19 jun 2016

España capital Madrid

Desde muy antiguo, los humanos eligieron para establecerse lugares próximos al mar o a ríos navegables. La razón principal era el transporte: en ausencia de autopistas, ferrocarriles y aeropuertos, el agua ofrecía el medio de transporte más rápido, barato y seguro. Como no podía ser de otra manera, junto a las mercancías navegaban también las compañeras inseparables del comercio: las ideas y las innovaciones.
Las principales capitales europeas —Londres, París, Berlín, Roma, Viena, Budapest, Moscú…— tienen acceso inmediato al transporte marítimo o fluvial. La excepción es Madrid, que, sita en un altiplano, está a varios centenares de kilómetros del agua navegable más cercana. La villa del Manzanares tiene otra característica geográfica relevante: con 655 metros de altura media, Madrid está más alta que Berna o que Vaduz. Es, después de Andorra la Vella, la capital más alta de Europa, dato que ilustra bien la penosa dificultad de sus accesos.  ¿Quién tuvo la ocurrencia de situar la capital en un lugar de geografía tan adversa? La historia cuenta que fue Felipe II, atendiendo al consejo de su padre de que estableciese una capital fija. A priori, el Austria tenía tres posibilidades obvias: Sevilla, Lisboa y Barcelona. La última se descartó, probablemente, por razones políticas, porque, tras el aplastamiento de la revuelta de los comuneros, el rey tenía mucho más poder en el reino de Castilla que en el de Aragón. Lisboa podía parecer de incorporación demasiado reciente. ¿Y Sevilla? ¿Por qué, en plena empresa americana, no se estableció el monarca en Sevilla? Especulando con la psicología de un personaje que, puestos a instalarse en el centro de la Península, decidió hacerlo no en Toledo, sino en Madrid —a la sazón, tercera población de Castilla, pero que no tenía obispo—, puede aventurarse que Felipe II no quería tener cerca a nadie que pudiera hacerle algo de sombra, hipótesis esta avalada por el hecho de que, no satisfecho con la soledad del páramo madrileño, el soberano decidió encaramarse al risco de El Escorial, en donde aún reposan sus restos. Así las cosas, la villa acogió a la corte. Este fue, en mi opinión, un hecho trascendental en la historia de España, que ha marcado de manera indeleble la cosmovisión(weltanschauung), la cultura, la economía y la sociedad españolas. Por decirlo con mayor claridad: la aberración geográfica de Madrid es una de las causas determinantes de la anomalía histórica de España, es decir, de su no incorporación a la modernidad. Durante siglos, Madrid fue tan solo una corte, situada en el centro inaccesible de un rincón de Europa, aislada de los flujos económicos y comerciales y, con ello, de los flujos de las ideas y de la innovación. En ese contexto se produjo el tránsito de las élites españolas, que tuvieron proyección universal en el siglo XVI, al inmovilismo más cerril en lo religioso, cultural, social y económico. Y con ello, como veremos en el tercer artículo de esta serie, se debilitó la fuerza centrípeta que mantenía unidas las diversas posesiones del monarca español, en las que no se ponía el sol. Madrid se caracterizaba más por lo que le faltaba que por lo que tenía. Como corte tenía, como todas las cortes, cortesanos, cortesanas, pintores, músicos y escritores. Como villa faltaba la ambición de los comerciantes y de los emprendedores, y la actividad de los científicos y los ingenieros. Y la circulación de ideas. La corte reaccionaria, al contrario que en otros países europeos, nunca tuvo el contrapeso de una villa dinámica, industriosa y culturalmente inquieta que pudiera contribuir a aproximar España a las nuevas corrientes que estaban transformando Europa. El aislamiento de la élite gobernante propició que España se convirtiese en el bastión de la resistencia a la reforma protestante primero y a toda forma de progreso después, como ilustra la anécdota, por otra parte deliciosa, de que la lista de los 400 suscriptores españoles que tuvo la enciclopedia francesa estuviese encabezada por el gran inquisidor y los principales ejecutivos del Santo Oficio. Admirable profesionalidad, digo yo. La única razón para ir a Madrid era ver al rey. Y a verle iban porque, como gusta en señalar Luis Garicano, las únicas maneras de ser rico en España eran ser hijo de rico o estar próximo al rey. Al calor de la corte se desarrolló en España un capitalismo castizo, mal llamado capitalismo financiero, basado en la captura de rentas y en la proximidad al poder, que es típicamente madrileño y que sigue siendo hoy día la forma de capitalismo dominante en nuestro país. Hay una gran consistencia histórica, de concepción de los negocios y del mundo, entre personajes decimonónicos como Fernando Muñoz, el general Serrano y el marqués de Salamanca, por una parte, y los que hoy día se sientan en el palco del Santiago Bernabéu, por otra. Es una misma manera de prosperar por el favor del poder político, gracias al BOE, que se ha mantenido inalterada a lo largo de los siglos. Cómo explicar si no, por ejemplo, la moratoria de dos años concedida hace poco para el prerregistro de plantas termosolares a fin de que puedan cobrar las primas correspondientes. ¿No es eso captura de rentas? Pregunten en el Bernabéu. En un libro reciente, El declive de los dioses, Mariano Guindal, con pluma que recuerda al pincel de Goya en La familia de Carlos IV, escribe un reportaje fascinante sobre los últimos 40 años de capitalismo castizo. Los personajes más egregios de la cultura del pelotazo —empresarios, políticos, sindicalistas, conseguidores, obispos, condotieros y estafadores— conforman un retablo cambiante en el que lo único que permanece es, llamémosle así, el modelo de negocio. Los dioses caen, pero el Olimpo no. Muy recomendable. Las grandes empresas españolas que se han convertido en globales -Telefónica, Banco Santander, Repsol, BBVA…- son todas ellas empresas reguladas que, independientemente del éxito obtenido en la captura de sus respectivos reguladores, demasiado grande en todos los casos, acaban dependiendo del BOE. No pocos de sus actuales dirigentes han sido propiciados por el Gobierno de turno, práctica esta que me temo que continuará en el futuro próximo. En cualquier caso, estas empresas constituyen la versión más evolucionada y homologable del capitalismo castizo. Otro grupo de empresas que se ha internacionalizado mucho, quizá haciendo de la necesidad virtud, son las grandes constructoras de obra civil. No están reguladas, pero dependen del BOE más que nadie. ¿No hay nada relevante en la economía española que no caiga dentro del paradigma del capitalismo castizo? Pues sí, sí lo hay. Empresas como Inditex, Mango, Abengoa (a pesar de su amor por el BOE), Mercadona, Gamesa y otras muchas responden a paradigmas diferentes y tienen rasgos relevantes en común. En primer lugar, son empresas que surgen de la visión de futuro de un emprendedor. Baste decir aquí que todas las empresas reguladas mencionadas en este párrafo están dirigidas por empresarios, algunos de ellos muy buenos, pero ninguna por emprendedores. Botín, por ejemplo, ha convertido al Santander en uno de los mejores bancos del mundo, pero no ha inventado una nueva manera de hacer banca. Amancio Ortega, en cambio, ha inventado una manera nueva de producir, distribuir y vender confección. Ha cambiado el mundo, no solo su empresa. En esto estriba la diferencia entre un empresario y un emprendedor. El primero tiene una visión de su empresa; el segundo, del mundo. El segundo rasgo relevante de las compañías no reguladas aludidas en este párrafo es que son todas ellas periféricas: gallegas, catalanas, navarras, levantinas, andaluzas. ¿Casualidad? Yo creo que no. El capitalismo industrioso español, más débil que el castizo, se desarrolló históricamente en la periferia, cerca del agua navegable. Siempre fue un capitalismo tímido, falto de ambición y localista, tanto en lo político como en lo económico, aunque en esto último podría estar desperezándose al calor de la globalización, abandonando posturas proteccionistas que duraron hasta los años noventa del pasado siglo. La capitalidad de Madrid ha conformado España no solo en lo ideológico y económico, sino también en lo físico. Germà Bel narra en su último e imprescindible libro, España, capital París, cómo Madrid se convirtió en capital política de España con los Borbones. Estos se inspiraron en la capitalidad de París para designar las seis “carreras reales” (hoy de la A-1 a la A-6) financiadas por la Corona que, desde entonces, han articulado radialmente el territorio español. La motivación del diseño era, y continúa siendo, estrictamente política —que las noticias y las órdenes a las provincias circularan con rapidez y que llegasen a todas por igual— y ajena a cualquier lógica económica. El esquema radial sigue siendo hoy día el paradigma en el que se mueve la Administración española, y los principios de financiación de la red viaria no han cambiado: pública para la red radial, privada para la que no lo es. La capitalidad económica de Madrid, lograda en las últimas décadas ante el aturdimiento de Barcelona provocado por el ensimismamiento catalán, se añade a la política conseguida en el siglo XVIII para configurar una capitalidad total probablemente irreversible. Esto debe ser un dato para cualquier proyecto de futuro para España que sea políticamente viable. ¿Cómo sería hoy España si Felipe II hubiese establecido su capital en Sevilla en vez de en Madrid? ¿Sería muy distinta de la que conocemos? Mi intuición me dice que sí, que sería muy distinta, cultural, económica y geográficamente distinta. Ciudad y corte hubiesen interaccionado mucho más, las ideas hubiesen circulado mucho más, la corte y el rey hubiesen estado en mayor contacto con el mundo real. El eje mediterráneo sería, probablemente, el centro de gravedad del país, y la sabiduría milenaria hispalense hubiese aportado ese toque de escepticismo que siempre ha faltado al pensamiento rotundo y mineral de las élites españolas. “Mira, César —me dijo no hace mucho un anciano aristócrata sevillano—, durante los últimos dos mil años, los patricios romanos hemos vivido aquí divinamente…”. Texto: César Molinas. Recomendado: País de pandereta

