26 jul 2015

Fraudes

¿De dónde procede la expresión “fraude inocente”? Fue introducida por el economista John Kenneth Galbraith (“La economía del fraude inocente”) para referirse a determinadas premisas incorrectas en materia económica, que políticos, economistas de la ortodoxia y medios de comunicación raramente ponen en cuestión. Banquero, inversor, hombre de negocios y uno de los principales defensores de la Teoría Monetaria Moderna, Warren Mosler señaló en 2010 algunos de estos “errores letales” en el libro “Los siete fraudes inocentes capitales de la política económica”, publicado en 2014 por ATTAC.
En un tono sencillo, directo y asequible para el gran público, Mosler explica que el dinero moderno es un mero apunte contable en una hoja de cálculo, un recurso financiero que se crea de la nada y que los estados –siempre que dispongan de soberanía monetaria- pueden crear en el volumen que consideren. En consecuencia, según esta tesis, un gobierno nunca se quedará sin dinero y siempre tendrá capacidad para pagar sus deudas. Lo realmente decisivo son los recursos reales y la capacidad productiva (hoy en general muy infrautilizada).
Los siete fraudes constituyen “falsificaciones de dimensiones históricas que juegan un papel fundamental a favor de las clases dominantes”, subraya el economista Alejandro Nadal en el prólogo del libro. Una de las falsificaciones más importantes, añade Nadal, consiste en que las fuerzas competitivas en el mercado libre llevan al equilibrio de los precios. “Es parte del esfuerzo por destruir el pensamiento macroeconómico y reducirlo todo a la microeconomía”. Dicho de otro modo, se trata de situar en el frontispicio de la teoría económica la idea de Thatcher: “La sociedad no existe, sólo hay individuos”.
El enunciado de los siete “fraudes inocentes” se deriva de la experiencia profesional de Mosler en Wall Street y el mundo financiero. El primer “fraude” expresa que un gobierno necesite endeudarse o recaudar más impuestos para contar con capacidad de gasto. La economía ortodoxa dice que esto es así, como en cualquier familia. El autor niega esta tesis: “no hay un límite numérico a la cantidad de dinero que el gobierno puede gastar cada vez que quiera; el gobierno nunca será insolvente y jamás quebrará”. Sin embargo, reconoce que un gasto excesivo puede provocar un aumento de los precios. En este punto reside la importancia de la fiscalidad para Warren Mosler: regular la economía, equilibrarla y evitar tanto un sobrecalentamiento (elevada demanda e inflación), como una atonía en el sistema económico.
La segunda “falacia” consiste en afirmar que los déficits públicos representan una carga onerosa (en términos de endeudamiento) para las generaciones venideras. El autor de “Los siete fraudes” afirma, por el contrario, que el tamaño del déficit “no supone ningún problema para las finanzas”. En coherencia con su interpretación de la teoría monetaria, el gasto del gobierno no es más que un número en una cuenta de la Reserva Federal. Así pues, en el futuro, “nuestros hijos podrán ir a trabajar, producir y consumir los bienes y servicios que generen, sin importar cuántos bonos del tesoro están pendientes de pago”, destaca.
Economistas, políticos y medios de comunicación defienden que los déficits presupuestarios reducen los ahorros de la población. “Este tercer fraude capital está muy vivo en las más altas esferas”, afirma el autor del libro, quien sostiene precisamente lo contrario, que el déficit fiscal incrementa el ahorro. Así lo explica: cuando el estado gasta 100 millones de dólares procedentes de la venta de bonos del Tesoro, los ahorros de los receptores de ese gasto ven incrementar sus cuentas en la misma cantidad. Y al contrario, el superávit presupuestario no puede convivir, a juicio de Mosler, con un aumento del ahorro privado. ¿Cuál es entonces el sentido del déficit público? Garantizar la producción y el empleo cuando el poder adquisitivo no sea suficiente. “Lo que importa en la vida real es la producción y el empleo; el tamaño del déficit es una estadística de contabilidad”, insiste el autor.
“La seguridad social está en quiebra” (el expresidente Bush realizó cuatro veces esta afirmación en un solo día). El argumento de este cuarto “fraude” se ha escuchado en el estado español hasta el hartazgo: dentro de tres décadas las personas jubiladas superarán en mucho a la de trabajadores, lo que vaciará las arcas de la seguridad social. El pensamiento oficial concluye de este pronóstico que deben recortarse los gastos o aumentar los impuestos. Pero “si realmente quieren que los ancianos tengan más ingresos –contesta Mosler-, es una simple cuestión de incrementar las prestaciones”. La verdadera pregunta tendría que apuntar a los “problemas reales” y (de nuevo) a la economía productiva: comida, vivienda, ropa, electricidad, gasolina, servicios médicos que se les asignarán a las personas mayores.
“El desequilibrio del déficit comercial es insostenible, destruye puestos de trabajo y reduce la producción”. Es el quinto “error letal”. Afirma Warren Mosler que la producción e importaciones de un país es su verdadera riqueza. Más aun, defiende que el déficit comercial aumenta el nivel de vida real de la población. Ante afirmaciones como que Estados Unidos “está perdiendo puestos de trabajo a causa de China” o “Al igual que un marinero borracho, Estados Unidos está endeudándose en el extranjero para financiar sus hábitos de gasto”, el autor responde que es el capital extranjero el que depende del crédito interno a ciudadanos estadounidenses. Finalmente la compañía exportadora tiene un depósito en dólares en un banco, lo que también es ahorro. “¿Dónde está el capital extranjero? ¡No hay ninguno!”. Además, queda siempre la opción de apoyar la producción interna y el empleo mediante instrumentos de política fiscal.
El sexto “fraude” es de capital importancia porque conduce directamente a la actual crisis financiera. “Necesitamos ahorro para disponer de fondos para realizar inversiones”, expresa la falacia. Lo que realmente ocurre es una desviación de recursos de la economía real al sector financiero, con lo que la inversión real se desvincula del bien público. Pese a lo que afirma el discurso oficial, “del mismo modo que los préstamos crean depósitos en el sistema bancario, es la inversión la que genera ahorros”. El razonamiento es sencillo: si un ciudadano gasta menos de lo que ingresa –es decir, ahorra-, otro debe gastar lo que el primero no gastó, más sus propios ingresos; de lo contrario no se venderá la producción, se generarán stocks, caerán las ventas y el empleo.
El último “fraude inocente” considera negativo algo que, según Warren Mosler, tiene efectos benéficos para la economía. “Lo malo de los elevados déficit actuales es que significan mayores impuestos el día de mañana”. El sentido de los impuestos, reitera el autor en diferentes pasajes del libro, no es aumentar la recaudación sino rebajar el poder adquisitivo ante los riesgos inflacionarios. Tiene sentido esta medida, además, si la tasa de desempleo es muy baja. “Nos los subirán (los impuestos) en el momento en que los estantes se estén vaciando, debido a que nuestro exceso de poder adquisitivo está causando una inflación no deseada”, resume Mosler.
En el prefacio James K. Galbraith pondera la sencillez expositiva del autor y su “lucidez transparente”. Según Galbraith, “muchos economistas valoran la complejidad por sí misma; un vistazo a cualquier revista moderna de economía lo confirma; ¡Un argumento verdaderamente incomprensible puede conferir un gran prestigio!”. La segunda parte del libro (“La era de los descubrimientos”) consiste en un recorrido por la peripecia vital del autor, desde los orígenes en una familia pequeñoburguesa de Manchester, hasta su incursión en el campo financiero. El texto concluye con una tercera parte de 16 páginas (“interés público”), donde el autor defiende medidas como una suspensión de impuestos sobre las nóminas, un Servicio de empleo nacional, la cobertura sanitaria universal o medidas de alquiler social ante las ejecuciones hipotecarias. Texto: E. Llopis. Ver: Neoliberalismo y desigualdad.

13 jul 2015

El TTIP

¿Qué es el TTIP?
El TTIP es el Acuerdo o Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión. Un tratado de libre comercio, en definitiva, que no se conoce por sus siglas en español (ATCI) sino por el acrónimo inglés TTIP. La prensa francesa a veces también lo llama TAFTA. Pero el término TTIP se ha impuesto con contundencia. 

