de dinero de la droga y del terrorismo , HSBC está implicado en otros asuntos: la manipulación del mercado de tipos de cambio (el escándalo estalló en 2013 y trata sobre un mercado cotidiano de 5.300 millardos de dólares), la manipulación de las tasas de interés interbancario (entre ellas el Libor), la venta abusiva y fraudulenta de derivados sobre las tasas de interés, la venta abusiva y fraudulenta de productos de seguros a los particulares y a las PYME en Reino Unido (la FSA, la autoridad de control británica, ha perseguido a HSBC en este asunto que ha revelado que el banco ha vendido seguros que no servían para nada o para muy poco, la venta abusiva de Mortgage Backed Securities en Estados Unidos, la manipulación en las cotizaciones del oro y de la plata (el escándalo estalló en enero-febrero de 2014) y la organización a gran escala de la evasión fiscal de importantes fortunas.

Hervé Falciani, ¿el Edgar Snowden de HSBC?

Hervé Falciani, un ciudadano franco-italiano, trabajó en los servicios informáticos de HSBC Suiza en Ginebra de 2006 a 2008. Antes de abandonar el banco copió 127.000 ficheros que ligan a HSBC con operaciones masivas de fraude y de evasión fiscal en las que juega un papel a menudo activo. Luego pasó a residir en Francia. Suiza decide detenerle y lanza una orden de arresto internacional vía Interpol por “sustracción de datos”, “violación de secreto bancario y del secreto comercial” y “presunción de venta de informaciones económicas”. Hay que subrayar que Suiza no ha atacado a HSBC.
A comienzos de 2009, el domicilio en Niza de Falciani es objeto de un registro efectuado por la policía local. Las informaciones que posee son explosivas: entre los 127.000 ficheros se encuentran exiliados fiscales franceses (8.231 según Falciani), belgas (más de 800), españoles (más de 600 nombres), griegos (la famosa lista llamada Lagarde, pues la ministra francesa la entregó a las autoridades griegas en 2010, contiene alrededor de 2.000 nombres), alemanes, italianos, mexicanos, estadounidenses… Hervé Falciani entrega todo o una parte de las informaciones que posee a las autoridades francesas y a las de otros países.
Luego, según sus declaraciones, colabora con las autoridades de Washington, a las que entrega informaciones que hacen avanzar el asunto del blanqueo por HSBC del dinero de los cárteles de la droga de México y Colombia. Luego va a España en 2012 a fin de colaborar con las autoridades españolas. Es primero detenido en aplicación del mandato de detención lanzado por Suiza. Suiza insiste en que España le entregue a Hervé Falciani, lo que España rechaza en mayo de 2013 pues la justicia española considera que es un testigo privilegiado en varios grandes asuntos de fraude y de evasión fiscal. En efecto la comunicación a las autoridades españolas de los datos conseguidos por H. Falciani había permitido desde 2011 descubrir una gran cantidad de dinero (alrededor de 2 mil millones de euros) depositada en Suiza por miembros de la familia de Emilio Botín, el presidente del Banco de Santander. Éste, acorralado, ha entregado a las autoridades españolas 200 millones de euros de multa. Los datos entregados por H. Falciani han desembocado también en el escándalo de la financiación fraudulenta del Partido Popular, el partido del presidente del gobierno español, Mariano Rajoy. La justicia española proporciona una protección policial permanente a Hervé Falciani. Las autoridades belgas y francesas se reúnen con él y utilizan los datos que les proporciona e instruyen expedientes. No es en absoluto seguro que esto desemboque en condenas por fraude, pues es más que probable que los defraudadores lleguen a acuerdos financieros (en Bélgica eso se llama regularizaciones fiscales) que les permitan evitarlas.
Hay que subrayar que en este asunto no solo Suiza intenta detener a quien ha dado la voz de alarma. Ocurre lo mismo en Grecia, donde la justicia detuvo al editor de la revista “Hot Doc”, Kostas Vaxevanis, porque se había atrevido a publicar en octubre de 2012 la lista Lagarde-HSBC-Falciani que las autoridades griegas habían perdido hacía tres años. Como consecuencia de las reacciones ciudadanas en Grecia y en el plano internacional, el periodista ha quedado en libertad. No es fácil denunciar a un banco y a los ricos defraudadores que protege o, lo que viene a ser poco más o menos lo mismo: denunciar a los ricos defraudadores que protegen a los bancos y su sacrosanto secreto bancario. Hay claramente una verdadera simbiosis entre los grandes bancos y la clase dominante, igual que existen pasarelas permanentes entre los gobernantes y las grandes empresas, en particular las de las finanzas.

HSBC ha decidido esquivar una directiva de la Unión Europea

En 2013, la Unión Europea anunció que fijaba un límite a los bonus que podían recibir los dirigentes y traders de un banco. El bonus no puede ser superior al doble de la remuneración salarial fija. Si un dirigente tiene una remuneración fija de 1,5 millones de euros por año, los bonus no podrán superar los 3 millones de euros (por tanto una remuneración total de 4,5 millones). Hecha la ley, hecha la trampa: la dirección de HSBC anunciaba en febrero de 2014 que iba a aumentar considerablemente la remuneración fija de esos dirigentes a fin de que su bonus no quedara reducido.