18 jun 2016

La 'crisis'. Una aproximación

En agosto de 2007 se inició en Estados Unidos la crisis llamada “de las hipotecas de mala calidad” que reventara finalmente en septiembre de 2008, con la quiebra de Lehman Brothers y el crack de las bolsas de valores.
La naturaleza de la crisis ha estado en cuestión y hay distintos puntos de vista sobre su complejidad. La triple crisis es una entrada, donde las crisis energética, alimentaria y económica van de la mano. Otro enfoque es la crisis de larga duración como propone Arturo Bonilla. Otra es una crisis financiera que ya pasó (2007-2009) y entonces estamos a las puertas de otra crisis en Europa. Esta es una lectura muy anglosajona y metabolizada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico -OCDE-. Otras lecturas de más largo alcance permiten avizorar que se trata de un cambio de tiempos. En este sentido la postura de una crisis civilizatoria propuesta por Aníbal Quijano y Boaventura dos Santos está más cerca a la realidad observada que las anteriores más orientadas a que se trata de una crisis económica.La falta de crecimiento en las economías maduras, imbuidas en sobreendeudamiento y alto desempleo abre la interrogante sobre el capitalismo maduro. ¿Es ese el fin utópico de lo que estamos haciendo todos en el mundo en desarrollo? Las consecuencias sobre el planeta de aquello van a parar en la destrucción de la vida. El informe de la European Environmental Agency de noviembre del 2012 advierte que el aumento de la temperatura del globo será de alrededor de 3.6 a 4 grados Celsius entre el 2010 y el 2100. Reconoce al mismo tiempo que esto viene tras el aumento de 1.3 grados Celsius desde la revolución industrial hasta la primera década del siglo XXI. Las consecuencias se pueden apreciar en la tormenta que inundó y congeló a Manhattan en octubre del 2012 así como en el aumento de los desastres atmosféricos sufridos alrededor del mundo en la última década.La interrogante es ¿qué estamos haciendo como humanidad con nuestro planeta? Estamos destruyéndolo para lograr, como utopía, que cuando toda la población esté empleada y cómoda, la economía no tenga la capacidad de sostenerla ni económica ni materialmente. La inviabilidad de la lógica del progreso como transformación de la naturaleza por el hombre se ha hecho patente, como indica Francisco Aguayo. Más que transformado, el ser humano ha destruido la naturaleza.El refugio para las crisis siempre fue la creencia, pero esta vez tenemos una crisis religiosa, en especial en los continentes americano y europeo. Jan de Vos se refiere a la crisis en la iglesia católica como una crisis cismática y abre la interrogante sobre la capacidad de regeneración que tiene para recuperarse del cisma en el que está inmersa. La iglesia, dice Vos, está cada día más alejada de su feligresía. Hay los que proponen el regreso a la iglesia primigenia de los primeros tres siglos. Los problemas en torno a esto los plantea Vega Centeno lúcidamente al sugerir que en América Latina lo que se comienza a observar es una pluralidad de creencias. La marcha económica desde hace tres décadas va orientada a las exportaciones a través del salario bajo. El objeto de la política es la concentración del ingreso y lo ha logrado. Nunca en la historia ha estado el ingreso mundial más concentrado y nunca en la historia ha habido tanta distancia entre los países pobres y los ricos.

En el mundo colonial había un cierto equilibrio de riqueza. El fin de colonizar era trasladar riquezas de un lado al otro del mundo. En el mundo neocolonial el objeto es empobrecer un lado del mundo que crece para enriquecer al otro que no crece. El mundo y sus riquezas se subordinan a lo que requieren las grandes potencias. Excepto que esta vez entraron a la lista de grandes potencias otros países que están transformando la estructura global de poder.

El dogma del Mercado

Doscientos años después que terminara la verdad revelada, en la Edad de la Razón, la humanidad se enfrenta nuevamente a una nueva verdad revelada: el Mercado. Si Dios antes era el portador de la verdad y el conocimiento era un obstáculo fácilmente salvable para garantizar que dicha verdad se mantuviera, hoy día es el Mercado el portador de la verdad. El Mercado es omnipresente y perfecto: todo lo sabe y todo lo puede, habla y escucha, en todo el orbe. El conocimiento, en cambio, no impide que dicha verdad continúe extendiéndose como un dogma. Esa es la función de las teorías neoliberales en lo económico y neo conservadores en lo político que conforman la post modernidad que domina el modo de entender a inicios del siglo XXI. En este campo, la filosofía política va por delante de la experiencia y propone un ordenamiento social inexistente a partir de las relaciones individuales únicamente. No hay intereses de clase, ni nacionales. Solo individuales que deben de ser atendidos de inmediato. La inmediatez es un elemento de esta post modernidad individualista llevada al extremo: la del agente económico aislado y urgido. Foucault en 'Sujeto y Poder' advierte que el sujeto humano está inmerso en relaciones de producción y de significación y por lo tanto está inmerso en relaciones de poder muy complejas. La interrogante que se plantea es ¿Qué legitima el poder? ¿Cómo se construye el significante del poder? Una vez con una teoría del poder ya se puede aproximar al análisis de la realidad. La búsqueda de Foucault no es la de Weber. No busca la parte institucional del poder sino el cómo opera en las conciencias. Busca el proceso de sometimiento, cómo se define la norma y lo que está fuera de la norma. Sin ir muy lejos, cómo invade el sentido común y lo transforma. Lo transforma con las ideas que quiere utilizar para someter, dentro de un contexto histórico muy definido: económico y político. El fascismo y el estalinismo son dos formas patológicas de poder dentro de contextos muy precisos. El poder puede por lo tanto transformarse para someter del modo que encuentra más posible. Toda la discusión es sobre el espacio que se abre para el poder y de qué manera invade y somete al sujeto humano. A pesar de su locura interna, ambas formas usaron las ideas y los procedimientos de nuestra racionalidad política. De esa misma manera, hoy día el Mercado ha sometido la razón y la política con el soporte político neoconservador, más próximo al fascismo que al stalinismo, pero lejos de los espacios democráticos en construcción a partir del siglo XVIII. Todo lo que se aleja de esta interacción es anatema, se aleja del dogma y debe de ser excomulgado: por ejemplo Venezuela, Ecuador, Bolivia, etc. Al mismo tiempo, los colapsos bancarios rescatados por el Estado porque el Mercado no tenía la capacidad, pusieron de relieve el doble discurso. Muy grandes para quebrar fue como se denominó a lo que antes llamábamos monopolios y coordinación fiscal se bautizó a lo que antes se llamaba intereses grupales. El asalto del Estado por el complejo financiero bancario desnaturalizó el discurso del Mercado en Estados Unidos. Salvo el poder todo es ilusión, decía Mao, y dicen ahora los banqueros en Estados Unidos que han llegado para quedarse al departamento del Tesoro, donde rotan de tiempo en tiempo en una puerta giratoria criminal, insuflada de intereses en conflicto. Simon Johnson y James Kwak esto lo ponen en blanco y negro en su '13 Bankers'. El Mercado sí, pero con el Estado bajo control por las dudas para trasladar el ahorro que ellos necesitan. Pero solo para los monopolios del capital financiero bancario. El resto del sector financiero que se enfrente a las leyes del Mercado. De este modo 1500 bancos han quebrado entre 2008 y diciembre del 2012, pero los monopolios financieros han crecido: JP Morgan se compró a Chase, Citibank se compró el Bank of America que se había comprado a Merril Lynch, etc. Por ejemplo, Robert Rubin, último secretario del Tesoro en la etapa de la desregulación iniciada en 1980, que benefició a Citibank con una ley en 1998, recibió de Citibank 126 millones de dólares en los años desde que dejó el cargo.
Esto, en la ley de Estados Unidos, no es ni corrupción ni delito. La consecuencia para ellos del asalto al poder, por ejemplo, es que la crisis iniciada en el 2007, que contrajo el PIB de Estados Unidos, tuvo al mismo tiempo 1% de crecimiento del sector financiero de Estados Unidos en el 2009.La gobernanza global antes centrada alrededor del FMI, el Banco Mundial y el multilateralismo público, organizado por los Estados Unidos tras la segunda guerra, ha perdido fuerza. La crisis desde el 2008 ha mostrado que los Estados no sirven para gran cosa salvo trasladar recursos al Mercado financiero, y que solo el G20 es la solución. El G20 reúne a los Países ricos altamente endeudados (HIRC por sus siglas en inglés) comenzando por Estados Unidos, Gran Bretaña, algunos europeos y Japón, con los acreedores más grandes del mundo desde China hasta Arabia Saudita. De esta forma los responsables de la crisis económica y financiera liderada por el Mercado, son los que hoy intentan imponer las nuevas reglas del juego financieras y económicas internacionales en el G20 a través del B20 y del T20, siendo el B20 un grupo de empresas, y el T20 un grupo de 'think tanks' que le imponen la agenda al G20. El texto de Jorge Gaggero pone en evidencia la manera cómo arbitrariamente los pastores del Mercado reparten su palabra suprimiendo forzadamente lo que los apostatas están intentando decir dentro del espacio del T20. ¿Es preferible un FMI reformado y democratizado, que dé cuentas a los nuevos poderes, con una nueva teoría económica que una gobernanza privada que no tiene manera de dar cuenta sino a sus socios? o,¿la regionalización puede asistir? La regionalización tiene la ventaja de acercar a las instituciones a sus Estados clientes y de responderles directamente a las necesidades de éstos. La idea europea de regionalización contiene también un aspecto de agregación de poder de negociación, en el marco de la guerra fría. En América Latina, tiene el sabor de agregación de poder frente a Estados Unidos, que como vemos aún ahora, sigue interviniendo en la vida interna de los países para favorecer sus intereses, como si la guerra fría perviviera. Los gobiernos que desisten del discurso dogmático en América Latina han buscado la integración y han sido resistidos por los que están con el discurso dogmático. El discurso tuvo a uno de sus mejores expresiones en Hugo Chávez. Este enfrentamiento ideológico económico tiene su correlato político, sin embargo, en los ejes políticos del hemisferio: Washington y Brasilia.

