26 oct 2015

Cuatro falacias de la 'segunda gran depresión'

En el período que comenzó en 2008 ha habido una abundante cosecha de falacias económicas recicladas, la mayoría procedentes de dirigentes políticos. Las cuatro siguientes son mis favoritas. El ama de casa suaba. “Se debería haber preguntado simplemente al ama de casa suaba”, dijo la Canciller de Alemania, Angela Merkel, después del desplome de Lehman Brothers en 2008.
“Nos habría dicho que no se puede vivir gastando más de lo que se gana”. En esa lógica que parece sensata se basa actualmente la austeridad. El problema es que pasa por alto el efecto de la frugalidad del ama de casa en la demanda total. Si todas las familias frenaran sus gastos el consumo total disminuiría y también la demanda de mano de obra. Si el marido del ama de casa pierde su puesto de trabajo la familia estará económicamente peor que antes. El caso general de esta falacia es la “falacia de composición”: lo que tiene sentido para cada una de las familias o empresas individualmente no necesariamente da como resultado el bien del conjunto. El caso particular que John Maynard Keynes determinó fue la “paradoja de la frugalidad”: si todo el mundo intenta ahorrar más en los malos tiempos la demanda agregada disminuirá con lo que se reducirán los ahorros totales por la disminución del consumo y del crecimiento económico. Si el Gobierno intenta reducir su déficit, las familias y las empresas tendrán que apretarse el cinturón y el resultado será una reducción del gasto total. La consecuencia de ello será que, por mucho que el Gobierno recorte su gasto, su déficit apenas disminuirá. Y si todos los países aplican la austeridad simultáneamente, una menor demanda de los productos de cada uno de los países provocará un menor consumo nacional y extranjero, con lo que todos se encontrarán económicamente peor. El Gobierno no puede gastar un dinero que no tiene. Esta falacia, repetida con frecuencia por el Primer Ministro de Gran Bretaña, representa a los gobiernos como si afrontaran las mismas limitaciones presupuestarías que las familias o las empresas, pero los gobiernos no son como éstas. Siempre pueden conseguir el dinero que necesitan emitiendo bonos. Pero, ¿no tendrá que pagar un gobierno cada vez más endeudado tipos de interés cada vez mayores, con lo que los costos del servicio de la deuda llegarán a consumir todos sus ingresos? La respuesta es que no: el banco central puede imprimir el suficiente dinero suplementario para mantener bajo el costo de la deuda estatal. Eso es lo que hace la llamada relajación cuantitativa. Con unos tipos de interés cercanos a cero, la mayoría de los gobiernos occidentales no pueden dejar de endeudarse. Este argumento no es aplicable a un gobierno que no tenga un banco central, caso en el que afronta la misma limitación presupuestaria que el ama de casa suaba. Ésa es la razón por la que algunos Estados miembros de la zona del euro tuvieron tantos problemas hasta que el Banco Central Europeo los rescató. La deuda nacional representa impuestos aplazados. Según esta falacia con frecuencia repetida, los gobiernos pueden recaudar dinero emitiendo bonos, pero, como éstos son préstamos, tarde o temprano tendrán que pagarlos, cosa que sólo se puede hacer aumentando los impuestos, y, como los contribuyentes así lo esperan, ahorrarán ahora para pagar sus impuestos futuros. Cuanto más se endeuda el Gobierno para sufragar su gasto actual, más ahorra el público para pagar los impuestos futuros, lo que anula el efecto estimulador del endeudamiento suplementario. El problema de este argumento es que los gobiernos raras veces afrontan la tesitura de tener que “saldar” sus deudas. Pueden optar por hacerlo, pero la mayoría de las veces se limitan a refinanciarlas emitiendo nuevos bonos. Cuanto más largos son los plazos de vencimiento de los bonos, menos frecuentemente deben recurrir los gobiernos a los mercados para obtener nuevos préstamos. Más importante es que, cuando hay recursos no utilizados (por ejemplo, cuando el desempleo es mucho mayor de lo normal), el gasto resultante del endeudamiento del Gobierno utiliza dichos recursos. Los mayores ingresos del Gobierno resultantes de ello (más un menor gasto dedicado a los desempleados) compensa el endeudamiento suplementario sin tener que aumentar los impuestos. La deuda nacional es una carga para las generaciones futuras. Se ha repetido esta falacia con tanta frecuencia que ha entrado en el inconsciente colectivo. El argumento es el de que si la generación actual gasta más de lo que gana, la próxima generación tendrá que ganar más de lo que gaste para pagarlo. Pero pasa por alto que los titulares de esa misma deuda figurarán entre las futuras generaciones que supuestamente tendrán esa carga. Supongamos que mis hijos tienen que pagarte a ti la deuda que yo contraje. Estarán económicamente peor, pero tú estarás