Conclusión

El grupo mundial HSBC debería ser cerrado, despedida su dirección sin indemnización y llevada a los tribunales (igual que los grandes accionistas). El mastodonte HSBC debería ser dividido bajo control ciudadano en una serie de bancos públicos de talla media cuyas labores deberían estar estrictamente definidas y ejercidas en el marco de un estatuto de servicio público. Ver: Parte V

Stirner y la propiedad (Parte II de II)

La influencia de Stirner

Si Nietzsche plagió, o no, a Stirner ha sido objeto ya de mucha discusión. Como dato curioso, el año de la primera edición de El único y su propiedad, 1844, es el del nacimiento de Nietzsche. Parece ser que un amigo de Nietzsche, Overbek, estaba convencido de que se encontraba seducido por el individualismo estirneriano; Charles Andler llegaría a decir, a propósito de esta controversia: "La frente de Nietzsche se iluminaba al pronunciarse el nombre de este libro".
También parece que el autor de El ocaso de los ídolos diría a un discípulo suyo, sobre la obra de Stirner, que "es lo más audaz y lo más lógico que ha habido desde Hobbes". Parece aceptable creer que Nietzsche leyó y sintió admiración por la obra de Stirner, aunque al parecer Andler va más allá y habla de una influencia muy fuerte e incluso de plagio. En un prefacio a una edición de El único... en español, Miguel Giménez Igualada habla de influencia silenciosa sobre Nietzsche, aunque no total, y se atreve casi a afirmar que Así habló Zaratustra se escribió pensando en Stirner. Otros autores, en el polo opuesto, han negado tal influencia e incluso los han considerado pensadores antagónicos, algo que es igualmente excesivo.
Como no hay pruebas palpables de dicha influencia, solo pueden hacerse conjeturas o aceptar el testimonio del amigo de Nietzsche Overbek. Parece que solo a partir de Humano, demasiado humano Nietzsche da importancia a los valores individuales. Como puntos en común entre ambos autores, se encuentra la crítica a la moral como egoísmo inconsciente, el rechazo al imperativo categórico kantiano, la crítica a la religión, a todo lo sobrenatural y al dualismo cuerpo/alma. Otra analogía entre Stirner y Nietzsche se encuentra en el método utilizado para señalar los falsos valores, usando la genealogía y la desmitificación, aunque acaben dando respuestas diferentes. En efecto, el superhombre nietzscheano presenta rasgos elitistas y selectivos, mientras que el yo de Stirner, autosuficiente, reconoce esa particularidad en cada individuo. Es lógico que el pensamiento aristocrático, que presenta Nietzsche a menudo junto a otros rasgos liberadores muy interesantes, causan un rechazo mayor que el solipsismo moral de un Stirner, pese a todo más reivindicable desde el punto de vista libertario.
El antes mencionado Giménez Igualada, profundo admirador de la obra de Stirner, llegaría a señalar a Sócrates, Platón y Aristóteles como precursores del monoteísmo, y por lo tanto enterradores de "todo cuanto al individuo pertenece". Tal y como lo ve este autor, Stirner vendría a ser heredero de ciertos filósofos presocráticos, los cuales trataron de poner el mundo al servicio del hombre, para lo cual se eleva hasta el cielo para observar los numerosos fantasmas, como Dios, que ha creado el ser humano. La asociación que propone Stirner es de individuos autónomos, verdaderos anarquistas para Giménez Igualada, ya que no aceptan ninguna fuerza exterior que les gobierne y no renuncian a imponer su voluntad a nadie. Solo entre estos individuos con conciencia de ser únicos puede haber entendimiento y comprensión, y solo entre ellos puede disfrutarse de la verdadera libertad. Tal y como lo expone Giménez Igualada, la visión estirneriana no contradice la sociedad libertaria, sino que la confirma. Esta asociación entre egoístas no niega tampoco el trabajo, sino únicamente el trabajo para provecho ajeno; Stirner invita a trabajar para provecho de uno mismo, a ser consciente de la más hermosa propiedad, que es uno mismo, y desde ese punto de vista se aceptará la asociación entre iguales y existirá todo un camino para recorrer juntos. El nihilismo de Stirner no es simplemente negativo, aunque no deje títere con cabeza entre lo instituido y lo doctrinario, ya que anuncia una nueva y poderosa moral que nace de la asociación entre hombres libres. La nada reivindicada por Stirner no es en absoluto estéril, es una nada que convierte al individuo en creador de su propio destino.
Todos los pensadores anarquistas, incluso alguno que parecen estar en las antípodas, como es el caso de Kropotkin, tienen algo en común con Stirner: la confianza en la evolución, la búsqueda de la satisfacción, de la felicidad, de una vida plena. Es verdad que los padres del anarquismo, creadores de poderosas filosofías sociales, no están a priori en la línea de Stirner, aunque es cierto que las ideas libertarias siempre han colocado al individuo como valor supremo. Para Bakunin, la sociedad es previa al individuo y la libertad de uno mismo solo se confirma con la libertad del resto de individuos; para Stirner, solo el individuo plenamente consciente de su particularidad puede generar una asociación entre iguales. No solo no son visiones antagónicas, sino que pueden observarse como complementarias, una tensión permanente por parte del individuo para reivindicar su faceta más creativa frente a las convenciones y la hipocresía social