Población, empleo y productividad
La esperanza de vida ha crecido en el mundo en las dos últimas décadas de forma visible. Quizás con la excepción de los países de la ex Unión Soviética que vieron una reducción significativa de su esperanza de vida en 1990, se aprecia que hay más personas trabajando por más años de vida útil. En simultáneo la revolución feminista incorporó a las mujeres al mercado de trabajo. Carlos Welti muestra cómo en Asia y América Latina más que en Europa y Estados Unidos esto ha tenido grandes consecuencias en términos de desempleo juvenil y baja del nivel salarial. También ha tenido un impacto en términos ambientales porque hay que darle de comer a más gente, y por lo tanto se utiliza más fertilizantes contaminantes y hay más basura tecnológica, con las consecuencias que esto provoca en los flujos de agua. La inversa de la crisis financiera de Estados Unidos y Europa es que parece haberse convertido en una bendición para América Latina que recibe flujos crecientes de capital de corto plazo. Lo que está impactando es el diferencial de tasa de interés, con efectos sobre tipos de cambio y reservas internacionales. ¿Qué perspectivas abre este panorama para América Latina y cómo se puede evitar? Sumergidos tanto dogmáticos como apostatas en la crisis que tiene como efecto que las tasas de interés en Estados Unidos, Gran Bretaña, Europa y Japón sean negativas en términos reales, es decir netas de inflación, ambos grupos de países están inundados de capitales de corto plazo y reflejan por lo tanto auges en los precios de sus bolsas de valores, sus tipos de cambio y sus mercados de bienes raíces. Las excepciones pueden ser Argentina seguida de Venezuela y quizás Ecuador. A mayor crisis menor capacidad de préstamos dentro de Estados Unidos, Gran Bretaña, Europa y Japón y más necesidad de recurrir a mercados nuevos dinámicos. Al mismo tiempo, mientras más bajas las tasas de interés más se inyectan capitales a instrumentos de renta variable y más altos los índices de las bolsas de valores inclusive en las economías críticas. De esta manera se explica que los índices de Bolsa de Nueva York estén por encima de donde estuvieron en el 2007, al inicio de la crisis, a pesar de que su PIB casi no crece desde el 2009 y la perspectiva recesiva es fuerte. Eso es lo que se llama burbuja en términos financieros, no tiene detrás sustento real, es puro efecto monetario producto otra vez de las políticas de la FED (Reserva Federal), como lo fue en 2004 al 2007. Europa sigue el mismo curso, acompañado de Gran Bretaña y de Japón en lo que en términos cambiarios es percibido como una guerra de divisas. El problema de la crisis yace en que la productividad de las economías líderes crece a una tasa baja, el consumo a una tasa alta y el crédito para el consumo a una tasa aún más alta. Esto se estiró al punto que las importaciones derivadas del alto consumo se hicieron inmanejables. Al perderse empleos este esquema entra en reversa, se contrae el consumo, se contrae el crédito de consumo y en algún momento se inicia la recuperación de la productividad. Sin embargo las políticas que se vienen aplicando tienen que ver con reducir empleo pero no con mejorar productividad que se busca mejore por tipos de cambio – competitividad. La combinación de bajas salariales, como madre de la economía, aunado al crecimiento de consumo vía crédito tiene efectos sobre la calidad de vida de la población. El empleo se ha vuelto más precario y los derechos sociales se han ido perdiendo a favor de concentrar el ingreso, objetivo central de la política. Cuando esa población protesta por la pérdida de empleo es percibida como una amenaza terrorista. Sin duda a eso apunta la transformación de las leyes contra la protesta social en leyes antiterroristas. Desde Chile hasta Estados Unidos la protesta social está catalogada como terrorista, el trato del detenido/da, por lo tanto, es el de no-ciudadano. La persona no tiene derechos cuando es detenida por terrorismo, siendo ésta en realidad una protesta salarial o de empleo o de calidad de vida. El trato a los protestantes en Madrid, Nueva York y otras capitales en la ya disuelta campaña de Occupy Wall Street fue en esa dirección. El trato en Europa sigue siendo de ese modo. Escribió recientemente Saskia Sassen que 'la democracia como la hemos conocido está debilitada en particular en Estados Unidos'. Lo que enfrentamos es una degradación profunda del estado liberal. Las matanzas por drones y el encarcelamiento ilegal están a un extremo de aquel espectro de degradación, y la subida del poder, destrucción económica y arbitrariedad del sector financiero están al otro extremo. Susan George acaba de publicar El Informe Lugano II donde argumenta que el sector financiero ha acordado que lo relevante no es la democracia sino la rentabilidad y que se debe hacer todo para garantizar la misma. Esta es básicamente la idea de Sassen y es la idea detrás del dogma económico. Baste recordar que se introdujo el dogma en el mundo en Chile de la mano de Pinochet en 1974 con el inolvidable soporte del dúo Milton Friedman/Henry Kissinger y el auspicio financiero de la ITT.
Hacia la militarización del control social
La manera de la aplicación de la política de la FED llamada Quick Easing, en el Perú “la maquinita”, consiste en inyectar liquidez comprando bonos del tesoro a los bancos de inversión que los tienen. Esto lo hacen todos los bancos centrales de los HIRC. Esa liquidez es luego usada por los bancos de inversión para invertir tanto en sus propias bolsas como en el exterior. Como los 'commodities' se han titulizado, vale decir, tienen títulos valor con mercado propio, entonces los inversionistas compran cobre, títulos valor que da derecho a cierta cantidad de cobre físico. La manipulación de estos títulos valor empuja los precios de las materias primas por encima de su nivel real de precios determinada por oferta y demanda física. Desde el año 2008 es clarísimo cómo los precios de las materias primas están determinados básicamente en el mercado de títulos valor. El efecto es un crecimiento muy fuerte en las economías lideradas por las exportaciones primarias de África y América Latina. Con altas tasa de crecimiento, los países dogmáticos no están dispuestos a escuchar a los apóstatas, que también crecen mucho, en la necesidad de crecer de otro modo, o de integrarse de otro modo al mundo, privilegiando el mercado de bienes industriales. Los países dogmáticos están cerrando filas a través de tratados y acuerdos con Estados Unidos para asegurar que el dogma sea siempre respetado. El más reciente es el Tratado Trans-Pacífico -TPP- que aparentemente le da a las corporaciones más derechos, de manera análoga al Acuerdo Multilateral de Inversiones-AMI- que fuera suspendido en 1999 en Seattle tras las protestas sociales. En términos de teoría económica lo que se aprecia es que el dogma orientado a la concentración del ingreso viene ganando posiciones en Europa también. El FMI parece haber perdido peso allí frente a la Comisión Europea, que sirve de portavoz de esta mirada. El problema de la concentración del ingreso aunado al del sobre consumo y a la sobre acumulación siguen en el centro de la crisis. No se han resuelto. Por el momento, la crisis “global” está dividida en dos, una parte está en los HIRC, donde es evidente el deterioro continuo, y la otra donde los capitales de corto plazo fluyen y donde se siente el impacto de las alzas de los precios de las materias primas por las razones explicadas. Sin duda la crisis se va a generalizar cuando los precios bajen por efecto de ajustes de tasas de interés o se reactiven los HIRC. Esto último es menos probable en un futuro previsible. En ningún caso una reactivación basada en la tecnología, a su vez movida por energía fósil, es la solución porque precipitará un desenlace indeseable. La interrogante es si existe otro modo de entender la economía que sea viable y si diseños como el Buen Vivir pueden tener proyección global. El control social militarizado parece ser el nuevo rasgo de la crisis tanto en los HIRC como en el resto del mundo. El funcionamiento del complejo financiero bancario de manera extendida por todo el mundo está en proceso de generalizarse, articulándose de esta manera tanto la gran prensa como los intereses de esa gran banca que al fin son 30 instituciones y están representadas en el G20 y la guían. No hay ninguna evidencia que nada esté impidiendo que lo financiero siga funcionando de la misma manera que antes de la crisis. La incapacidad de pasar leyes regulatorias en Estados Unidos y la salida de Barney Franck del Senado indican el peso que tienen. La presencia de allegados del Complejo Financiero Bancario en el Securities and Exchange Commission de Estados Unidos y el Tesoro de dicho país, así como la de banqueros de inversión en casi todos los gobiernos de Europa, habla del asalto al poder también allá. El contrapoder con la capacidad de cuestionar el dogma y el orden establecido detrás de él crecen en países de América Latina pero peligra. Las amenazas sobre Argentina, Venezuela, etc., van en esta dirección. Oscar Ugarteche, economista peruano, es presidente de ALAI. Es investigador titular del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, México. Miembro del SNI/Conacyt. Coordinador del Observatorio Económico de América Latina. Ver: Callejón sin salida para el capitalismo?

17 jun 2016

Apadrina un valenciano: Las derivas separatistas

Tras un larguísimo período histórico llamado -mal llamado- Reconquista de unos 700 años comenzó a fraguarse lo que hoy en día podemos llamar el Reino de España. Fue en realidad este período de siete siglos no una necesidad religiosa de arrebatar tierras y haciendas a sus moradores sino la de ocupar propiedades agrícolas y ganaderas por la expansión demográfica que se iba dando en las poblaciones del norte peninsular. Pudiera ser que D. Pelayo algo ayudase, pero esto lo dejo al criterio de mi entendido lector. 