¿Quién lo negocia?
Del lado europeo la Comisión Europea en exclusiva, a través del equipo negociador de la comisaria de Comercio Internacional, la liberal sueca Cecilia Malmström. Del lado estadounidense, la Oficina del Representante de Comercio de los Estados Unidos, una suerte de Ministerio de Comercio.
¿Desde cuándo se negocia?
En 1990, con la caída del Muro de Berlín todavía reciente, Estados Unidos y la entonces CEE firmaron la Primera Resolución Trasatlántica. El capítulo del comercio internacional entre las dos regiones occidentales se aparcó silenciosamente pero nunca se abandonó (como atestigua la Nueva Agenda Transatlántica, a mediados de los noventa). Desde 2006 el Parlamento Europeo insta a la Comisión a través de diversas resoluciones a negociar un mercado transatlántico. En julio de 2013 empezó en el más absoluto de los silencios la primera ronda negociadora. Hoy ya van nueve. 
¿Cómo se negocia?
Con mucho secretismo, aunque cada vez menos fruto de la presión política, social y mediática: aún no hay acceso a los documentos ya cerrados (es decir, lo que se habría pactado ya, aunque desde la Comisión se niega que haya ningún acuerdo específico) y los 751 eurodiputados pueden entrar por turnos, con muchas prohibiciones y bajo estrictas medidas de seguridad.
La simpleza de los textos que aparecen en la web habilitada por la Comisión impiden hacerse una idea de lo que se está discutiendo entre la UE y EEUU. Eso sí, hasta enero pasado a la famosa Reading Room (la sala con documentos confidenciales) solo podían acceder los eurodiputados de la comisión parlamentaria de Comercio Internacional (conocida por las siglas INTA). Además, se pretende obligar a Malmström a comparecer ante sus señorías antes y después de cada ronda negociadora. La Defensora del Pueblo Europea ha exigido en varias ocasiones abrir todavía más la transparencia del proceso.
¿Qué es lo que iba a votar el Parlamento Europeo?
Una opinión no vinculante plasmada en un informe cuyo ponente iba a ser el socialdemócrata germano Bernd Lange: la Eurocámara no posee ni la iniciativa legislativa ni el mandato negociador, pero desde el Tratado de Lisboa tiene plenas facultades para tumbar directivas y tratados en última instancia. La Comisión ha subrayado que tendrá en cuenta la opinión del Parlamento, aunque la votación del informe se aplazó el 9 de junio porque la división en el partido socialista europeo amenazaba con tumbar el trabajo de Lange. Por otra parte, a Malmström no le queda otra que seguir las líneas rojas marcadas por el hemiciclo de Estrasburgo, ya que éste tendrá en sus manos el voto final.
¿Traerá beneficios el tratado?
Muchos o ninguno, dependiendo a quién le preguntemos. Para la Comisión Europea son incalculables: tan es así que en un estudio de 2013, cuando el debate apenas despertaba ruido, se hablaba de la creación de “varios millones” de puestos de trabajo que para España ahora se han quedado en 140.000.  Otras estimaciones de la Comisión asumen un crecimiento del PIB global a ambos lados del Atlántico de al menos el 0,5% añadido. Los pros no terminan ahí: los beneficios comerciales para la UE alcanzarían los 119.000 millones de euros anuales que se traducirían en 545 euros más al año para cada hogar europeo.
Los críticos rechazan de plano esa visión idílica. Firmado hace 21 años (1994), el acuerdo de libre comercio NAFTA entre EEUU, Canadá y México provocó, combinado con otros factores, una merma de 700.000 empleos solo en Estados Unidos según las organizaciones sindicales de ese país. “Los precedentes demuestran que cuando, por la vía de los tratados de libre comercio, se aumenta descontroladamente el PIB de países con pobres defensas contra la desigualdad, los ricos sencillamente se hacen más ricos. Ya nadie cree en la Trickle-Down-Theory [teoría del “goteo de riqueza”] que supuestamente traen estos acuerdos”, subraya el analista Owen Tudor, cercano al laborismo británico.
¿Acabar con las barreras comerciales?
Los grandes defensores del TTIP se aferran a la reducción de escollos comerciales como vía sanalotodo para apuntalar el tratado. No hay discurso de Malmström o de cualquier partidario en el que no se enumeren casos típicos sectoriales que en la actualidad se topan con obstáculos al exportar a EEUU: los abrigos para hombres añaden una tasa extra del 16%, las blusas de mujer asumen aranceles del 45% y así podríamos citar centenares de casos hasta acabar en el sector de las latas de conserva de Murcia (página 12), que abona un 15% más por vender en EEUU.
Pero la supresión de impedimentos técnicos para comercializar más fácilmente tiene un reverso, al que alude la propia Comisión Europea solo con la boca pequeña: terminar con las barreras significa armonizar toda la legislación concerniente al Estado del bienestar en las dos áreas geográficas: la inspección, los controles de calidad y las normativas sanitarias, la certificación de productos, el etiquetado, las prácticas medioambientales, los derechos socio-laborales, la sanidad… El verdadero TTIP descansa en esta homogeneización y no tanto en las facilidades que se darán a las compañías irlandesas de mantenimiento de software o al sector textil valenciano para colocar sus productos en Connecticut o en Portland.
¿Y cómo se plasmará dicha homogeneización normativa?
Otro punto sobre el que solo se puede divagar debido a la escasa información recibida: la Comisión y EEUU parecen haber acordado la instauración de un sistema de “Cooperación Regulatoria” reforzada cuyo funcionamiento es un enigma y del que apenas si se sabe que contará con una suerte de consejo troncal que trabajará con bisturí en los distintos sectores. ¿Y quién se sentará en él? No se sabe muy bien, pero las rondas negociadoras apuntan a un magma en el que se congregarán instituciones, lobistas, accionistas o miembros de la “sociedad civil”, con lo que pueda significar lo segundo. La organización europea de consumidores (BEUC) ya ha alertado de una “institucionalización surreal de los lobbies”.
¿Van a cambiar mis hábitos alimenticios?
Si las negociaciones no van desencaminadas, es una opción nada descartable. En el capítulo sobre seguridad alimentaria y transgénicos (conocidos por sus siglas en inglés GMO), las conversaciones apuntan a que se dará libre albedrío a los 28 estados-miembros para legislar sobre organismos genéticamente modificados; en materia de protección alimentaria las espadas siguen alzadas y la UE ha dicho que mantendrá las restricciones a las hormonas, los procesos de engordamiento del ganado y la ractopamina.
Bruselas aplica el principio “farm-to-fork” (que quiere decir que la inspección va de la granja al plato) y Washington solo al final del proceso. Por eso causa tanto pavor en Europa el caso del pollo clorado: en la producción industrial de pollos en EEUU es habitual sumergir a los pollos en cloro (lejía) durante el proceso de producción, algo que sin embargo está prohibido en la muy restrictiva UE. De ahí que los productores cárnicos europeos se hayan alarmado ante la posible invasión de pollos clorados.
Hay quien no piensa igual. “Las importaciones de pollo clorado o carme hormonada no van a tener lugar”, rechaza Marietje Schaake, del grupo liberal Alde en la Eurocámara. “Un acuerdo de comercio no decidirá si los organismos genéticamente modificados pueden entrar en el mercado europeo o cómo pueden entrar en el mercado, al igual que los servicios públicos como la sanidad, la educación o suministro de agua no tienen cabida en este acuerdo y tienen que ser excluidos”.
Las organizaciones de agricultores y ganaderos se mantienen ambiguas en torno al TTIP, pero amenazan con un casus belli de aceptarse el consumo de alimentos hormonados. Los eurodiputados que apoyan el informe Lange sostienen que el texto establece un “magnífico” control sanitario y fitosanitario.
¿Y las denominaciones de origen?
El  temor de las marcas geográficas y especializaciones regionales (denominaciones de origen vinícolas, jamón de Parma, champágne francés) no es infundado ya que EEUU no reconoce las variedades geográficas. La Comisión ha tranquilizado a los productores asegurando que la protección geográfica será una línea roja y que sus productos se seguirán vendiendo en California con la etiqueta correspondiente, pero ¿quién asegura que no habrá una versión empeorada del Ribera de Duero del vinagre de Jerez made in Arkansas? De momento, nadie.
¿Qué más cuestiones abarca el TTIP?
La cuestión de la armonización de reglas tiene tantas variantes que es imposible desgranar todos los elementos potencialmente negociables (van nueve rondas, y probablemente solo estemos por el principio) del TTIP.  En febrero se propició que la Comisión cambiara su posición sobre los productos cosméticos, después de filtrarse que la UE aceptaría más de un millar de sustancias prohibidas por Bruselas siempre que mediara un etiquetado indicando el potencial peligro. La estandarización alcanza la seguridad de los vehículos, los productos farmacéuticos, la maquinaria médica, etc.
Hay fervorosos partidarios, como el sector del acero que hace poco celebró el  EU Steel Day entre vivas al TTIP. Lo cuenta un directivo de un think-tank bruselense: “Cuando el presidente del lobby acerero proclamó ante el auditorio que esperaba que el tratado se aprobara lo antes posible la sala estalló en aplausos. De hecho, había un cartel gigantesco en inglés que decía: “No prestes atención a todo el ruido que sale de Bruselas. El TTIP va a aprobarse y da igual lo que piensen algunos”.
¿Y los servicios públicos?
Si la Comisión respeta la opinión del Parlamento Europeo, los servicios públicos (salud, educación, agua, transporte) quedan en el informe Lange bajo decisión de las respectivas autoridades locales, regionales o nacionales. Así ha sucedido con infraestructuras como el ferrocarril (un campo en el que no hay ninguna política europea común minimamente seria, más allá de la señalización y otros reglamentos de seguridad).
¿Y qué es el ISDS?
El ISDS (el sistema que intercede entre un país y una multinacional en caso de litigio) implica que un tribunal, público o privado, mediará de producirse un conflicto en el que muy probablemente esté envuelta la gestión de la “cosa pública”.
Malmström ya ha dicho que la Comisión apuesta por incluir este mecanismo en la negociación, aunque ha ido dejando caer su inclinación por los tribunales privados. En la actualidad hay aproximadamente 1.600 tribunales de este tipo en todo el mundo, la mayoría firmados entre países ricos y países pobres o en vías de desarrollo para garantizar seguridad jurídica a las empresas.
“Las reformas planteadas sobre los ISDS van en la buena dirección, porque hay un rechazo a los mecanismos hasta ahora conocidos”, explica el holandés Harm Schepel, uno de los mayores expertos en Derecho Económico Internacional. “Mi duda es si la Comisión va ahora a renegociar los 1.200 acuerdos bilaterales que la UE en su conjunto o los estados-miembros tienen firmados con terceros. La realidad es que el ISDS no aporta ningún beneficio económico y siempre supone un trato desigual en función de si se trata de unas compañías u otras”.
¿EEUU es la gran interesada en el TTIP?
Para nada. Estados Unidos tiene bastante que perder. En materia alimentaria a veces garantiza más restricciones en según qué productos. Perdería la Buy American Act, la ley federal proteccionista promulgada en los años 30 del siglo pasado que prioriza la compra de los productos estadounidenses (destaca el caso del azúcar y otros productos agrícolas). Se resalta la preocupación de las compañías energéticas por el incremento brutal de las exportaciones de gas de esquisto a la UE, el cual provocaría un aumento de los precios en EEUU. Tercero, y más importante todavía; la reforma financiera de Obama es mucho más ambiciosa que cuantas se han promulgado en la UE a lo largo de los últimos años, a pesar de decenas de inútiles cumbres convocadas. “Yo quiero un tratado con EEUU en el que copiemos de pe a pa la reforma financiera norteamericana”, ha exclamado el ecologista francés Yannick Jadot, muy activo contra el TTIP.
¿Verá el TTIP la luz dentro de poco?
No, con toda seguridad. Las probabilidades de que se termine negociando en esta legislatura que vence en 2019 son incluso muy bajas, por lo que las conjeturas y las hipótesis a veces son el único arma a favor y en contra del TTIP. Eso quiere decir que, dentro de cuatro años, la mayoría política en Bruselas puede variar hacia posiciones abiertamente contrarias al tratado.
Sin embargo, supuestamente hay una gran mayoría a favor del tratado –populares (PPE), liberales (Alde), conservadores (ECR) y socialistas (S&D) aunque con matices y un importante cisma– lo que no ha evitado que el Parlamento Europeo fuese incapaz de votar el informe de opinión sobre el TTIP: ante el riesgo de perder la votación, los partidarios prefirieron posponerlo. Texto: Pablo García. Ver: Lobbistas españoles