Por y contra Stirner

Así se llama un libro de Carlos Díaz, publicado por Zyx en 1975. Recordemos que Díaz es un filósofo y ensayista que apostó por la proximidad entre el anarquismo y el personalismo de Emmanuel Mounier. Dejaremos para otro momento esta cuestión de un supuesto anarcopersonalismo, aunque Díaz cita continuamente a Mounier en sus análisis, incluso en algún momento en la obra que ahora nos ocupa, y parece ser que en la actualidad continúa en esa línea. Tal y como muestra su título, trata de recordar al autor de El único y su propiedad sin caer en apologética alguna. Alguna voz, incluso supuestamente desde cierta posición libertaria, defenestra a Stirner acusándole de las mayores barbaridades y desconociendo o tergiversando su pensamiento. Las lecturas sobre lo que se dice en El único y su propiedad son tan diversas y disparatadas que, tal y como ocurrió con Nietzsche, se le ha acusado hasta de gestar el fascismo. La polémica llega hasta hoy, cuando se acusa a Stirner de justificar el Estado liberal, por el contrario, tal y como hemos insistido, su obra empieza y acaba por demoler, tanto el Estado como el liberalismo. Stirner distingue tres vertientes del liberalismo dentro de un mismo género: el político, que puede llamarse simplemente liberalismo, busca la libertad del Estado; el social, que busca lograr la libertad en el seno de la sociedad, y el humanitario, que atiende especialmente a la libertad del hombre. La crítica que realiza a los tres tipos estriba en el sacrificio que realiza de la soberanía personal en aras de la nación-Estado, de la voluntad social o de cualquier pensamiento abstracto.
Como es sabido, Stirner aboga por buscar cada uno su bien en sí mismo e incluso puede entenderse que realiza cierta crítica a la enajenación del trabajo, cuando señala la deformación que supone para el obrero el progreso tecnológico en la sociedad industrial, aunque su conclusiones son más bien antitéticas a las de cualquier autor socialista. El alemán dispara contra toda concepción del "deber social", sea en nombre del Estado, de un partido político o de cualquier forma de comunismo: "El bello sueño de un deber social es hoy todavía el ensueño de muchas gentes, y se imaginan que dándonos la sociedad aquello que necesitamos estamos obligados a ella, que se lo debemos todo. Se persiste en la voluntad de servidumbre a un dispensador supremo de todo bien". A pesar de que en algunos extractos de El único y su propiedad se niega toda concepción del bien y del mal que no esté fundada en el egoísmo personal, en otros momentos se encuentran pasajes auténticamente estimulantes y constructivos. Así es cuando critica el antiguo maniqueísmo, el maquiavelismo de medios/fines, lo cual podría ser interpretable como que ya está apostando por una innovadora y sincera moral, o cuando critica una moralidad fundada en la legalidad (una mera fachada, una falsa devoción). En última instancia, Stirner considera que la moral es un invento de la burguesía, la nueva clase dominante. Por supuesto, perecerán las viejas concepciones de lo bueno y de lo malo, que son para Stirner las dos caras de la misma moneda, y nacerá una nueva moral fundada en el egoísta que no sucumbe ante ninguna fuerza externa.
Carlos Díaz señala lúcidamente que no es posible arrojar a Stirner al vertedero de la historia cuando el mundo, tal y como está concebido, se basa en la hipocresía de falsas concepciones del amor entre pueblos y naciones. Cuando Stirner critica el principio del amor como mero alivio de las clases oprimidas nos recuerda la concepción de Marx sobre la religión como opio del pueblo. Es un ataque furibundo contra todo idealismo, como subproducto de unas determinadas condiciones materiales, para Marx, o del sacrificio del individuo, para Stirner. Frente a todo idealismo vocacional, el pensamiento estirneriano pide al individuo que reconozca su propio yo omnipotente, aunque en última instancia se sea consciente de lo limitado y perecedero de la existencia humana, de ahí su famosa frase: "He fundado mi causa en nada". En la superficie, Stirner niega cualquier pretensión moralizante, pero es posible interpretar una nueva moral al denunciar toda una desviación histórica y cultural, y tratar de derruir toda abstracción que sacrifique el yo individual. El altruismo, que Stirner naturalmente no niega en la práctica (aunque sí considera que nunca es desinteresado), no sería más que un egoísmo encubierto, un deseo de trabajar en primer lugar para uno mismo. Por supuesto, este punto de vista de Stirner resulta cuanto menos discutible desde muchos puntos de vista: sin consideramos dudoso que exista alguna esencia innata en el hombre, si aceptamos lo obvio de la necesidad de la asociación y la cooperación o al observar las diversas orientaciones antropológicas. En cualquier caso, la filosofía estirneriana es tremendamente útil para salvar la libertad personal y para escapar del conformismo dentro de alianzas temporales buscadas solo por la propia conveniencia de los individuos. El conformismo es sinónimo de una falsa humildad, de humillación y austeridad, análisis en el que se ve que Stirner adelantar una critica feroz al cristianismo.
Realiza Díaz un alegato moral, a favor y en contra de Stirner, en el que no puede reprochársele no poner toda la carne en el asador. Las críticas a Stirner que realiza han sido asumidas dentro del anarquismo, como es el caso de la fuerza de la clase trabajadora, la cual es atacada a veces en El único y su propiedad por temor a la creación de un nuevo altar social en el que el individuo se viera sacrificado. Parece que Stirner fue fiel a sí mismo también en su carencia de una visión científica y analítica de mayor envergadura, en muchos aspectos es posible que fuera su propio mundo el que le condicionó en su pensamiento. Como a Díaz, nos fascina Stirner y lo defendemos en gran medida, porque en última instancia se trata de ideas que hacen de contrapeso a un necesario análisis social y político de mayor calado. El individualismo insolidario en la sociedad actual, más producto de la enajenación que de cualquier otra cosa, poco tiene que ver con lo proclamado por Stirner. Precisamente, es deseable que cada individuo emprenda la búsqueda de un autonomía basada en una identidad en permanente construcción y cuestionamiento de toda fuerza externa que la enajene. Carlos Díaz, y estamos con él, apuesta por un nivel superior de egoísmo, un egoísmo solidario que adquiere una dimensión social, a la vez sana y enferma, pero real y deseable. Ver Parte 1

13 jun 2014

Stirner y la propiedad (Parte I de II)

