24 jul 2014

Neo-desarrollismo (Parte I de III)

El neo-desarrollismo propone mayor intervención estatal, políticas económicas heterodoxas, retomar la industrialización, reducir la brecha tecnológica e imitar al Sudeste Asiático. A diferencia del desarrollismo clásico promueve alianzas con el agro-negocio, relativiza el deterioro de los términos de intercambio, se aleja del enfoque centro-periferia y prioriza el manejo del tipo de cambio.

Disimula con pragmatismo su favoritismo hacia los capitalistas. Su modelo exportador afecta al salario y la convergencia que propone con empresas transnacionales no atenúa las brechas tecnológicas. La expectativa de igualar el avance asiático olvida la existencia de adaptaciones diferenciadas en la mundialización. La explotación de los trabajadores es más rentable en el Extremo Oriente y la imitación de ese esquema es poco factible.
Es un artificio suponer que la globalización entraña beneficios comerciales y peligros financieros o que todos pueden mejorar su lugar en ese escenario. La teoría del catch up no explica la existencia de situaciones internacionales disímiles. Desconoce que continúa imperando una inserción dependiente, que no se corrige con la disponibilidad tecnológica. El desarrollo desigual y combinado agrava las contradicciones de los retrasados.
La mirada endogenista que atribuye el subdesarrollo a causas internas desconsidera el marco objetivo y magnifica las voluntades nacionales. No hay trayectorias despejadas para la acumulación. El neo-desarrollismo es más afín a la CEPAL tecnocrática que al pensamiento crítico y presenta más continuidades que rupturas con el neoliberalismo.
En los últimos años aumentó la influencia del neo-desarrollismo. El término se volvió usual en numerosos ámbitos de América Latina y se multiplicaron los encuentros para discutir su contenido.
Dos conocidas figuras de Brasil y Argentina reivindican esta concepción (Luiz Carlos Bresser Pereira y Aldo Ferrer). Pero un amplío grupo de economistas trabaja en la misma dirección (Robert Boyer, Osvaldo Sunkel, Gabriel Palma, Cristóbal Kay, Alejandro Portes, Joao Sicsu, Luiz De Paula, Michel Renaut, José Luis da Costa Oreiro). Estos pensadores actúan en importantes organismos (Fundación Getulio Vargas, Plan Fénix), han ganado terreno en las universidades y difunden planteos recogidos por los medios de comunicación. (1)
¿Cuáles son las principales tesis económicas del nuevo desarrollismo? ¿En qué se diferencian de sus antecesores? ¿Qué indica la aplicación reciente de sus propuestas? ¿Cuál es el correlato político de sus caracterizaciones?

Cinco planteos

Dada la variedad de enfoques que reúne el neo-desarrollismo no es sencillo precisar sus tesis centrales. Remarcan el carácter singular e imprevisible del crecimiento sostenido y la consiguiente dificultad para conceptualizarlo. Pero también estiman que el éxito de esos procesos transita por cinco carriles. (2)

En primer lugar postulan la necesidad de intensificar la intervención estatal para emerger del subdesarrollo. Adscriben a las teorías que rehabilitan esta incidencia, señalando que no hay mercados fuertes sin estados fuertes. (3)
Esta revalorización del intervencionismo no implica retomar el viejo keynesianismo, ni promover la reconstrucción del estado de bienestar. Alientan un nuevo equilibrio entre matrices “estado-céntricas” y “mercado-céntricas”, para superar las viejas dicotomías y encontrar modelos capitalistas adecuados para cada país. Subrayan que la presencia estatal no debe obstruir la inversión privada y consideran que la gestión pública debe reproducir la eficiencia del gerenciamiento privado. (4)
El segundo pilar del enfoque neo-desarrollista es la política económica no sólo para actuar en la coyuntura, sino como instrumento central del crecimiento. Analizan detenidamente las distintas opciones monetarias, fiscales y cambiarias que permitirían reducir la dependencia financiera de los bruscos ciclos de ingreso y salida de capital.
Su prioridad es mantener acotado el déficit fiscal, para alentar la competitividad con tasas de interés decrecientes y elevados tipos de cambio. Enfatizan la importancia de evitar el “mal holandés”, es decir la sobrevaluación cambiaria que genera la afluencia de divisas receptadas por los países exportadores de materias primas. (5)
El tercer objetivo del neo-desarrollismo es retomar la industrialización para multiplicar el empleo urbano. Cuestionan la regresión fabril generada por la apertura comercial de los años 90 y estiman que la expansión industrial debe ser la prioridad de las economías intermedias. Piensan que los países avanzados ya agotaron esa etapa y que las naciones pobres no cuentan aún, con el acervo requerido para encarar esta tarea. (6)
Reducir la brecha tecnológica es la cuarta meta del proyecto. El neo-desarrollismo propicia incrementar la innovación local, mediante acuerdos con las empresas transnacionales para lograr una fuerte absorción de conocimientos. Alientan un camino schumpeteriano de intensa modernización productiva, para superar las insuficiencias de la vieja industrialización. Remarcan la existencia de varias trayectorias tecnológicas posibles y promueven su amoldamiento al formato de cada economía. (7)
Imitar el avance exportador del Sudeste Asiático es la quinta propuesta neo-desarrollista. Proponen subsidiar a los industriales que faciliten la expansión de las ventas manufactureras, mediante estrategias estatales que “enseñen a competir”. Por esa vía esperan emular la lucidez de los dirigentes asiáticos y dejar atrás el conformismo latinoamericano. Advierten que un modelo de este tipo exigirá moderación salarial, estabilidad social y fuerte compromiso de los trabajadores con la productividad. (8)

Diferencias con el desarrollismo clásico

Con estas cinco ideas el neo-desarrollismo retoma ciertos principios de sus antecesores y reivindica la misma denominación, con un aditamento (neo) que sugiere actualizaciones. Revisan más los conceptos de esa tradición que sus expresiones puntuales. (9)
El enfoque desarrollista tradicional postulaba superar las consecuencias de la heterogeneidad estructural, en economías afectadas por el modelo agro-exportador y el deterioro de los términos de intercambio. Prebisch, Pinto y Furtado proponían corregir esas deficiencias mediante procesos de industrialización, a fin de contrarrestar la baja productividad del agro y la estrechez general del poder adquisitivo. Confiaban en la eficacia de las políticas económicas y en la fuerza del estado para mejorar la posición de la región en el capitalismo mundial. Esperaban inducir un salto desde el estadio periférico hacia algún escalón más avanzado.
Bresser y Ferrer mantienen la misma expectativa pero promueven el remedio industrialista en otros términos, como consecuencia de las grandes transformaciones registradas en el agro. Un acelerado proceso de capitalización en este sector ha tornado obsoleta la vieja crítica al latifundio y al estancamiento de la actividad primaria. También ha perdido actualidad la propuesta de utilizar los recursos inmovilizados en el agro para la inversión fabril.
En el nuevo escenario los neo-desarrollistas auspician procesos de crecimiento en coalición con el agro-negocio. El viejo conflicto con la oligarquía exportadora se ha diluido y los antiguos adversarios son convocados a forjar un bloque común. La conversión de los terratenientes en nuevos empresarios ha recreado la solidaridad capitalista entre los adinerados del campo y la ciudad. La tradicional contraposición entre el liberalismo agrario y el proteccionismo urbano ha disminuido y el neo-desarrollismo visualiza a la agro-exportación como una potencial proveedora de divisas para la reindustrialización.
Pero este cambio implica aceptar la remodelación neoliberal del agro y la consiguiente concentración de tierras, especialización en exportaciones básicas, pérdida de cultivos diversificados y acentuado deterioro del medio ambiente.
Al igual que sus antecesores los nuevos desarrollistas estiman que el crecimiento industrial aumentará el empleo, expandirá el mercado interno y mejorará el consumo. Pero a diferencia del pasado se han generalizado tecnologías que reducen la utilización de la mano de obra y la creación de trabajo ya no acompaña el ritmo de inversión. Que la expansión de la economía sea incentivada por el mercado o la regulación estatal no modifica esta carencia de empleo. En ambos casos el capitalismo latinoamericano genera insuficientes puestos de trabajo y estabiliza la precarización en labores informales, descalificadas y mal remuneradas. El neo-desarrollismo no ofrece respuestas a esta seria adversidad.

Esa concepción estima que el deterioro de los términos de intercambio y la relación centro-periferia, ya no constituyen obstáculos significativos para el despegue regional. Considera que la reversión del primer parámetro registrada en la última década es perdurable y que la segunda polaridad tiende a diluirse con el crecimiento de las economías emergentes. En este terreno se verifica otra diferencia sustancial con la vieja CEPAL.

También asignan menor gravedad y periodicidad a las crisis económicas latinoamericanas. Con esta evaluación apuestan a superar los desajustes actuales mediante un buen manejo de las políticas macroeconómicas. Le quitan dramatismo a las tensiones estructurales que preocupaban a Prebisch y Furtado.

El neo-desarrollismo reconoce formalmente la continuidad de las viejas contradicciones expuestas por la heterodoxia, pero espera atenuarlas mediante un acertado manejo de las variables cambiarias, financieras y presupuestarias. Concentra el grueso de su artillería en la administración del tipo de cambio. (10)

Sus teóricos advierten contra las desventuras que entraña para la industria cualquier apreciación cambiaria. Pero no analizan el efecto opuesto que genera la depreciación de esa variable sobre el salario. Ese impacto se ha verificado tradicionalmente en ciclos devaluatorios que incrementan los precios internos y empobrecen a los trabajadores. El viejo desarrollismo era más cauto en este terreno y sólo postulaba un manejo cuidadoso de la cotización de las divisas parar acotar las ganancias de los exportadores.

Indefiniciones e inconsistencias

Los teóricos neo-desarrollistas esperan liderar un intenso proceso de crecimiento, pero no definen como alcanzarlo. La regulación estatal que promueven tiene incontables modalidades y efectos. La contraposición entre neo-desarrollistas proclives a la intervención del estado y neoliberales adversos a esa injerencia es una simplificación. Todos recurren a una fuerte presencia del sector público cuando les toca administrar la economía.

Ese comportamiento es consecuencia de la gravitación alcanzada por los grandes bancos y empresas en el capitalismo contemporáneo. Resulta imposible gestionar este sistema, sin protagonismo de la burocracia estatal y los gerentes del sector privado. Lo que está siempre en juego es el tipo de intervención estatal predominante en cada período y no la existencia o intensidad de esa presencia.

El neo-desarrollismo sugiere que su acción serviría para eliminar las distorsiones que genera el mercado. Contrapone este objetivo con la actitud ortodoxa de esperar espontáneas correcciones de la oferta y la demanda.

Pero también aquí la diferencia pierde contenido cuando se comanda la marcha cotidiana de la economía, en situaciones de alta tensión. La crisis global reciente, brindó una contundente evidencia de la forma en que ortodoxos y heterodoxos actúan en común, cuando se impone el socorro a los bancos. En esos momentos las divergencias sólo giran en torno a la modalidad de esos auxilios.

Los neo-desarrollistas propician una adaptación pragmática a las exigencias de la coyuntura y por eso incorporan fórmulas que contienen múltiples elementos, sin definir nítidas primacías. Suelen convocar a fortalecer el mercado y el estado, a reforzar la centralización y la descentralización, a potenciar lo público y lo privado y a desenvolver políticas austeras y activas. (11)

Pero esta variedad de orientaciones no abandona nunca el principio de favorecer a los grandes grupos capitalistas. La prioridad asignada al tipo de cambio competitivo con baja inflación y reducido déficit fiscal ilustra el sostén a los poderosos. En ese modelo los costos del impulso exportador son solventados por los trabajadores a través de devaluaciones, restricciones al gasto social o un corset a los salarios.

Muchos neo-desarrollistas sugieren que estos esfuerzos constituyen el precio a pagar por la reindustrialización. Pero no registran la contradicción existente entre esa meta y la convalidación de la primacía agro-exportadora. Mientras los recursos que requiere la expansión fabril continúen localizados prioritariamente en el agro-negocio, una industria latinoamericana de cierto valor agregado continuará languideciendo.

Los neo-desarrollistas suponen que la recuperación manufacturera será impulsada significativamente por las empresas transnacionales. Consideran que estas firmas garantizan la expansión continuada del producto, si el estado evita una apertura indiscriminada al capital extranjero y orienta las inversiones hacia los sectores estratégicos.

Pero la experiencia indica que las grandes compañías extranjeras definen su colocación de fondos en función de planes globales, que rara vez coinciden con las prioridades de las naciones receptoras de esos capitales. Esta discordancia dio lugar a la denominada “industrialización trunca” de América Latina. (12)

Esa deformación incluye un déficit comercial crónico del sector manufacturero, provocado por la baja integración nacional de partes y una alta dependencia de insumos importados. Este desequilibrio determina ciclos de acumulación afectados por desbalances externos, que no desaparecen con ingenierías cambiarias, fiscales o monetarias.

Frente a este crítico escenario el neo-desarrollismo navega en un mar de contradicciones. Por un lado despotrica contra la “destrucción de los tejidos fabriles nacionales” perpetrada por la competencia importadora durante las últimas décadas. Y por otra parte cuestiona el “proteccionismo excesivo” del pasado y la improductividad legada por el encierro arancelario.