mejor. Eso puede ser negativo para la distribución de la riqueza y la renta, porque enriquecerá al acreedor a expensas del deudor, pero no habrá una carga para las generaciones futuras. El principio es exactamente el mismo cuando los titulares de la deuda nacional son extranjeros (como en el caso de Grecia), si bien la oposición política al pago será mucho mayor. La economía rebosa de falacias porque no es una ciencia natural como la física o la química. En economía las afirmaciones raras veces son absolutamente verdaderas o falsas. Lo que es verdadero en ciertas circunstancias puede ser falso en otras. Por encima de todo la verdad de muchas afirmaciones depende de las expectativas de la población. Pensemos en la creencia de que, cuanto más se endeude el Gobierno mayor será la carga impositiva futura. Si las personas actúan conforme a ella y ahorran todo dólar, euro o libra extra que el Gobierno ponga en sus bolsillos el gasto gubernamental suplementario no tendrá efecto en la actividad económica, independientemente de cuántos sean los recursos no utilizados. Entonces el Gobierno debe aumentar los impuestos... y la falacia se convierte en una profecía que no puede dejar de cumplirse. Así, pues, ¿cómo debemos distinguir entre las afirmaciones verdaderas y las falsas en economía? Tal vez se deba trazar la línea divisoria entre las afirmaciones que sólo resultan válidas si la población espera que lo sean y las que lo son independientemente de cuáles sean las creencias al respecto. La afirmación: “Si todos ahorráramos más en una crisis, todos estaríamos económicamente mejor”, es absolutamente falsa. Todos estaríamos económicamente peor. En cambio la declaración: “Cuanto más se endeuda el Gobierno, más tendrá que pagar por su endeudamiento”, es unas veces cierta y otras falsa. O tal vez la línea divisoria debería separar las propuestas que dependen de supuestos de comportamiento razonables y las que dependen de otros ridículos. Si las personas ahorraran todo céntimo extra del dinero prestado que gasta el Gobierno, el gasto no tendría un efecto estimulador. Es cierto, pero esa clase de personas sólo existen en los modelos de los economistas. Robert Skidelsky. 


Crisis del capitalismo

Aunque la noción de crisis se ha convertido en un lugar común, pues todo el mundo quiere salir de la crisis, es dominante aún la confusión general acerca de lo que es realmente una crisis económica.
Y por más que se publican libros y libros sobre las diferentes crisis que se están dando (crisis financiera, crisis económica, crisis de la deuda, crisis ecológica, etc.) la incertidumbre se mantiene. No es tampoco extraño, pues las distintas escuelas de pensamiento -a la que nos adscribimos cada uno de los economistas- ofrecen diferentes interpretaciones de lo que está pasando y, por consiguiente, también de lo que habría que hacer para acabar con la crisis. Mi intención es ofrecer aquí un mínimo pero solvente marco de análisis que permita clarificar el significado último de lo que es una crisis, sin entrar a valorar cuál es mi propia interpretación, con el objetivo de ayudar al lector a situar la situación actual. Crisis es interrupción. Y, concretamente, interrupción del ciclo productivo. Esto quiere decir que se han detenido los mecanismos por los cuales nuestras economías producen bienes y servicios. Estos mecanismos son los mismos que nos permiten crear puestos de trabajo y producir bienes materiales que cada vez son mejores en términos técnicos. Es decir, lo que se ha detenido ha sido el proceso de avance económico, de crecimiento económico. Y sin él, ni tenemos empleo ni avance técnico -al menos bajo el sistema económico actual. Para Marx y Keynes la forma más útil de entender el ciclo productivo era a partir de los esquemas que elaboró el primero de estos autores. En una economía capitalista el ciclo productivo está descrito por el proceso D-M-D’. Es el llamado ciclo del capital, y representa en abstracto el proceso por el cual un capitalista obtiene dinero (D), produce mercancías (M) y luego las vende por una cantidad de dinero superior a la inicial (D’). La diferencia entre D’ y D es el llamado excedente económico. Esto significa que cuando el capitalista recibe D’ dedica ese dinero a reiniciar el ciclo productivo de forma que ahora es D’-M-D”, donde ahora D” es mayor que D’. Esa reinversión del dinero es lo que permite, entre otras cosas, los desarrollos tecnológicos y los nuevos empleos. Y, por supuesto, el hecho de que las expectativas de lo que será D’ sean mayores que D es una condición necesaria para que el ciclo funcione. La aceptación de que este es el proceso que mueve la economía capitalista conlleva aceptar que es un sistema dinámico y siempre en evolución. Es este ciclo productivo el que se ha roto para la economía en su conjunto. Pero puede haberse roto por muchos sitios diferentes, ya que como proceso