Fue Isabel I la que comenzó dicho proyecto con su especial y personal ambición de extender la cultura y religión  de Castilla al resto de territorios peninsulares. Pronto contó con la colaboración de la Corona de Aragón personificada en el Rey Fernando, a la sazón su esposo. Tras innumerables batallas contra el infiel –leña al moro hasta que se aprenda el catecismo- y con el apoyo, a regañadientes, de los judíos hacendados de sus tierras, a los que traicionaría tantas veces como fuese menester, se consiguió la casi unificación de Iberia en un solo reino, gobernado con saña y mano dura por la iluminada cristiana a quien Dios daba toda su complacencia. Y quiso la casualidad que apareciera un extranjero, genovés al parecer, que tras peregrinaciones varias en busca de financiación para sus proyectos ultramarinos diese con el correcto clavo al que agarrarse. Y de aquí a la idea de cristianizar nuevos mundos solo había un paso. Y diese éste. A fines del año de gracia de 1.492 tres naves de la Corona se daban de bruces con unas islas que se encontraban en lo que después se denominaría continente americano o nuevo mundo; nuevo, ¿para quién? Se tomo posesión de aquel vasto continente a sangre, espada y crucifijo en nombre del Reino, y sus habitantes pasaron a ser súbditos. En este imperio no se ponía el sol, dicen que decían los entendidos en geografías varias de la época. Y en estas vicisitudes transcurrieron unos años, tomando posesiones ora en Perú, ora en México, ora en tierras aledañas. Pero como poco dura la alegría en casa del pobre, ya allá por 1.580 comenzó el declive imperial, que no olvidemos, incluía a los Paises Bajos, Nápoles y Sicilia, el Milanesado, etc en Europa. El primero de los territorios ‘ocupados’ en tomar la deriva nacional-independentista fue la actual Holanda, y de entonces a acá la historia de España no es sino la de una continúa desmembración geográfica y política, debido entre otras razones a la pésima gestión administrativa y económica que la metrópoli impartía en sus posesiones. A principios del siglo XIX se independizan las grandes posesiones ultramarinas y a finales del mismo siglo las de extremo oriente. Mas tarde y muy recientemente acudieron al rico panal de la independencia Guinea y el Sahara, si bien la provincia del sur de Marruecos con singularidades propias. Y es a principios del siglo XX cuando en la España patria de todos los españoles comienzan a fraguarse los regionalismos, nacionalismos y separatismos. Y llegamos al siglo presente. ¿Que nos encontramos? Ni mas ni menos que la misma suerte de desafecciones a la Madre Patria que se originó en 1.580. País Vasco y Catalunya, muy en especial esta última, toman el testigo de aquellos antecesores en el camino de la independencia de Castilla. Y es que se repite la historia y en consecuencia obligados estamos a repetirla. La gestión política y administrativa de Madrid hacia ‘provincias’ sigue siendo tan miope como la iniciada por Felipe II. Leña al desafecto al régimen hasta que hable castellano con corrección, dicen que dice un ministro de educación de apellido Wert. Visto lo visto y atentos al comportamiento obtuso de Castilla-Madrid-España hacia estos territorios periféricos, ¿seguimos pensando que la historia se detendrá aquí? Mucho me temo que no, señores capitalinos. Estaremos a la escucha. Texto: @javierginer 

17 may 2016

El ocaso de la opinión pública

Un profesor de Derecho Constitucional subió al autobús de vuelta a casa y se colocó con mucho cuidado en uno de los asientos, ante las advertencias de su hija para que no ocupara otro, en apariencia vacío, pero en el que se había aposentado con sigilo el “señor invisible”.
En las últimas semanas los viajes en transporte público se habían vuelto muy complicados, porque casi siempre los acompañaba ese “caballero inexistente” que  era el más rápido a la hora de escoger los mejores sitios. Mientras su hija intentaba entablar conversación con el “señor invisible” y sacarlo de su tenaz mutismo, el profesor leyó por encima las noticias de un periódico que había quedado abandonado en el suelo del vehículo y se encontró con un artículo donde, de pasada, se mencionaba el hecho de que tres de los grandes diarios nacionales habían cambiado de director en las últimas semanas. Aunque el profesor tenía conocimiento de esa circunstancia, no le había concedido tanta importancia. Ahora, sin embargo, en el texto que tenía delante parecía ponerse en relación esos relevos con la influencia de las grandes empresas y las maniobras del gobierno. En la vida pública española, meditó el profesor, al tiempo que atendía al monólogo de la niña, también existen unos “poderes invisibles” que intervienen, cuando lo consideran conveniente, para “guiar” a la opinión pública, provocando sorprendentes giros en la orientación de los medios periodísticos más conocidos. Una sociedad democrática exige una opinión pública libre, en la que tenga  lugar un verdadero debate de ideas antes de adoptar, en el Parlamento, las decisiones fundamentales. En la actualidad, como ya se advirtió hace tiempo, las votaciones en los órganos legislativos están casi siempre predeterminadas, pero al menos hasta ahora podían someterse a discusión las cuestiones más importantes. En la medida en que esos “poderes invisibles” intervienen de forma cada vez más significativa en la esfera pública se alteran las condiciones de funcionamiento del sistema y la “mano invisible” que pudo emplearse como metáfora de la forma de actuación de la economía capitalista agarra ahora por el cuello a la sociedad civil, amenazando con asfixiarla y provocarle la muerte. La gran “visibilidad” de otros poderes, más  notoria en momentos de tensión y crisis, a veces puede hacer olvidar la presencia de grupos privados que intervienen para alcanzar sus objetivos y no puede ser casual la incorporación a ellos de quienes han ocupado antes las posiciones más relevantes en la esfera pública. La guerra pudo ser vista como la continuación de la política por otros medios para su mayor teórico, Clausewitz, y el beneficio privado parece ser, en muchas ocasiones, el término de una carrera dedicada al “servicio público”. La hija del profesor, harta del silencio del “señor invisible”, empezó a sacar figuritas de su mochila y jugar con ellas. De modo parecido, pensó el profesor, cada vez más las jóvenes generaciones abandonan los medios de comunicación tradicionales y buscan fuentes de información alternativas. La mayoría de sus estudiantes y sus colegas más jóvenes encontraban en la Red lo que el kiosco ya no les proporcionaba: un “relato” creíble de lo que estaba sucediendo y la forma en que afectaba a sus vidas. Frente a la “opinión pública” oficial y que parece encaminada ahora a justificar, tras las próximas elecciones, una “gran coalición”, garante del corrompido sistema de la transición (una vez agotado el “turnismo” -perdón, “bipartidismo”-, no muy alejado, en el fondo, del de la Restauración), se está conformando otra “corriente de opinión” que empieza a abogar por un cambio radical, que puede llegar, si es preciso, a la apertura de un nuevo período constituyente. Si no se puede “reformar” la casa, habrá que buscar otra en la que podamos habitar, antes de que se nos derrumbe encima. Al día siguiente, el profesor, al salir de clase, se encontró con un estudiante que le comentó que su asociación estaba organizando un acto sobre “la guerra mundial”. Al notar la súbita palidez de su interlocutor, el joven aclaró en seguida: “la Primera”. Se aprende muy poco de la Historia, pensó el profesor, ni en España ni en los demás lugares y quien conozca la forma en que estalló, hace cien años, esa estúpida contienda no podrá dejar de encontrar paralelismos con la situación actual. La apelación a la legalidad internacional por parte del Presidente norteamericano tiene escasa legitimidad porque en otras ocasiones su propio Estado ha recurrido a la fuerza sin tener en cuenta las reglas previamente fijadas. La absoluta indeterminación del mundo presente, concluyó el profesor, parece habernos conducido a una “nostalgia de la guerra fría”, en la que los poderes en conflicto eran bien visibles y todos vivíamos instalados en el miedo, a la espera de una catástrofe inminente, por fortuna siempre aplazada. Texto: Fco. Serra. RECOMENDAMOS: Por una guerrilla semiológica, por U. Eco.

2 may 2016

Primaveras árabes (Parte II de II)

En Diciembre de 2010 la población tunecina salió a la calle pidiendo libertades y democracia. Túnez es el mas 'occidentalizado' de los países del norte de áfrica -junto con Marruecos-, con un empresariado turístico destacable, incipiente industria y agricultura competitiva. Pero su presidente Ben Alí, gran aliado de Francia, lo manejaba todo a su antojo y repartía prebendas entre las familias pudientes del país. La crisis económica que comenzó en 2008 había dañado en exceso a las clases trabajadoras y medias, a la burguesía. Para sorpresa de Ben Alí el ejército vio con simpatía las revueltas y tuvo que abandonar el país. Las primaveras árabes habían llegado. USA pronto se subió al carro democrático, pues lo que mas le gusta al Imperio son las elecciones 'libres' en especial cuando pueden dirigir el resultado. La Unión Europea, desconcertada, tardó en reaccionar y llegó tarde a la 'cita', con consecuencias que aún está pagando. 

En enero de 2011 algo similar sucedió en Egipto y Mubarak, tras gigantescos intentos de permanecer en el poder cedió éste a los militares -¿A que ya les suena esta musica?- y èstos prometieron elecciones. Se celebraron estas con un resultado contrario al deseado por los milicos y USA -quien ya empezaba a tirar del carro primaveral-. Gana pues un -no deseado- musulmán, Morsi, y a los pocos meses es sentenciado, por un tribunal, a muerte; ¿a que les suena esta otra canción? Unos de los primeros presidentes, sinó el primero, elegido democraticamente en un país musulmán y 'ya ves como acabó'. 

USA ya controlaba el cotarro y la UE, desconcertada, daba el visto bueno: 'Si Señor'. 