Aunque buscan un punto intermedio entre ambos extremos, en los hechos se amoldan a las demandas actuales de las empresas transnacionales, que exigen libre movilidad de capitales y mercancías entre sus filiales. Con esta actitud convalidan los desajustes que pretenden corregir.

Los mismos contrasentidos se verifican en el plano tecnológico. El neo-desarrollismo apuesta a reducir la enorme brecha que separa a Latinoamérica de las economías centrales. Pero supone que esa disminución surgirá de una mayor presencia económica de las firmas que generan esa fractura. Por eso convoca a absorber las tecnologías disponibles en el mundo, mediante la intermediación de compañías transnacionales.

Esas empresas no derraman conocimientos hacia la periferia. Transfieren a sus filiales un manejo estrictamente acotado de las prácticas requeridas para asegurar sus líneas de fabricación. Mantienen localizados los laboratorios de investigación y desarrollo en los países de origen.

El neo-desarrollismo considera que esos obstáculos pueden remontarse, forjando “sistemas nacionales de innovación” patrocinados por el estado y las empresas transnacionales. Pero la experiencia indica que esa iniciativa choca en la práctica con el dilema de privilegiar la inversión pública o subsidiar a las compañías extranjeras. Esas subvenciones obstruyen el ansiado despliegue de las innovaciones.

La visión neo-desarrollista realza las convergencias del estado con el sector privado. Pondera especialmente el rol de la empresa como un ámbito de cooperación y selección de las nuevas tecnologías, siguiendo los parámetros de productividad, competitividad y rentabilidad.

Pero esta idílica mirada desconoce que esos patrones se asientan en la explotación laboral y sólo definen las porciones de plusvalía extraída a los trabajadores, que captura por cada concurrente. Entre tantos elogios al talento, la creatividad y la disposición al riesgo del capitalista, no queda espacio para recordar su rol cotidiano en la apropiación de trabajo ajeno.

¿Copiar al sudeste asiático?

El neo-desarrollismo enfrenta todos estos problemas con el ejemplo práctico del Sudeste Asiático. Si ellos lo han logrado: ¿qué impide a Latinoamérica repetir la misma trayectoria?

Esta imitación es postulada como la gran solución por los autores que ubican a ambas zonas, en un estadio semejante de desarrollo intermedio. Estiman que un buen aprendizaje del sendero transitado por las economías orientales permitirá desenvolver un camino semejante. Sólo se requiere aplicar las mismas políticas de déficit público, tipo de cambio competitivo y promoción del superávit comercial. (13)

Pero el presupuesto de este razonamiento es la convergencia potencial de todas las economías emergentes en un escalón superior que las aproximará a los países centrales. Aquí retoman la vieja idea neoclásica de un ascenso general hacia situaciones de prosperidad, a medida que la modernización se expande por todo el planeta. Sólo este imaginario liberal permite suponer que la copia del Sudeste Asiático asegura el desarrollo de América Latina.

Si se rechaza ese presupuesto del capitalismo -como un sistema abierto a sucesivas incorporaciones de las regiones relegadas- la idea de emular el camino oriental se torna más conflictiva. La propia afirmación de que “Asia lo está logrando y América Latina no”, implica reconocer la existencia de inserciones diferenciadas en el mercado mundial.

Todo el razonamiento falla al ponderar al Sudeste asiático por su expansión, culpando a Latinoamérica por su retroceso. En los hechos ambas regiones quedaron situadas en distintas trayectorias en la nueva etapa de la mundialización y soportan desequilibrios de distinto tipo. La primera región no creció sostenidamente por sus méritos frente a los desaciertos del resto, sino que reiteró la pauta de desenvolvimiento desigual que ha predominado en toda la historia del capitalismo.

Este sistema se rige por principios de competencia despiadada y no suele dar cabida a progresos colectivos. Siempre induce situaciones de gran desigualdad. Lo que cambia en cada etapa son los protagonistas de la prosperidad y la regresión, como resultado de las asimetrías que generan las ganancias diferenciales de las distintas economías. Si todos pudieran desenvolverse siguiendo la misma norma de aproximación al bienestar, desaparecerían las brechas de competitividad en que se asienta el sistema. Nunca irrumpe un escenario virtuoso al alcance de todos.

Reconociendo esta dinámica se puede entender por qué razón América Latina se retrasó frente al Sudeste Asiático. En la estructura jerarquizada del capitalismo global, los países del Extremo Oriente presentaron gran adaptabilidad a un esquema de mundialización que premia la disciplina, el adiestramiento y la baratura de la fuerza de trabajo.

Los autores neo-desarrollistas suelen omitir que el secreto de esa región radica en la superexplotación de los trabajadores. Ese tormento ha sido la condición del milagro exportador. Es cierto que América Latina también cuenta con una gran reserva laboral, pero no reúne las condiciones que optimizan la extracción de plusvalía. En esta región el proceso de industrialización fue previo a los requerimientos de la mundialización actual.

Existen, por ejemplo, numerosas maquilas en Centroamérica que se desenvuelven con patrones semejantes al Sudeste Asiático. Pero nunca alcanzaron el nivel de productividad impuesto por los regímenes autoritarios de Oriente.

La propia dinámica acumulativa del capital consolidó las brechas entre ambas regiones. Una vez iniciado el vuelco de la industria mundial hacia el continente asiático ha resultado difícil contrarrestar esa tendencia con ofrecimientos de mayor baratura salarial. Un modelo de producción globalizada -basado en rivalidades por reducir los costos laborales- no deja mucho margen para la imitación. Todos deben descargar sus productos en un mismo mercado mundial, que no crece a la misma velocidad que el ritmo de fabricación. 

Algunos autores neo-desarrollistas eluden estos problemas postulando que la imitación del Sudeste Asiático debe incluir mejoras en los salarios. Pero el contrasentido de esta propuesta salta a la vista. El despunte capitalista de Oriente no se consumó incorporando a esa zona el estado de bienestar europeo, los servicios sociales de Escandinavia o el mercado de consumo de Estados Unidos. Las empresas transnacionales se afincaron con estrategias de explotación extrema de los trabajadores.

Otros pensadores consideran que en el Sudeste Asiático siempre existió una conciencia industrialista que facilitó su expansión fabril. Estiman que esa convicción permitió optar por un modelo exportador que evitó las fragilidades del mercado interno. (14)

Pero lo cierto es que Asia Oriental se industrializó más tarde que América Latina y empalmó con una etapa de mundialización afín a la “producción hacia afuera”. Por esta razón existieron programas disímiles en ambas zonas, que se adaptaron a momentos diferenciados del capitalismo. En las condiciones precedentes de los años 60 nadie hablaba de Corea o Taiwán y las economías intermedias de Latinoamérica eran vistas como la gran promesa del desarrollo.

Suponer que el secreto del crecimiento oriental ha radicado en una inteligente elección de políticas exportadoras que América Latina desconoció, implica confundir las causas con los efectos. El nuevo escenario de la mundialización favoreció a un grupo de países y penalizó a otros, tornando más efectivos los instrumentos crediticios y cambiarios utilizados en Asia para apuntalar el esquema exportador. La existencia de tasas de inversión privadas que duplican en esa región los porcentuales de América Latina es también una consecuencia y no una causa de las diferencias existentes entre ambas zonas.

También se suele atribuir la expansión asiática a la vigencia de niveles inferiores de desigualdad. Mientras que el 10% más rico de la población latinoamericana acapara el 45% del ingreso, en Corea o Taiwán ese porcentaje se reduce al 22-23%. (15)

Pero en África la brecha social ha sido tradicionalmente inferior al promedio latinoamericano y esta diferencia no favoreció su desarrollo. La desigualdad es un rasgo intrínseco del capitalismo que no mantiene relaciones unívocas con las tasas de crecimiento. En algunas economías centrales (como el Norte del Europa) las brechas sociales fueron tradicionalmente bajas y en otros países (Inglaterra, Estados Unidos) fueron elevadas. Esas fracturas no definen las normas de la acumulación capitalista.

La globalización electiva

El neo-desarrollismo vislumbra a la globalización como una gran oportunidad para los países medianos. Estima que ese proceso apuntalará el desenvolvimiento latinoamericano, si se aprovechan las ventajas comerciales evitando los peligros financieros. (16)

Pero nunca aclaran cómo se podría usufructuar de esas conveniencias soslayando sus efectos nocivos. Es evidente que las modalidades comerciales y financieras de la internacionalización están íntimamente conectadas entre sí. Los bancos intermedian en todas las transacciones manejadas por las empresas transnacionales.

La gran “oportunidad comercial” que se realza es la convalidación de la inserción dependiente de América Latina como proveedora de productos básicos. Y lo que se cuestiona como un “peligro financiero” es el endeudamiento descontrolado. Sin embargo, la experiencia histórica indica que a largo plazo esa primarización exportadora recrea la hipoteca de la deuda.

La mirada condescendiente hacia la globalización presupone que esa transformación genera crecientes beneficios para múltiples ganadores. Pero con ese enfoque se olvida a las víctimas del mismo proceso. En el caso latinoamericano, por ejemplo, se reconoce que sólo las economías medianas parcialmente industrializadas podrían participar del cambio en curso. El resto de la región quedaría marginada hasta concluir un camino previo de maduración. De esta forma, la oportunidad de la globalización queda reducida a un grupo de economías y no ofrece mejoras para los demás. (17)

Toda la caracterización es formulada con razonamientos semejantes al viejo liberalismo. Al igual que Rostow se imagina un proceso futuro de creciente aproximación, entre países contagiados por la expansión capitalista. Los participantes elevan paulatinamente su status saltando de la pobreza a escalones intermedios, para converger posteriormente en la modernización. En ese momento todas las naciones alcanzan un nivel satisfactorio de bienestar.

Contra este tipo de fantasías reaccionaba la vieja CEPAL de los años 50-60. Objetaba esa ilusión de convergencias, destacando las polaridades entre el centro y la periferia que genera el propio proceso de acumulación mundial.

Los teóricos neo-desarrollistas mantienen una diplomática adhesión a esa concepción, pero en los hechos estiman que las fracturas tienden a desaparecer en el capitalismo global. Por esta razón diluyen el análisis estructural de las relaciones centro-periferia en miradas benévolas de la mundialización. Suelen postular que “cada país tiene la globalización que quiere y se merece”. (18)

El mercado mundial es visto como un amplio espacio de libertad para lograr las metas ambicionadas por cada integrante. Ya no representa el obstáculo para el desarrollo que subrayaba la CEPAL. Con lenguaje heterodoxo se disimula esta aproximación a la tesis neoclásica.

Los misterios del catch up

El neo-desarrollismo retoma la idea de crecer a través de un proceso de catch up, que permita copiar tecnologías elaboradas por los países desarrollados. Proponen realizar esa absorción a través del estado nacional, para acortar el proceso de maduración de las economías ascendentes.

Esta visión fue inicialmente planteada por Gerschenkron en su estudio de la industrialización, como un proceso de asimilación de tecnologías por parte de los países que se aproximan al capitalismo. Señaló que Inglaterra comenzó esa evolución con la revolución del vapor (1780). Francia utilizó posteriormente ese legado para financiar su expansión fabril con el auxilio de los bancos (1830) y Alemania repitió ese desenvolvimiento mediante una fuerte intervención del estado (1870). Finalmente Rusia aprovechó esta secuencia para apuntalar su crecimiento industrial con gastos militares (1880).

Este proceso era visto como una concatenación de distintas modalidades de industrialización según el origen, las prioridades, el contexto y las motivaciones de sus artífices. Pero en todos los casos se estimaba que las economías retrasadas podían apropiarse de la herencia de sus antecesores. Ninguna fórmula previa aseguraba esta absorción, pero las condiciones institucionales favorables a la acción del empresario y a la integración de los trabajadores facilitaban esa asimilación. Gerschenkron coincidió en 1940-50 con muchos autores impactados por la industrialización soviética y polemizó con los economistas liberales, que promovían la adaptación pasiva de los países subdesarrollados al mercado mundial. (19)

El pensamiento neo-desarrollista retoma esa concepción para postular la utilización de las tecnologías disponibles. Distingue a las economías retrasadas por su capacidad o impotencia para concretar esa captura. Comparte, además, la crítica al pensamiento neoclásico y al espejismo de un avance espontáneo de las economías relegadas siguiendo el faro del mercado.

Pero también supone que basta con elegir una estrategia correcta para ingresar en el círculo virtuoso de la acumulación. Con esta genérica fórmula no explica cuáles son los caminos concretos para concretar ese crecimiento.

El planteo de Gerschenkron es muy contradictorio. Por un lado exalta las enormes posibilidades de copia que tienen los recién llegados, pero al mismo tiempo señala la inexistencia de una norma para usufructuar de esa ventaja. Es una gran oportunidad carente de senderos nítidos para su aprovechamiento. (20)

Afirma que ciertas políticas permiten capturar las tecnologías disponibles, pero no se sabe cuáles son esas orientaciones. Su cronología histórica demuestra que el camino seguido por Francia fue muy distinto al transitado por Alemania o por Rusia. Si cada uno hizo su catch up con una fórmula propia: ¿cuál es la lógica general del acelerado avance de las economías que llegaron tarde?