12 jul 2015

El negocio del agua (Parte II de II)

Citigroup: “El mercado del agua pronto eclipsará al petróleo, la agricultura y los metales Preciosos”. El principal economista de Citigroup, Willem Buitler dijo en 2011 que el mercado del agua pronto será más importante que el mercado del petróleo: “El agua como activo, en mi opinión, se convertirá en el más importante entre los productos básicos, empequeñeciendo al petróleo, al cobre, a las materias primas agrícolas y a los metales preciosos”. En concreto, una oportunidad lucrativa en el agua reside en la fracturación hidráulica (fracking), ya que genera una demanda masiva de agua. Cada pozo de petróleo basado en el fracking, requiere de 11 a 18 millones de litros de agua, y el 80% de esta agua no puede ser reutilizada porque es entre 3 y 10 veces más salada que el agua de mar. Citigroup recomienda a los propietarios de derechos de agua que vendan su agua a empresas de fracking en lugar de a los agricultores ya que el agua de la fractura hidráulica se puede vender a un precio 60 veces superior. Además, el sector de tratamiento de las aguas de lastre, actualmente valorado en 1.350 millones de dólares al año, se estima que alcanzará entre los 30 y los 50 mil millones de dólares en breve. Citigroup ha invertido agresivamente en la compra de infraestructuras de suministro de agua por todo el mundo. El análisis de sus inversiones en servicios de agua del Reino Unido, por poner un ejemplo, muestran como nunca hay un solo banco o fondo de capital privado invirtiendo en cada negocio o infraestructura, sino que siempre se asocian con muchos otros. Por ejemplo, Citigroup entró en el inmenso mercado de las infraestructuras del agua de la India mediante la asociación con el Blackstone Group y dos compañías de financiamiento privado de la India. 

UBS: “la escasez de agua es la crisis definitoria del siglo XXI”. En 2006, UBS Investment Research, una división de la sede en Suiza del UBS AG, el mayor banco de Europa por activos, tituló un informe de investigación de 40 páginas como “La escasez de agua: ¿La crisis definitoria del siglo XXI ?” En 2007, UBS, junto con JP Morgan y el Fondo Challenger de Australia, compraron Southern Water en el Reino Unido por 4.200 millones de libras esterlinas.
Credit Suisse: “El agua es la megatendencia primordial de nuestro tiempo”. Credit Suisse publicó un informe en 2008 el que aconsejaba a los inversores: “Una forma de tomar ventaja de esta tendencia es invertir en empresas orientadas a la generación de agua, conservación, tratamiento infraestructura y desalinización”. La tendencia a la que nos encaminamos según Credit Suisse, es el agotamiento de las reservas de agua dulce atribuible a la contaminación, la desaparición de los glaciares (la principal fuente de reservas de agua dulce ), y el crecimiento de la población, lo que provocarán que el agua se convierta en un recurso escaso. Según Credit Suisse dos tercios de la población mundial es probable que vivan bajo condiciones de estrés hídrico para el año 2025. En vista al enorme negocio futuro, Credit Suisse se ha asociado con gigantes industriales de las infraestructuras como General Electric Infraestructure, con Cleantech Group y con Consensus Business Group. Durante su conferencia asiática de inversión, Credit Suisse afirmó que: “El agua es primordial para los que saben acerca de los productos estratégicos globales. Como en el caso del petróleo, la oferta es finita pero sin embargo, la demanda está creciendo a pasos agigantados. Pero a diferencia del petróleo, con el agua, no existe otra alternativa”
JPMorgan Chase: Construcción de infraestructuras del agua, Servicios Públicos e Infraestructura Pública a escala mundial. Uno de los bancos más grandes del mundo, JPMorgan Chase ha perseguido agresivamente apoderarse de las infraestructuras de agua por todo el planeta. Este imperio bancario es controlado por la familia Rockefeller; el patriarca de la familia, David Rockefeller, es miembro del Grupo Bilderberg, del Consejo de Relaciones Exteriores y de la Comisión Trilateral. JPMorgan ve el financiamiento de la infraestructura del agua como un fenómeno global y sus analistas estiman que la inversión en infraestructuras en los mercados emergentes será de aproximadamente 21,7 billones de dólares durante la próxima década. Jp Morgan ha centrado grandes esfuerzos en la India, uniéndose a Citigroup, Blackstone Group, 3i Group (la segunda mayor firma de capital privado de Europa), y el Banco ICICI ( el segundo banco más grande de la India). La división Global Equity Research de JPMorgan también publicó un informe de 60 páginas llamado “reloj de agua: una guía para la evaluación de riesgos corporativos en un mundo sediento” el 1 de abril de 2008.
Allianz Group: “El agua está infravalorada”. Fundada en 1890, Allianz Group de Alemania es uno de los principales proveedores mundiales de servicios de seguros, banca y gestión de activos en cerca de 70 países. En abril de 2008, Allianz SE puso en marcha el Fondo de Agua Allianz RCM Global que invierte en títulos de renta variable de empresas relacionadas con el agua en todo el mundo, haciendo hincapié en la revalorización del capital a largo plazo. Dresdner de Allianz SE Bank AG dijo a sus inversionistas que: “Las inversiones en agua ofrecen grandes oportunidades: el aumento de los precios del petróleo no nos permiten centrar nuestra visión en una escasez aún más grave: la del agua. La economía mundial del agua se enfrenta a una multimillonaria necesidad de inversión de capital y modernización. Esto ofrece una oportunidad rentable para los inversores a largo plazo”. Según Allianz: “el verdadero valor del agua no está siendo reconocido….El agua tiende a infravalorarse en todo el mundo….Tal vez esa sea una de las razones por las que hay tantos lugares con falta de suministro debido a la falta de inversión. Con eso en mente, tiene sentido invertir en empresas que se dedican a mejorar la calidad y la infraestructura de agua”
Deutsche Bank: Dos mil millones de euros de inversión en infraestructuras en Europa: Agua, climatización, infraestructuras e inversiones agroindustriales. Deutsche Bank es uno de los principales actores en el sector del agua en todo el mundo. Los asesores de Deutsche Bank han identificado el agua como parte de las estrategias de inversión en el clima.
Además del agua, los otros dos recursos identificados como esenciales fueron la agroindustria (plaguicidas, semillas transgénicas, fertilizantes minerales, maquinaria agrícola) y energías renovables (energía solar, eólica, hidrotermal, biomasa, hidroelectricidad).
Otros megabancos que se fijan en el agua como inversión esencial:
Merrill Bank of America.  Merrill Lynch (antes de ser comprada por Bank of America): emitió un informe de investigación de 24 páginas titulado “La escasez de agua; un problema mayor”
Morgan Stanley: en otro estudio recomienda tres áreas de oportunidades de inversión en agua: los servicios de agua, operadores mundiales y empresas de tecnología (como los que fabrican las membranas y productos químicos utilizados en el tratamiento del agua para la industria del agua).
Barclays PLC: administra un fondo cotizado que cotiza en las Bolsas de Valores de Londres y que es promocionado como “una exposición amplia de acciones de las empresas de agua más grandes del mundo, incluyendo los servicios de agua y las existencias de equipos de agua” de las empresas de agua de todo el mundo.
Además, existen numerosos fondos de inversión y de cobertura centrados en el enorme negocio del agua, como Calvert Global Water Fund, Allianz RCM Global Water Fund, PFW Water Fund, Kinetics Water Infrastructure Advantaged Fund, Master Water Equity Fund, Water Partners Fund, y un larguísimo etc… A ellos debemos añadir también fondos soberanos que están invirtiendo en el control del agua por todo el mundo.
El agua es y seguirá siendo indispensable para nuestra vida y es por esa razón que las élites económicas que controlan el mundo centran y centrarán aun más en el futuro, sus esfuerzos en el control de este elemento indispensable. Hace centenares de miles de años, el agua fluía libremente por valles y llanuras y todos los animales podían disfrutar libremente de ella, pues no era propiedad de nadie. Ahora, gracias al desarrollo de la civilización y a la ignorancia, inacción e indignidad de la población, el agua ya es propiedad de unos pocos y pronto deberemos suplicar por ella, como si fuéramos esclavos. Este es el precio que debemos pagar por no haber actuado contundentemente cuando debíamos hacerlo. Sigamos mirando sumisamente y pacíficamente la tele mientras un grupo de psicópatas ladrones se apoderan del planeta entero y nos convierten en esclavos. Texto: J.-S. Yang. Ver: PARTE 1 Recomendado: ¿Por qué pagamos cara el agua?