real no es ni homogéneo ni atemporal. Vamos a ver algunas posibilidades. En primer lugar, este ciclo puede romperse en la obtención de las materias primas o los trabajadores necesarios para producir. Imaginemos que antes de comenzar a reproducir el ciclo, el empresario se da cuenta de que los materiales que necesita no están disponibles o se han encarecido demasiado. Por ejemplo, el trigo o el petróleo. En el caso de que falten, el ciclo no puede reproducirse de ninguna forma (crisis). En caso de que sean demasiado caros, la expectativa de ganancia será menor y por lo tanto es posible que el capitalista no quiera arriesgarse a iniciar el ciclo (crisis). Las soluciones históricas que se han dado a este tipo de crisis, analizadas desde las teorías del imperialismo, son invasiones militares a las zonas geográficas donde se encuentran los recursos necesarios. Por otra parte, también podría faltar el número de trabajadores, por ejemplo porque estamos en una economía de pleno empleo o porque sencillamente no hay gente que quiera trabajar en determinados sectores (crisis). Históricamente se han dado en determinados países, y se han resuelto siempre con inmigración o represión. En segundo lugar, puede romperse el ciclo en el ámbito de la producción, es decir, cuando ya hay dinero invertido en la empresa. En estos casos las huelgas, los boicots, los sabotajes, etc. pueden interrumpir el proceso productivo e impedir que se complete (crisis). Históricamente se han resuelto con represión o con procesos de negociación entre las partes enfrentadas en el conflicto laboral. En tercer lugar, puede darse al comienzo del ciclo por falta de financiación. Cuando las economías están desarrolladas lo normal es que los capitalistas individuales no tengan dinero suficiente para acometer proyectos de gran envergadura. En ese caso se recurre a los mercados financieros (desde el préstamo -también para capitalistas individuales- hasta los títulos financieros, pasando por las acciones). Cualquier crash financiero, o ruptura del canal que permite que llegue D al ciclo productivo, llevará a una interrupción del ciclo (crisis). Estamos entonces en una crisis financiera que se traslada a la economía real por lo que vulgarmente llamamos “cierre del grifo crediticio”. Otra cuestión distinta será entender por qué se produce la crisis financiera. En cuarto lugar, puede que el ciclo se rompa al final, es decir, a la hora de vender la producción. En este caso podría pasar que no hubiera nadie a quién venderle la producción. En este caso se puede decir que el mercado se ha cerrado o ha dejado de existir. Si por ejemplo nuestra economía basa su crecimiento en vender a un país que ahora está en guerra, o se ha aislado internacionalmente, no vamos a poder vender nuestra producción. Como no podemos venderla no podemos transformar M en D’, y entramos en crisis. Lo mismo ocurre si nuestra economía depende del mercado interno, esto es, fundamentalmente de los salarios de la gente que vive en el país en cuestión. Si los salarios caen y la gente se empobrece, no se podrán vender las mercancías y se llegará a la crisis. Históricamente estas crisis se han resuelto de dos formas. La primera es la expansión a nuevos mercados -lo que ha hecho al capitalismo expandirse por todo el globo, y casi nunca pacíficamente- y la segunda a través del incremento del poder adquisitivo de los trabajadores. Estas cuatro opciones generales nos señalan diferentes aspectos que pueden estar combinados en un momento histórico concreto. Como el actual, por ejemplo. Pero más allá de las interpretaciones, este marco de análisis nos permite entender que el sistema económico es el que está en crisis y que la resolución de la crisis (que no necesariamente del sistema) depende de que se haga un buen diagnóstico de lo que va mal. Porque de lo contrario podría ocurrir que al intentar resolver un problema determinado (por ejemplo la falta de crédito) estuviéramos empeorando otro problema (por ejemplo, la falta de mercado nacional como consecuencia de rebajar los salarios). Aunque eso supone que la crisis es un problema para todos y que los que gobiernan de verdad quieren solucionarla. Lo que es mucho suponer. Nota: Los economistas neoclásicos consideran, por el contrario, que el ciclo productivo es M-D-M. En este sistema el dinero es neutral. Esta polémica, que une a marxistas y keynesianos frente a los neoclásicos, es crucial y tiene que ver con la aceptación o no de la llamada Ley de Say. Tiene que ver también, por cierto, con la definición de lo que es el dinero. A. Garzón E.

23 oct 2015

Monsanto y los transgénicos

En vísperas de la celebración del Día Mundial de la Alimentación el 16 de octubre pasado, en más de 500 ciudades de 52 países se realizaron manifestaciones contra Monsanto la tenebrosa transnacional de la biotecnología y de los alimentos genéticamente modificados.