Los propios ejemplos de esta concepción sugieren que pocos países pueden absorber las técnicas más avanzadas. Hay que estar en carrera para alcanzar al que se ubicó en la punta. Sólo una minoría de potencias coloniales durante el surgimiento del capitalismo y un puñado posterior de ascendentes semiperiferias participaron de ese certamen. El grueso de la periferia no tuvo cabida en el catch up. Cualquiera sea la política asumida por el estado de los países marginados, no se entiende cómo podrían instrumentar esa copia de tecnologías.

Esta misma restricción aparece en el enfoque actual de Bresser, cuando afirma que la globalización es una “oportunidad” para las economías medianas, que ya consumaron su “revolución capitalista”. Señala que el éxito industrial no se alcanza imitando un modelo precedente, sino buscando un camino particular. El catch up parecería brotar de ciertas singularidades que nadie logra explicar de antemano.

Pero con ese razonamiento sólo se sabe lo obvio, es decir que hubo países exitosos y fracasados en el intento de rápida industrialización. Que la tecnología se encuentre disponible no modifica mucho ese contraste, ni aporta explicaciones de lo sucedido. La existencia de esos recursos técnicos no define esos resultados.

La teoría del catch up reconoce la existencia de muchos casos fallidos, que demuestran la insuficiencia de cierta política industrial para garantizar el crecimiento sostenido. Gerschenkron estudió los ejemplos de Dinamarca (que se mantuvo como proveedor pasivo de exportaciones agrícolas), México (que no logró el financiamiento bancario para su industrialización) o Bulgaria (que sólo introdujo cambios en ciertas ramas, sin generar una expansión auto-sostenida). Atribuye el fracaso italiano del siglo XIX a la aplicación de políticas arancelarias desacertadas. (21)

Pero esta evaluación comparada no esclarece si la norma ha sido la preeminencia de economías consagradas o frustradas. Simplemente señala que en un gran pelotón de concurrentes tuvieron posibilidades de llegar a la meta. Aunque la causa del fracaso es situada a veces en el predominio de circunstancias adversas, en general se postula la responsabilidad primaria de políticas económica erróneas.

Desarrollo desigual y combinado

Las comparaciones basadas el catch up pueden esclarecer obstáculos particulares al crecimiento, pero no clarifican la dinámica de la acumulación a escala global. Tampoco ilustran cuáles son las restricciones objetivas que afrontan las economías subdesarrolladas. Como se ignora estas limitaciones parecería que todos pueden aproximarse a una meta, que en los hechos alcanzan muy pocos.

Es el mismo problema que rodea al contraste de América Latina con el Sudeste Asiático. Se supone que la primera región no reproduce por sus propios errores lo que obtuvo la segunda, como si este horizonte estuviera siempre al alcance de los frustrados. La teoría del catch up realza potencialidades que ofrece la tecnología, pero no registra los obstáculos para materializar esa posibilidad. Relativiza, por ejemplo, las restricciones que imponen las patentes o las empresas transnacionales a la utilización de esos recursos.

Ese enfoque divorcia, además, la disponibilidad de las tecnologías de los principios de rentabilidad y explotación que rigen su difusión. Olvida que bajo el capitalismo el “aventajado por llegar tarde” es un competidor que sólo usufructuará de ese atributo, si logra instalarse en el mercado mundial extrayendo una alta tasa de plusvalía a los trabajadores. (22)

La “oportunidad” de esa economía constituye por lo tanto una posibilidad, para las clases dominantes con mayores aptitudes para someter a los asalariados. Como la tradición heterodoxa elude este problema, concentra toda su atención en los estudios comparativos.

El neo-desarrollismo comparte estos problemas al desconocer la vigencia de un orden global estratificado, que obstruye el desenvolvimiento de las economías subdesarrolladas. Omite que las ventajas derivadas de la disponibilidad tecnológica suelen ser inferiores, a las desventajas generadas por la inserción dependiente en la división internacional del trabajo. Aunque la periferia pueda acceder con más facilidad a los nuevos inventos, carece de recursos para utilizarlos provechosamente.

Al razonar desconociendo la subordinación comercial, financiera o productiva de las economías periféricas, se termina imaginando al desarrollo como un proceso resultante de la voluntad exhibida por cada país. El mundo queda dividido entre quienes detentan y carecen de esa facultad, cualquiera sea su ubicación objetiva en la estructura mundial.

Es cierto que en varios momentos de la historia, el ascenso de un grupo de la semiperiferia se registró siguiendo la dinámica del que llegó tarde. Arribaron al mercado mundial con renovadas capacidades para desplazar a las viejas potencias en declive. Trotsky analizó ese ascenso de Alemania frente a Inglaterra a principios del siglo XX, así como el despegue posterior de Estados Unidos frente a Europa. (23)

Pero su enfoque se basaba en una teoría marxista del desarrollo desigual y combinado muy diferente al catch up. Señalaba la imposibilidad de una aproximación de todos los concurrentes a la primacía de las grandes potencias. En contraposición al imaginario liberal (de un progreso al alcance de todos) y de la mirada heterodoxa (de sucesivas ventajas para los retrasados), destacaba que el capitalismo impide el bienestar colectivo por uno otro camino. Consideraba que las desigualdades generadas por la acumulación mundial agravaban las contradicciones de todo el sistema, provocando situaciones más adversas que al inicio del proceso. (24)

Trotsky reconocía las bruscas desarmonías que estudia el catch up. Pero resaltaba los costos padecidos por los retrasados para forzar la expansión de sus economías. Estimaba que los desequilibrios creados por esa aceleración salían a flote en las fases siguientes de la concurrencia global. Este límite -que enfrentaron Alemania y Japón a mitad del siglo XX- podría reaparecer entre los “emergentes” que prosperan al comienzo del siglo XXI.

El deslumbramiento neo-desarrollista con los países asiáticos desconoce estos antecedentes. En el pasado muchas economías no pudieron sostener su salto inicial, cuando debieron confrontar con potencias más afirmadas en la órbita mundial. La fascinación actual con la globalización impide comprender esta contradicción, que habitualmente aflora en las grandes crisis.

De la misma forma que la conformación inicial del capitalismo a favor de las grandes potencias coloniales se consumó a costa de la periferia, el avance industrial contemporáneo de ciertas economías exige el retroceso de su competidor. El país que llegó tarde puede desplazar al que estaba primero, pero alguien debe costear los logros de los exitosos.

El mito liberal de un avance contagiado es tan inconsistente como la creencia heterodoxa de sucesivas imitaciones. Al suponer que el camino abierto por una economía puede ser transitado por todos sus pares se recrea la falacia de la composición.

El curso real del capitalismo está regido por un patrón de desigualdad muy distante de las fantasías de expansión ilimitada. La analogía biológica que se utiliza para graficar esa prosperidad -con imágenes de pasaje de la adolescencia a la madurez económica- omite que también existe la senilidad. No es cierto que el catch up tiende a renovarse una y otra vez con la apertura de nuevas fronteras. El propio capitalismo impone serias restricciones económicas, sociales y ambientales a ese ensanchamiento. (25)

El viraje endogenista

El neo-desarrollismo es afín a las concepciones endogenistas que sitúan todos los obstáculos al desenvolvimiento en el plano interno. También aquí se distancia de Prebisch, que atribuía el subdesarrollo al deterioro secular de los términos de intercambio.

Los sucesores del pensador heterodoxo son cautos en la reconsideración conceptual de este último problema. Simplemente se apoyan en la valorización reciente de las commoditties para justificar su creciente atención a la temática interna. Nadie se atreve a evaluar cuánto durará la apreciación actual de los productos primarios. Esta valorización no impide, además, la continuada transferencia de recursos hacia las economías centrales, a través de mecanismos situados en la órbita financiera o productiva.

El viraje hacia concepciones endogenistas se remonta a la evolución seguida por la CEPAL desde los años 80. Los economistas de ese organismo sintonizaron con los críticos de la teoría de la dependencia, que resaltaban la primacía de los factores internos en el retraso latinoamericano. Consideraban que esa falencia obedecía al manejo irracional de los recursos.

El giro endogenista se consumó en un clima de frustración con la industrialización. Posteriormente el neo-estructuralismo reforzó esa mirada centrada en las flaquezas internas. En los años 90 utilizaron múltiples adjetivos para caracterizar estas fallas y cuestionaron las caracterizaciones del subdesarrollo centradas en la salida de capital, la fragilidad comercial, la vulnerabilidad financiera o la sumisión tecnológica. (26)

En este enfoque el status de cada país queda definido por elecciones internas de progreso o estancamiento. El marco objetivo es desconsiderado y se magnifica la incidencia de las voluntades nacionales. Parecería que África decidió ser esquilmada y América Latina optó el atraso, en contraposición al rumbo de prosperidad adoptado por Europa o Estados Unidos.

Esta simplificación desconoce que el mercado mundial es un ámbito de inequidad. La interdependencia formal entre todos países encubre relaciones de supremacía y sometimiento. Es evidente que Estados Unidos utiliza patrones muy diferentes en sus relaciones con Alemania y Haití.

El endogenismo diluye las diferencias que separan a los países periféricos y centrales. De un cuestionamiento inicial a las visiones que exageraban la transferencia de ingresos padecida por el primer grupo, pasó al desconocimiento de esas hemorragias. No sólo relativiza el impacto del endeudamiento, la remisión de utilidades o el drenaje de la renta. También ignora que la desigualdad es un dato intrínseco de la acumulación a escala mundial.

El capitalismo se desenvuelve recreando las brechas entre economías disímiles. Estas fracturas son proporcionales a la escala alcanzada por la reproducción del capital. Cuánto más elevada es la inversión y la productividad, mayor intensidad tienen la competencia y los desequilibrios que segmentan al mercado mundial.

En la última década la tradición endogenista empalmó con el neo-desarrollismo, en el nuevo marco sudamericano de revalorización de las materias primas, alivio de la deuda externa y ampliación de los márgenes de autonomía geopolítica. Este escenario induce a postular que la inserción internacional primaria ya no representa un obstáculo al desarrollo, si se implementan políticas adecuadas para afianzar el crecimiento.

¿Primacía mundial o local?

El giro endogenista ha sido también el principal cimiento de la esperanza neo-desarrollista en lograr una copia del avance asiático. Atribuye explícitamente el ascenso oriental a la oportuna selección de modelos industrializadores.

Pero no observa que este caso refuta la gravitación asignada a los determinantes internos. Sólo la vigencia de una nueva etapa de capitalismo internacionalizado permitió aprovechar la mano de obra barata asiática para fabricar a escala global. Y ese mismo condicionante externo impide la reproducción internacional del mismo modelo. Esa recreación generaría excedentes que no podrían colocarse en ningún mercado.

El neo-desarrollismo no registra este límite porque supone que el capitalismo regenera inagotables espacios de crecimiento ulterior. Esta complaciente mirada determina un punto de encuentro con sus adversarios neoliberales. Ambos comparten la misma confianza en la existencia de trayectorias despejadas para la acumulación, si se aplican acertadas estrategias de crecimiento. Esta expectativa también supone la vigencia de un tablero internacional de alta movilidad, mutación de hegemonías y multipolaridad. (27)

Pero no existe ningún indicio que estas modificaciones geopolíticas favorezcan en bloque a la periferia. Podrían mejorar en forma acotada la situación internacional de algunas semiperiferias a costa de otras y en desmedro general de los oprimidos. Conviene recordar que todos los participantes en el escenario de la mundialización neoliberal, aceptan los cimientos sociales de un estadio basado en el atropello del capital al trabajo.

Las miradas neo-desarrollistas actuales refuerzan su proximidad con los pensadores endogenistas -que siguiendo las tesis de la sociología histórico-comparativa- realzan la gravitación conceptual del estado nacional. Este enfoque se contrapone con la teoría del sistema-mundo que remarca la primacía analítica del orden global, incorporando parte del enfoque centro-periferia.

Las visiones del sistema-mundo y las miradas de la sociología histórico-comparativa confrontaron tradicionalmente en los debates historiográficos sobre el origen del capitalismo. Mientras que la primera vertiente estimó que la inserción de cada economía en el orden internacional definió el curso de su economía, la segunda concepción atribuyó mayor incidencia a las condiciones internas. Con abordajes metodológicos centrados en el capitalismo global o en el estado nacional, esas controversias buscaron dilucidar enigmas sobre el origen del capitalismo. (28)

Pero los debates actuales indagan fenómenos derivados de la madurez de ese sistema que exigen fundamentos de otro tipo. Las explicaciones sobre los mecanismos que facilitaron el surgimiento del capitalismo, no resuelven las incógnitas contemporáneas sobre el devenir de este sistema. La influencia predominante del mercado mundial o de las estructuras pre-capitalistas locales en el ocaso del feudalismo plantean problemas muy diferentes, a la primacía de la mundialización económica frente a la multipolaridad política en el comienzo del siglo XXI.