El 26 de octubre de 1806, nace en Bayreuty (Baviera) Johann Kaspar Schmidt al que se recordaría por su seudónimo Max Stirner (el cejas). Estudió teología, filosofía y filología clásica, aunque no llegará a doctorarse y se le terminó impidiendo, como era su deseo, dedicarse a la docencia. Acabó sobreviviendo como publicista y traductor. A partir de 1837 será asiduo durante años del grupo de la izquierda hegeliana (los libres), y Engels parece que llegó a decir de él que era la cabeza más lúcida y profunda de aquel círculo de filósofos revolucionarios. Con el tiempo los jóvenes hegelianos se escinden en dos tendencias: unos, integrados por Ruge, Hess y Marx, marcan distancias respecto a Hegel; otros, entre los que se encuentra Stirner, se esfuerzan en una revolución de las conciencias mediante una crítica pura de carácter ateo, carente de reglas y absolutamente negativa. La espectacular obra con la que Stirner pasaría a la posteridad supuso un gran escándalo y causó gran revuelo entre los intelectuales. Muestras de que atrajo gran atención son las reseñas críticas que le dedicaron Mosses Hess y Ludwig Feuerbach, así como el hecho de que Marx y Engels le dediquen, en 'La ideología alemana', más atención que a cualquier otro autor. La primera edición de 1844 se agotó rápidamente, por lo que se reimprimirá enseguida, aunque la gloria será efímera. La vida personal de Stirner no fue muy alentadora e incluso acabaría en prisión, durante 1853 y 1854, por deudas impagadas, para morir por enfermedad el 25 de junio de 1856.

La obra de Stirner, aunque escribió sobre todo tipo de temas, no es muy extensa. 'El único y su propiedad' (Leipzig, 1844) fue su primer título publicado y solo escribiría otro más: Historia de la reacción (en 2 volúmenes, Berlín, 1852). Con carácter póstumo, John H. Mackay editaría una recopilación completa de los artículos de Stirner. Se ha dicho que las dos coordenadas que sitúan a este autor son el anarquismo individualista, aunque él nunca se consideró como tal, y la crisis de la filosofía idealista alemana. Karl Löwith escribió lo siguiente: "La crisis de la filosofía hegeliana puede dividirse en tres fases: Feuerbach y Ruge intentaron transformar la filosofía de Hegel conforme al espíritu de una época diferente; B. Bauer y Stirner, en líneas generales, hicieron morir la filosofía en un criticismo radical y en el nihilismo; Marx y Kierkegaard extrajeron las últimas consecuencias de la situación cambiada. La obra de Stirner es coetánea, nada menos, que del existencialismo de Kierkegaard, del humanismo de Feuerbach y del materialismo histórico. Puede decirse que Stirner es quien mejor sintetiza aquel momento y El único y su propiedad hay que considerarla como el canto de cisne de los jóvenes hegelianos. Franz Mehring, teórico de la socialdemocracia alemana, consideró algo que resulta apabullante: Stirner transforma en realidad corpórea la idea abstracta de Hegel, la autoconsciencia de Bauer, el humanismo de Feuerbach y la anarquía de Proudhon.
En El único y su propiedad se considera que, para cada ser humano, el único universo con sentido es el propio. Constantemente el único es acosado por ideas y entidades que le son extrañas, entre las que se encuentran en primer lugar la religión y el Estado. Por supuesto la crítica no se queda ahí y Stirner arremete contra todo obstáculo que suponga una merma en el desarrollo de la personalidad. Se trata de la voluntad individual contra toda causa general y contra toda abstracción. Resulta imprescindible acabar con los tópicos y falsedades vertidas contra la obra de Stirner; ya se ha mencionado que uno de sus primeros objetivos es el Estado e igualmente arremeterá contra el liberalismo. Del mismo modo, el pensamiento estirneriano no desemboca en un solipsismo antropológico que imposibilite la sociedad; apuesta por la afectividad, la sensualidad natural y por una afirmación de la identidad que renuncia al aislamiento y busca la unión con otros egoístas. Para llegar tan lejos, Stirner pide una crítica permanente a toda la moral heredada e interiorizada, que no transija ante nada y que abra el camino a una nueva sensualidad. Esta nueva conciencia del único sobre su personalidad anulará toda alienación, substituirá el Estado por la potencia del individuo, la sociedad por la libre unión y el humanismo por el placer particular.
Frente a todos aquellos que repudian a Stirner, e incluso parecen temer su pensamiento, vertiendo toda suerte de etiquetas cuestionables sobre él, hay que decir que resulta significativo que ello se produzca con tanta asiduidad incluso en la actualidad. El único y su propiedad es un mazazo feroz a todo lo instituido y a todo prurito reaccionario, una obra comparable a algunas otras que sacudieron el tiempo en que se publicaron y que fueron en un principio lógicamente negadas. Frente a tanto colectivismo, tanta enajenación y tanta manipulación intelectual, obras como la de Stirner son tremendamente necesarias para comprender la cantidad de falsedades que, permanentemente, tratan de seducir al individuo e impiden el desarrollo de su personalidad y de su conciencia.