En 2011 le toca el turno a la 'primaverita' libia. Levantamientos 'populares', represión, muerte de Gadafi -a la sazón aliado de la Unión Europea- que no de USA, y por fin lo mas deseado: guerra civil. EE.UU ya consigue controlar toda la desestabilizacíon arabe-magrebí a las puertas de Europa.
Hay movimientos-levantamientos populares con sus consabidas represiones, según el 'turno', y 'elecciones' en: Argelia, Turquía, Yemen, Omán, Bahrein, Jordania, Mauritania, Sudán, etc en los que no entraremos. 
Y llegamos a Siria donde la CIA ve el premio gordo. Capas de población media y trabajadora descontenta; el caldo de cultivo. Además Siria es enemiga de Israel y aliada de Rusia. Pero es fronteriza con Jordania e Iraq. Al-Asad, presidente de Siria no está dispuesto a dimitir y cuenta con el apoyo de Rusia y China. A estas horas del día Europa ya no toca pito y solo hace seguidismo del Pentágono y del ala dura del Departamento de Estado norteamericano. Y Rusia tiene bases marítimas en Siria. Duro de roer este régimen, los USA se lanzan a crear oposición 'democrática' interna, mas tarde a armar grupos de resistentes y 'luchadores por la libertad'... Pero la frontera con Iraq es permeable y de allí parten a Siria grupos armados y formados por Israel y Arabia Saudí, con la aquiescencia de la U.E. y los EE.UU, para derrocar un régimen que no muestra signos de debilidad. Los grupos armados van creciendo a la vez que se independizan del patrocinador; acude Al-Queda a la rica miel del caos total y surge el EI en Siria importado de Iraq y formado, en origen, por Arabia Saudí. Siria al igual que Iraq ya está dividida en tres territorios. 
La brutalidad del 'amigo independizado', léase: EI & Al-Q asustan a occidente y deciden hacer algo para frenarlo, que no eliminarlo; de esta forma todos los días atacan Siria e Iraq desde Arabia Saudí, Israel y Turquía tropas y fuerzas aéreas de los mas diversos ejércitos; ¿resultado?: ninguno.
Así que nos encontramos con una explosiva desestabilización a las puertas de Europa, en el norte de África y en Oriente Medio y Próximo sin posibles salidas pacíficas y pactadas a corto y medio plazo. Los flujos migratorios a Europa se incrementarán en los próximos diez años. Los grupos armados campan a sus anchas por grandes regiones de los países del sur y este mediterráneo, los 'lobos solitarios' enemigos de occidente y formados y armados en Iraq y Siria regresan a sus países europeos a dar 'caña al cruzado hasta que se aprenda de memoria el Corán'; guerras civiles en Siria, Iraq, Libia... 
Pero claro, es el precio que se paga por el innecesario -hoy día- seguidismo a USA en política exterior por parte de la Unión Europea. Texto: @Javier Giner. Ver: ParteI

1 may 2016

Primaveras árabes (Parte I de II)

En 1979 el regimen dictatorial y pro norteamericano del Sha Reza Pahlevi de Persia, Irán, cayó tras una revolución popular, llegando al poder el Ayatolah Jomeini, exiliado en París. A la CIA se le había ido de las manos su gran aliado, junto con Arabia Saudí, en oriente próximo. El 4 de Noviembre era asaltada la embajada norteamericana por milicias radicales musulmanas; tomaron unos 60 rehenes y el cautiverio duró 444 días, hasta enero de 1.981. Meses después Iraq, con un Sadam Hussein al frente, aterrorizado por el radicalismo integrista musulmán del nuevo líder espiritual persa,  atacaba Irán con el fuerte apoyo militar de los EE.UU. y económico de Kuwait.
Tras años de guerra, y devastados ambos países se firmó la paz en 1.988. El petróleo barato se iba a acabar y el Gobierno USA lo sabía, siendo además el mayor consumidor del oro negro del mundo. El destrozo del hasta ahora estable tablero político-económico de oriente próximo había comenzado. Kuwait demandó a Sadam la devolución de los préstamos, algo que Iraq no podía, arruinado, acometer. Además, la política de producción de petróleo de ambos países era contraopuesta: Iraq quería poco petróleo en el mercado internacional y caro y Kuwait lo contrario. Iraq acusó a Kuwait de 'robarle' petróleo por el subsuelo. Rotas las conversaciones, el 2 de Agosto de 1.990 Iraq invade a su pequeño vecino y pocos días después integra a éste en su territorio como una provincia más. En 1.991 una 'coalición' de países aliados ataca Iraq en la llamada operación tormenta del desierto; en realidad el peso de la operación lo llevó el Pentágono USA. Cuando se dio por finiquitada la operación, Iraq era un país en ruinas, sometido a todo tipo de 'castigos' por parte de los vencedores occidentales y de sus vecinos productores de petróleo. El mundo árabe, es decir: el pueblo de los diferentes países musulmanes del mundo empezaron a clamar contra las atrocidades que se estaban cometiendo contra la población civil, embargos de todo tipo, y que se habían producido durante la desigual contienda militar. Ni que decir tiene que Israel se las tenía tiesas con los oprimidos vecinos palestinos día tras día. 


La fiesta desestabilizadora iba en aumento. 

Mientras tanto a principios de 1989 el ejército soviético salía de Afganistán donde había librado una cruenta guerra de 11 años y dejando a la URSS quebrada economicamente y al país árabe hecho añicos. USA y la CIA habían derrotado al ogro, la URSS/Rusia, y lo celebraban con algarabías sin fin; además tenían otro aliado en la zona: Bin Laden, comandante de un ejercito de yihadistas-muyaidines radicales formados militarmente y con una fuerte carga ideológica en el pensar: Occidente era Satán, y aquí no distinguían entre regímenes militares o políticos. Habían nacido los anti cruzados. 
La 'cosa' marchaba. Iraq en ruinas, Afganistán convertido en un reino de 'taifas' y tribus armadas hasta los dientes, pero 'aliados' de occidente, Palestina sometida, e Israel haciendo trabajos sucios para la CIA en el Mediterráneo magrebí... a escasos kilómetros de las costas europeas.
Pero los aliados de antaño se habían hecho mayores y se habían independizado de 'Occidente'. Los grandes aliados de USA Arabia Saudí y Paquistán habían reconocido oficialmente al régimen radical afgano. El monstruo ya andaba solo. Financiado y armado, un país sin Estado, era como gallina sin cabeza y Bin Laden era el 'profeta'. 
Y en estas que llegó el atentado a las Torres Gemelas en Nueva York perpetrado por agentes formados en occidente, musulmanes y al servicio de la causa justa contra el 'infiel'. 
El Gobierno USA quedó paralizado. La carita de G. W. Bush al enterarse del hecho es un poema. Había que responder al ataque de los enemigos del pueblo americano y su forma de vida, pero: ¿quien era el enemigo? Y sobre todo: ¿Donde hallarlo? Decidieron que podía estar, vamos a ver... ¿en Afganistán? 'Si, nos vale'. Y allá que se lanzó USA a la invasión de un inexistente país sin Estado; y llamaron a la cosa: 'Operación Libertad Duradera'. 'Cosa' que aún está por finiquitar. 
Y mientras tanto y hasta el día de hoy en Iraq la fiesta de la destrucción y guerra civil continua sin visos de solución. USA ha creado su gigantesca embajada y construidas varias bases militares totalmente aisladas de la población y con autonomía total independiente del 'Estado' Iraquí. 
Mientras tanto seguía aumentando el descontento de las poblaciones árabes y o musulmanas del mundo por el proceder de occidente contra los pueblos afganos, iraquíes, palestinos, saudíes... Y a la vez los Estados Unidos de América iban aumentando sus reservas y o producciones de petróleo y gas con la finalidad de independizarse de las importaciones de terceros países y sus vaivenes económicos, políticos y militares. Algo que no le sucedía a su gran aliado la Unión Europea, que depende de Rusia -de nuevo gran enemigo de los USA-, del norte de África y de oriente medio y próximo para su suministro de energía de origen fósil. 
Por otra parte ya se había sometido a Gadafi en Libia, en Argelia se daba por finalizada la guerra civil y con Irán se templaban gaitas para sellar acuerdos políticos y económicos. Así pues el Mediterráneo magrebí y árabe se apaciguaba; algo de sumo interés para la Unión Europea. Texto: @JavierGiner. Ver: PARTE 2

30 abr 2016

Guerras mediáticas (Parte II de II)

La información ha sido manipulada por los monopolios de Medios de Prensa.


En la primera parte de nuestro trabajo, advertíamos sobre las campañas tendenciosas de los medios privados de prensa, los cuales volvían invisibles los logros de las naciones del tercer mundo. Esta estrategia no es casual, ha sido aplicada sistemáticamente por los grandes monopolios de la información. Pero también advertíamos que esta visión capitalista se aplica a las leyes del mercado mundial, donde de manera hegemónica se monopoliza la producción mundial de alimentos, de materias primas, de los recursos naturales tales como el petróleo, los minerales, el agua, la energía, buscando los Estados Unidos, la Comunidad Económica Europea (CEE), ser el epicentro del modelo unipolar del Mundo. Toda esta estrategia de dominación y control, se aplica de manera imperialista, pero ¿Por qué? Caracterizamos este concepto porque el capital monopólico actúa como el gendarme del mundo, hoy lo vemos aplicando sanciones a Venezuela y a varios países de América Latina y el resto del mundo, como Rusia, Siria, Irán.
Es por eso que se habla de la lucha contra el poder hegemónico, que no es una propuesta fuera de la realidad política y social del mundo. Ha sido parte de la crisis en Estados Unidos y Europa, donde millones de estadounidenses y europeos, han sentido los efectos de los ajustes económicos desarrollados por el Fondo Monetario Internacional (FMI), artífice de las dictaduras militares en la décadas del 60 al 90 en Latinoamérica, para aplicar los paquetes de ajustes, que derivaron en la peor crisis económica continental. Pero los medios privados esconden la verdad, asumen la defensa del modelo capitalista en crisis, atacan de manera despiadada a las naciones en vías de desarrollo, porque cualquier modelo alterno al modelo neoliberal significa comunismo, como se acusa a Venezuela de ser satélite de Cuba, tratando de desfigurar la solidaridad y el intercambio en estas naciones y los avances en la integración nuestra región y el mundo.