El legado conservador

El neo-desarrollismo se ha distanciado del espíritu crítico que signó a la heterodoxia de los años 60 y 70. También abjura del espíritu radical creado por la revolución cubana, que indujo a esta corriente a incorporar propuestas de distribución del ingreso.

Esa apertura de la CEPAL al pensamiento progresista quedó abruptamente anulada con el predominio posterior de concepciones neo-estructuralistas. En los años 80 archivaron las alusiones a la desigualdad centro-periferia y sepultaron las propuestas de reforma social. Propagaron, además, sus propias recetas de privatización, apertura comercial y flexibilidad laboral, con actitudes de resignación y cuestionamientos al desarrollismo tradicional. (29)

Ese giro incluyó la participación directa de los discípulos de la CEPAL, en la implementación de programas de ajuste adornados con retórica heterodoxa, como el Plan Austral en Argentina o el Plan Cruzado en Brasil.

El neo-desarrollismo actual es un ahijado de esa trayectoria conservadora. Por eso refuerza la extinción de la CEPAL como referencia del pensamiento crítico. Esa institución se ha transformado en un organismo técnico de seguimiento de la coyuntura, que evita cualquier comentario molesto para el establishment.

Los teóricos neo-desarrollistas exhiben ambiciones más acotadas que sus antecesores, convalidan la especialización primario-exportadora y abandonan el léxico antiimperialista. Es cierto que intentan recomponer la alicaída gravitación de la industria, pero sólo introduciendo leves ajustes al interior del mismo bloque dominante. Promueven subsidios a los capitalistas manufactureros, en desmedro de la enorme porción apropiada por los sectores financieros y buscan un nuevo equilibrio con el agro-negocio.

El neo-desarrollismo estima que su moderado industrialismo puede prosperar en el marco geopolítico actual de cierto distanciamiento sudamericano de Washington. Pero sobrevalora el alcance de ese alejamiento y parece desconocer la enorme incidencia que tiene la continuidad del patrón económico agro-exportador.

Sus teóricos alientan políticas económicas distintas a la ortodoxia neoclásica. Pero no aceptan rupturas significativas con el neoliberalismo y comparten más terrenos con esta vertiente que con su precedente desarrollista. (30)

El neo-desarrollismo converge con las propuestas de incorporar mayor regulación estatal al capitalismo neoliberal para estabilizar su funcionamiento. Al cabo de varias décadas de privatizaciones, desorden financiero y descontrol de los negocios, el sistema imperante necesita reintroducir mayor control público, para acotar los desequilibrios que genera el reinado de la ganancia.

Las teorías neo-desarrollistas suelen describir futuros promisorios para América Latina, si se adoptan modelos de competitividad cambiaria, fiscalidad responsable y moderación salarial. Pero conviene analizar estas propuestas a la luz de experiencias ya ensayadas en la región. La economía argentina de la última década ofrece el principal ejemplo para esa evaluación. Texto: Claudio Katz. VER: PARTE  II
Notas:
1) Una descripción de este impacto en: Azcurra, Fernando Hugo, (2011), “Las diez tesis sobre el Nuevo Desarrollismo elaboradas por economistas heterodoxos”, disponible en: www.pctargentina.org/ febrero.
2) Una síntesis en: Sicsu Joao, De Paula Luiz, Renaut Michel, (2007), “¿Por qué novo desenvolvimentismo?”, Revista de Economía Política, n 4, vol 27, outubro-dezembro.
3) Es la tesis que expone: Stiglitz, Joseph (2010). Caída libre, Buenos Aires, Taurus (pag 12-16, 31-59).
4) Sunkel, Osvaldo, (2007), “En busca del desarrollo perdido”, en Repensar la teoría del desarrollo en un contexto de globalización, Buenos Aires, CLACSO.
5) Bresser Pereira, Luiz Carlos, (2010), Globalización y competencia, Buenos Aires, Siglo XXI, (pag. 117-130, 173-180).
6) Ferrer Aldo, (1996), ¨Raul Prebisch y los problemas actuales de América Latina¨, Ciclos, n 10, 1er semestre. Ferrer, Aldo, (2010), “El nuevo desarrollismo”, Miradas al Sur, 6-11-2010. Bresser Pereira, Luiz Carlos, (2010), Globalización y competencia, Buenos Aires, Siglo XXI, (pag. 109).
7) Rodríguez, Octavio, (2007), “La agenda del desarrollo”, en Repensar la teoría del desarrollo en un contexto de globalización, Buenos Aires, CLACSO.
8) Costa Oreiro José Luis da, (2012), “Novo-desenvolvimentismo, crescimento econômico e regimes de política macroeconómica”, Estudos Avancados, vol.26, no.75, São Paulo, May/Aug.
9) La enorme inestabilidad política que rodeaba a las experiencias desarrollistas del pasado dificulta su balance. Es lo que como ocurrió, por ejemplo, con el emblemático caso del gobierno argentino de Frondizi en los años 60.
10) Es la prioridad que resalta Bresser Pereira, Luiz Carlos, (2011), “From the National-Bourgeoisie to the Dependency Interpretation of Latin America”, Latin American Perspectives, May, vol. 38, no. 3.
11) Esta crítica en: Fiori José Luis, (2011), “La miseria del nuevo desarrollismo”, disponible en www.laondadigital.com
12) Fajnzylber, Fernando, (1983) La industrialización trunca de América Latina, México, Editorial Nueva Imagen.
13) Bresser Pereira, Luiz Carlos, (2010), Globalización y competencia, Buenos Aires, Siglo XXI, (pag 119-143).
14) Palma Gabriel (2006) “Diferenciarse de China, India y Brasil”, disponible en www.pagina12.com.ar/diario/suplementos, 14-7.
15) Palma Gabriel (2006) “Diferenciarse de China, India y Brasil”, disponible en www.pagina12.com.ar/diario/suplementos, 14-7.
16) Bresser Pereira, Luiz Carlos, (2010), Globalización y competencia, Buenos Aires, Siglo XXI, (pag 27-60).
17) Bresser Pereira, Luiz Carlos, (2010), Globalización y competencia, Buenos Aires, Siglo XXI, (pag 57-60).
18) Ferrer Aldo, (1996), ¨Raul Prebisch y los problemas actuales de América Latina¨, Ciclos, n 10, 1er semestre.
19) Gerschenkron Alexander, (1970), Atraso económico e industrialización, Barcelona, Ariel (pag 7-9, 46-48, 51-52, 87, 142,170-185)
20) Esta crítica en: Selwyn Ben, (2010), “Trotsky, Gerschenkron and the political economy of late capitalist development”, Economy and Society, vol 40, n 3.
21) Gerschenkron Alexander, (1970), Atraso económico e industrialización, Barcelona, Ariel (pp 25-26, 45, 182, 93-94, 100-136)
22) Burkett, P, Hart-Landsberg, M, (2003), “A critique of ‘catch-up’ theories of development”, Journal of Contemporary Asia, 33(3).
23) Trotsky León, “Europa y América”, en ¿Adónde va Inglaterra? (1925-1926), disponible en: grupgerminal.org.
24) Davidson Neil, (2006) “From uneven to combined development” in Permanent Revolution: Results and Prospects 100 Years, Pluto Press. Trotsky, León (1972) Resultados y perspectivas, Buenos Aires, CEPE.
25) Ver: Wallerstein Immanuel, (1982), “Who wants still more development? Fernand Braudel Center, Annual Meeting of American Sociology Associaton, 6-10. Wallerstein Immanuel, “Development: Lodestar or illusion?” (1987), Fernand Braudel Center, 22.october.
26) Ver crítica en: Osorio Jaime, (2009) Explotación redoblada y actualidad de la revolución, México, ITACA, UAM, (pag 74-78, 169-192).
27) Dos críticas en: Amin Samir, (1988), La desconexión, Buenos Aires, Ediciones del Pensamiento Nacional. Castelo Rodrigo, (2012), “O novo desenvolventismo e a decadencia ideológica do pensamento económico brasileño”, Serviço Social e Sociedade, n 112, outubro-dezembre, Sao Paulo.
28) Ver: Theda Skocpol, (1977) “Wallerstein's World Capitalist System: A Theoretical and Historical Critique”, The American Journal of Sociology, vol 82, n 5. Wallerstein Inmanuel, (2005) Análisis de sistemas-mundo, una introducción, México, Siglo XXI, (pag 1-35 ).
29) Ver: Kay Cristóbal, (1998). “Estructuralismo y teoría de la dependencia en el período neoliberal”. Nueva Sociedad, n 158, diciembre.
30) Tres cuestionamientos de este tipo en Fontes Virginia, (2010), “Novas encruzilhadas e velhos fantasmas”, Carcaghnolo Marcelo, (2010) “Neoconservatismo com roupagem alternativa”, Encruzilhadas da América Latina no seculo XXI, Rio de Janeiro, Pao e Rosas. Goncalves Reinaldo,(2012), “Novo desenvolvimentismo e liberalismo enraizado”, Serviço Social e Sociedade, n 112, outubro-dezembre , Sao Paulo.
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20 jul 2014

Capital y trabajo

El libro de Thomas Piketty Capital In the Twenty-First Century ha creado un gran revuelo, pues ha documentado lo que, por cierto, otros economistas (pertenecientes a asociaciones de economistas heterodoxos) habían indicado en sus escritos: la enorme concentración de la propiedad del capital que ha ido ocurriendo en gran parte de los países capitalistas desarrollados. La bien merecida fama del libro es porque detalla cómo ha ido ocurriendo, aun cuando, sorprendentemente, no analiza con detalle las causas políticas de esta enorme concentración, como ha sido el desarrollo de las políticas públicas neoliberales iniciadas por el Presidente Reagan en EEUU y por la Sra. Thatcher en el Reino Unido, y ampliamente implementadas a los dos lados del Atlántico Norte, donde esa concentración del capital ha adquirido niveles sin precedentes.

Es lógico que la mayoría de críticas al libro hayan procedido de medios como el Wall Street Journal (que lo ha definido como un panfleto comunista), portavoces del capital financiero. Y en España, los mayores críticos han sido los economistas conocidos por sus sensibilidades liberales y ultraliberales, de los cuales hay una gran densidad en los medios de información y persuasión.
Hay que señalar, sin embargo, que ha habido también críticas desde posturas de izquierdas, que acentúan que Piketty se ha centrado en el mundo del capital sin relacionarlo con la evolución del mundo del trabajo, viendo la acumulación y concentración del capital como un proceso autónomo, sin conectarlo con el deterioro de las condiciones (incluyendo las salariales) del mundo del trabajo. Este deterioro ha sido muy marcado, también desde los años ochenta. Así, Jack Rasmus, en su informe sobre la situación del mercado de trabajo en EEUU publicado a raíz del 1º de mayo (ZCommunications, 01.05.14) señala que el declive salarial durante las recesiones ha sido mayor y que el crecimiento de los mismos salarios fue menor durante el periodo 1980-2009 que durante el periodo anterior 1950-1980, contrastando con el comportamiento de las rentas del capital, que crecieron espectacularmente durante todo el periodo. De ahí que las rentas del trabajo (como porcentaje de la renta nacional) descendieran en EEUU, pasando de ser el 55,6% en 1983 a un 52% en el año 2007, cuando se inició la crisis, cayendo en picado a partir de la recesión, alcanzando solo el 49,1%. Las rentas del capital subieron de manera que al final del periodo bajo estudio ya habían sobrepasado a las rentas del trabajo (lo mismo ha ocurrido, por cierto, en España).
En realidad, la crisis significó un descenso espectacular de las rentas del trabajo. Y, con ello, de la renta familiar promedio, que perdió un 10% de su capacidad adquisitiva. Ha habido una elevada destrucción de los puestos de trabajo bien pagados (14 dólares por hora), siendo sustituidos –los mismos puestos de trabajo- por otros con salarios de casi la mitad, 7,64 dólares.
Y la pregunta que Piketty debería haberse hecho y no se hizo es: ¿existe una relación entre la enorme concentración del capital y de sus rentas en los últimos treinta años -acentuada durante estos años de recesión- y el gran descenso de las rentas del trabajo? Y la evidencia muestra claramente que sí existe. En realidad, el primer fenómeno no se explica sin el segundo. Como indiqué en un artículo anterior (“La explotación social como principal causa del crecimiento de las desigualdades”, Público, 01.05.14), el crecimiento de la productividad explica que se haya continuado creando riqueza. Pero el enorme poder del capital –sobre las instituciones políticas- explica que la mayoría de la riqueza haya ido a los primeros –a los propietarios y gestores del capital- y no a los segundos –a los trabajadores.
Las políticas públicas derivadas de este hecho deberían ir mucho más allá de lo que propone Piketty, el cual se centra en un gravamen muy notable de las rentas del capital a nivel mundial. Esta medida, que muchos han considerado como necesaria pero un tanto utópica, debería ir acompañada de medidas encaminadas a incrementar las rentas del trabajo, con un aumento considerable de los salarios y del gasto público social orientado a las clases populares, medidas olvidadas, cuando no reprimidas, en los centros de decisión gubernamental, tanto en España como en la Unión Europea. Texto: Vicenç Navarro.