Los miles y miles de manifestantes pidieron al mundo boicotear la acción “depredadora” de Monsanto porque ha introducido distintos tipos de transgénicos en el mercado globalizado, que según expertos, son dañinos para la salud humana, representando una amenaza para para “la salud, la fertilidad y la longevidad”. En realidad, Monsanto no es la única corporación que aspira lograr el monopolio del suministro de alimentos en nuestro planeta. Son varias corporaciones biotecnológicas y agroquímicas que forman el poderoso grupo CropLife America y entre ellas se destacan: Monsanto, DuPont, Dow AgroSciences LLC, Syngenta, Bayer, Basf, Río Tinto, Mendel, Ceres, Evogene. Fue precisamente este grupo que mandó la carta de protesta a la esposa del presidente Obama, Michelle Obama cuando ella plantó su jardín orgánico libre de pesticidas y organismos genéticamente modificados (GMO). Ahora pueden estar tranquilos porque la crisis económica y la reciente paralización temporal del gobierno norteamericano hizo marchitar el jardín de la señora Obama. En este conjunto Monsato, la multinacional de Biotecnología Química y Agrícola con sede en Creve Coeur, Missouri es la más poderosa de todas en términos políticos, económicos y financieros. Es la más famosa por sus semillas transgénicas y herbecidas como Roundup (RR) a base de glisofato para eliminación de hierbas y arbustos. Actualmente esta corporación que comenzó como una pequeña compañía química en 1901, se transformó en un gigante biotecnológico del Siglo XXI ganando en 2012 13,5 mil millones de dólares. Está operando en 68 países del mundo sembrando semillas GMO en más de 114 millones de hectáreas y de ellas 61 millones en los Estados Unidos. En este país controla el 40 por ciento de las tierras cultivables. Fue precisamente Monsanto uno de los productores del Agente Naranja que fue rociado masivamente durante la guerra de Vietnam en una operación Ranch Hand entre 1961 a 1971. Según la Cruz Roja vietnamita, un millón de personas quedaron discapacitados y más de 500,000 niños nacieron con defectos por el uso de este defoliante. El Agente Naranja que fue aplicado con el pretexto de proteger vidas de los soldados norteamericanos hizo sus estragos en sus propios soldados quienes en 1984 hicieron una demanda colectiva en el Tribunal del Distrito Este de Nueva York. A pesar de que el Tribunal no encontró culpables, se acordó que las siete compañías productores del Agente Naranja (Monsanto, Diamond Shamrock Corporation, Dow Chemical Company, Hercules Inc., TH Agricultural y Nutrition Company, Thompson Chemical Corporation y Uniroyal Inc.) pagaran 180 millones de dólares a los veteranos estadounidenses de la guerra en Vietnam y a sus familiares. Se calcula que más de 600.000 veteranos norteamericanos fueron afectados por este defoliante y miles de sus hijos nacieron con leucemia. Pero todo esto pertenece a la historia y ya nadie quiere acordarse de la tragedia de aquella guerra. Hasta el Tribunal Supremo norteamericano declaró en 2004 que las compañías productoras no eran responsables del uso del Agente Naranja. Sin embargo, la realidad que vive el mundo actualmente es mucho más siniestra comparando con el pasado, pues estamos frente a un proceso cuando una corporación multinacional Monsanto aspira apoderarse de la producción y distribución de alimentos en el mundo entero usando su tecnología del GMO. De acuerdo al reciente estudio de la Food and Wáter Watch, el 93 por ciento de los productos de la soya en el mercado norteamericano y el 80 por ciento de los de maíz contienen GMO producidos por Monsanto que tiene más de 1.676 patentes de semillas. Actualmente esta multinacional controla más del 90 por ciento del mercado mundial de semillas transgénicas lo que constituye un monopolio industrial sin precedentes, y un 60 por ciento del mercado global de semillas comerciales. Este éxito de Monsanto no se debe solamente a su habilidad de crear productos rentables sino a sus conexiones políticas, mediáticas y a su persistente trabajo de cabildeo. Según el Center for Responsive Politics, Monsanto gastó más de 4 mil millones de dólares desde 1990 para las campañas electorales dando apoyo a los políticos para promover sus intereses. La mayoría de sus ejecutivos, de acuerdo a la publicación Global Research, son excongresistas y altos exfuncionarios de diferentes departamentos del gobierno Federal norteamericano. Tiene a su disposición incondicional a los medios de comunicación que día a día están tratando de convencer a la opinión pública de la ventaja del uso productos que contengan GMO. Y para dar solidez a los escribanos a sueldo utiliza estudios favorables de seis universidades estadounidenses subvencionados por la multinacional: Arizona State University, St. Louis University, University of Missouri, Cornell University, Washington University in St. Louis y South Dakota State University. Ahora los profesores a su disposición crearon un nuevo pretexto para la promoción de las semillas GMO. Un reciente informe del ETC Group como Monsanto, Bayer, BASF, DuPont, Syngenta, Dow, Mendel, Ceres, y Evogene están patentando las semillas con genes que resisten el estrés del medio ambiente (sequía, variaciones extremas de temperatura etc.). Según la campaña publicitaria de estos gigantes bioquímicos, “solamente esta tecnología de GMO es capaz de neutralizar los efectos del calentamiento global y el hambre en el futuro no tal lejano”. En realidad, es un nuevo pretexto para aumentar el poder corporativo sobre la alimentación, controlar los precios, terminar con la investigación independiente y acabar con la tradición milenaria de los agricultores de intercambiar las semillas. Ahora