El poder del monopolio sobre la prensa nacional e internacional del mundo

En un artículo publicado de nuestra autoría, informábamos citando a Ernesto Carmona "que diez mega corporaciones poseen o controlan los grandes medios de información de Estados Unidos: tanto prensa, radio y televisión. Esa decena de imperios controla, además, el vasto negocio del entretenimiento y la cultura de masas, que abarca el mundo editorial, música, cine, producción y distribución de contenidos de televisión, salas de teatro, Internet y parques tipo Disneyworld, no sólo en el país del norte sino en América Latina y el resto del mundo".
Además señalaba que Carmona "En Estados Unidos la información fue suplantada lisa y llanamente por la propaganda corporativa. Dejó de existir el "derecho a la información", garantizado por la Primera Enmienda de la Constitución. A lo que agregaba que “Los ciudadanos estadounidenses perdieron su derecho a la información veraz y oportuna sin darse cuenta y sin que hayan sido formalmente derogados. Las frecuencias para las señales de radio y televisión constituyen un bien público, de toda la sociedad, pero su control pasó a manos de unos pocos mega-imperios mediáticos”.
Estas citas publicadas del periodista chileno, nos hacen percibir que los hechos objetivos han dejado al descubierto que la desinformación o las constantes noticias manipuladas violan los principios del periodismo, se apartan de la ética profesional, transformándose estos comunicadores en verdaderos mercenarios de la desinformación. Esta actitud del capitalismo nos muestra que las nuevas tecnologías no son para el desarrollo o el bienestar de los seres humanos, son para repetir a gran escala los beneficios de una sociedad consumista, donde se depredan lo recursos del mundo, beneficiando a solo el 20 por ciento de los intereses privados, condenado al 80 por ciento de los seres humanos, a suertes diversas, repartiendo las migajas que quedan de la explotación mundial de este sistema.

Las grandes mayorías de seres humanos son manipulados mediáticamente

La verdad del capitalismo no es darle un equilibrio a la humanidad, por el contrario busca crear un modelo fantasioso de bienestar y de falsos éxitos personales, buscando crear una imagen de grandes oportunidades económicas y profesionales. Pero la pobreza mundial, el analfabetismo, los millones de desocupados, tanto como las fiebres endémicas, como la gran crisis ambiental, ponen al descubierto la falsedad del paraíso estadounidense.
Esta realidad ha sido mostrada en los informes de la ONU, UNESCO, CEPAL, entre otros organismos internacionales, pero estas investigaciones o informes, son mediatizados por los grandes monopolios de prensa, que bajo la égida de Estados Unidos y la CCE ocultan la verdad, para hacer una cortina de humo, a los verdaderos intereses de las naciones industrializadas, que solo buscan el control de las riquezas del mundo y que para lograrlo no tienen escrúpulos en invadir naciones, aplicar su estrategia de “golpes suaves”, así como boicots a las mercancías de las naciones emergentes.
Para estos países capitalistas “desarrollados” que muestran una grave crisis, es de suma importancia el control de las “masas”, a través de sus grandes industrias de “entretenimiento”, para crear una conciencia subjetiva sobre la verdad. Para ello aplican el modelo del consumismo, que va desde los productos de alimentos, a los electrodomésticos, vehículos, ropa, hasta una imagen de la sociedad de Estados Unidos como la tierra de oportunidades, donde en realidad hay un 20% pobreza crítica y un 50% de pobreza, desempleo, inseguridad social, etc. Es decir, nos venden un paquete de mentiras con un envoltorio de lujo.
Hoy nuestras sociedades latinoamericanas son bombardeadas por este modelo capitalista de consumismo, que deriva en crear un modelo individualista de forma de vida. Hace que nuestros ciudadanos compitan entre ellos, nos muestran a la clase media como modelo para las mayorías, creando de esa manera no solo una brecha con los ricos, sino marginando al pueblo que son la mayoría, a un nivel de clase inferior. Esta realidad clasista se muestra en los calificativos a los pobres de nuestra región, en Chile “rotos”, en Venezuela “pata en el suelo”, o “tierrudos”, en Bolivia “cholos”, para poner algunos ejemplos. Pero estas caracterizaciones o estratificaciones sociales, son parte de la verdadera sociedad capitalista, que antepone las ganancias y el capital, a las mayorías de los pueblos del mundo. Texto: Diego Olivera. Ver: 'Parte I'. 

29 abr 2016

Guerras mediáticas (Parte I de II)

El propósito de los medios masivos, no es tanto informar y reportar lo que sucede, sino mas bien darle forma a la opinión pública, de acuerdo a la agenda del poder corporativo dominante: Noam Chomsky


El siglo XXI abrió el camino a muchos cambios en América Latina y en el Mundo. Se han desarrollado propuestas y acuerdos sobre la multilateralidad mundial y en ese sentido nos parece importante señalar que el surgimiento del denominado grupo BRICS, formado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, constituye el grupo de países más adelantados entre los Estados con economías emergentes. Pero estas cinco naciones que pertenecen además al G20 tienen en común una gran población, grandes extensiones de territorio, una elevada cantidad de recursos naturales y una fuerte presencia en la economía internacional, con crecimientos importantes de sus PIB; todo lo que los hacen especialmente atractivos como destinos de inversión.
Estos cinco países reúnen al 43 por ciento de la población mundial y acumulan el 25 por ciento de la riqueza, generando el 56 por ciento del crecimiento económico registrado en el mundo en los últimos años. El comercio entre los países del grupo crece a un ritmo del 28 por ciento anual y es ya de unos 230.000 millones de dólares, con vistas a llegar a 500.000 millones en 2015.
Pero ¿por qué abrimos nuestro trabajo con una visión sobre la realidad continental y mundial? Para demostrar como los medios privados de prensa no cubrieron estos eventos tan importantes, en algunos casos como en Venezuela o España, los usaron para mostrar matrices mediáticas, hablando de que esta nación y Latinoamérica están postradas a los créditos con China y Rusia, dándo una visión derrotista, impulsada por los voceros de la Casa Blanca de Estados Unidos. Es bueno señalar que a nivel mundial, estas informaciones se globalizan, creando una falsa apología de la verdad objetiva, porque solo interesa la visión de las grandes trasnacionales, que crean una falsa realidad continental, negando los acuerdos entre las naciones, así como los avances reconocidos por el propio Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la CEPAL y la ONU.

El fenómeno de la globalización y sus efectos en la desinformación

Nos parece importante volver a analizar en este trabajo el fenómeno de la globalización y la concentración de los medios en manos privadas, lo que ha devenido en una nueva forma tendenciosa y dirigida de la información mundial. Al igual que se hacen campañas para vender un producto en el mercado, con el uso del marketing en las campañas de publicidad, se hace igual con la información, armando en cada campaña de desinformación un objetivo mediático, que será multiplicado a nivel regional o mundial. Cuando hablamos de la información objetiva, nos surge la pregunta como definimos ese concepto, allí entra la parte subjetiva, que condiciona el tratamiento de la noticia o el comunicado que vamos a difundir. Las tendencias mundiales y regionales están condicionadas por intereses privados en la defensa de un modelo capitalista, lo que pasa a ser la base de su línea editorial. Sobre estos conceptos, trabajan las agencias de prensa y los medios impresos.
Ante esta realidad nos parece importante citar al presidente de Ecuador, Rafael Correa, que durante la instalación de la Cumbre para un Periodismo Responsable en los Nuevos Tiempos (CUPRE), que se desarrollo en Guayaquil, el mandatario ecuatoriano señaló que “Estas empresas privadas actúan como un verdadero cartel”. A lo que agregó "Son actores políticos, pero no toleran respuestas políticas. La prensa cuando difama o calumnia a nuestro gobierno es libertad de expresión, pero si algún presidente osa contestarle, es atentado contra la libertad de expresión".
De la misma forma Correa resaltó que “En América Latina los medios de comunicación privados han estado en contra de los gobiernos progresistas, estas empresas de información gozan de mayores niveles de impunidad porque, han tenido la habilidad de identificar sus negocios con la libertad de expresión”. A lo que agregó que “no existe un ejército que pueda invadir al mundo, pero la desinformación de la prensa sí lo puede hacer". Por último el presidente Correa puntualizó que “en 1985 se trató de aprobar en el entonces Congreso Nacional de Ecuador una ley de comunicaciones, para prohibir la publicidad de cigarrillos y alcohol, pero la arremetida de los medios fue impresionante".

Concentración de medios privados aliena la conciencia de la sociedad humana

Hemos mostrado de manera somera los efectos de la manipulación mediática, pero nos parece importante analizar los efectos nocivos que generan estas campañas de los medios en la conciencia individual y colectiva del ser humano, que es bombardeado con informaciones manipuladas, las famosas y peligrosas campañas de los “golpes suaves” en naciones del todo el mundo, lo que ha marcado una peligrosa tendencia de masificar la mentira. Esta realidad no es nueva, ha sido usada en toda la historia por los gobiernos imperialistas, la más conocida es la Alemania Hitleriana, donde la capacidad de este gobierno fascista logro manipular a las masas, creando una sugestión colectiva del alemán como raza superior, generando una guerra mundial, con más de 20 millones de muertos.
De la misma manera Estados Unidos ha manejado a los medios, para crear en los norteamericanos, tanto como en Europa (sus socios de la OTAN), agresiones, e invasiones bajo el concepto de que defienden sus intereses. Pero la realidad es que solo defienden el control del mundo y para lograr esta falsa verdad, utilizan sus satélites, el Monopolio y control de la televisiones, las agencias de prensa, las radios, para crear sus falsos positivos, desvirtuando la violencia y la agresión de acuerdo a sus intereses.