16 jul 2014

El 'futuro' Reino de España

Con la abdicación de Juan Carlos I y la proclamación de su hijo como el nuevo rey de España, Felipe VI (seguido por dos pesadas horas de besamanos por una fila de 2.000 invitados y caras conocidas), los periódicos españoles se han visto desbordados por artículos babeantes de servilismo y con afectadas explicaciones detalladas sobre el infinito surtido de virtudes personales y políticas -incluida la de deportista- que se supone que los lectores deben creer que han venido a posarse en los genes de la Casa Borbónica de este dúo padre-hijo. Es conocido que las monarquías hereditarias dependen más de los espermatozoides que de los votos. Unas cuantas páginas, muy pocas en comparación, han vinculado la abdicación a la crisis del régimen que se instaló en 1978 y llamado por algunos como la segunda Restauración borbónica.

Hay al menos cinco síntomas notables de la crisis, que detallaremos en un orden que no implica mayor o menor significación. Ciertamente todos ellos están relacionados entre sí. Primero, el deterioro del sistema bipartidista liderado por el partido de derecha PP (Partido Popular) y por el PSOE (Partido Socialista Obrero Español), deterioro que se vio espectacularmente confirmado y agravado en las recientas elecciones europarlamentarias en las que el PP ganó por poco al PSOE, pero perdiendo entre ambos millones de votos. Mientras, nuevos partidos irrumpieron con fuerza. En concreto el grupo Podemos, que empezó su andadura hace unos pocos meses recogiendo buena parte del poso dejado por las grandes movilizaciones de lo que se llamó indignados y de otros movimientos consiguieron cinco escaños (7’9% de votos). La cara más conocida de Podemos, Pablo Iglesias, expresó este primer síntoma muy claramente cuando dijo a los periodistas: “No podemos hablar sobre el final, pero podemos hablar sobre el principio del final del bipartidismo. Tenemos que echarlos, porque son los que han arruinado el país.”
En segundo lugar, se encuentra la irrupción en escena de lo que se ha venido llamando “conflicto territorial” el cual, durante algún tiempo, ha estado causando más de unos cuantos arrebatos y ataques de apoplejía, sin mencionar una grave alergia, en muchos sectores del reino de España. Es digno de subrayar en este sentido la ampliamente apoyada campaña democrática catalana por el derecho a decidir, que ha conmocionado a Cataluña y a España. Así como a todos los partidos. Hay quien relaciona este movimiento por el derecho a decidir con la crisis económica. Para entender ambas cuestiones mejor, la crisis y el movimiento democrático por el derecho a decidir de Cataluña, debemos no mezclarlas. Por supuesto que hay puntos de intersección, pero hay algo que todo el mundo puede constatar: la crisis y las políticas económicas puestas en funcionamiento han golpeado a la población no rica en Cataluña, la Rioja, Asturias, Cantabria, Extremadura, Madrid y Murcia, pero la oleada por el derecho a decidir se ha dado en Cataluña y no en la Rioja, Asturias, Cantabria, Extremadura, Madrid o Murcia. Cualquiera que lo piense puede entender por qué. Es fácil comprender por qué esto es así, pero alguna izquierda no consigue entenderlo. Todavía puede escucharse a gente de impecable pasaporte de izquierdas diciendo cosas como: “sí, queremos independencia para Cataluña, pero también independencia de los mercados.” Esto está bien, pero si no se consigue todo a la vez, la expresión anterior parece una coartada para modificarla por algo así: “si no conseguimos la independencia de los mercados, no apoyamos la independencia catalana del reino de España”. Y eso es harto diferente. La respuesta lógica puede formularse de manera sucinta con unas cuantas cuestiones como: ¿si Catalunya consigue la independencia de España, sería más dependiente de los mercados de lo que lo es ahora?, ¿No ayudaría el derecho a decidir a derrocar el régimen que nació con la segunda Restauración borbónica en un momento en que las manifestaciones en su contra se están haciendo cada vez mayores, no más pequeñas?, ¿No haría el proceso democrático catalán apoyar la autodeterminación española en defensa de la república y opuesta a la monarquía borbónica que fue impuesta por el dictador Franco? Que no se confunda la venerable voluntad de no hacer el juego a los nacionalistas más derechistas de Cataluña (1), con el error de no defender clara y abiertamente el derecho a la autodeterminación de esta nación... y hacer el juego a los nacionalistas más derechistas españoles.
Uno de los ejemplos más destacados de la desintegración de los partidos que ya ha provocado el proceso catalán es el del PSC (Partido de los Socialistas de Catalunya), cuyo hipócrita “federalismo” explica en parte su degeneración galopante y casi desaparición. El PSC se ha equivocado al no entender que cualquier federalismo merecedor de ese nombre debe reconocer el derecho a la autodeterminación y, al oponerse a este derecho, se ha convertido en un partido unionista y borbónico. El federalismo se concibe entre naciones libres e iguales. Tras su triste representación en las elecciones europeas del pasado mes, cuando su porcentaje de votos bajó del 36% al 14% del 2009, el PSC es el perdedor de hoy, sufriendo un achaque en forma de atroces fisuras que algunos han diagnosticado como pasokización. Tan solo hace unos meses, intelectuales, comentaristas y periodistas de todos los colores y calidades intelectuales afirmaban que el movimiento por el derecho a decidir era un suflé a punto de desinflarse, un fenómeno pasajero sin muchos simpatizantes, que iba a ser manipulado por la derecha… y todavía alguno lo repite incansablemente. Por añadidura a los males del régimen, el 29 de mayo, el parlamento vasco proclamó que Euskal Herria “tiene el derecho a la autodeterminación y que este derecho reside en el poder de sus ciudadanos para decidir su estado político de manera libre y democrática.” Más leña al fuego de la crisis del régimen.
El tercer síntoma sería el gran deterioro de la representación política. Este deterioro se ha producido por variadas causas, pero hay tres que cabe destacar: la extendida corrupción, la sumisión a los grandes intereses empresariales y, lo que es corolario de lo anterior, el desvergonzado y habitual trasvase entre grandes empresas y cargos políticos (y viceversa), lo que se ha llamado “puertas giratorias”. Solo en el sector energético, el “Benidorm de los políticos”, Felipe González, Cristóbal Montoro, Elena Salgado, Ángel Acebes y muchos otros más están sobrealimentados por el mismo comedero.
En cuarto lugar está la pérdida de cualquier tolerancia popular que los Borbones pudieran haber tenido. Ya es conocido que el marido de la infanta Cristina, el cuñado real y estafador Iñaki Urdangarin, asegura que las mujeres no son inteligentes, y que hizo bromas obscenas sobre la nueva reina Leticia, y que el rey Juan Carlos (2) tuvo que intentar encontrarle un trabajo. En lo que concierne a su mujer, ella ha sido acusada de usar los negocios sospechosos de su marido para blanquear dinero público desfalcado para la decoración de la casa, clases de salsa, vestidos, viajes y otras necesidades reales por el estilo en un país vencido por la crisis económica y por las torpes medidas de “austeridad” del gobierno que han provocado una tasa de desempleo para los menores de 25 que alcanza un impactante 57%. La infanta caída en desgracia mostró síntomas de una grave amnesia en lo que concierne a su despilfarro con el dinero público cuando fue interrogada por el juez Castro. Su padre, desesperado por apuntalar la imagen real cuando llegó el escándalo, se vio obligado a decir que: “la justicia es igual para todos”. Obviamente, no lo es. Y solamente gente muy cínica puede hacer estas aseveraciones sin tener presente toda la evidencia empírica en contra. El PP ha hecho lo imposible para blindar al rey impuesto por Franco una impunidad retroactiva. Con al menos dos denuncias por paternidad contra él por niños nacidos con anterioridad a su prole oficial, la prisa es comprensible. Otra vez más, y todavía más estresante, se están haciendo preguntas acerca de cómo un rey que un día no era muy rico ha conseguido reunir una fortuna de cerca de dos mil millones de dólares, según el New York Times del 28 de septiembre de 2012. ¿Cuál era exactamente la naturaleza de la amistad con el criminal evasor de impuestos y exportador-importador de mercancías, Marc Rich, que fue misteriosamente amnistiado por el presidente Clinton durante sus últimas horas en activo, después de haber sido presionado por el rey de España y varios altos oficiales israelís? O, ¿qué hay de los lazos de amistad con algunos de los menos atrayentes potentados árabes, incluyendo a Gaddafi? Esta es una muy oscura fortuna.
Y el quinto, el ataque a las libertades y un aumento de la represión. Una serie de leyes y de reformas legales ya aprobadas o en proceso de serlo (ley contra el aborto, leyes mordaza, la reforma del poder judicial…) que tienen una característica en común: el ataque a las libertades. Muchos regímenes en sus momentos finales muestran su cara más represiva. Estamos en uno de estos casos. Represión selectiva, claro. Al exdirigente de la patronal española y estafador compulsivo, Díaz Ferrán, le han caído dos años, a Fèlix Millet, otro estafador compulsivo, un año y… a los trabajadores andaluces que forzaron el cierre de una taberna en la última huelga general, les han caído cuatro años (“la justicia es igual para todos”…). Toda una proporción de clase.
Hay más síntomas, pero con esos cinco ya hay para derrocar imperios.
Notas:
1) Recuérdese que CiU (Convergència i Unió) nunca fue partidaria del derecho a la autodeterminación, pero el movimiento democrático masivo catalán ha conseguido algo impensable hace pocos años: que CiU defienda sobre el papel el derecho a decidir. Pocas semanas atrás, The Economist se lamentaba del poco control que tenía el Presidente catalán sobre “las fuerzas” del movimiento independentista catalán. The Economist se lamentaba porque es una revista de orden. Es evidente que esta revista preferiría que las cosas fueran como declaró uno de los iconos de la patronal catalana, Isidre Fainé, el 23 de mayo: “La vida son grandes acuerdos”.
2) También ha contribuido al desprestigio del hasta ahora rey sus conocidas y frecuentes barbaridades de cacería. Mató en 2004 uno de los últimos bisontes que aún vivían en Europa, un oso en los Cárpatos en el mismo año, después otro en Rusia, previamente emborrachado con vodka. Y en el 2012, un elefante. La lista no termina aquí. Además de la consideración moral que pueda merecer un tipo que mata por placer animales indefensos, todos estos montajes cuestan dinero. Texto: D. Raventós & J. Wark. Traducción: Betsabé G. Álvarez.

9 jul 2014

Apadrina un valenciano. Pablo Iglesias no tiene rabo

Un 16 de Octubre de 1982 leí un artículo escrito por Manuel Vicent en El País. Se titulaba: 'CARRILLO NO TIENE RABO'. Mi afición a la lectura, a las noticias del día a día y a muchas colecciones hicieron que aquel trozo de periódico quedase almacenado en su correspondiente carpeta. Hace días lo recordé debido a las continuas alabanzas que le dedica la derechona española al líder de Podemos; y no me pregunte mi apasionado lector a santo de qué. Recurrí a los buscadores digitales y no tardó en presentárseme el escrito al que hago referencia. Para deleite de ustedes aquí les dejo esas líneas. Interprete mi amado lector lo qué y como quiera. Se lo pasará bien. @JavierGiner 