11 jul 2015

El negocio del agua (Parte I de II)

Una tendencia preocupante en el sector del agua se está acelerando en todo el mundo. Los elitistas multimillonarios y los grandes bancos de Wall Street están comprando agua por todo el mundo a un ritmo sin precedentes. Grandes conglomerados bancarios como Goldman Sachs, JP Morgan Chase, Citigroup, UBS, Deutsche Bank, Credit Suisse, Macquarie Bank, Barclays Bank, Blackstone Group, Allianz y HSBC, entre otros, están consolidando su control sobre el agua de todo el planeta. Magnates ricos como T. Boone Pickens, el ex presidente George W. Bush y su familia, Li Ka-shing de Hong Kong, Manuel V. Pangilinan y otros multimillonarios filipinos, así como muchos otros, están comprando miles de hectáreas de tierra con acuíferos, lagos, derechos sobre el agua, servicios sanitarios y acciones en empresas de tecnología e ingeniería del agua de todo el mundo.
Al mismo tiempo que los grandes bancos están comprando agua por todo el mundo, los gobiernos se están moviendo rápidamente para limitar la capacidad de los ciudadanos para ser autosuficientes en el suministro de agua.
Un buen ejemplo de ello fue el caso de Gary Harrington en Oregon, EEUU, en el que el Estado criminalizó la recolección de agua de lluvia en tres estanques situados en su terreno privado, al condenarle con nueve cargos y lo condenó a 30 días de cárcel. Sin embargo, el multimillonario T. Boone Pickens es propietario de los derechos de agua del acuífero de Ogallala, que le permite drenar aproximadamente 245.000 millones de litros de agua al año, sin que nadie le condene por ello.
Es un ejemplo del extraño nuevo orden mundial en el que los multimillonarios y los bancos elitistas pueden poseer acuíferos y lagos, pero los ciudadanos comunes ni siquiera pueden recoger agua de lluvia o nieve en sus propios patios y terrenos privados. Muchos medios de comunicación han tratado el tema, centrándose en empresas individuales y super-inversores que buscan controlar el agua mediante la compra de derechos de agua y los servicios de suministro.

Pero, paradójicamente, la historia oculta es mucho más complicada. La historia real del sector mundial del agua es un enrevesado lío que implica a empresas de inversión de Wall Street, bancos y otras empresas globales de capital privado de élite que trascienden las fronteras nacionales para asociarse entre sí, con bancos y fondos de cobertura, con empresas de tecnología y gigantes de los seguros, con fondos regionales de pensiones del sector público, y con fondos soberanos. Todos ellos se están focalizando en el sector del agua, no solo para comprar derechos de agua y tecnologías de tratamiento de agua, sino también para privatizar los servicios públicos de suministro de agua y las infraestructuras respectivas.
Un documento de análisis de renta variable de JP Morgan de 2012, establece claramente que “Wall Street parece muy consciente de las oportunidades de inversión en infraestructura de abastecimiento de agua, tratamiento de aguas residuales, y tecnologías de gestión de la demanda”.
De hecho, Wall Street se prepara para sacar provecho de la apropiación mundial del agua en las próximas décadas.
Cuando hablamos de “agua”, hacemos referencia a los derechos del agua (es decir, el derecho de aprovechar las aguas subterráneas, los acuíferos y los ríos), la tierra que contiene extensiones de agua (es decir, lagos, lagunas y manantiales naturales en la superficie o en las aguas subterráneas), proyectos de desalinización, de purificación de agua y tecnologías de tratamiento, tecnologías de riego y perforación de pozos, empresas de servicios públicos de saneamiento del agua, mantenimiento y contrucción de la infraestructura de suministro de agua (de tuberías y distribución a todas las escalas de las plantas de tratamiento a nivel residencial, comercial, industrial y usos municipales), servicios de ingeniería del agua (por ejemplo, los que participan en el diseño y construcción de instalaciones relacionadas con el agua), y el sector de agua al por menor (como los que participan en la producción y las ventas de agua embotellada, máquinas expendedoras de agua, servicios de suscripción y entrega de agua embotellada, camiones de suministro de agua y tanques de agua).

LOS BANCOS VEN EL AGUA COMO UNA MERCANCÍA ESTRATÉGICA

Desde 2008, los gigantes bancarios están captando cada vez una mayor cuota de mercado en el sector del agua e identifican el agua como un bien fundamental, mucho más crucial e importante que el petróleo.
Goldman Sachs: “El agua será el próximo Petróleo”. Como hemos dicho antes, en 2008, Goldman Sachs calificó al agua como “el petróleo del próximo siglo”. En una conferencia sobre los máximos cinco riesgos del siglo XXI, una “escasez de agua calamitosa” fue calificada como la amenaza más grave para la humanidad que la escasez de alimentos y de energía. Desde 2006, Goldman Sachs se ha convertido en uno de los mayores gestores de fondos de inversión en infraestructura y ha acumulado un capital de 10000 millones de dólares en infraestructura, incluyendo el suministro de agua. En 2012, Goldman Sachs compró Veolia Water, que suministra agua a 3,5 millones de personas en el sureste de Inglaterra. En 2003, Goldman Sachs se había asociado ya con uno de las firmas de capital privado más grandes del mundo Blackstone Group y Apollo Management para adquirir Ondeo Nalco, una empresa líder en el suministro de productos químicos y servicios de tratamiento y procesamiento de agua, con más de 10.000 empleados y operaciones en 130 países, por 4.200 millones de dólares. Asimismo, en 2008, Goldman Sachs realizó un esfuerzo inversor para adquirir China Water and Drinks, inc., que suministra agua purificada a los proveedores de marcas reconocidas como Coca-Cola y a la empresa de bebidas de Taiwán Uni-President. China Water and Drinks es también un importante productor y distribuidor de agua embotellada en China. China tiene uno de los peores problemas de agua de Asia y una gran clase media emergente, de manera que su sector del agua embotellada es el de más rápido crecimiento en el mundo y está generando enormes ganancias. Además, China padece una aguda escasez de agua y una grave contaminación que provocará que el país tenga una gran demanda de agua limpia en los próximos años, generando con ello una gran posibilidad de negocio a largo plazo. Ver:   PARTE II

5 jul 2015

Personalismos y medios de comunicación

Hace unos seis años, en una conversación con una destacada dirigente política, esta me decía que en España no triunfaría ninguna opción política de carácter personalista. Cierto que hasta esas fechas las candidaturas basadas únicamente en un líder carismático habían fracasado, pero pocos meses después, en las autonómicas valencianas, una coalición que partía prácticamente de cero y encabezada por Mónica Oltra, obtenía unos espectaculares resultados. Algo parecido acaba de ocurrir con Pablo Iglesias.

En ambos políticos se observan elementos comunes. Han pertenecido a las filas de IU, crearon pequeñas organizaciones a su medida, son jóvenes con buena oratoria y presencia física, cuentan con eficaces comunity manager, pero, sobre todo, están siendo promocionados por las televisiones privadas. Cierto que en su ascendencia han concurrido otros factores pero en este breve texto nos centraremos en la irrupción de los tertulianos en la política.
Los defensores de este forma de hacer política, argumentan que gran parte del éxito de los políticos mediáticos está basado en las redes sociales. Pascual Serrano en su libro “La comunicación jibarizada”, demuestra que hasta un 80 % de la información que se maneja en las redes proviene de los grandes medios de comunicación. Sin un apoyo de la artillería mediática no hay nada que hacer electoralmente por mucha presencia que tengas en las redes sociales. Ejemplo de ello ha sido el batacazo del Partido X de parecida factura y programa de Podemos.
Para conseguir ser una estrella del prime time se requiere, previamente, entregar gran parte de las armas ideológicas de la izquierda. En primer lugar, hay que afirmar que su opción política no es ni de izquierdas ni de derechas, algo que según ellos es propio de los tiempos anteriores a la caída del muro de Berlín.
Consecuentemente, tampoco se reconoce la existencia de clases sociales. No hay ricos ni pobres, ni trabajadores ni burgueses, si acaso se puede utilizar términos difusos como “los de arriba y los de abajo”, el 99%, ciudadanía, precariado o gente. Ser clase trabajadora es reconocerse como clase baja, lo que parece que es un insulto inadmisible en un país donde convive la situación absurda de que nos creemos clase media con los índices más altos de paro, pobreza y precariedad laboral.
Por supuesto, si quieres que te sigan llamando a tertulias no puedes decir ni una palabra sobre la oligarquía que controla los medios de comunicación, oligarquía que es la misma que controla el sistema financiero y se ha enriquecido inmensamente aprovechando la actual crisis sistémica del capitalismo.
El imperialismo, también es propio de tiempos pasados. Como mucho afirman que hay varios imperios, equiparando Rusia y China a Estados Unidos. Respecto a las criminales intervenciones de la OTAN, cabe defenderlas bajo el argumento-trampa de que “algo habrá que hacer” o ser un ni-ni, expresado bajo la frase “ni la Otan ni Gadafi”. Frase hecha que es muy utilizada hasta que la OTAN gana y a partir de ese momento toda la preocupación por los pueblos de Libia desaparece totalmente de su discurso. Queda prohibido hablar bien de Cuba o Venezuela.
Pero lo que mejor y más vende de un político mediático son las primarias. El programa pasa a un segundo plano, y la participación en la formación queda, de hecho, reducida a votar a tu candidato cada cuatro años. Y es que en el proceso de las primarias es donde se produce la simbiosis entre el político y el oligarca de los medios.
Las primarias, este proceso de selección importado desde el país de la Coca-Cola, se desarrolla en los medios, no puede ser de otra forma. Si se llama a votar a una ciudadanía que no participa en una organización sólo pueden elegir por lo que ve en las televisiones. De forma que el candidato que mejor relación tenga con los medios será el que conseguirá la victoria con toda probabilidad. Así de esta forma, los candidatos los elegirán, al menos indirectamente, Silvio Berlusconi y José Manuel Lara, propietarios de todas las televisiones y casi todas las radios y periódicos de este país, con excepción de los medios públicos (en manos del gobierno del PP).
El modelo de democracia representativa consistente en votar cada cuatro años, tan criticado por toda la izquierda -incluidos los políticos mediáticos-, se introduce en las formaciones de izquierda. De esta forma se desincentiva la militancia y el trabajo constante.
No sólo se abandonan las organizaciones sociales, sino que la política cada vez mas se parece al mundo del deporte o del corazón. Cada vez se habla más sobre políticos y cada vez menos sobre políticas. Se critica a candidatos porque ser viejo, por ser hombre o mujer, por ser homosexual o heterosexual, por no tener estudios, no hablar inglés o no tener presencia física atractiva. Pero ya nadie presta atención a lo que ha votado en las instituciones u órganos de participación de su organización en los últimos cuatro años.
Independientemente de la sensibilidad política de cada uno, lo que debemos luchar es contra la ola de esnobismo que nos inunda. El mejor candidato no es el más dócil a la oligarquía sino el más obediente a la organización que lo ha mandatado.
La grandeza de los políticos mediáticos también es su debilidad. Igual que los medios te ascienden, te pueden hacer caer con más rapidez. Julio Anguita, el político con más carisma de la democracia española, fue objeto de una salvaje campaña mediática que llegó a convencer a algunos que ahora reivindican su figura y cuyos ecos (la pinza) pervive hasta este momento. Mala cosa es que tu proyecto político dependa de La Ser, La Sexta o Cuatro.
La ideología hegemónica, ahora llamada mainstream, también dicta que todo lo nuevo es bueno y hay que deshacerse de todo lo “viejo”. Esto es un ejemplo de cómo algo absolutamente erróneo, falso y propio de la publicidad y de la sociedad de consumo, se ha logrado imponer incluso entre aquellos que se creen libres pensadores. La ley de la gravedad de Newton es anterior al marxismo y nadie la pone en cuestión por su antigüedad. El marxismo sigue vigente simplemente por que también sigue vigente el sistema que lo originó: el capitalismo. Cuando se supere el capitalismo, también se superará el marxismo. Aunque los tertulianos no lo mencionen, las clases sociales siguen existiendo, hay trabajadores y quienes viven del trabajo de los demás. Los hijos de los trabajadores seguirán trabajando y los hijos de los burgueses heredarán el banco o las sicav de sus padres. Y por supuesto, en esta crisis se han cumplido a rajatabla las predicciones de Marx, una concentración del capital y un empobrecimiento de las clases trabajadoras. El problema es que no hay marxismo en la televisión, para eso hay que hacer el esfuerzo de leer, pensar y comprender. Las tertulias televisivas son el escenario para reyertas de bajo nivel, copiadas del formato de Tómbola y sin lugar a tertulias pausadas y serenas que sí que hay en en otras televisiones minoritarias como el programa Mesa Redonda de la televisión Cubana o el mismo Fort Apache dirigido por Pablo Iglesias en la televisión iraní HispanTV.
En consecuencia, las televisiones alzarán a quienes sus propietarios dicten. Ningún medio privado va a poner en cuestión el sistema del cual ellos se benefician. Pudiera ser que se tenga un plan oculto consistente en que, tras estar atrincherados este discurso, se alcance el poder y se realicen políticas socialistas. Entonces sólo quedará felicitarlos y apoyarlos, sin embargo, lo más probable es que se acabe fagocitado por el régimen y sus medios.
La primera fase de la rebeldía es desconfiar de lo que los capitalistas te venden como bueno para ti y los de tu clase social. La segunda y avanzada fase es militar, no sólo en Internet, sino en tu barrio y en tu centro de trabajo. En las distancias cortas no hay engaño ni manipulación posible. Texto: C. Martínez R. Ver: ¿Casta o clase?