La destrucción de lo sacro 

Stirner, en su espectacular obra El único y su propiedad, critica a Feuerbach y la consideración de cambiar a Dios por una supuesta divinidad inmanente al hombre. Ello supondría otra manera de desterrarnos nosotros mismos al buscar una esencia divina que nunca encontraremos en nuestro interior. Antes que Nietzsche, Stirner trata de destruir todo el edificio cristiano, el cual no observa como un ideal que haya que atraer a la realidad terrenal. Feuerbach quiere acabar con Dios, sí, pero para traernos al Hombre con mayúsculas (aunque hay que recordar que todos los sustantivos se escriben en mayúscula en alemán, por lo que la traslación al castellano es ambigua), como gran ideal o abstracción. Para Stirner, la "esencia suprema" que Feuerbach desea arrebatar a los cielos y traer a la tierra continúa siendo eso, una esencia, no la realidad concreta del individuo.  La esencia, que Stirner también denomina Espíritu, es algo muy diferente del yo. El Espíritu representa un mundo ilusorio, el mundo de las ideas, de lo sagrado, y que ese "algo sagrado" sea tan humano como se quiera, incluso lo humano mismo, no representa diferencia para Stirner. El egoísta de Stirner no puede buscar ningún ser superior, ya sea en el cielo o en la tierra, y si realiza tal cosa lo hará negando su propio yo; incluso, aquel al que puede denominarse "egoísta involuntario", es el que no reconoce que él mismo es su creador y su creación, es incapaz de ver que lo que cree un ser extraño es su propio "ser superior". Lo sagrado es algo ajeno al yo (al individuo), y por eso Stirner no puede concebir que la absurda idea de Dios adoptara en su tiempo otra forma más popular y seductora (como puede ser la "humanidad", "todos los hombres", etc.).  Lo que se pretende es desterrar, de veras, toda idea de lo sacro, de un ser aupremo, adopte la forma que adopte. Incluso, los ateos han recibido la feroz crítica de Stirner al esforzarse en mostrar la inexistencia de Dios y cambiar su idea por cualquier otra, como el Hombre, que acaba siendo el nuevo ser supremo.
La dependencia de "algo superior", por muy extendida que esté en el mundo, es tremendamente dañina; incluso, Stirner se permitió señalar la obsesión idealista como una patología siquiátrica. Se trata de estar esclavizado por una idea fija (la verdad religiosa, la majestad, la virtud, la legalidad...) sin someterla jamás al escalpelo de la crítica. Esa idea obsesiva es, para Stirner, lo verdaderamente sagrado que hay que destruir. Los creyentes, los dogmáticos, aunque se hayan desprendido de la idea de Dios y se presenten como ilustrados, son profundamente intolerantes. Aquellos herejes contra las viejas creencias son bien vistos en la nueva época, mientras que los nuevos herejes contra nuevas creencias vuelven a ser perseguidos. Stirner señala la moral como fuente de nuevos dogmatismos y ataca a Proudhon por el siguiente aserto: "Los hombres están destinados a vivir sin religión, pero la moral es eterna y absoluta". Resulta curioso que dos pensadores tan diferentes, e incluso opuestos en muchos aspectos, sean reivindicados por la tradición ácrata; a nuestro modo de ver las cosas, tal cosa demuestra la oposición de las ideas anarquistas al dogma, al absolutismo, por lo que está asegurada su constante vigorización y actualidad. En respuesta a Stirner, la moral es algo inherente al ser humano, por lo que se trata de darle un contenido concreto verdaderamente humano, que él considera que parte del individuo, pero que halla su antinomia en lo social; el verdadero enemigo es, efectivamente, lo sagrado, el ser supremo en el nombre del cual se imponen tantas cosas y se mantienen tantas aberraciones. Stirner, algo que le convierte en un pensador de una modernidad (o posmodernidad) indudable, considera que es la esencia, ya sea trascendente o inmanente, la que esclaviza al ser humano.
La propia etimología de la palabra religión alude a lazo, a la dependencia, aunque Stirner recuerda que tantas veces se nos quiere presentar su significado positivo como "libertad espiritual". Esta libertad del espíritu, de las ideas, que parece en determinadas épocas no ser ya monopolio de la creencia religiosa, adopta nuevas manifestaciones con la inteligencia, la razón o el pensamiento en general. Para Stirner, solo el egoísta consciente es capaz de ver lo pernicioso de esa radiante espiritualidad, de ese entusiasmo por lo ideales. En definitiva, el auténtico ateísmo para Stirner sería negar, no solo a Dios, también a cualquier idea sacralizada y ello hay que realizarlo en el nombre de la auténtica realidad y el verdadero valor: el individuo. El yo, el "único", es singular e irrepetible, la auténtica medida de todas las cosas, por lo que no puede ser esclavo de ninguna idea abstracta. El único funda su causa sobre sí mismo, aunque es capaz también de amar a los demás hombres, no lo hace por imposición, sino por que le hace verdaderamente feliz. El pensamiento de Stirner es tan demoledor como espectacular, es tan antiesencialista y antiautoritario, tan contrario a todo idealismo y toda metafísica, que da la impresión de que puede satisfacer tanto como incomodar, no dejando a ningún lector indiferente. Resulta paradójico que haya quien vea en Stirner un liberal a ultranza, cuando puede comprobarse fácilmente que toda su obra está plagada de ataques a los liberales y al Estado. Precisamente, el Estado no es para Stirner más que otro sustituto de Dios, del ser supremo o de la idea fija. No es extraño que los que lo hayan reivindicado, y sigan haciéndolo, de verdad sean los anarquistas, por muy antisocial que parezca la propuesta estirneriana (y ello solo, tal vez, desde una visión muy superficial) Ver: 'Parte II de II'.

5 jun 2014

Las abdicaciones en España

Por abdicar se entiende el acto de ceder o renunciar a un derecho. Mediante ese acto la persona cede o renuncia al cargo o dignidad antes del plazo previsto para que deje de desempeñarlo. También se puede referir al acto de ceder la soberanía de un pueblo. Otra acepción tiene que ver con la situación por la que una persona renuncia a principios que ha defendido de forma notoria, teniendo una connotación ciertamente negativa. Pero el uso más empleado del concepto en política es el aplicado al caso de los reyes, que renuncian a la Corona, ya que los responsables políticos, realmente dimiten de sus cargos.