la Monsanto y la BASF están invirtiendo 1,5 mil millones de dólares para crear este tipo de semillas. Su laboratorio es África donde estas dos multinacionales se aliaron con la Fundación Bill y Melinda Gates para promover la supuesta “Revolución Verde” en el continente. Lo curioso que el multimillonario Bill Gates que es presentado por la prensa globalizada como un generoso filántropo, compró 500.000 acciones de la Monsanto por 23 millones de dólares. Los africanos hubieran debido estudiar los “resultados” de las “revoluciones verdes” que promovió la Fundación Rockefeller en América Latina en los años 1960 y 1970. Pero el proceso ya está en marcha con el consentimiento y participación de los gobiernos de Kenia, Tanzania, Uganda y África del Sur apoyado por 47 millones de dólares donados por la Fundación de Bill Gates. América Latina también ha estado en mira de la Monsanto desde los años 1990. El modelo de agroindustria con el uso de las semillas GMO se impuso en todos los países del Mercosur y también en Bolivia para la producción de soja, maíz y algodón transgénicos. Actualmente el 57 por ciento de la tierra cultivable en la provincia de Buenos Aires está sembrado con semillas GMO y regado con glifosato desde una avioneta. En Paraguay, después del golpe de Estado en 2012 contra el presidente legítimamente elegido, Fernando Lugo, la Monsanto junto con Cargill encontraron un paraíso para sus semillas transgénicas. Actualmente están construyendo una fábrica de semillas transgénicas, convirtiéndose este país en el tercer laboratorio de Monsanto después de Argentina y Brasil. Actualmente en Argentina, de acuerdo al periodista Federico Larsen, el 97 por ciento de la soja producida es transgénica y también el país liberó el uso de la hormona recombinante bobina BST Posilac producida por Monsanto que aumenta la producción lechera en las vacas en un 25 por ciento, pero que está prohibida en la mayoría de los países del mundo por demostrarse científicamente que Posilac favorece al desarrollo del cáncer de mama en las mujeres. Sin embargo la misma presidenta Cristina Fernández declaró hace poco que “La inversión de Monsanto es importantísima y va a ayudar a la concreción de nuestro plan, tanto agroalimentario 2020, como nuestro plan también industrial”. Parece nadie está prestando a tención a los estudios de varios especialistas que llegaron a la conclusión que a este paso la tierra en Argentina y Brasil dejarían de ser productivas en unos 50 años. Parece que a las transnacionales o muchos gobiernos de turno no les interesa el futuro. Por eso firman las leyes como la reciente Ley de Protección de Monsanto en los Estados Unidos que protege a la transnacional de todos los juicios relacionados a la producción y venta de semillas GMO o la Ley Monsanto en México aprobada en 2005 por la mayoría de los congresistas ni siquiera ser leída dando la luz verde a la corporación biotecnológica en su país. El mismo camino está tomando Ucrania teniendo las tierras más fértiles de Europa. Felizmente existen raras excepciones, como la iniciativa del presidente del Perú, Ollanta Humala que logró que el congreso aprobara en 2011 una moratoria de 10 años al cultivo y la importación de transgénicos en el país con el “fin de proteger la biodiversidad, la agricultura nacional y la salud pública”. También la multinacional Monsanto decidió retirar las solicitudes para el cultivo de nuevos transgénicos en la Unión Europea ante las protestas y resistencia de varios gobiernos y grupos ecologistas de usar estas semillas que impactan negativamente sobre la salud. Sin embargo las plantaciones de cultivos transgénicos siguen en España, Portugal, República Checa y Polonia. En Rusia el presidente Putin dio un grito de alerta por las intenciones de la Monsanto de instalarse en su país. Pero tendrá que luchar contra los oligarcas rusos para los cuales la patria no es un lugar donde uno nace sino donde se gana dinero, igualmente contra las leyes rusas aprobadas en la época de Yeltsin y que impiden la prohibición de los productos transgénicos. Hace unos diez años Monsanto trató de ingresar a Cuba pero ellos anunciaron que serían el laboratorio mundial para los productos orgánicos y no llegaron a ningún acuerdo. Ahora Rusia tiene mejor oportunidad y las condiciones para convertirse en el centro de cultivos orgánicos por no estar contaminada su agricultura con las semillas GMO y por tener 40 millones de hectáreas de tierra no expuesta durante muchos años al uso de los químicos. De acuerdo a los expertos, para 2020 Rusia podría abastecer el mercado mundial con 15 por ciento de los productos orgánicos si es que los agricultores reciben el apoyo del gobierno. Las posibilidades de poner freno a las intenciones de las multinacionales biotecnológicas de establecer el control corporativo sobre alimentación existen. Sólo se necesita la voluntad de los pueblos de desprenderse del individualismo implantado por el neoliberalismo, y retornar a la premisa de Aristóteles según la cual los humanos somos hombres sociales y políticos y no podemos vivir fuera de la sociedad. Pero vivir en la sociedad necesariamente implica acciones colectivas a través de los cuales podríamos imponernos a cualquier transnacional, como lo están haciendo actualmente los habitantes de Malvinas Argentinas a 14 kilómetros de Córdoba, Argentina oponiéndose Asamblea de Vecinos Lucha por la Vida a Monsanto. En 2012, las Madres de Ituzaingó, un barrio de Córdoba ganaron por primera vez un juicio contra Monsanto. Esto demuestra que la unión, solidaridad y la voluntad colectiva son armas poderosas del pueblo que lucha por su bienestar y sus ideales. Texto:  Vicky Peláez.