Durante un mórbido atardecer de invierno, en 1976, cuando la alcantarilla estaba llena de enanitos rojos y caía sobre Madrid una granizada de pelotas de goma se desarrolló esta secuencia de espionaje:
La cita
El enlace del partido entró en aquel bar, se colocó al pie de la barra, junto al periodista, y pidió un café con leche. Mientras diluía la torva mirada clandestina dentro de la taza con el azucarillo, le pasó la consigna cavernosamente de soslayo.
-Tienes que estar preparado.
-¿De qué se trata ahora?
-Mañana recibirás una llamada.
El camarada no dijo nada más, aunque sin mirarle a la cara le felicitó de antemano por haber sido elegido. Apuró el último sorbo, pagó la consumición y se esfumó misteriosamente por donde había llegado. Corría aquel tiempo en que todo el mundo parecía comunista y todos los comunistas eran guapos e inteligentes. Aquellos crepúsculos de lucha bajo una banda sonora de sirenas policiacas tenían un punto erótico de penetración hacia la historia, La catacumba política había colocado el cartel de no hay billetes y en los altos salones también estaba de moda jugar a rojo evanescente, aunque ahí había que cumplir ciertas reglas; por ejemplo, trinchar el faisán sin mancharse la corbata. Por falta de previsión Arias Navarro se había encontrado con un problema grave. No había cárceles para tanta gente. Tenía un gran bodoque en la morra y los enanitos ya estaban trepando por las cañerías.
Con exactitud nórdica, al día siguiente sonó el teléfono en casa del periodista. Una voz desconocida le indicó lo que debía hacer. A las seis de la tarde un coche verde periquito pasaría a recogerle junto a la salida del metro de Noviciado. Y así sucedió puntualmente. A la hora convenida él esperaba en la acera. Alguien aparcó junto al bordillo y le llamó desde el volante.
-Sube.
-¿Adónde vamos?
-Verás algo grande. Muchos quisieran estar en tu piel.
El automóvil se dirigió hacia un barrio madrileño de calles silenciosas y en el último tramo del viaje el periodista percibió que estaba pasando unos controles anónimos. Aquel barbudo de la esquina había hecho una señal discreta con el periódico. Un poco más allá, en la puerta de una mercería, dos camaradas habían prendido un cigarrillo. Todo parecía en orden. El conductor detuvo el coche frente a un portal de vivienda protegida y en seguida apareció un joven con músculos de gimnasio, que acompañó al reportero hasta el ascensor, donde fue cacheado amablemente. El piso franco tenía una sala destartalada con bancos y reclinatorios de iglesia. Otros compañeros de la Prensa habían llegado antes, y allí, en la pared del fondo, se veía una gran cortina morada, como esas que tapan los santos del retablo en la semana de pasión. Al público de la sala le colgaba la colilla trémula en la comisura en un ambiente de expectación hermética y todo el mundo estaba esperando el momento de la revelación, hasta que por fin llegó. Se abrió la cortina y detrás, en una hornacina, apareció Santiago Carrillo.
Flanqueado por dos cirios en lo alto del altar, aquel genio burlón, sacado de un dibujo de Serafín, hizo sonreír su embocadura de pelícano. Tenía la traza de un viejo pícaro de extrarradio, con el ojito estallado en los lentes, la napia carnosa, el rostro macerado por los golpes de la vida y llevaba un peine hortera en el bolsillo de la solapa. La concurrecia produjo un rumor de asombro. Era la primera vez que Carrillo se mostraba en carne mortal a los suyos en aquellos tiempos de clandestinidad, cuando él iba con peluca de bujarrón por covachas y restaurantes de cinco tenedores y se había convertido en el fantasma más solicitado por marquesas y policías.
Se sabía que Carrillo andaba por Madrid disfrazado de lagarterana, pero hasta entonces ningún laico lo había visto, y en los círculos de la moda intelectual la gente más fina se dividía en dos: unos estaban dispuestos a regalar su finca a un pobre, y otros, que no tenían finca, a vender al abuelo paralítico a una cadena de hamburguesas con tal de conseguir una cita secreta con aquel pequeño dios guasón que se movía nocturnamente por la ciudad. A la policía le pasaba lo mismo. Todo el mundo quería presumir en la oficina, en el cuartelillo, en los consejos de administración o en las sacristías de uralita en Vallecas, y el cuchicheo morboso comenzó a cundir. Alguien había creído sorprender a Carrillo cenando en Jockey o comprándose una muda en Sepu, o dando cacahuetes a los monos del zoológico. El juego era demasiado divertido y no podía durar mucho. Hubo un pacto. Carrillo se puso en suerte y dos funcionarios de la brigada social un día le levantaron respetuosamente la peluca al pie de un semáforo.

El sábado de gloria de la legalización

Después de cumplir el trámite de la cárcel, en el zaguán de Carabanchel, a Carrillo un cabo primero le estampilló la nalga con el sello de ciudadano corriente. Ya podía ir por la calle, aunque tampoco era muy normal circular con aquel viejo Cadillac, como de gangster de Chicago años treinta, que parecía una clueca negra en medio de una pollada de utilitarios, un coche al que sólo le faltaba un botijo en la baca para ser confundido con el de un torero apoderado por Camará. Conocer a Carrillo se convirtió en un rito de salón. Las bayaderas comunistas le untaban el calcañar con óleo y se lo secaban luego con la rama ardiente de su cabellera. Iba custodiado por unos tipos que lucían un queso de bola en cada bíceps. Y nadie en el Comité Central era digno de desatarle la correa del zapato. Carrillo se presentó en sociedad durante el entierro de los abogados asesinados en la calle de Atocha, en medio del silencio de una plantación de flores y puños que estremeció la rabadilla del último demócrata. Aquella estética de martirio acabó por sacarle brillo al personaje. Y así hasta que llegó el sábado de gloria, la noche en que se escurren las losas de las tumbas. Dios saltó de la fosa, como lo hace todos los años. Y a esa misma hora, aprovechando la fuerza del muelle, el partido comunista quedó legalizado. Suárez le había tendido esa trampa.
Demostrar que el comunista era una persona normal fue considerado entonces por Carrillo como un hecho revolucionario, y el partido se impuso en aquel momento la dura tarea de recobrar su genuina imagen masacrada por cuarenta años de calumnias. El pequeño burgués de escudella dominical tenía que descubrir que los comunistas también se afeitaban todos los días, sabían ceder el paso en la acera a una embarazada, ayudaban a cruzar la calle a un ciego y se ponían muy contentos cuando les tocaba una muñeca en la tómbola. La gente de arriba no daba crédito a los ojos. En la primera fiesta campestre que celebró el partido, los espías de la derecha se acercaron allí con espíritu de safari fotográfico para ver las fieras de cerca, todas reunidas.
Un millón de comunistas se solazaba en el solar de la Arcadia adorando una tortilla de patatas bajo la nube de chorizo asado, y los comisionados sólo veían a viejos luchadores olivareros con un garrote de plástico lleno de caramelos y peladillas, a fresadores de Pegaso removiendo con una pala la perola de chocolate. Crepitaban las sardinas a la brasa, unidas al perfume sólido de las chuletas, y obreros muy curtidos soplaban matasuegras, tocaban el pito, llevaban gorritos de romería, caretas y narizotas. Y había gritos de feria, con insignias para el caballero y pegatinas para el nene y la nena.
Vistos así, parecen buenas personas.
-No te fíes.
-Ahora es que están muy distraídos.
-Sí.
-Algún día atacarán.

La santa resignación en mangas de camisa

Desde lo alto del mitin, Carrillo predicaba la santa resignación en mangas de camisa. Hay que amarse los unos a los otros. Orad conmigo, camaradas. La democracia había llegado y los comunistas serían los primeros en defenderla cumpliendo a rajatabla el reglamento burgués. Parecía un chiste malo, pero él hablaba en serio y el pueblo se adensaba todavía alrededor de su líder con un fervor de patio de caballos después de una gran faena. Entonces se produjo en este país un hecho sociológico fundamental, cuando la gente comenzó a comprobar que los héroes también toman café con leche. Ese fue el espectáculo de Carrillo en el bar de las Cortes. Los diputados de la derecha, los muchachos de la secreta, las señoras de la limpieza y los ujieres, al levantarse la sesión, veían que Carrillo llamaba al camarero y no pedía un solomillo de fascista ni una paletilla de empresario lechal, sino acelgas rehogadas con una tortillita de nada. Aquel demonio era vegetariano, pero en el Parlamento muchos creían que Carrillo ocultaba el rabo, pegado con esparadrapo, a lo largo del pantalón. Fraga insistió tanto que Don Santiago no tuvo más remedio que someterse a la prueba. Las Cortes convocaron una reunión extraordinaria sólo para eso.
En medio de gran expectación Carrillo bajó desde su escaño por las gradas del hemiciclo. Esa misma mañana, los bedeles habían colocado una piscina portátil en forma de riñón al pie de la tribuna, en el círculo del banco azul. Carrillo se encaramó en el podio a modo de trampolín y allí arriba comenzó a desnudarse hasta quedar en un tanga sucinto. Sacó el tórax con una inspiración clavicular, metió el diafragma formando vientre de lavabo, puso los brazos en jarras y un tornasol de aceite le marcó la musculatura. Cañones de luz lo enfocaban desde varios ángulos y el Pleno del Congreso comprobó con mucho morbo que, efectivamente, Fraga llevaba razón. Desnudo en el trampolín, a Carrillo se le veía un rabo de catorce vértebras, rematado con una punta de lanza. El presidente de la cámara reclamó silencio con la maza. Sus señorías iban a presenciar un milagro de Lourdes, el poder sulfuroso de las aguas de este balneario. Carrillo levantó los brazos, elevó también los talones, tomó aire y con impulso felino dibujó un salto del ángel, seguido por el foco de luz, en el espacio hasta zambullirse en la piscina con la admiración y el aplauso de todos.
Cuando Carrillo sacó la cabeza por la superficie del agua y buscó chapoteando, estilo mariposa, la barandilla del banco azul, los diputados advirtieron en seguida la transformación. El rabo del comunista se había desprendido de su trasero y quedó flotando como una anguila muerta. Un ujier quiso llevárselo de recuerdo para que sus hijos jugaran con él en un descampado cerca de casa, pero hoy el rabo de Carrillo se venera en una urna, en plan trofeo democrático, sobre una mesa de limoncillo en el salón de los pasos perdidos en el palacio del Congreso.
-Habrá que creerle.
-En el fondo, este hombre es san Martín de Porres.
-Además parece muy gracioso.
-Denle el certificado de curación.

Filosofía de gato escaldado

Carrillo consiguió que le dieran de alta y desde entonces ha seguido su carrera hacia la santidad, se ha dedicado a impartir cada día su filosofía de gato escaldado. Lo suyo ha sido pegar la oreja en el suelo, como un indio apache, para oír los cascos del séptimo de caballería, pero llega un momento en que entre la víctima y el verdugo se establece una corriente de mutua admiración. La dulzura de las alfombras, el respeto de los mármoles y el calorcillo del escaño iban trabajando el corazón del líder.
Pasar directamente desde el pozo ciego de la clandestinidad a las butacas de terciopelo y que un ujier entorchado, cuando vas a soltar una soflama, te coloqué un vaso de agua cristalina con servilleta de encaje junto al folio, es un golpe demasiado bajo. Carrillo no lo ha resistido. Quedó atrapado entre el miedo a los tambores no tan lejanos y la mórbida evanescencia del ritual parlamentario. El ha hecho un buen servicio a la paz desactivando de la carga explosiva las masas, pero su clientela, unos por arriba, otros por abajo, le ha dejado solo. No corráis, que es peor.
Aquella trampa de Suárez había funcionado. Si el Partido Comunista no hubiera sido legalizado un sábado de gloria, hoy medio país sería rojo furioso. Pero ha pasado la moda. Y Carrillo se ha quedado en un genio burlón, rodeado de burócratas. La libertad es bella y venenosa como una amanita faloide. La burguesía le regaló esa seta. Y Carrillo se la tragó. Texto: Manuel Vicent publicado el 16 Octubre 1982 en El País. Recomendado: La ola Podemos

Cospedal, la 'Bien Pagà' (Parte I de II)

¿Quién es en realidad Maria Dolores de Cospedal? 

María Dolores de Cospedal García es una política española, Presidenta de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha desde 2011 y Secretaria General del Partido Popular. Cospedal nació en Madrid el 13 de diciembre de 1965 y se crió en Albacete, estudió en el Colegio La Anunciata de las monjas dominicas Nuestra Señora del Rosario y posteriormente el bachillerato en el Instituto Sabuco. 
Uno de sus profesores, el de filosofía, la define como alumna brillante, se trata de Enrique Pérez Castell, por aquellos días director del instituto y profesor de filosofía, después Alcalde de Albacete por el PSOE y, tras dejar la alcaldía, diputado nacional.


Cospedal con las amigas del cole

Sus compañeros no la recuerdan excesivamente vinculada a la política ni apasionada por ella; sin embargo Cospedal asegura que a ella la política le viene de lejos, que en su casa se hablaba mucho de 'eso', que su padre era militante de UCD. 
De hecho, cuando tenía diecisiete años ayudó a su padre, Ricardo de Cospedal, que se presentó como cabeza de lista por el Partido Reformista Democrático, entonces liderado por Miquel Roca en la llamada 'Operación Roca'. María Dolores colaboró aquí o allá, atendió llamadas, hizo de jefa de prensa y de asistente personal.
Entre los actos de su campaña electoral el PRD patrocinó una carrera ciclista en un pueblo con enorme tradición ciclista como Galapagar.
 El Partido Reformista Democrático
El Partido Reformista Democrático al que perteneció Ricardo de Cospedal fue un partido político español liderado por Miquel Roca surgido en 1984. Dentro de éste se integraron el Partido Demócrata Liberal de Antonio Garrigues Walker, el Partido Riojano Progresista y Unió Mallorquina, y en los ambientes políticos de la época era conocido como “Operación Roca“, en alusión a su principal referente y candidato a la presidencia del Gobierno, Miquel Roca i Junyent. 
Se presentó a las elecciones generales de 1986 obteniendo 194.538 votos (0,96%) y ningún escaño, a raíz de lo cual se disolvió. Aunque el resto de partidos integrantes sobrevivieron a la operación reformista, el Partido Demócrata Liberal desapareció. 
Como Secretario General del partido fue elegido Florentino Pérez (actual presidente del Real Madrid) y como presidente Antonio Garrigues Walker otro pilarista (del colegio de el Pilar) -como Aznar, Rubalcaba, etc- que es Gran Cruz de la Real Orden de Isabel la Católica entre otras medallas y ostenta  diecisiete cargos institucionales, entre los que destacaremos:  Presidente de honor de España del Alto Comisionado de las Naciones Unida para Refugiados(ACNUR), miembro del Comité ejecutivo de la Comisión Trilateral, Doctor Honoris Causa por la Universidad Ramón Llull de Barcelona, la Universidad Europea de Madrid y la Universidad Pontificia de Comillas. 
También perteneció al mismo Rafael Arias Salgado que fue Ministro con UCD y después con el PP y ahora es presidente del Grupo Carrefour en España y de World Duty Free Group, antigua Aldeasa. Esta empresa fue pública siendo privatizada en 1997 durante el Gobierno de José María Aznar por el gran privatizador, y amigo, Rodrigo Rato. También pertenecieron al Partido Reformista Democrático: Federico Carlos Sainz de Robles y Rodríguez, número uno de la lista al Congreso por Madrid, que también estudió en el Pilar y fue Presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial; Pilar del Castillo que posteriormente fue ministra con el PP de Aznar y actualmente es diputada en el Parlamento Europeo desde 2004 y portavoz del Grupo Parlamentario Popular Europeo en la Comisión de Industria, Investigación, Energía y Telecomunicaciones; también es 'miembra' activa de FAES y Presidenta de la Fundación Europea de Internet (European Internet Foundation); y Tomás Caballero portavoz de UPN en el Ayuntamiento de Pamplona asesinado por ETA en 1998, entre otros. Del líder del fracasado partido del padre de Cospedal, Miquel Roca, hay que decir que es amigo de Jordi Pujol, el cual le convenció para que volviera a la política. En la actualidad, se dedica a la asesoría jurídica a través de su despacho Roca Junyent Abogados Asociados, que es el despacho que la Casa Real contrató para que defendiera a la Infanta Cristina en todo lo relacionado con el proceso del Caso Nóos. De esta manera vemos que todo queda en casa. También es profesor de Derecho Constitucional en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Compagina su actividad con la pertenencia a diversos órganos de dirección de empresas como Endesa o ACS con su amigo Florentino. También es presidente de la Fundación Abertis, la Fundación Amics del Mnac, la Sociedad Económica Barcelonesa de Amigos del País y vicepresidente de la Fundación Barcelona Cultura. Además ocupa diversos cargos en Banco Sabadell, Abertis, TYPSA y Accesos de Madrid, entre otros. No parece que a los componentes del Partido Reformista Democrático les haya ido nada mal después de un fracaso tan estrepitoso.