1 jul 2015

Laicidad y pensamiento

Laicismo, según el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, significa “Doctrina que defiende la independencia del hombre o de la sociedad, y más particularmente del Estado, respecto de cualquier organización o confesión religiosa”, aunque la palabra “doctrina” sobra.
En resumen, las personas y organizaciones laicistas no son contrarias a ninguna creencia religiosa, por surrealista que sea, sino que defienden simplemente la no injerencia de esas creencias en las instituciones del Estado.Porque el Estado está, desde un punto de vista democrático, obligado a mantener la neutralidad ideológica para velar por la convivencia pacífica, en el pluralismo, de todos los ciudadanos, sin excepción. Es de lógica de Perogrullo entender que sin laicismo es imposible que exista una verdadera democracia. Porque lo contrario al laicismo es el confesionalismo, es decir, el sometimiento del Estado a una determinada confesión religiosa (dogmática e irracional) que vela únicamente por los sectarios intereses propios, negando la diversidad e imponiendo el pensamiento único correspondiente. No hay más que recordar el franquismo, o la situación que se está viviendo en la España actual.En España las palabras “laicidad” y “laicismo” han estado vetadas y difamadas, de manera inconcebible, aunque entendible, a lo largo de la historia.
A excepción de los años de la II República, que se instauró como una democracia laica y defendió, mientras pudo, la independencia del Estado respecto de la religión, estos conceptos han sido siempre grandes desconocidos para los españoles. Incluso a día de hoy un importante sector de la población española desconoce si quiera el significado de ese término, y no llega a calibrar el importante componente político de las Iglesias. Se trata de desconocimiento, simplemente; desconocimiento alentado por las propias instituciones eclesiales, que nunca han permitido, y siguen sin querer permitir, el pluralismo ni la libertad de pensamiento y de creencias.Es evidente que los sectores eclesiales llevan años en campaña difamatoria contra la laicidad. Manipulan el lenguaje para desprestigiar el término “laicismo” y a las personas u organizaciones que le defienden. Hablan de “laicismo positivo” para establecer una dicotomía inexistente, dando por hecho que existe un “laicismo negativo”; o hablan de una “ofensiva laicista”, cuando los laicistas no atacan a nadie, al contrario, se defienden del confesionalismo y de sus embestidas que atentan contra los derechos humanos fundamentales, por más que muchos ciudadanos vivan ajenos a ellas.La última embestida verbal la ha emitido el portavoz de la Conferencia Episcopal, José María Gil Tamayo, quien ha despotricado contra la Organización de las Naciones Unidas por su informe sobre la pederastia amparada por la Iglesia. En esas declaraciones, el secretario general de los obispos españoles ha manifestado que las críticas de la ONU forman parte de “una inquisición laica” con unos “dogmas ideológicos” que pretenden extender por el mundo.
Y se quedó tan fresco; como si no supiéramos que la Inquisición fue una terrorífica institución de la Iglesia católica que se dedicó, durante muchos siglos, a matar a quienes no profesaban sus creencias o a quienes, como los científicos o los librepensadores, les molestaban; y como si no supiéramos que dogma significa “verdad revelada e indemostrable, ajena a la razón”, justamente lo que sostiene ideológicamente no sólo a la religión católica, sino a todas las religiones, inhibiendo de manera sistemática la libertad y el pensamiento racional y libre. La pederastia encubierta es, en cambio, un hecho probado y demostrado, sufrido por muchos miles de personas, no sólo en España, sino en todos los países donde el catolicismo está implantado.En las antípodas de tanta sinrazón, se acaba de celebrar en Paris, el pasado sábado día 8 de febrero, un encuentro nacional entre políticos y politólogos franceses que, convocado por CLR (Comité Laïcité Republique), ha pretendido ser un espacio de discusión sobre la importancia de la laicidad en todos los ámbitos de la sociedad francesa: en la educación, en la política y en todos los aspectos que promueven el afianzamiento de la democracia del país. Y es que Francia es el referente de país laico. Tienen una ley, la llamada Ley de 1905, que garantiza la separación de Iglesias y Estado. En Francia se habla de laicismo, se defiende a capa y espada, es el gran baluarte de la República, y se sabe necesario para el progreso, la educación y la evolución democrática y ética de la sociedad. En España, como vemos, estamos a años luz. Dice el filósofo y profesor inglés Anthony Grayling, en su libro The god argument (El argumento de dios): “Los apologistas de la religión se quejan de que los ateos y secularistas son agresivos en sus críticas.

Yo siempre les digo: cuando ustedes tenían el poder ustedes no debatían con nosotros, sino que nos quemaban en las hogueras. Ahora lo que nosotros hacemos es presentarles algunos argumentos y algunas preguntas difíciles de responder, y ustedes se quejan”. Porque, en definitiva, como expresa uno de los lemas del CLR, “la laïcité n’est pas une opinion, c’est la liberté d’en avoir une”. La laicidad no es una opinión, sino la libertad para poder tenerla. Texto: Coral Bravo. Ver: Anarquismo contemporáneo


24 jun 2015

El chiste y la realidad (Parte II de II)

2. La realidad

Lo malo no son los chistes negros, ni siquiera los chistes de mal gusto y ni siquiera los chistes malos. Lo malo es haber convertido la realidad en un chiste negro de mal gusto y muy malo. Y yo diría que eso es lo que hacen a diario los políticos y los periódicos que hoy están clamando tan rabiosamente contra Guillermo Zapata. Lo más repugnante de todo cuanto se ha publicado, como es habitual, es el editorial de El País, ‘Fuera de contexto’, en el que se alinea a Zapata con las SS nazis y el fascismo juvenil. Es curioso, realmente los derroteros por los que transita la facultad de juzgar son misteriosos. Yo veo todo exactamente al revés. Conozco a Guillermo Zapata: es un luchador antirracista y antifascista incansable de esos a los que se tilda siempre de antisistema. Se suele llamar así, en efecto, a los que han decidido luchar con todas sus fuerzas contra un sistema económico que, en palabras del relator de la ONU, Jean Ziegler, consiste en un permanente genocidio estructural que se reproduce a diario ante la conciencia indiferente de nuestra trivial cotidianeidad. Periódicos como El País o El Mundo son los guardianes de esa abyecta normalidad.