15 oct 2015

Astérix y Obélix contra las leyes del mercado

Todos hemos leído críticas a nuestro sistema económico, a la voracidad de los mercados, a la especulación, pero seguro que ninguna de ellas es tan divertida (y pocas son tan ácidas) como la que se incluyó en un cómic publicado en 1976. Vamos a desmenuzar el argumento de esta auténtica obra maestra, para haceros partícipes de su genialidad (y compartir la crítica que el autor hace del sistema). Como ya sabréis, la serie de Asterix el Galo nos narra las aventuras de dos inseparables amigos, Asterix y Obelix, en la Galia ocupada por la Roma de Julio César a mediados del siglo I antes de Cristo. Ambos viven en una pequeña aldea que resiste al invasor gracias a una poción mágica de su druida Panoramix que los hace invencibles. En este tomo se nos narra uno de los intentos de Julio César de derrotar a los galos. En este caso, aconsejado por un joven graduado de la escuela imperial de administración, Cayo Coyuntural, el plan de César consiste en convertir a los galos en decadentes; y, ¿cómo piensa conseguirlo? Gracias al “afán de lucro”. Es decir, donde la fuerza falla triunfará el dinero. En verdad el plan de Cayo Coyuntural es maquiavélico: introduciendo el dinero en un plácido sistema económico basado en el trueque y utilizando las fluctuaciones del mercado como un medio para generar riqueza espera convertir a los irreductibles galos en esclavos del sistema, artesanos, cazadores, campesinos, sastres, etc. Gente atrapada en una rueda de la que no puede escapar si quiere ganarse la vida (a fin de cuentas, ¿cuántos de nosotros no lo hubiéramos mandado todo a freír espárragos si no necesitásemos trabajar para ganar un sueldo con el que mantenernos?). Cayo Coyuntural, por supuesto, es el auténtico villano de la historia: un arribista recién salido de una escuela de negocios que pone en marcha un diabólico plan con el que de paso enriquecerse. Tantos años después este detalle puede pasar desapercibido, pero Cayo Coyuntural es en realidad una parodia del mismísimo Jacques Chirac, por aquel entonces (recordemos, año 1976) el joven primer ministro francés, pero que después continuaría su carrera política como alcalde de París (1977-1995) y Presidente de la República Francesa (1995-2007). Cayo Coyuntural y Jacques Chirac, dos licenciados de la Escuela de Administración con grandes ambiciones políticas.Veamos a continuación cómo se desarrolla el plan de Cayo Coyuntural. 

I. CREACIÓN DE UNA DEMANDA ARTIFICIAL DE MENHIRES Y CONVERSIÓN DE LOS GALOS EN OFERENTES/PRODUCTORES.
Coyuntural se encuentra en el bosque con Obelix y se interesa por su menhir. Cuando le pregunta por un precio, Obelix afirma que no lo sabe, que simplemente lo cambia por otra cosa. Conociendo a los galos, podríamos decir que se mueven entre el trueque y una economía de subsistencia, en la que cada agente económico satisface por sí mismo sus necesidades (es cierto que Obelix intercambia sus menhires por otras cosas, pero también sabemos que para cuestiones básicas como la alimentación le basta con cazar jabalíes con su amigo Asterix). Por tanto, Coyuntural debe convencer al galo de la importancia del dinero, que le servirá para “comprar” cosas y, en definitiva, para ser una persona más “importante”. Finalmente, Coyuntural no sólo le compra a Obelix su menhir por 200 sestercios, sino que le dice que le comprará todos los menhires que pueda repartir. Obelix, que antes apenas trabajaba y vivía cómodamente, se encuentra ahora obligado a cumplir unos compromisos comerciales. Cuando Asterix le ofrece a Obelix ir de caza, éste le responde malhumorado que tiene mucho trabajo que hacer: Al día siguiente Obelix le lleva otro menhir a Cayo Coyuntural, pero éste le paga el doble que el día anterior debido a una subida de los precios. Obelix no entiende nada, e incluso mira al cielo buscando el sitio a donde han “subido” los precios. Cayo Coyuntural intenta explicarle que todo se debe a las fluctuaciones del mercado y a la interacción entre la oferta y la demanda: Cuando Obelix vuelve a la aldea se da cuenta de que no puede comer, puesto que ha invertido el tiempo necesario para cazar un jabalí en fabricar un menhir. Como Asterix no le invita a comer, le compra su jabalí a otro vecino, Analgésix, avisándole de que le comprara cualquier jabalí que pueda cazarle. Observamos cómo, a la vez que el dinero hace su irrupción en la vida cotidiana de los galos, también comienza a introducirse una cierta división del trabajo: salvo excepciones, los galos satisfacían antes sus propias necesidades; ahora, algunos de ellos comienzan a especializarse (Obelix se dedica a fabricar menhires, Analgésix a cazar jabalíes…) Poco a poco, una economía de subsistencia con trueque se va convirtiendo en una economía de mercado. Al día siguiente, Cayo Coyuntural vuelve a subir el precio del menhir, de 400 a 800 sestercios, pero le exige a Obelix