Cambio de apellido

Otro dato interesante sobre Ricardo de Cospedal es que en los registros nunca ha figurado el “de” en su apellido hasta hace poco. Fue en 1996 cuando su hija, María Dolores Cospedal, reaparece con su nuevo y distinguido apellido aristocrático. A partir de aquí, su identidad ya no dejará la partícula “de” en todos los documentos, aunque desconocemos si su DNI recoge los cambios del apellido, que su padre también asumió, pasando a llamarse Ricardo de Cospedal Peinado cuando toda la vida fue conocido por su círculo de allegados como Ricardo Cospedal, aquél que encabezó el cartel electoral del Partido Reformista aboral por Albacete en las elecciones general de 1986 (BOE. Jueves, 15 de mayo de 1986, página 2, columna 3, punto 10). Diecisiete años después, recibe la Gran Cruz de la Orden al Mérito Agrario con el nombre de Ricardo de Cospedal Peinado. Por cierto la distinción se la entregó Miguel Arias Cañete, el único ex Ministro del PP que acudió a la boda de María Dolores de Cospedal con Ignacio López del Hierro. El Consejo General de Colegios Oficiales de Ingenieros Agrónomos celebró una Junta de Decanos en Albacete para rendir homenaje a D. Ricardo Cospedal Peinado, que fué el primer Decano del COIA de Albacete.
Sin embargo, todo indica que el cambio de apellido no ha gustado a toda la familia por igual como lo justifica la negativa de su hermano a añadir el citado “de”. Ricardo Cospedal García, así se hace llamar, es máster en Cooperación al Desarrollo por la London School of Economics (R. U., 1996), Programa de Dirección General del IESE (Universidad de Navarra, 2006), licenciado en Derecho (U. Complutense de Madrid, 1990) y diplomado en la especialidad Jurídico-Empresarial (U. CEU San Pablo Madrid, 1991). Es desde su creación Director Adjunto de la Fundación CEDDET, que es una organización bilderberiana sin ánimo de lucro dedicada a la cooperación para el desarrollo creada por el Ministerio de Economía y Competitividad de España y el Banco Mundial en el 2001. Trabajó tres años en la Comisión Europea en la Dirección General de Desarrollo y en la Dirección General de Relaciones Internacionales; un año en Bruselas y dos más en la oficina de representación de la UE en Tailandia y la ASEAN. También trabajó tres años en el sector privado (ACE y Sema Group) gestionando proyectos internacionales de cooperación licitados por  organismos multilaterales (Banco Mundial, Banco Interamericano, Unión Europea, organismos de Naciones Unidas, etc) en materia de comercio exterior, administración pública y sistemas de información / TICs. La Secretaria General del PP alteró su apellido en busca de una grandeza aristócrata que por nacimiento patronímico no le correspondía. Dicen algunos compañeros de Facultad  que María Dolores siempre tuvo “aires de grandeza” y que el apellido se le quedaba “corto” para tantas pretensiones nobiliarias y genealógicas como albergaba, que hasta esa fecha estudiantil se habían limitado a lucirla como una “chica mona” que fue, eso sí, Miss Feria Albacete. 
Hecho este inciso heráldico, Maria Dolores, un año después de militar en las juventudes del Partido Reformista Democrático, a los dieciocho años, se marcha a Madrid a estudiar derecho en la ultracatólica, apostólica y romana Universidad San Pablo CEU, donde se licencia y decide convertirse en abogada del Estado, acometiendo para ello una de las oposiciones más duras que existen. Un par de años después ingresa por oposición en el Cuerpo Superior de Abogados del Estado, en 1991. Su padre asegura que nunca tuvo dudas en cuanto a lo de ser abogada del Estado. Y añade, con orgullo típico de padre, que consiguió aprobar en tiempo récord y convertirse, en su momento, en la abogada del Estado más joven. Es cierto, tardó sólo dos años en preparar y aprobar el examen, algo que no es en absoluto normal. En el hecho de afrontar estas oposiciones rompe cráneos de más de 500 temas coincide con otro cargo relevante del nuevo PP de Rajoy con el que guarda muchas similitudes, Soraya S. S. Las dos consiguieron muy jóvenes ser abogadas del Estado, y las dos entraron en política después de desempeñar un puesto institucional en la Administración.

Cospedal y Soraya

En el año 1992, Cospedal entra en los servicios jurídicos del Ministerio de Obras Públicas,Transportes y Medio Ambiente. 
En 1994 y hasta 1996 ejerce de Abogada del Estado Jefe en el Ministerio de Asuntos Sociales. 
En 1996, a los pocos días de ser elegido Ministro de Trabajo Javier Arenas celebró una reunión de rutina con Cospedal, una abogada del Estado que le que iba a pedir el traslado al Ministerio de Medio Ambiente por una cuestión de ascensos. Al día siguiente Arenas volvió a llamarla para proponerle el cargo de Subsecretaria. Ya no se trataba de escalar en la Administración, sino de desviarse y ocupar un puesto de confianza en el PP. En una palabra: cruzar la línea que separa al técnico del político. Es es este momento cuando cambia de apellido. En 1997 ingresa como asesora en el Gabinete del Ministro de Trabajo y Asuntos Sociales. Entre 1998 y 1999 , fue Consejera laboral y de Asuntos Sociales en la Embajada de España enWashington. En febrero de 1999 fue nombrada Secretaria General Técnica del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, cuyo titular era Manuel Pimentel, y  Consejera de Astilleros Españoles y Retevisión. 
Cospedal entre mayo de 2000 y junio de 2002 ejerce como Subsecretaria de Administraciones Públicas y posteriormente entre junio de 2002 y abril de 2004 es nombrada Subsecretaria del Ministerio de Interior, bajo las órdenes de Ángel Acebes, donde vive de primera mano los acontecimientos del 11-M. Esa mañana la sorprendió, precisamente, en el Ministerio del Interior, como subsecretaria. Entre mayo de 2004 y diciembre de 2005 fue Abogada del Estado en el Tribunal de Derechos Humanos.
Meses después de perder las elecciones generales Cospedal fue repescada para el poder gracias a la intervención del Vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, número dos de la bilderberesa Esperanza Aguirre. González había coincidido con Cospedal en el Ministerio del Interior de Acebes cuando desempeñaba el cargo de Delegado del Gobierno para la Extranjería y la Inmigración. Convencida la presidenta, Cospedal fue nombrada, en diciembre de 2005, Consejera de Transportes de la Comunidad de Madrid, uno de los bastiones más firmes del PP. El cargo acarreaba una presencia constante en los medios, un presupuesto estrella, gran posibilidad de brillar.

Madre soltera
Es en 2004 cuando es nombrada Dama Gran Cruz de la Real Orden de Isabel la Católica; un año después se queda embarazada, mediante inseminación artificial. Llevaba años soltera después de haber recibido la anulación eclesiástica de su matrimonio con José Félix Valdivieso González Bravo de Laguna, miembro de la aristocracia más rancia de las islas Canarias, los vástagos de los enviados a las islas por los Reyes de España a partir del siglo XV que fueron casándose entre ellos. Maria Dolores había decidido ser madre soltera. Y lo fue. Alguien cercano a ella asegura que desconocía que eso iba en contra de la Iglesia, pero que, si lo hubiera sabido, habría actuado exactamente de la misma manera. Una mañana se lo comunicó a la presidenta Aguirre. Y días más tarde, después del consejo de gobierno, se lo dijo al resto de los consejeros. Tenía 41 años cuando nació su hijo Ricardo, en mayo de 2006. Su vida acababa de cambiar. 
Una semana después dio otro vuelco: Mariano Rajoy le pide que se presente como cabeza de lista del PP en Castilla-La Mancha. Cospedal sopesa mucho la decisión. Por un lado está la vida profesional en constante ascenso, un puesto difícil (Castilla-La Mancha es una suerte de páramo para el PP), pero de proyección nacional. De otro está el hijo recién nacido, la vida particular razonablemente ordenada en Madrid, el cómodo y vistoso futuro que le quedaba como Consejera de Transportes.

Senadora y Presidenta Regional
En junio de 2006 sustituye como Senadora por designación de la Comunidad de Castilla-La Mancha a Rosa Romero, actual alcaldesa de Ciudad Real. En junio de ese mismo año el Comité Ejecutivo nacional del PP la nombra Presidente del PP de Castilla-La Mancha y candidata a presidir la Junta de munidades en las elecciones autonómicas del 27 de mayo de 2007 en sustitución de Adolfo Suárez Illana, hijo de Adolfo Suarez. En contra de algunos rumores que apuntaban que abandonaría la Presidencia del PP de Castilla-La Mancha si perdía las elecciones María Dolores  anunció tras la derrota electoral que seguiría presidiendo su formación política en Castilla-La Mancha. No en vano ha contado con el apoyo de Madrid de la mano de Esperanza Aguirre a quien considera como su mentora política. Tras la elecciones autonómicas de abril de 2008 es nuevamente designada Senadora de las Cortes de Castilla-La Mancha. 
En febrero de 2010 formuló su primera interpelación oral, sobre una posible conversión del aeropuerto de Ciudad Real en una base logística militar de EEUU; hasta esa fecha únicamente había presentado preguntas escritas en cinco ocasiones. 
Carme Chacón le recriminó que hubiera esperado 22 meses para hacer una pregunta “sin fundamento”, pero no contestó. 
En las elecciones autonómicas de 2011 ganó con mayoría absoluta. A los pocos meses de empezar la legislatura uno de los medios internacionales referentes el “World Street Journal” la calificó como la nueva líder en la cruzada de la austeridad en España. En la actualidad es Presidenta del PP de Castilla-La Mancha desde 2006, Secretaria general del PP, desde 2008 y Presidenta de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

Segundo marido, Lopez del Hierro
Su primer matrimonio con un compañero de oposición, el oligarca canario ya mentado José Félix Valdivieso González Bravo de Laguna, no funcionó y tres años después decidieron poner punto final a su unión, aunque el hombre de su vida llego tiempo más tarde, el empresario y pescadilla que se merece un post: Ignacio López del Hierro. Economista. Natural de Sevilla y esposo de Cospedal. Dicen que es un hombre con olfato, fortuna y equilibrio. Una combinación que ha propiciado estar donde hay que estar en el momento apropiado. Ignacio López del Hierro marchó joven a Madrid a estudiar Económicas, recuerda el diario El Mundo en una semblanza profesional. Allí, en la Villa y Corte se afilió al Partido Liberal Demócrata donde conoció a los prebostes de la Transición. Un trampolín que le llevó a integrarse de las filas de UCD, justo cuando Adolfo Suárez gana las elecciones generales. El entonces poderoso Rodolfo Martín Villa, que fue Ministro de Gobernación en el gobierno de la UCD entre 1976 y 1979, vinculado con el Sindicato Vertical en la dictadura de Francisco Franco y que ocupó diversos altos cargos a lo largo de los años de la dictadura franquista, piensa en Ignacio como gobernador de Toledo. En 1977 fue nombrado Gobernador Civil de Toledo. Un puesto que volvió a degustar tiempo más tarde en su Sevilla natal. Precisamante de la mano de otro socialista, Juan Pedro Hernández Moltó. Así pues, consciente de que la UCD se consumía, Del Hierro se arrima al entorno socialista en Andalucía y, en cuestión de tiempo, se vio como presidente de un consorcio público, Soprea (Sociedad para la Promoción y Reconversión Económica de Andalucía, S.A.U.), dependiente de la Junta de Andalucía.