El gobierno del presidente Barak Obama, hace caso omiso a las respuestas de los pueblos, es ciego, sordo y mudo ante la masacre del pueblo palestino, no busca la paz, niega el derecho a la autodeterminación de los pueblos, a un pueblo que vive y sufre en la Franja de Gaza, como en un ghetto, similar a los campos de exterminio. Ante esta agresión y masacre los judíos sobrevivientes de los crímenes Nazis, en una carta firmada por 40 sobrevivientes del genocidio y casi 300 parientes de víctimas del holocausto. al igual que los intelectuales, pensantes e ilustres judíos todos ellos, han rechazado y condenado los crímenes del sionismo en Palestina y ahora en Gaza. Israel y el sionismo no pueden seguir hipotecando el judaísmo para sus intereses militares e imperialistas, metiendo al "saco" de sus atrocidades a todos los judíos. Muchos gritan: ¡No en mi nombre!
Este ejemplo nos muestra como el derecho internacional, está en manos del monopolio de medios de prensa. La mayoría de los ciudadanos de clase media y alta son los portavoces de una sociedad de consumo, son manipulados por las informaciones, se crea la falsa hipótesis que la sociedad estadounidense, es el paraíso de la felicidad, pero se niega la verdad visual de una sociedad en crisis, con un modelo endeudado por su carácter recesivo, que a través de la especulación y las burbujas financieras ha llevado a millones de desocupados, a miles de ciudadanos sin vivienda por no pagar sus hipotecas.
Pero esta realidad no se ve en CNN, ABC, Reuters, AP, AFP, El País -de España-, El Universal y El Nacional -de Venezuela-, citando alguno de los multiplicadores de falsos positivos. El ciudadano común, el trabajador, el empleado, son bombardeados por mentiras, que solo los alejan de su futuro, de tener una vida digna. Pero es tan fuerte la contaminación de estos medios masivos, que la desinformación trabaja nuestro cerebro, aloja en nuestro subconsciente una realidad distorsionada. Muchos sectores sociales viven una carrera consumista, queremos imitar la opulencia del despilfarro, adquirimos los productos de las publicidades.
No logramos despegar nuestra conciencia, de una sociedad de mercado, somos esclavos de las novedades, del marketing, somos presas de una información, que daña nuestra conciencia con mercancías sin control, que dañan hasta nuestra salud, porque compramos alimentos y medicinas sin controles sanitarios, con efectos nocivos como los energizantes, anabólicos, buscamos comprar carros (autos) para toda la familia.
Somos prisioneros de campañas inescrupulosas de los medios masivos de prensa, que solo buscan el valor de la publicidad y el dominio de nuestra conciencia. Esta es una de las tareas mercantilistas de los medios, junto a las campañas de guerra sucia, de apoyo a cualquier acción de Estados Unidos y la OTAN, no existe ni responsabilidad ni ética, no importa la verdad, solo el capital y el periodismo mercenario. Texto: Diego Olivera. Ver: 'Parte II'.

12 abr 2016

La solución fascista en el liberalismo contemporáneo

Que Estados Unidos y la Unión Europea hayan apoyado a grupos fascistas en Ucrania para efectuar un golpe de Estado no es algo que deba sorprendernos. La “solución fascista” forma parte de la naturaleza del capitalismo dominado por los monopolios, del imperialismo, y se manifiesta cuando en medio de graves crisis económicas y sociales por la aplicación de políticas neoliberales el sistema capitalista en su conjunto queda atascado, sin perspectivas de recuperación a menos de cambios radicales, inaceptables para una clase dominante que no le repugna ser “aprendiz de brujo” y está dispuesta a utilizar o a dejarse utilizar por los fascistas para desviar hacia sus intereses la inevitable explosión social, como fue el caso en los años 30 del siglo pasado y lo es actualmente.
El objetivo básico de la burguesía que construyó el capitalismo industrial nacido en el siglo XIX siempre fue el de instaurar un capitalismo puro, de mantener a los trabajadores y a gran parte de la sociedad en la miseria para poder acumular el máximo de riquezas y poderes. Así fue la historia del capital en toda Europa, comenzando por Gran Bretaña, donde la brutalidad de ese imperio colonial se manifestó tanto en las matanzas de cientos de miles o millones de civiles en varios continentes que resistieron a ser dominados para alimentar el comercio de esclavos, ¿lo recuerdan?, o para ser sometidos a la explotación colonial, pero también en las guerras para ampliar o mantener el imperio mientras en las ciudades fabriles inglesas se sumía en la más abyecta miseria a la clase trabajadora (¿Hay que releer a Dickens?). Esto es válido para la historia del capitalismo y del imperialismo estadounidense, japonés, etcétera. Todo se ha hecho en las últimas décadas, en la era del neoliberalismo triunfante, para borrar de la historia y del pensamiento de las clases trabajadoras y de los pueblos las largas, duras y frecuentes luchas de los trabajadores, las reivindicaciones laborales y sociales formuladas por los socialistas (los de antes, no los de ahora), anarquistas, cristianos y comunistas, y de los grupos sociales esclarecidos de la pequeña burguesía y hasta de la burguesía que con ánimos de fraternidad, solidaridad y justicia buscaron limitar la brutal explotación y obtuvieron, a partir de la primera mitad del siglo XIX en Europa y en Estados Unidos, las primeras mejoras en las terribles condiciones de trabajo, de salario y vivienda. Esta larga introducción busca recordar que lo que puso frenos a la constante tendencia del capital a destruir las sociedades que él mismo construía para poder desarrollar sus mercados internos –un aspecto esencial para la reproducción del capital y las posibilidades de alcanzar los mercados externos para obtener rentas-, fue la lucha de las clases trabajadoras a nivel nacional e internacional. El efímero período histórico, las tres décadas de van de 1945 a 1975, en que el capitalismo industrial significó progresos económicos y sociales para la clase trabajadora, principalmente en los países del capitalismo avanzado, fue el resultado de: a) la victoria de la Unión Soviética ante el nazismo y su desarrollo social y económico, que la ubicó como alternativa al sistema capitalista; b) en Estados Unidos la acumulación de fuerzas sindicales radicalizadas por la Gran Depresión, con movimientos sociales y políticos progresistas que lograron obtener cambios y progresos sociales y económicos. Esta correlación de fuerzas a nivel internacional (la Unión Soviética, un “campo socialista” en Europa Central y del Este, fuertes movimientos sindicales y políticos dirigidos por socialistas y comunistas en Europa Occidental, la Revolución China) también permitió que comenzara la descolonización en África, Asia y el Oriente Medio. En definitiva, la breve era del Estado benefactor o los “treinta años gloriosos”, así como la era de la descolonización, fueron victorias arrancadas a las clases capitalistas del imperialismo de turno y de sus aliados gracias a una extraordinaria (y breve) correlación de fuerzas a nivel de las luchas de clases a nivel nacional e internacional. 

Fascismo antes, fascismo ahora

El fascismo está levantando su cabeza en todos los países del sistema capitalista avanzado, y también en su periferia cercana, como en el caso europeo. De ahí la importancia de explorar las razones por las que, cuando las fases de liberalismo a ultranza provocan graves crisis económicas, sociales y políticas que debilitan o alcanzan a destruir las bases sobre las cuales se asientan y se construyen las sociedades, surgen estos movimientos fascistas. Tal fue el caso en Italia y en un elevado número de países europeos, entre ellos Alemania y Japón, entre los años 20 y 30 del siglo pasado. 
No faltan en Ucrania los ingredientes económicos, políticos, ideológicos y sociales para explicar el surgimiento de los violentos grupos de choque fascistas, neonazis o ultranacionalistas. Pero ese país no es un caso único, ya que existen situaciones similares en casi todos los países europeos que hace poco más de dos décadas fueron empujados a pasar sin transición del socialismo (cargado de deficiencias que en parte explican su derrumbe) a un neoliberalismo radical diseñado por el imperialismo estadounidense y sus aliados europeos, la llamada “terapia de choque” ejecutada por el Fondo Monetario Internacional (FMI).  Todo el peso de esta radical y brutal “terapia de choque” recayó sobre las sociedades, desestabilizándolas, atomizándolas por la disminución o desaparición de las instituciones que contribuían a mantener o crear los lazos sociales, como consecuencia del desempleo y la exclusión económica y social. En concreto, han sido y siguen siendo las mujeres, los hombres, los niños y los ancianos de esos países las victimas principales de estas políticas, porque quedaron totalmente desamparados ante el planificado derrumbe económico y la disminución o privatización de los programas y servicios estatales.