una mayor producción si no quiere que se desplomen los precios, ya que la oferta ha de satisfacer a la demanda (en realidad, una escasez de oferta tendría el efecto contrario, un aumento del precio, pero tengamos en cuenta que Cayo Coyuntural, como único demandante de menhires, está interfiriendo en las leyes del mercado). Obélix, que por sí mismo sólo puede fabricar un menhir al día, se ve en la necesidad de aumentar la producción, por lo que se asocia con Analgésix, que en vez de cazar jabalíes pasa a fabricar menhires con él. Sin embargo, ahora necesitan que otros galos cacen para ellos, para lo que contratan a Monosilabix y Radiotelegrafix. Ante el aumento de la demanda, aparece la empresa como agente económico de producción, y aumenta el grado de división del trabajo y especialización en la aldea (ahora hay más fabricantes de menhires y cazadores a tiempo completo, todos ellos trabajando a cambio de sestercios). Pero nada es suficiente para Cayo Coyuntural, que sigue aumentando los precios e incrementando la demanda de menhires. Cuando la empresa de Obélix ya está compuesta por cuatro fabricantes de menhires (y cuatro cazadores de jabalíes), Coyuntural le dice que tiene que mejorar sus circuitos de distribución, lo que obliga a Obélix a comprar un carro para repartir más menhires. Obélix no lo sabe, pero está introduciendo una innovación tecnológica para aumentar su producción. En este punto, la deriva empresarial de Obélix es total, y no tardará en contratar a la mujer más atractiva del pueblo, la esposa del anciano Edadepiedrix, para que sea su sastre y le confeccione ropa digna de su posición. A estas alturas, el plan de Cayo Coyuntural para derrotar a los galos parece más que evidente. Al insertar su pacífico hábitat dentro del mercado, los tiene ocupados con sus nuevas obligaciones mientras acaba con su anterior forma de vida (y de paso, así dejan de atizar palizas a las legiones romanas). Quien antes se divertía con los amigos y vivía en paz con su entorno está ahora siempre demasiado ocupado. El caso más grave es el de Obélix, claro, pero el continuo aumento de la demanda estimulado por Coyuntural hace que cada vez más galos estén afectados por este mal…A lo largo de toda la narración, Goscinny desliza una ácida crítica hacia el engreimiento de ejecutivos y economistas. Así, Cayo Coyuntural utiliza constantemente el lenguaje pedante de los economistas, y cuando no le entienden se burla salvajemente de su interlocutor contestando en un lenguaje para tontos basado en los infinitivos. Esto lleva al equívoco de que la gente sencilla, intentando aparentar ser más distinguidos, imiten las expresiones burlonas de Coyuntural pensando que esa es la forma de hablar de la gente intelectual. Además, Coyuntural entabla con Obélix “comidas de negocios”, le señala que hay actividades manuales que él no debe llevar a cabo, pues son “indignas” de un empresario, y le dice que no va vestido como es debido para alguien de su importancia.

II. ASTERIX HINCHA LA BURBUJA DEL MENHIR.
Llegado este momento, Astérix se da cuenta de que el repentino interés de los romanos por los menhires no puede ser natural, y decide darles una sobredosis de su propia medicina, así que convence a otros aldeanos para que compitan con Obélix y también fabriquen menhires para los romanos. Por un lado, su intención es que Obélix deje de ser “la persona más importante de la aldea” convirtiendo a otros vecinos en empresarios como él; por otro lado, se da cuenta de que el menhir es un bien completamente inútil y que su demanda debe ser artificial, así que supone que dando a los romanos más y menhires al final acabarán sufriendo una indigestión… En realidad, aunque Astérix no conozca el término, está hinchando una burbuja especulativa del menhir. En realidad, Astérix está acelerando un proceso natural y cebando una burbuja que se hubiera producido de todas formas. Ya inmersos en un sistema en el que rigen las leyes del mercado, los distintos agentes económicos se orientarán hacia lo que dicte la demanda, y si  lo que se demanda son menhires, la mayoría de los trabajadores se convertirán en productores de menhires. En condiciones normales, una sobreabundancia de menhires llevaría a la caída de los precios, pero el único comprador del mercado absorbe toda la demanda y aumenta el precio que paga para estimular la avaricia de los galos, así que la burbuja no hace más que hincharse. En un principio, la maniobra de Astérix no parece perjudicar los planes de Cayo Coyuntural sino que, al contrario, acelera su éxito: todo el pueblo se dedica ya a la producción de menhires, el dinero se ha generalizado como medio de pago y quien no lo posee queda excluido del entramado social. Sin embargo, comienza a plantearse un problema que el centurión Nihablarus le plantea a Cayo Coyuntural: ¿qué demonios van a hacer los romanos con todo el stock de menhires que están acumulando?