Cospedal y López del Hierro

En los años 90, el economista sevillano da un salto de sector y se alía con uno de los empresarios más relevantes del momento: el Presidente de Metrovacesa, Joaquín del Rivero. Ignacio López del Hierro se convierte en su alter ego. Ha sido consejero de Metrovacesa y ha sido vicepresidente la constructora Bami NewCo. También ha sido consejero de la Corporación Industrial de Caja Castilla La Mancha (la entidad que tuvo que ser intervenida por el Banco de España). Ha sido consejero de Gecina y asesor de Avanzit (después Evenzis). Su entrada a la entidad castellano-manchega siempre ha estado asociada a la ascensión de Cospedal, quien ya había logrado hacerse con la presidencia de esa autonomía, hacía apenas unos meses. En 2009 la feliz pareja contrae matrimonio en Toledo, la celebración, de carácter íntimo, tuvo lugar en El Cigarral de las Mercedes, propiedad del empresario Fernando Lleida. Unas 50 personas, entre familiares y amigos de la pareja, estaban invitados al evento. Entre los invitados que acudieron se encontraban el presidente nacional del PP, Mariano Rajoy junto a su mujer y como hemos visto antes, el ex Ministro de Agricultura del PP, Miguel Arias Cañete. Es padre de tres hijos fruto de su primer matrimonio con Inés D´Aubarède, hija de Guillermo d’ Aubarede y Navia-Osorio descendiente de una antigua familia oligarca. Es primo hermano de José María Álvarez del Manzano, ex alcalde de Madrid. 

Desde que su esposa es la número dos del Partido Popular, Ignacio ha estado en la dirección de once empresas. En mayo de 2012, Iberdrola lo fichó como consejero y 8 meses más tarde, en febrero de 2013, fue ascendido a miembro de la Comisión Ejecutiva. Ignacio López del Hierro renunció a entrar como consejero en Red Eléctrica (los 11 consejeros de Red Eléctrica Española cobran cada uno entre 130.000 y 180.000 euros brutos al año por asistir a 12 reuniones), en un momento en el que ya formaba parte de tres consejos de administración: Renta Corporación,  Amper e Itínere. En la actualidad es Consejero de Amper, de la Societé Générale, de Itínere, donde representa a Liberbank; y está también presente en los Consejosde las filiales de Iberdrola dedicadas a la ingeniería y el sector inmobiliario. Es también Administrador único de Hilo de Inversiones SL., Presidente de Thesan Capital (empresa japonesa de fondos de inversión), y según varias fuentes, accionista y Consejero Delegado de la privatizadora Capio Sanidad, hoy Grupo IDC Salud. Como no podría ser de otra manera, estuvo presente en la reunión del Club Bilderberg de 2011 en St. Moritz, Suiza, del 9 al 12 de junio, con representación española de Joaquín Almunia, Juan Luis Cebrián, Bernardino León Gross,  Juan María Nin Génova y la Reina. Los bilderbergs dijeron: “Nace una lideresa”. Cospedal, a Bilderberg. Se convirtió en la primera mujer en ocupar la Secretaría General del Partido Popular, al ser ratificada la candidatura de Marioneto Rajoy a la presidencia del PP a nivel nacional en el XVI Congreso. En 2010, se supo que cobraba 43.771 euros por su banco en el Senado, 167.864 euros por su cargo de número dos del Partido Popular, 3.560 euros del Ministerio de Justicia en concepto de trienios y 25.538 euros de indemnización por los gastos de su función en el senado. 
En definitiva, 241.840 euros fueron los ingresos de la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, en 2009. También se supo que a 29 de julio de 2010 el saldo medio de las cuentas de la Secretaria General del PP era de 508.822 euros, una importante cantidad que Cospedal explica en el apartado de observaciones como un incremento debido a la venta de un piso. Además cuenta con un plan de pensiones del Senado de 4.377 euros. Tras la polémica sobre el tema de su sueldo, y tras renunciar a su cargo como senadora en 2011, dejó de cobrar como Secretaria General del Partido Popular, y pasó a cobrar una única retribución como Presidenta de Castilla-La Mancha. En concreto, un salario de 67.892 euros.


Cospedal, la divorciada que puede comulgar y el obispo
Esto no era como nos lo contaba, ya que en enero de 2013 se supo, según su declaración de bienes, que Cospedal, ingresó en 2011 un total de 158.000 euros. 
La declaración fue publicada el 31 de diciembre en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha (página 39.392). 
Según la declaración Cospedal percibió 88.897 euros netos como secretaria general del PP, 31.775 euros del Senado (hasta junio), 36.082 como presidenta de la Junta de Castilla-La Mancha y 1.634 por trienios como abogada del Estado. 
Eso según su declaración, pero en realidad cobró bastante más de los 200.000 euros en solo un año. ¿Cómo se hace esto? Muy fácil. Cospedal ha cambiado el modelo de la declaración de ingresos de los diputados de Castilla-La Mancha para tapar sus vergüenzas. Hasta hace un año, se declaraban los ingresos íntegros. Ahora son solo los “ingresos netos”, descontando los impuestos. Por eso a los 158.388 euros hay que sumar las retenciones para hacerse una idea más real de la demagogia de esta política que tanto reivindica la austeridad. La de los demás, calro. La trampa de los ingresos netos permite camuflar algunos datos. El más llamativo: que en plena crisis, el PP pagó a  Cospedal un 65% más. Según sus propios datos, Cospedal cobró en 2010 como Secretaria General del PP 153.271 euros brutos, 107.289 euros netos. Si dividimos el sueldo en doce pagas, salen 8.940 euros limpios al mes. Al año siguiente, en 2011, Cospedal se llevó 88.897 euros netos del PP por medio año, “hasta junio de 2011”. Es decir, 14.817 euros limpios al mes.


A bote pronto hay dos opciones para explicar esta enorme diferencia: o bien le subieron el sueldo, y no poco: salen 5.877 euros más por cada mes, o bien el PP le pagó algún tipo de indemnización extraordinaria cuando dejó de cobrar. Ambas son igualmente cuestionables y merecerían alguna explicación porque el dinero de los partidos, aunque se gestione de forma opaca y arbitraria, sigue siendo dinero público. Si es misterioso el sueldo del PP, el del Senado no lo es menos aún. Cospedal declaró cobrar 32.191 euros netos como senadora en 2010. Sin embargo, en esta última declaración asegura que cobró en seis meses del Senadoprácticamente la misma cantidad que en todo el año anterior: 31.775 euros netos hasta “julio de 2011”. Los números solo cuadran, y no del todo, sumando la parte proporcional de las dietas de desplazamiento: 25.513 euros en 2010, a pesar de que De Cospedal tiene una vivienda de 265 metros cuadrados en Madrid. No se sabe, eso sí, por qué Cospedal separó las dietas en otro apartado de su declaración de 2010, como “indemnización del Art 23.1 del Reglamento del Senado” mientras que en esta última declaración no aparecen como tal. En total, Cospedal declaró ganar 240.736 euros brutos en 2010. Este año, no sabemos el salario bruto, pero el neto es solo de diez mil euros menos. TransPParencia total. Además estaba la casa.

La casa

María Dolores de Cospedal y su marido, el empresario Ignacio López del Hierro, adquirieron el verano de 2011 un chalé de 600 metros cuadrados en la exclusiva zona toledana de Los Cigarrales. La secretaria general del PP se hizo con la casa, construida en una finca de más de 12.000 metros cuadrados, apenas unos meses después de arrebatar la presidencia de Castilla-La Mancha al socialista José Barreda en las elecciones del 22-M. La vivienda está valorada en 2,3 millones de euros, según la consultora inmobiliaria Knight Frank. Cospedal decidió no vivir en la sede oficial de la presidencia, el palacio de Fuensalida, y trasladarse a su chalé con el consiguiente ahorro para el erario público. “Tenía muy claro que no quería vivir a costa del erario público, como hizo Barreda”, aseguran fuentes cercanas a Cospedal. La presidenta también posee un piso en Madrid de 265 metros cuadrados y un local en Albacete de 143 metros. La casa de la familia López del Hierro-Cospedal responde a la “tradicional finca de campo toledana” con vistas panorámicas tanto del centro histórico de Toledo como del campo colindante, según la descripción de la venta del inmueble. El chalet de dos plantas, con puertas de madera antigua, suelos de barro cocido y grandes ventanales, cuenta con dos salones, cinco dormitorios (el principal con chimenea e independiente de los otros cuatro), una torre con salón, cocina y tres cuartos de baños. El inmueble culmina con un torreón, elemento muy típico de los cigarrales de Toledo. También dispone de un trastero, garaje para dos vehículos y una piscina y una amplia parcela dividida en dos zonas muy bien definidas. Por un lado, está la de las inmediaciones de la casa con su jardín, diseñado por una “paisajista de renombre”, diversas fuentes y un estanque con nenúfares. La otra parte es silvestre, donde predomina la vegetación autóctona de la región: hay olivos, encinas y hasta jaras. Cospedal dispone en su propia casa de una zona exclusiva dedicada a viñas “para la producción de vino para consumo propio”. Varias fuentes apuntan a que también posee un bunker. La reforma de la casa la llevó a cabo la empresa Arción, y no era la primera obra que realizaba en Castilla-La Mancha, como Facultad de Medicina de CLM o la Autovía IV Centenario. Casualmente amplió su área de negocio con el Gobierno de Cospedal, dedicándose también al mantenimiento y limpieza de edificios públicos, como lo prueba la reciente concesión por importe cercano a los 130.000 euros (ver el Diario Oficial de CLM del 06-02-12). Llama la atención que la solicitud de licencia fuese de “obra menor”, lo que supuso a María Dolores Cospedalun desembolso no superior a los 51,22 euros, cantidad correspondiente a la tasa municipal fijada para estos menesteres. De haber solicitado una licencia de obra mayor, como sería lo lógico, el expediente hubiera pasado por la Junta de Gobierno y hoy conoceríamos los detalles pormenorizados de la rehabilitación de la mansión de la presidenta de Castilla-La Mancha. Todo con el inaudito mutismo del Departamento de Urbanismo del Ayuntamiento de Toledo. La empresa que realiza estas “chapuzas” en casa de Cospedal, es la misma (Arción S.A. Construcciones) que en septiembre de 2011 le fue otorgado el contrato de la obra de adecuación de las instalaciones del Palacio de Fuensalida en Toledo, sede de la Presidencia de Castilla-La Mancha (ver el Diario Oficial de CLM del 13-09-11), por valor superior a los 230.000 euros, sin previo concurso público, sin publicidad de licitación y con tramitación urgente. Las “obras menores” consistieron en ampliar la altura del muro que circunda los 9.000 metros de la mansión, reforzándolo y blindándolo con la incorporación de nuevos y resistentes materiales, alicatado de cuartos de baño, ampliación de estancias, renovación de la instalación eléctrica y sanitaria y acondicionamiento de los exteriores de la vivienda, además del retejado, entre otras “obras menores”. Pero no solo eso, la empresa Arción, que lleva realizando esta “obra menor” desde un mes aproximadamente, también construye una caseta de vigilancia, dotada de cámaras y alarmas, desde donde se podrá controlar todos los límites que rodean la mansión, catalogada ya por algunos vecinos de Los Cigarrales como el “búnker de Cospedal”. En Junio de 2012, se publicaba en varios medios la noticia de que seis policías nacionales, protegían las 24 horas del día en varios turnos el lujoso chalé que el esposo de Cospedal había adquirido recientemente en Toledo. La pareja reside allí desde que Cospedal decidió abandonar la residencia oficial que el Ejecutivo castellano-manchego tiene en el Palacio de Fuensalida, también en Toledo.
En la declaración de bienes y rentas antes mencionada de Cospedal, aparece la vivienda de Toledo como una “donación” cuando la consiguió tras estar a la venta durante 2011. La oposición se preguntó en rueda de prensa quién había “donado o regalado a Cospedal el cigarral que posee en Toledo”, así como en “qué condiciones se ha producido este hecho, porque en su declaración de bienes no lo explica”. “A cualquiera no le regalan un cigarral así como así”. La vivienda y parcela se anunció a la venta en la consultora knight frank por 2,3 millones de euros, posteriormente, Cospedal aclaró que la cantidad que “D. Ignacio López delHierro pagó por la casa en cuestión, donde tengo la residencia con mi familia, en la ciudad de Toledo, y no se acerca ni de lejos al precio del catálogo”. De esta carta se desprende que fue López del Hierro, el que pagó esta vivienda y la cotitularidad actual de Cospedal sería vía donación, mediante Hilo Inversiones, la empresa que se hace cargo también de los recibos emitidos por el Ayuntamiento de Toledo. Texto: Manu Escrig. (Fin de Parte I de II). Ver: 'Parte II'.