El sistema económico internacional, al que se enfrentan los movimientos antiglobalización de los que proviene Guillermo Zapata, funciona ya, de forma muy eficaz, como una verdadera “solución final” para los que han tenido la mala suerte racial o histórica de nacer al otro lado de las vallas de Melilla (y no porque aquí dentro haya por contraste un paraíso). Como ya he dicho otras veces, nuestro mundo se ha convertido en una especie de Auschwitz al revés. En lugar de encerrar en campos de concentración a la población a exterminar, actualmente, para conservar incólumes nuestros privilegios económicos, raciales o históricos, nos sale mucho más barato y rentable encerrarnos a nosotros mismos en unos cuantos resorts vacacionales, rodearlos bien de púas, cuchillas y alambradas y dejar al sistema económico internacional hacer de cámara de gas en el exterior. Decía Eduardo Galeano: “Ningún juez podría mandar a la cárcel a un sistema mundial que impunemente mata por hambre, pero ese crimen es un crimen, aunque se cometa como si fuera la cosa más normal del mundo”. Y todo ese ejército de periodistas que trabajan en unos periódicos que están financiados por intereses económicos de los que sostienen este sistema, son, a mi entender, puestos a hacer comparaciones como la del editorial de El País, los nuevos nazis de nuestro tiempo. Porque, ¡ay, qué fácil es estar contra los nazis derrotados y qué difícil estar contra los victoriosos! Qué fácil, en verdad, estar en contra de Hitler, ahora que Hitler es Hitler. Porque hubo un tiempo que no era Hitler, el Hitler que hoy nos representamos, sino algo muy cotidiano y normal para gran parte de la población alemana. Algo así como para los once millones de votantes del PP es Aznar, algo de lo más normal. Aznar declaró la guerra a Irak apelando a las armas de destrucción masiva. Luego resultó que no había armas de destrucción masiva. Hasta aquí, todo normal. Lo que pasa es que luego se supo que siempre se había sabido que no había armas de destrucción masiva. Da igual. Aznar declaró: “el mundo es un lugar mejor sin Sadam Hussein”. Y once millones de personas le volvieron a votar y actualmente siguen votando a su partido. Mientras tanto, el mundo es un lugar mejor, sobre el cadáver de más de un millón de muertos en un Irak que, como ya se pronosticó, “ha sido devuelto a la Edad Media”.
Esto es sólo un ejemplo. Pero yo tendría en cuenta este tipo de ejemplos a la hora de identificar dónde andan nuestros nazis por ahí. Nuestros nazis no son los que llevan cruces gamadas en la solapa. Esos son unos chiflados que imitan a los nazis de antes. Pero los nazis de antes no imitaban a los nazis, eran nazis. Los nazis de ahora no imitan a los nazis, son nazis. No llevan cruces gamadas, ni aguiluchos en la correa de su perro. No tienen el menor aspecto de nazis. Ni siquiera se llaman nazis. Pero hacen exactamente lo mismo que ellos. Con tal de defender un coágulo genético privilegiado llamado raza aria, la población alemana cohabitó con mucha banalidad con los campos de exterminio. Para defender un coágulo histórico de privilegios, cohabitamos todos los días con un genocidio estructural global. Afortunadamente, hay muchos Guillermos Zapatas combatiendo este nuevo racismo de nuestro tiempo. Pero también hay muchos periodistas encargados de su normalización. Las cámaras de gas nazis no funcionaban solas. Contaron con el apoyo de gente que se consideraba a sí misma muy normal. Eran los tiempos en que los nazis no parecían nazis. Este sistema económico criminal y ecológicamente suicida tampoco se sostiene solo. Y nuestros nazis, tampoco parecen nazis. Texto: Carlos Fernández Liria. Ver: Parte 1

El chiste y la realidad (Parte I de II)

1. El chiste

Nos contaba Abel Prieto, ministro de Cultura cubano, que, a principios de los años noventa, durante los peores momentos del periodo especial, no hubo chistes en Cuba. Ese fue el síntoma más grave de que había motivos para temerse lo peor. Y de pronto, un buen día, sin que nada hubiese cambiado ni para nada se hubiese aliviado la tragedia, alguien le contó un chiste. Era un chiste sobre el periodo especial y sus miserias, un chiste negro y cruel. Y él pensó para sus adentros, aliviado: “¡nos salvamos, muchacho!”
Los chistes son obras sin autor, siempre van entrecomilladas; de lo contrario, no funcionan. Nadie sabe quién hace los chistes, y si se sabe, tampoco funcionan. En realidad, los chistes son una cosa muy enigmática y muy seria, digna de muy profundas reflexiones. Kant y Freud, por ejemplo, dedicaron mucha atención al asunto de los chistes. Y, sin embargo, al leerlos, uno tiene la sensación de que se quedan cortos, de que no hacen del todo justicia al enigma del chiste, aunque lo que digan sea, sin duda, muy interesante. Kant mantiene que el secreto del chiste consiste en despertar una tensión creciente que, de improviso, se resuelve en nada. El chiste roza los límites de lo intolerable y, de pronto, estalla como una pompa de jabón. El chiste es un mensaje que se destruye a sí mismo por el camino más inesperado. Por eso puede existir el humor negro y, por eso, el humor negro limpia más que ensucia. 

Freud dedicó al tema largas reflexiones impresionantes. El chiste nos arroja a un abismo ignoto e ingobernable, el chiste conecta con el inconsciente. Pero lo hace con una astucia milagrosa, por la que logramos controlar lo incontrolable. El chiste abre una rendija y, de pronto, por un instante, toda la agresividad, la obscenidad y el absurdo en el que consistimos, puede salir a la luz. Se nos permite, por un momento, ser lo que somos, es decir, inmundas sabandijas. El chiste nos recuerda, así, que somos criaturas pequeñas, mezquinas, sádicas, ridículas y, en general, abyectas. Pero el chiste nos recuerda, también, que no tenemos derecho a serlo, que solo se nos permite ser eso por un instante, en el curso de una carcajada. Todo lo contrario de lo que ocurre, por ejemplo, en las guerras. En la antigua Yugoslavia, un día sonó un silbato y, de la noche a la mañana, ante los ojos estupefactos de toda Europa, la gente empezó a matar, torturar y violar a sus vecinos, a aquellos mismos vecinos con los que había jugado a la pelota de pequeño y con los que el día anterior había compartido una boda, un baile o el cumpleaños de sus niños. Leí una noticia una vez que contaba que unos vecinos le habían arrancado el hígado a un niño y se lo habían obligado a comer a su abuelo. La violación de mujeres, en muchas ocasiones bajo torturas inimaginables, fue una práctica generalizada. De la noche a la mañana, el pueblo, la calle, el barrio en el que siempre habías vivido con normalidad, se había convertido en el escenario de un horror sin límites, protagonizado por personas que no eran zombis o extraterrestres; eran el tendero de la esquina, el secretario del ayuntamiento, el vecino del quinto (hay que decir que el protagonismo masculino era, desde luego, aplastante y por algo será).
Es una insensatez pensar que, en el fondo, no somos eso, o que, nosotros, nunca podríamos llegar a ser eso. Como suele decir Jorge Alemán, Freud nos trajo muy “malas noticias”: sí somos, en algún sentido, eso y sí podemos, en otros sentidos, llegar a serlo. Eso no quiere decir que sea inevitable. Pero es una inmensa irresponsabilidad no ser conscientes de que estamos habitados por eso que se suele llamar “pulsión de muerte”. Muy al contrario, conviene tenerlo muy presente, precisamente, para no sucumbir a esos poderes obscenos, ignotos e ingobernables. En condiciones normales, más o menos, lo conseguimos. Y en condiciones anormales, incluso en las guerras más horrendas, hay muchas personas que también lo consiguen. No es imposible. No conviene ignorar que quizás llevemos un Jack el Destripador en el alma, pero no hay por qué pasar a comportarse como él.
Los chistes -incluso cuando son malos- son, en este sentido, muy terapéuticos. En un relámpago, nos hacen vislumbrar todo lo que en nosotros hay de imprevisible, absurdo, ridículo, obsceno o potencialmente criminal. A la pregunta de qué es lo que nos hace reír, Freud respondía que era el placer lúdico que se experimenta al escapar de las exigencias de la lógica y de la realidad. Como en las guerras, sí, pero sólo por un instante y sin traspasar los límites hacia la realidad. Gracias al chiste nos hacemos más conscientes de los límites de lo intolerable, pero, además, con plena consciencia de que lo intolerable también nos traspasa a nosotros mismos, que nosotros mismos también somos y podemos llegar a ser intolerables. Es todo lo contrario de lo que se ha repetido estos días: el chiste no suele ser una banalización del mal, por el contrario, es una manera de tomártelo muy en serio sin necesidad de hacerte un psicoanálisis de trece o catorce años.
El chiste es un misterio insondable porque es un contacto fugaz con lo más insondable que hay en nosotros mismos. Por eso, por muy geniales que sean las reflexiones de Kant o de Freud, siempre saben a poco. El chiste siempre será un misterio. No así para los periodistas de este país. Ellos lo han aprendido todo en una tertulia y saben perfectamente delimitar lo que es un chiste, marcar las fronteras de lo tolerable, fiscalizar el humor, incluso llevarlo a los tribunales. No se había emprendido una cruzada semejante desde la revolución cultural china, cuando los muros se llenaron de denuncias acusando a los vecinos de practicar felaciones en su vida matrimonial, guardar dinero en una hucha o prácticas semejantes caracterizables de políticamente incorrectas según las recetas antipequeñoburguesas del libro rojo de Mao.
Un cargo de Podemos que prefiere permanecer en el anonimato -no vaya a ser que algún periodista erudito le malentienda y le haga dimitir-, me decía ayer que los chistes son “la investigación trascendental sobre los límites de la sociedad en la que vivimos”. Es una definición muy kantiana, en efecto, que considero totalmente correcta. Kant se ocupó de ese asunto en la Crítica del Juicio. Esta obra trata de la razón en tanto que facultad que investiga y reflexiona. Es preciso explorar los contornos de este mundo en el que habitamos lingüísticamente y, para eso, es preciso, ante todo, jugar con lo que se puede decir y lo que no se puede decir, poner a prueba lo que se soporta y no se soporta en el discurso que consideramos común, recorrer los espacios en los que nos entendemos y dejamos de entendernos. Esta investigación no la puede hacer ningún experto, no la puede hacer el científico, ni el filósofo, la tiene que hacer el pueblo. Sólo la puede hacer el pueblo porque es el pueblo el que habla. Y el chiste es la herramienta más vieja y más imprescindible para esta investigación. Cuando contamos un chiste, siempre de alguna manera, estamos jugando con fuego, porque estamos haciendo una investigación sobre los límites que soportan los que nos están escuchando. El chiste, digámoslo, tiene una función “trascendental”. No puede caer en manos de científicos, ni de filósofos, pero mucho menos de periodistas y tertulianos. No es que no haya, por supuesto, chistes muy malos o de muy mal gusto. No es extraño, porque el mundo está lleno de gentuza, quién va a negarlo. Pero empezar a adoctrinar sobre los chistes es accionar un mecanismo de consecuencias siempre imprevisibles, una suerte de totalitarismo trascendental que interfiere en lo que es más exclusivamente propiedad indiscutible del pueblo: la palabra común. Los experimentos históricos en los que se ha ensayado ir por ese camino han dado resultados estremecedores, desde la revolución cultural china hasta el atentado de Charlie Hebdo. La cruzada totalitaria que han emprendido algunos periodistas de este país no augura nada bueno. Texto: C. Fernández Ll. Ver: Parte II