En la historia moderna y contemporánea de España se han dado distintos casos de abdicaciones. Por las abdicaciones de Bruselas (1555-1556), el emperador y rey Carlos I y V cedió sus dominios a su hijo el príncipe Felipe y su hermano Fernando. Carlos se encontraba agotado física y mentalmente después de un intenso reinado, recorriendo media Europa para atajar los numerosos problemas que se dieron en sus Reinos y Estados,  y ante la constatación que su proyecto imperial era ya un sueño caduco en una Europa de potentes Estados modernos y dividida religiosamente.
El siguiente caso en la época moderna es más peculiar, ya que se trató de una abdicación con marcha atrás. Efectivamente, Felipe V abdicó en enero de 1724 en su hijo Luis I. Existen dos hipótesis sobre esta abdicación. Por un lado, se piensa que de esa forma Felipe podía optar al trono francés, dada la fragilidad de la descendencia de su abuelo Luis XIV, aunque seguramente pesó mucho más en su decisión la profunda depresión que atravesaba y que terminó siendo casi crónica. Al morir de forma prematura su hijo, volvió a la dignidad real, especialmente gracias a su segunda esposa Isabel de Farnesio, que se enfrentó a los que defendían que el trono debía pasar al hermano menor del fallecido, el futuro Fernando VI. El 7 de septiembre de 1724, Felipe volvía a ser rey.
Las siguientes abdicaciones se dieron en la crisis del Antiguo Régimen y en vísperas de la Guerra de la Independencia. Carlos IV abdicó en 1808 en su hijo Fernando VII después de los sucesos del motín de Aranjuez, generados por el partido fernandino para terminar con Godoy y con el propio monarca. Pero, al poco tiempo, tanto Carlos IV como Fernando VII abdicaron en Bayona, presionados por Napoleón, para que accediera al trono José Bonaparte. El Consejo de Castilla no aceptó estas abdicaciones.
Ya en época liberal, y con monarquía constitucional, Isabel II renunció al trono  en el año 1870, estando en el exilio, en la persona de su hijo el príncipe Alfonso, que recuperó el trono para los Borbones después el pronunciamiento de Martínez Campos en Sagunto. Amadeo de Saboya abdicó el día 11 de febrero de 1873 cuando se vio impotente ante la profunda división existente en el seno de la mayoría política que sostenía el sistema político que regía, casi más que por la presión de las oposiciones carlista y republicana.
Por fin, Alfonso XIII renunció a la jefatura del Estado el 13 abril de 1931 después del shock que supuso la victoria electoral republicana en la mayoría de las ciudades españolas en las elecciones municipales, aunque no abdicó en ese momento. Renunció a la jefatura de la Casa Real el 15 de enero de 1941 a favor de su hijo Juan.
Si en las monarquías absolutas el rey tenía potestad para abdicar cuando lo estimase oportuno y sin tener que contar con institución alguna ni cortapisa legal, el constitucionalismo liberal reguló las abdicaciones, al limitarse el poder monárquico. La Constitución de 1812 establecía en el artículo 172, relativo a las restricciones de la autoridad del rey, que no podría abdicar sin el consentimiento de las Cortes. El rey debía estar autorizado por una ley especial para abdicar en su inmediato sucesor, según lo dispuesto en el artículo 48 de la Constitución de 1837 y en el 46 de la Constitución de 1845. Por su parte, la Constitución de 1869, que diseñaba una monarquía sujeta a la soberanía nacional frente a la monarquía titular de parte de la soberanía, propia de las dos Constituciones anteriores y de la posterior de la Restauración borbónica, también establecía en su artículo 74 el mismo requisito legal si el monarca deseaba abdicar. La Constitución de 1876 volvía a marcar la misma condición en su artículo 55.
Pero ni Isabel II ni su nieto Alfonso XIII fueron autorizados para abdicar por ley alguna, porque en ambos casos no fueron abdicaciones provocadas por razones personales y que permitieran el acceso de herederos dentro del mismo sistema político. Isabel estaba en el exilio parisino y se había establecido en España un nuevo sistema político después de la Revolución Gloriosa de 1868. Alfonso XIII no tenía Cortes que legislaran en 1931, ya que las elecciones a las mismas no llegaron nunca a celebrarse y no se pudo recuperar la normalidad constitucional rota con la Dictadura de Primo de Rivera. Además, el último gobierno monárquico traspasó rápidamente el poder al gobierno provisional, y se instauró la República. Las Cortes Constituyentes de la República más que aceptar la renuncia, lo que hicieron fue declarar culpable de alta traición al monarca. El caso de Amadeo presenta algún matiz, ya que, a pesar de los intentos de Ruiz Zorrilla para que el rey reconsiderase su decisión, una parte de los sostenedores del sistema en alianza con los republicanos en las Cortes dieron por válida la renuncia. Pero en vez de buscar un nuevo rey, siguiendo el principio monárquico establecido en la Constitución de 1869, proclamaron la I República.Texto: Eduardo Montagut. Ver: La abdicación

1 jun 2014

La banca y la doctrina: 'Too Big to Jail'. (Parte III de V)


El caso del banco británico HSBC constituye un ejemplo suplementario de la doctrina “demasiado grandes para ser encarcelados”. En 2014 el grupo mundial HSBC (Hong Kong Shanghái Banking Corporation), emplea a 260.000 personas, está presente en 75 países y declara 54 millones de clientes. En el transcurso del último decenio el HSBC ha colaborado con los cárteles de la droga de México y Colombia, responsables de (decenas de) miles de asesinatos con armas de fuego, en el blanqueo de dinero por un montante de 881 millones de dólares.