Muerte del liberalismo económico y la “solución fascista”

Pero los ingredientes para la “solución fascista” están también muy presentes en los países de la Unión Europea (UE) y de la Zona Euro, ya que en prácticamente todos ellos se constata un visible ascenso de fuerzas políticas de ultra derecha que por su contenido ideológico y sus programas políticos pueden ser consideradas como formando parte de la “nebulosa neo fascista”, al punto que por la vía electoral han llegado a los parlamentos e incluso a coaliciones de gobierno, y cuya representación actual en el Parlamento de la UE puede aumentar significativamente en las elecciones previstas para finales de mayo próximo.
Pero entender el momento actual, porque desentraña “la solución fascista” como la salida del capital ante “la muerte del liberalismo económico”, es muy útil referirse el húngaro Karl Polanyi, estudioso de las ciencias sociales y la historia de la economía, autor de varios escritos durante los años 30 y 40, en pleno ascenso del fascismo, y en 1944 de su libro “La Grande Transformation” (Gallimard, 1983). La visión de Polanyi importa porque actualmente, como hace casi un siglo, estamos ahora en plena “muerte del liberalismo económico”, o sea cuando finalmente llega el momento “en que el sistema económico y el sistema político estarían el uno y el otro amenazados de parálisis total. La población tendría miedo, y el papel dirigente recaería por fuerza en aquellos que ofrecen una salida fácil, no importa cuál fuese el precio final. Los tiempos estaban maduros para la solución fascista” (1). En el capítulo “La historia en el engranaje del cambio social”, Polanyi escribe que “si jamás un movimiento político respondió a las necesidades de una situación objetiva, en lugar de ser la consecuencia de causas fortuitas, ese bien fue el fascismo. Al mismo tiempo, el carácter destructor de la solución fascista era evidente (porque) proponía una manera de escapar a la situación institucional sin salida que era, en lo esencial, la misma en un gran número de países, y sin embargo, ensayar ese remedio era diseminar por doquier una enfermedad mortal. Así mueren las civilizaciones”. Seguidamente apunta que se puede describir la solución fascista al impasse en el cual se metió el capitalismo “como una reforma de la economía de mercado realizada a costa de la extirpación de todas las instituciones democráticas, a la vez en el terreno de las relaciones industriales y en el campo político. El sistema económico que corría el riesgo de un rompimiento debería así recuperar vida, mientras que las poblaciones serían ellas mismas sometidas a una re-educación destinada a desnaturalizar al individuo y a convertirlo en incapaz  de funcionar como unidad responsable del cuerpo político” (Pág. 305). Polanyi añade que “la aparición de un movimiento de este tipo en los países industriales del mundo, e incluso en cierto número de países poco industrializados, no debería haber sido jamás atribuida a causas locales, a mentalidades nacionales o a herencias históricas, como los contemporáneos lo hicieron con mucha constancia”, subrayando que el fascismo tenía poco que ver con la primera Guerra Mundial o el Tratado de Versalles, y que hizo su aparición tanto en países vencidos como entre los vencedores, en países de “raza” aria como no aria, en naciones de tradición católica como protestante, en países de culturas antiguas o modernas, y que en realidad “no existía ningún tipo de herencia -de tradición religiosa, cultural o nacional- que hacía un país invulnerable al fascismo, una vez reunidas las condiciones para su aparición” (Págs. 305-306)

¿Cuáles son las condiciones que permiten la aparición del fascismo?

Polanyi, que vivió y analizó esa época, escribe que era sorprendente el ver cuán poca relación existía entre la fuerza material y numérica de los fascistas y su eficacia política: “aunque tuviera la habitud de ser seguido por las masas, no era el número de sus adherentes lo que atestaba su fuerza potencial, sino más bien la influencia de las personas de alto grado de las cuales los dirigentes fascistas habían conquistado los favores: ellos podían contar con su influencia sobre la comunidad para protegerlos contra las consecuencias de una revuelta abortada, lo que descartaba los riesgos de revolución”. Un país que se aproximaba de la fase fascista presentaba ciertos síntomas, y entre ellos no necesariamente figuraba la existencia de un movimiento propiamente fascista. Pero Polanyi subraya que eran perceptibles otros signos al menos tan importantes: “la difusión de filosofías irracionales, de una estética racial, de una demagogia anticapitalista, de opiniones heterodoxas sobre la moneda, críticas al sistema de partidos, una denigración general del “régimen”, no importa cual fuera el nombre dado a la organización democrática existente”. Y recuerda que Adolf Hitler fue catapultado al poder “por el clan feudal que rodeaba al presidente Hindenburg, así como Benito Mussolini y Primo de Rivera fueron instalados en sus puestos por sus soberanos respectivos. Por lo tanto Hitler podía apoyarse en un vasto movimiento; Mussolini, en uno pequeño; Primo de Rivera no tenía apoyo alguno. En todos los casos no hubo una verdadera revolución contra la autoridad constituida; la táctica fascista era invariablemente la de un simulacro de rebelión que tenía el acuerdo tácito de las autoridades, las cuales pretendían haber sido desbordadas por la fuerza” (Pág. 307). Desde los años 30, según Polanyi, el fascismo era una posibilidad política siempre lista para ser usada, una reacción casi inmediata en todas las comunidades industriales. Y más adelante señala que no existía un criterio general del fascismo, que tampoco poseía una doctrina en el sentido ordinario del término: “Empero, todas esas formas organizadas presentaban un rasgo definitivo, la brusquedad con la cual aparecían y desaparecían para estallar con violencia después de un período indefinido de latencia. Todo eso concurre a la imagen de una fuerza social en la cual las fases de crecimiento y declive siguen la situación objetiva. Eso que nosotros hemos llamado, para ser breves, una “situación fascista”, no era otra cosa que la ocasión típica de victorias fascistas fáciles y totales. De golpe, las formidables organizaciones sindicales y políticas de los trabajadores y de otros abnegados partidarios de la libertad constitucional se dispersaban y los minúsculos grupos fascistas barrían lo que hasta entonces había parecido una fuerza irresistible de los gobiernos, de los partidos, de los sindicatos democráticos. Si una ‘situación revolucionaria’ se caracteriza por la desintegración psicológica y moral de todas las fuerzas de resistencia, al punto que un puñado de rebeldes armados sumariamente son capaces de tomar por la fuerza las ciudadelas consideradas como inconquistables de la reacción, entonces la ‘situación fascista’ es totalmente paralela, a no ser que, en ese caso, son los bastiones de la democracia y de las libertades constitucionales que fueron arrasados; sus defensas eran de una insuficiencia también espectacular”. En Prusia, en julio de 1932, -continúa el intelectual húngaro-, el gobierno legal socialdemócrata, atrincherado en la sede del poder legítimo, capitula ante la simple amenaza de violencia inconstitucional proferida por Her von Papen. Unos seis meses más tarde, Hitler toma pacíficamente posesión del poder, de donde él lanza rápidamente un ataque revolucionario de destrucción global contra las instituciones de la República de Weimar y los partidos constitucionales. Imaginar que es la potencia del movimiento lo que creó situaciones como éstas, es pasar al lado de la lección primordial de las últimas décadas” (Pág. 308). Más adelante Polanyi destaca que en su lucha por el poder político, el fascismo se otorga completa libertad para “descuidar o utilizar las cuestiones locales, a su voluntad. Su objetivo trasciende el marco político y económico; es social. Él pone una religión política al servicio de un proceso de degeneración. En su período de ascenso, no excluye de su orquesta que muy raras emociones; pero, una vez vencedor, él no deja subir a su carro de la victoria que un muy pequeño número de motivaciones, motivaciones muy características.  Si no hacemos una neta distinción entre su seudo-intolerancia en la ruta hacia el poder y su verdadera intolerancia cuando están en el poder, no hay mucha esperanza de poder comprender la diferencia sutil, pero decisiva, que existe entre el simulacro de nacionalismo de ciertos movimientos fascistas en el curso de la revolución y el no-nacionalismo específicamente imperialista que abrazaron después de la revolución” (Pág. 331). Es así que la “solución fascista” parece ser una consecuencia inevitable del atascamiento del “sistema de mercado” en los ocasos imperiales. En el ocaso imperial británico, que ocurre con la primera Guerra Mundial, entra en crisis el sistema de mercado, el laissez-faire, y como nos recuerda Polanyi “el papel jugado por el fascismo estuvo determinado por un único factor, el estado del sistema de mercado. En el curso del período 1917-1923, los gobiernos pidieron ocasionalmente la ayuda de los fascistas para restablecer la ley y el orden: no era necesario nada más para hacer funcionar el sistema de mercado. El fascismo se mantuvo embrionario. En el curso del período 1924-1929, cuando el restablecimiento del sistema de mercado parecía asegurado, el fascismo se borra totalmente en tanto que fuerza política (salvo en Italia, como Polanyi señala más adelante). Después de 1930, la economía de mercado entra en crisis, y en crisis general. En pocos años el fascismo deviene una potencia mundial” (Pág. 312).

El corporativismo como solución al impasse del capitalismo en los años 30

A partir de los primeros años de la década de 1930 el fascismo y su política corporativista pasaron a ser “la” solución capitalista al derrumbe de la sociedad de mercado en Alemania, Italia y luego en otros países europeos, al punto que esta “solución” que salvaba el capitalismo industrial despertó mucho interés en los círculos de poder político de otra buena cantidad de países, incluyendo a figuras políticas en Gran Bretaña y EE.UU. En definitiva, extirpando la democracia y la libertad de todas las instituciones políticas, industriales y sociales el fascismo permitió la continuidad del capitalismo industrial basado en la explotación del trabajo asalariado, y en Alemania, Italia y Japón liberó las fuerzas de la expansión imperial, de la conquista de países y regiones enteras. El fascismo fue imperialista, racista, anticomunista y brutal a más no poder, pero en lo económico su corporativismo basado en un concordato entre el Estado, las grandes industrias, los bancos y los sindicatos bajo control fascista, durante un muy breve lapso de tiempo creó empleos y alejó de las masas que podían ver una alternativa en el socialismo el temor al desempleo y a la miseria. El desarrollo de las infraestructuras, el aumento de la producción militar y de todos los sectores destinados a concretar los planes de guerra para una expansión imperial desarrolló la capacidad industrial y enriqueció a los grandes capitalistas. Las grandes fortunas que los capitalistas amasaron con el desarrollo económico y las industrias de la maquinaria de guerra de Alemania, Italia, Japón (y en Francia bajo el régimen pro-nazi del Mariscal Petain) están ahí, más poderosas que nunca porque en su mayor parte no fueron tocadas. Ilustraciones: Josep Renau. Texto: Alberto Rabilotta. Notas: 1.- Citas del libro de Karl Polanyi, 'La Grande Transformación', de ediciones Gallimard, 1983, traducidas al español por el autor del artículo. La primera corresponde a la página 304. En las siguientes citas el número de la página figura al final de cada párrafo citado.