23 jun 2015

Cárcel, palo y multa

Todas las opiniones son válidas siempre que no se utilice la violencia pero opina como yo y nos evitamos problemas. Podemos tener diferentes formas de concebir la organización de Estado porque todo cabe en democracia, ahora que sepas que la Constitución la interpreto yo como a mí y a mi Tribunal Constitucional nos apetece, que como tal es inamovible y de obligado cumplimiento, en virtud de lo cual vacío de contenido el Estatuto aprobado en referéndum legal por el pueblo catalán. El ordenamiento vigente te permite no ir a misa, que no seas creyente, incluso que no tengas un retrato de María Santísima en el comedor de casa, pero la verdad es la verdad la diga Agamenón o su porquero y la religión católica, que es la única cierta, va indivisiblemente unida al nombre de España, la tradición y nuestro ser. Y no es que yo quiera imponer nada, hay libertad de prensa, siempre podrás formar tu opinión cambiando de canal, de la tres, a la cinco, a la uno, la sexta o la TDT, de El País, que al final ha entrado en vereda –teníamos infiltrados muy poderosos desde el principio-, al muy democrático ABC, La Razón, La Vanguardia, El Correo o El Mundo. Ningún país tiene tantas posibilidades de elección, tanta diversidad a la hora de formar opinión, de informar a los ciudadanos o de ofrecer una crítica creíble.

Desde luego, los principios que informaron la democracia partieron principalmente de la Revolución Francesa, Libertad, Igualdad, Fraternidad, y te puedes acoger a ellos, cantar la Marsellesa no está prohibido, al menos de momento, pero la Ley Natural, hija de la Divina Norma, nos ha llevado a la modernidad y de los tres principios fundacionales de aquel movimiento sedicioso nosotros preferimos el cuarto, Propiedad, que también estaba en el ideario de aquellos burgueses franceses. Propiedad sí, porque la propiedad demuestra la valía de las personas, la valía de una persona es tanto mayor cuanto mayores son sus propiedades y mayor su capacidad para seguir acreciéndolas. Ahí está el verdadero valor de la democracia y ahí entramos nosotros, la propiedad es sagrada y por tanto hemos de poner los medios legales para que aquellos que valen tengan cada vez más porque sólo ellos saben aquilatarla, administrarla y disfrutarla. Quien nunca ha sido propietario o lo es sólo de una vivienda, no sabe el sacrificio que supone ser dueño de cientos de inmuebles y miles de hectáreas, para eso hay que nacer, de ahí que prestemos todo nuestro apoyo democrático a esos grandes emprendedores que todo lo dan por España, de ahí que hagamos lo posible para que sus cargas fiscales sean las adecuadas a su aportación al bien común. Derecho a la Educación, por supuesto, todos los niños deben acudir al colegio para ser formados de acuerdo con nuestra sacrosanta tradición para ser hombres provechosos el día de mañana, quién quiera enseñanza pública, laica y de calidad, que se la pague, no ponemos ninguna traba a esas apetencias desmesuradas, allá cada cual con su conciencia, pero si las enseñanzas perniciosas de la educación racionalista, librepensadora y laica perjudican el normal desarrollo del escolar, podremos intervenir de dos maneras, una, mediante la vía policial; otra, mediante el método del suspenso reiterado que conduce a la exclusión tan querida por ustedes, pues no es otra cosa la que buscan cuando hablan una y otra vez de enseñanza igualitaria. En cualquier caso, la democracia nos ha dado legitimidad para traspasar los dineros destinados a la Enseñanza Pública a la confesional.

¿Qué decirles de la Memoria Histórica? Bueno, en principio toda memoria es histórica porque la memoria siempre se refiere al pasado y éste normalmente es histórico, sobre todo si hablamos de 1939, cuando quedó cautivo y desarmado el ejército rojo. Pero ya sé, ustedes se refieren a esa ley guerracivilista e incitadora al odio que ideó Zapatero y otros masones para reabrir heridas. Y eso no, eso sí que no, los muertos están bien dónde están, unos en mausoleos, otros en panteones más humildes, otros en nichos, y a otros les ha tocado reposar eternamente en una cuneta o a la sombra de la tapia de un cementerio. ¿No querrán que los exhumemos ahora y les demos tierra sagrada siendo ateos como eran? Además, muchos familiares de los rojos se han interesado por ello sólo cuando han visto que había dinero fresco, que podían pillar cacho y tajada, y de eso nada monada; la tajada es para quien la trabaja y nosotros llevamos mucho tiempo en el sector como para que venga ahora alguien a pedir Justicia. Franco nos salvó del comunismo y de la masonería, hizo pantanos y escribió el guión de Raza. Era un español de verdad y un intelectual que escribió poemas a la Virgen del Pilar que no quería ser francesa. En todo momento, léalo usted aquí, en esta moneda: “Franco, Caudillo de España por la gracia de Dios”, el generalísimo fue guiado por la Providencia en su acción de gobierno, no hay espada más limpia en toda la Cristiandad, ¿vamos nosotros, patriotas de camisa vieja, herederos de aquél régimen glorioso, a condenar a ese santo, a ese varón inimitable, a ese militar único en sede parlamentaria? ¿Vamos a honrar a quienes murieron por oponerse a su voluntad que es tanto como oponerse a la del mismísimo Creador? Por supuesto que no. Somos franquistas porque en el creemos y a él nos debemos, pero también somos demócratas porque el pueblo nos ha votado sabiendo lo que íbamos a hacer, y lo estamos haciendo, mucho más allá de lo que cualquiera hubiese pensado.En breve entrará en vigor la Ley de Seguridad Ciudadana, una ley que será imitada por toda la Civilización Occidental de raigambre cristiana y que permitirá resolver cualquier altercado sin necesidad de jueces ni aunque sean de los nuestros, que son mayoría. Si alguien mira mal a un policía, multa, palo y cárcel; si alguien habla mal de la monarquía y pone en duda que es la única opción democrática, palo, multa y cárcel; si alguien opina, actúa, mira, habla, tuitea o suspira al margen de los Principios Generales del Movimiento, cárcel, palo y multa. La Constitución, está claro, nos protege a todos, pero para que eso sea efectivo es necesario estar dentro de ella y somos nosotros quienes decidimos quién está fuera. Además, para que no haya dudas, vamos a reformar la ley electoral para darle un sesgo todavía más democrático. Me explico: si un partido equis, por ejemplo el nuestro, saca el diez por ciento de los votos y es el más votado, automáticamente le será asignada la mitad más uno de los concejales o diputados, de manera que pueda gobernar tranquilamente sin tener que negociar ni pactar con nadie. No se trata de favorecer a este o aquel partido, sino de facilitar la gobernabilidad por lo que pudiera pasar, en aras al progreso del país. Pero si fuera menester y esta reforma no fuese suficiente, por amor, llegaríamos a aliviar la responsabilidad de la ciudadanía limitando el derecho a voto a aquellas personas que tienen experiencia de gobierno y saben de qué va esto. Por España, nada es suficiente.

Por otra parte, ustedes se han entregado al libertinaje, la simonía y la liviandad, votan a fuerzas políticas extremistas que obedecen a Venezuela, Irán, Cuba o Corea del N., países elegidos por el Maligno para sembrar la cizaña entre la comunidad internacional, se oponen a lanzamientos y desahucios de forma activa, denuncian una y otra vez la situación de pobreza en que viven millones de niños y adultos y lo injusto de nuestro sistema fiscal para remediar eso que ustedes llaman desigualdad, pero olvidan que los seres humanos nacemos desiguales desde el mismo momento de la fecundación, es más, diría yo, desde la primera paja, y con sus propuestas subversivas provocan la ira del Todopoderoso en forma de prima de riesgo, desinversiones y ausencia de lluvia en el Sureste y Levante hispano-patrio. En su cortedad de miras, no son capaces de comprender lo que le pasó al pueblo egipcio cuando aquello de las siete plagas y las concomitancias de aquella situación con la que aquí comienza a acaecer. Ni la langosta, ni el agua teñida de sangre, ni Santiago Matamoros con su brioso corcel y su espada flamígera y justiciera, aquí va a venir la Troika para quedarse a vivir. Que no van a la cárcel los ladrones de guante blanco que han desvalijado las arcas, que tampoco van quienes privatizan y externalizan para beneficiar a sus amigos, ni quienes prevarican, ni los defraudadores fiscales, ni los despilfarradores. Texto: P. L. Angosto. Ver: Nacional Catolicismo

9 jun 2015

La impudicia

Para muchos, Felipe González es un ícono de la democracia española. Sin embargo, nada más alejado de la realidad. Su pasado es otro. Hoy se presenta al mundo como el abogado defensor del derechista Leopoldo López, dirigente del partido Voluntad Popular, y del alcalde, Antonio Ledezma, de la autodenominada Mesa de Unidad Democrática (MUD). Ambos políticos venezolanos, imputados por participar y urdir la trama de golpe de Estado para derrocar al gobierno constitucional del presidente Nicolás Maduro.
Felipe González tiene una cara oculta. Tiene en su debe político urdir parte del proceso desestabilizador que culminó en el fallido golpe de Estado del 23-F en España, para crear un gobierno cívico-militar. También gestar la guerra sucia contra la izquierda abertzale y ETA. Siendo presidente de gobierno, entre 1983 y 1985 dio luz verde a la actuación de los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL). El resultado: 27 personas asesinadas y cientos de damnificados colaterales.