Las relaciones comerciales del banco británico con los cárteles de la droga han perdurado a pesar de decenas de notificaciones y de advertencias por parte de diferentes agencias gubernamentales de los Estados Unidos (entre ellas la OCC, Office of the Comptroller of the Currency - Oficina del Controlador de la Moneda). Los beneficios obtenidos han conducido al HSBC no solo a ignorar las advertencias sino, además, a abrir ventanillas especiales en sus locales de México, en los que los narcotraficantes podían depositar cajas llenas de dinero en efectivo para facilitar el proceso de blanqueo. A pesar de la actitud abiertamente provocadora del HSBC hacia la Ley, las consecuencias legales de su colaboración directa con organizaciones criminales fueron prácticamente nulas. En diciembre de 2012, HSBC tuvo que pagar una multa de 1,9 millardos de dólares -es decir, el equivalente a una semana de ingresos del banco- para dejar cerrado el asunto del blanqueo. Ni un solo dirigente o empleado ha sido puesto ante la justicia, aunque la colaboración con organizaciones terroristas o la participación en actividades ligadas al narcotráfico están condenadas con cinco años de prisión. Ser dirigente de un gran banco da carta blanca para facilitar, con total impunidad, el tráfico de drogas duras u otros crímenes.
El International Herald Tribune (IHT) ha realizado una investigación para conocer qué debates habían tenido lugar al respecto en el seno del Departamento de Justicia. Según las informaciones obtenidas por el periódico, varios fiscales querían que HSBC se declarara culpable y reconociera así que había violado la ley que le obligaba a informar a las autoridades sobre la existencia de transacciones superiores a 10.000 dólares identificadas como dudosas. Esto habría debido conllevar la retirada de su licencia bancaria y el fin de las actividades de HSBC en Estados Unidos. Tras varios meses de discusiones, una mayoría de los fiscales tomó otro camino y decidió que no había lugar a perseguir al banco por actividades criminales, pues era preciso evitar su cierre. Convenía incluso evitar ensuciar demasiado su imagen. A la multa menor de 1,9 millardos de dólares se le añade entonces una especie de período de prueba: si, entre 2013 y 2018 las autoridades tienen la prueba de que HSBC no ha puesto fin definitivamente a las prácticas que han provocado la sanción (no es una condena), el Departamento de Justicia podría contemplar reabrir el expediente. En definitiva, la medida puede ser resumida así: “Pequeño diablillo, danos una semana de tu paga y que no te pillemos de nuevo en cinco años”. Tenemos aquí un ejemplo evidente de la fórmula “demasiado grande para ser condenado”.
En julio de 2013, en una comisión senatorial que trataba el asunto del HSBC, Elizabeth Warren, una senadora demócrata del estado de Massachusetts, puso a prueba a David Cohen, representante del ministerio de finanzas, en el que ocupa el puesto de subsecretario responsable de la lucha contra el terrorismo y el espionaje financiero. Grosso modo le planteó lo siguiente: “El gobierno de los Estados Unidos se toma muy en serio el blanqueo de dinero (...). Es posible cerrar un banco que se ha visto implicado en el blanqueo de dinero, se puede prohibir a determinados individuos el ejercicio de una profesión o una actividad en las finanzas, y alguien puede ser enviado a la cárcel. Sin embargo, en diciembre de 2012 el HSBC confesó haber blanqueado 881 millones de dólares procedentes de los cárteles mexicanos y colombianos de la droga, y el banco ha admitido también haber violado las sanciones. HSBC no lo ha hecho solo una vez, sino de forma reiterada. HSBC ha pagado una multa pero ningún individuo ha sido expulsado de la profesión bancaria y no se ha oído hablar de un posible cierre de las actividades de HSBC en Estados Unidos. Querría que nos respondería a la siguiente pregunta: ¿cuantos millones de dólares debe blanquear un banco antes de que se considere la posibilidad de cerrarlo?”. El representante del Tesoro salió por la tangente afirmando que el expediente era demasiado complejo para emitir una opinión. La senadora prosiguió, declarando que cuando un pequeño vendedor de cocaína es atrapado se va a la cárcel para varios años, mientras que un banquero que blanquea centenares de millones de dólares de la droga puede volver tranquilamente a su casa sin temer nada de la Justicia.

Stephen Green, patrón de HSBC (2003-2010) convertido en ministro británico de comercio (2011-2013)

La biografía de Stephen Green constituye una ilustración viva de la relación simbiótica entre las finanzas y el gobierno. Incluso va aún más lejos, pues no contento con servir lo mejor posible a los intereses del gran capital, en tanto que banquero y luego ministro, es asimismo pastor de la Iglesia oficial anglicana. Ha escrito dos libros sobre ética y negocios, uno de ellos titulado ¿Servir a Dios? ¿Servir a Mammón?. El título del libro remite en particular al Nuevo Testamento: “Ningún hombre puede servir a dos dueños: pues siempre odiará a uno y amará al otro. No se puede servir a la vez a Dios y a Mammón”. Mammón representa la riqueza, la avaricia, la ganancia, el tesoro. Se encuentra esa palabra en arameo, en hebreo y en fenicio. A veces Mammón es asociado con Satanás. En cuanto a Stephen Green es honrado por las más altas autoridades universitarias y es manifiestamente intocable.
Pasemos revista a algunos elementos de su biografía. Comienza su carrera en el Ministerio británico para el Desarrollo de Ultramar, pero pasa al sector privado y trabaja para la consultora internacional McKinsey. En 1982 es contratado por el HSBC, el principal banco británico, y ocupa allí rápidamente funciones de alta responsabilidad. Finalmente, en 2003, se convierte en director ejecutivo de HSBC y en 2006 accede a la presidencia del grupo permaneciendo en ella hasta 2010.
Las acusaciones planteadas por las autoridades estadounidenses en materia de blanqueo de 881 millones de dólares procedente de los cárteles de la droga, así como de otras organizaciones criminales se refieren al período 2003-2010. Según el informe de 334 páginas, hecho público por una comisión del Senado estadounidense en 2012, Stephen Green, ya en 2005 es informado por un empleado del banco de que se han puesto en marcha por el HSBC mecanismos para el blanqueo en México y que tienen lugar múltiples operaciones de legalidad dudosa. Siempre durante 2005, la agencia financiera Bloomberg, radicada en Nueva York, acusa a HSBC de blanquear dinero de la droga. Stephen Green responde que se trata de un ataque irresponsable y sin fundamento que pone afecta a la reputación de un gran banco internacional por encima de toda sospecha. En 2008, una agencia federal de los Estados Unidos comunica a Stephen Green que las autoridades mexicanas han descubierto la existencia de operaciones de blanqueo realizadas por HSBC México y una de sus filiales en un paraíso fiscal del Caribe (“Rama de las islas Caimán”). La agencia añade que esto puede implicar una responsabilidad penal para el HSBC. A partir de ese momento, las autoridades estadounidenses de control dirigen repetidas advertencias a la dirección del banco, a menudo bastante suaves teniendo en cuenta la gravedad de los hechos. Este último promete modificar su comportamiento pero, en realidad,las prácticas criminales prosiguen. Finalmente a las advertencias les sigue un requerimiento formal, en octubre de 2010 para cesar las prácticas delictivas. A finales de 2012, tras la presentación pública del informe de la comisión senatorial y de meses de debate entre diferentes agencias de seguridad de Estados Unidos se le impone a HSBC una multa de 1,9 millardos de dólares.
Stephen Green está bien situado como para saber lo que hacía el banco en México, en los paraísos fiscales, en Oriente Medio y en Estados Unidos pues, además de dirigir el conjunto del grupo HSBC, dirigió en el pasado HSBC Bermudas, (un paraíso fiscal), HSBC México, HSBC Oriente Medio. Ha sido igualmente presidente de HSBC Private Banking Holdings S.A. (Suiza) y de HSBC North America Holdings Inc.
Cuando el público se entera, durante el año 2012, de que el HSBC va a tener que pagar probablemente una fuerte multa en Estados Unidos por blanqueo de dinero procedente de los cárteles de la droga, Stephen Green no es ya el gran patrón de HSBC, sino ministro del gobierno conservador-liberal dirigido por el primer ministro David Cameron.
Pequeña vuelta atrás para constatar que el timing seguido por Stephen Green ha sido perfecto. Arte de altura. En febrero de 2010 publica el libro El justo valor: reflexiones sobre la moneda, la moralidad y un mundo incierto. La obra es presentada así al gran público: “¿Puede alguien ser a la vez una persona ética y un hombre de negocios eficaz? Stephen Green, a la vez pastor y presidente del HSBC, así lo piensa”. Evidentemente se advertirá que la “persona ética y el hombre de negocios eficaz” están identificados con el “pastor y presidente del HSBC”. La publicidad es muy afinada. En la misma época recibe el título de Doctor honoris causa concedido por la School of Oriental and African Studies (SOAS) de la Universidad de Londres.
En octubre de 2010, por segunda vez desde 2003, la justicia de Estados Unidos requiere a HSBC para que detenga sus actividades criminales. El público no está al corriente. Ha llegado el momento para Stephen Green de abandonar el navío. El 16 de noviembre de 2010, a petición de David Cameron es ennoblecido por la Reina de Inglaterra y se convierte en el “barón” Stephen Green de Hurstpierpoint del Condado de Sussex Occidental. Esto no se inventa. Para un hombre de negocios que ha permitido blanquear el dinero de los “barones” de la droga, es una hermosa promoción. Por ese motivo se convierte en miembro de la Cámara de los Lores el 22 de noviembre de 2010. Si alguien lee esto en una novela negra pensaría, sin duda, que el autor exagera.
En diciembre de 2010 dimite de la presidencia de HSBC y en febrero de 2011 se convierte en ministro de Comercio. Con tal motivo pone su saber hacer al servicio de la patronal británica con la que mantiene relaciones muy fructíferas y estrechas, dado que ocupa desde mayo de 2010 el puesto de vicepresidente de la Confederación de la Industria Británica. Juega también un papel importante en la promoción de Londres como sede de los Juegos Olímpicos en julio de 2012. Es el mes durante el cual una comisión del Senado de los Estados Unidos entrega su informe sobre el asunto HSBC. Stephen Green se niega a responder a preguntas de los miembros de la Cámara de los Lores sobre su implicación en este escándalo. Está protegido por el presidente del grupo de los Lores conservadores, que explica que un ministro no tiene por qué acudir a dar explicaciones ante el Parlamento por asuntos ajenos a su ministerio.
David Cameron afirmaba en 2013 que Lord Green había realizado un “soberbio trabajo” intensificando los esfuerzos del gobierno británico para reforzar las exportaciones, para hacer avanzar los tratados comerciales y, en particular el tratado transatlántico entre la Unión Europea y los Estados Unidos. Lord Green ha trabajado mucho para aumentar las ventas de armamento británico en los mercados mundiales. Terminó su mandato de ministro en diciembre de 2013 para pasar a dedicar su precioso tiempo a dar conferencias (ciertamente muy bien pagadas), así como a recibir los favores que le prodigan múltiples autoridades académicas.
Ciertamente, su carrera no ha terminado. Su hipocresía no tiene límites. En marzo de 2009, mientras que el HSBC estaba totalmente implicado en el blanqueo del dinero procedente de organizaciones criminales, tiene la cara dura de declarar en una conferencia de prensa a propósito de las responsabilidades en la crisis comenzada en 2007-2008: “Estos acontecimientos nos llevan a la cuestión de la ética del sector financiero. Es como si, demasiado a menudo, los responsables no se preguntaran ya si su decisión es correcta y no se ocuparan más que de su legalidad y de su conformidad a los reglamentos. Es preciso que el sector reencuentre el sentido de lo que es éticamente correcto como motor de sus actividades. Es así como Stephen Green, canalla y tiburón por encima de las leyes, se dirige a unos sirvientes que se van a apresurar a repetir sus buenas palabras en la gran prensa.
Green y todos los que han organizado el blanqueo de dinero en el seno de HSBC deben responder de sus actos ante la justicia y ser condenados severamente con privación de libertad y obligación de realizar trabajos de utilidad pública. HSBC debería ser cerrado y la dirección despedida. Luego, el mastodonte HSBC debería ser dividido bajo control ciudadano en una serie de bancos públicos de talla media cuyas labores deberían ser estrictamente definidas y ejercidas en el marco de un estatuto de servicio público. Texto: Eric Toussaint. Ver: Parte 4