La historia de Felipe González está ligada indisolublemente a la evolución del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) desde los años 70 del siglo XX. La modernización política había desplazado a los viejos camisas azules y una generación de nuevos políticos tecnócratas asaltaban el poder. En este contexto, Franco nombraría en 1969 a su sucesor. El régimen tendría continuidad bajo la restauración monárquica. El elegido no sería el hijo de Alfonso XIII, don Juan, sino su nieto, Juan Carlos, saltándose la cadena sucesoria. El 20 de noviembre de 1975, Franco, tras 40 años de dictadura, moría en la cama. Su régimen sobrevivía. El 22 de noviembre de 1975 Juan Carlos I es coronado rey. En noviembre de 1976 las cortes franquistas aprueban convocar un referendo para la reforma política, a celebrarse el 15 de diciembre. Los actores de la modernización están en el poder. Adolfo Suárez preside el gobierno y una oposición tolerada se legitima. En febrero de 1977 se legaliza al PSOE y en abril del mismo año el Partido Comunista. Los interlocutores se reconocían, pero el itinerario había sido diseñado con el caudillo en vida. El objetivo, encontrar una salida negociada, redactar una ley de amnistía y punto final para salvaguardar a los dirigentes del régimen.
Estados Unidos, Alemania y Gran Bretaña, valedores de Franco, agradecidos por su papel en la lucha anticomunista, requerían una organización opositora fiable, capaz de negociar una vez muerto el dictador. Sus ojos se ponen en el PSOE. Partido con poca actividad durante la dictadura y considerado pro occidental. En esta estrategia, el Departamento de Estado estadounidense entra en contacto con un hombre oscuro, abogado laboralista y militante del partido: Felipe González. En poco tiempo pasaría a transformarse en una figura destacada de la “transición”. La operación contó con fondos y aval de los países señalados y la socialdemocracia internacional. Previamente, Felipe González y su equipo debía tomar las riendas del PSOE, en manos de la vieja guardia desde 1944. El momento idóneo, el 26 congreso, a celebrarse en la localidad francesa de Suresnes, en 1974.
En dicho evento, Felipe González será nombrado secretario general, desplazando a Rodolfo Llopis. Dos años más tarde, en diciembre de 1976, el PSOE celebrará, en la clandestinidad, su 27 congreso en Madrid; radiado y televisado nadie será detenido. En ese instante, Felipe González, aclamado por el partido, se convierte en el hombre de Estados Unidos en España y el interlocutor de la socialdemocracia europea para América Latina. En 1982 su partido obtendrá mayoría absoluta, siendo elegido presidente de gobierno. Allí se quita su careta. En medio de la guerra contrainsurgente en Centroamérica, declara: Habría que ayudar a Estados Unidos a encontrar la dimensión positiva de su liderazgo en América Latina.
Su periplo por América Latina no tiene desperdicio. En su currículum debemos destacar la relación con el entonces miembro de la Junta Militar Argentina, almirante Eduardo Massera, para crear el partidoDemocracia Social, integrado a la Internacional Socialista. Maniobra que fracasó estrepitosamente, no sin antes González presentar a Massera como socialdemócrata. Dichos datos salieron a la luz en la causa instruida por el juez Garzón contra la dictadura Argentina. Publicitados por el equipo Nizkor y el periódico argentino La Nación.
Durante la dictadura de Videla, Felipe González condecoró a varios militares. Entre otros, al almirante Rubén Franco, condenado posteriormente a 25 años de cárcel por participar en el secuestro y apropiación de hijos de desaparecidos, con la Gran Cruz de la orden del merito aeronáutico. Asimismo, no tuvo escrúpulos en convertirse en fiador para la venta de armas a las dictaduras latinoamericanas. Sólo en el Chile de Pinochet, entre morteros, lanzacohetes, ametralladoras, aviones de entrenamiento, helicópteros, en el año 1983, los beneficios superaron los 80 millones de dólares. No es de extrañar que pidiera la libertad de Pinochet con tanto ahínco tras su detención en Londres, sin olvidar que en los años 80 recomendó a Ricardo Lagos que fuese Pinochet el timonel de la transición. La visita de ministros de Pinochet a España para asesorar las privatizaciones, la reforma laboral y abrir las puertas a Telefónica, Iberdrola, Endesa, Repsol, Santander, BBVA, en Chile fue una constante.
Felipez Gonzalez financió la contra nicaragüense, apoyó el informe Kissinger y negó apoyo al FDR-FMLN en El Salvador. Tras su salida de la política se transformó en asesor de lobbys y empresas trasnacionales españolas, estadunidenses y europeas, entre otras de venta de armamento, obteniendo pingües beneficios. Además de asesorar empresarios latinoamericanos para esquilmar sus riquezas, entre los que destaca Carlos Slim.
Ahora se presenta como un demócrata comprometido con las libertades en América Latina. Nunca lo estuvo ni lo estará. Mientras cultiva su hobby, comprar y diseñar joyas, alienta la desestabilización de golpistas. No puede ser de otra forma. Siempre revoloteó en su nido. Estados Unidos se lo agradece. Su impudicia no tiene límite.Texto: Marcos Roitman R. Ver: La cara oculta de la Fundación Príncipe de Asturias

7 jun 2015

Lecciones sobre la 'crisis'

¿Cuáles son las enseñanzas de las crisis macroeconómicas de los pasados 20 años? Es el tema de un importante discurso pronunciado por Stanley Fischer (SF), vicepresidente de la Reserva Federal estadounidense y uno de los economistas más influyentes en el desarrollo de la teoría macroeconómica. Su discurso revela los estrechos límites al interior de los que se desarrolla el pensamiento macroeconómico neoclásico.

SF comienza recordando la crisis mexicana de 1994 y la descripción que hiciera de ella Michel Camdessus (en aquel tiempo director gerente del FMI) como la primera crisis económica del siglo XXI. Fischer señala que esa descripción era correcta por tratarse de la primera crisis de una ‘economía emergente’ que se gestaba en la cuenta de capital y no en la cuenta corriente de la balanza de pagos. SF prefiere ignorar el hecho de que el desequilibrio en la cuenta corriente (con un déficit de 7.7 por ciento del PIB) mostraba la bancarrota del paquete de política económica neoliberal. Ese modelo sigue vigente y está basado en la apertura comercial a ultranza y en una desregulación absoluta para la inversión extranjera y la cuenta de capital. El modelo está íntimamente hermanado con la volatilidad, la especulación y la inestabilidad y eso explica el estancamiento de los pasados 25 años de la economía mexicana.
Fischer también recuerda las crisis en Tailandia, Indonesia, Corea del Sur, Malasia, Rusia, Brasil, Turquía y Argentina. Pero no dice nada sobre los orígenes o causas de estos episodios y pasa rápidamente a examinar las principales enseñanzas que podemos derivar de las crisis. En realidad, la primera es la más importante y la más reveladora.
Según SF esa lección es la siguiente: no es cierto que cuando la tasa de interés es igual a cero la política monetaria deja de tener efectos y la prueba es que mediante la política de flexibilización monetaria la Reserva Federal ha podido continuar con una postura expansiva. De acuerdo con SF, esta política funcionó bien y condujo a la recuperación. A Fischer le resulta cómodo no mencionar la mediocre tasa de crecimiento que marca la muy lenta recuperación de la economía estadounidense. También le conviene no hablar del mal desempeño del mercado laboral, disfrazado por la salida de la fuerza de trabajo de un alto número de personas.
Sin duda la política de adquisición de activos de la Reserva ha tenido un impacto sobre las reservas y las utilidades de los bancos y en la bolsa de valores, pero no ha desembocado en un incremento significativo del crédito en la economía real. Y es que la política de flexibilidad cuantitativa nunca tuvo por objeto reducir la tasa de interés y aumentar el crédito bancario a la economía real. La finalidad de la flexibilización monetaria fue aumentar las reservas excedentes en los bancos con el fin de mitigar las perturbaciones que se estaban observando en el sector financiero. Y la versión europea de este enfoque de política monetaria no es muy diferente.
En realidad Fischer debería decir con claridad que la política de flexibilización monetaria es y siempre ha sido un instrumento para sacar a flote a los bancos y al sector financiero en general. Eso explica por qué la política de la Reserva Federal no ha podido regresar a la economía estadounidense a los niveles de actividad que prevalecían antes de la crisis.
Por cierto, Fischer es un creyente en la historieta según la cual los ahorradores se encuentran con los demandantes de capitales en el mercado de fondos prestables y que la tasa de interés es el precio que conduce al equilibrio entre oferta y demanda de dichos fondos. Esta es una fábula que esconde la función de creación monetaria de los bancos y les hace aparecer como simples intermediarios. En esta historia el multiplicador bancario es el indicador clave sobre expansión del crédito a partir de un sistema de reserva fraccionaria. El nulo impacto de la flexibilización monetaria en el crédito se observa en la evolución del multiplicador bancario que se desplomó en 2008 y que ha mantenido su tendencia a la baja (de un coeficiente cercano a 1.1 en 2008 a 0.65 en 2014).
Los precios de todo tipo de activos en la Bolsa de Valores de Nueva York se han incrementado, pero no porque la economía real se encuentre en buena salud. Ese incremento en precios está relacionado con la política de compra de activos de la Reserva Federal y se parece demasiado a una burbuja que el día de mañana tendrá que reventar. Pero Fischer no dedica ni media frase a la necesidad de regular el sector financiero, sus productos exóticos (y tóxicos) y la especulación que les acompaña.
El capitalismo mundial es una bestia insaciable que está continuamente mutando. En las décadas recientes el reinado del capitalismo financiero se ha consolidado. Y si algo nos han enseñado las crisis de las pasadas dos décadas es que la política macroeconómica se mantiene subordinada a sus dictados. Texto: A. Nadal. Ver: Goldman Sachs
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