III. RETORNO DE LA INVERSIÓN. ESTIMULACIÓN DE LA DEMANDA A TRAVÉS DEL MARKETING.
En efecto, César está escandalizado ante tal acumulación de menhires. Sin embargo, Cayo Coyuntural, que ni mucho menos ha perdido el control de la situación, tiene la solución: vender los menhires a un precio superior al pagado por ellos para recuperar la inversión y obtener un beneficio. Aquí es cuando el plan de Cayo Coyuntural se muestra en toda su enormidad: en realidad, ha convertido a los galos en trabajadores explotados por los romanos, ya que producen a destajo un bien con el que piensa enriquecerse. Ahora bien, dado que el menhir es un bien inservible, en absoluto demandado en Roma, Cayo Coyuntural pretende estimular la demanda de menhires entre el pueblo romano mediante una intensa campaña publicitaria. La crítica hacia el alto ejecutivo encarnado por Coyuntural es aquí más ácida que nunca, puesto que no le importa aprovecharse de quien sea para enriquecerse, ya sea galo o romano. A estas alturas de la historia, sólo Astérix y el druida Panoramix se salvan de la crítica del autor, que acentúa los defectos de todos los demás personajes: aldeanos que se dejan seducir por el afán de lucro, ciudadanos que se dejan manipular para comprar en masa productos inservibles por puro esnobismo, gobernantes torpes asesorados por consejeros sin escrúpulos…Evidentemente, la campaña publicitaria es un éxito y los menhires comienzan a venderse como rosquillas en Roma. Buscando nuevas fuentes de beneficio, Cayo Coyuntural planea formas dediversificar la oferta e idea todo tipo de productos basados en el menhir con el que aprovechar la fiebre romana por este bien. Con la campaña publicitaria anterior y con su actual estrategia de diversificación del producto, Coyuntural demuestra ser todo un genio del marketing. 

IV. GUERRA DE PRECIOS EN EL MERCADO DE MENHIRES Y EXPLOSIÓN DE LA BURBUJA.
Por primera vez en la historia aparece un factor inesperado para Cayo Coyuntural. Los empresarios romanos, viendo la fiebre desatada entre los consumidores, deciden fabricar sus propios menhires. De este modo, el mercado romano del menhir deja de ser un monopolio y surge la competencia. Esta competencia, además, es una competencia real, al contrario de lo que ocurrió en la aldea cuando todos los galos comenzaron a producir menhires. En aquel caso, el mercado estaba adulterado por la intervención de Coyuntural, que como único comprador creaba una demanda artificial y sostenía los precios. En este caso, fabricantes romanos y galos de menhires comienzan a competir en un mercado inmenso como es el romano, un mercado que no es tan fácil de manipular, como pronto quedará de manifiesto. Lógicamente, los fabricantes romanos venden los menhires a un precio más bajo para competir con el fabricante galo más experimentado. En un primer momento, Julio César prohíbe la venta de menhires romanos, pero los fabricantes de Roma reaccionan con una campaña de huelgas y manifestaciones que consiguen sensibilizar a la opinión pública. Además, la situación empeora con la irrupción de menhires de otros países. En este punto se desata una auténtica guerra de precios que acaba hundiendo el mercado. En efecto, enfrentado a una competencia real, Cayo Coyuntural se ve obligado a bajar el precio de los menhires. Finalmente, se produce un descenso brutal de los precios, de forma que los menhires no sólo dejan de generar beneficios sino que provocan pérdidas (más aún en el caso de César y Coyuntural, que los compran a un precio muy elevado a los galos). De este modo, la burbuja especulativa se ha pinchado y el mercado del menhir ha quedado arrasado. César ordena a Coyuntural que vaya inmediatamente a la Galia para frenar la compra de menhires a los galos, por lo que se desmonta por completo el sistema. Puede parecer sorprendente que a Cayo Coyuntural le pille desprevenido una reacción tan obvia como la de los fabricantes romanos que comienzan a fabricar menhires en respuesta a la demanda de los consumidores. Y sin embargo, no es una situación tan rara si nos paramos a pensarlo, ¿acaso los supuestos expertos en economía y finanzas no debían haber previsto lo que ocurrió con los mercados financieros y las hipotecas subprime? Una de las críticas más recurrentes a los economistas es que son pésimos a la hora de predecir lo que ocurrirá, justo lo que le pasa a Cayo Coyuntural. Lo que sí que debió prever al llegar a la Galia es que todo acabaría así: Para concluir la historia, nos enteramos por boca del druida Panoramix de que una gran crisis azota Roma y ha desembocado en la devaluación del sestercio. No se nos dan detalles de cómo se ha producido dicha devaluación (no es necesario para la historia), probablemente el Tesoro romano recurriera a la acuñación masiva de moneda para solventar sus problemas financieros, lo que desembocó en su pérdida de valor .Como veis  el genial guionista y creador del héroe galo, René Goscinny, lanza un torpedo contra la línea de flotación del sistema capitalista, disparando contra todo lo que se mueve a su alrededor: la voracidad de los mercados, las leyes de la oferta y la demanda, la soberbia de los economistas, la publicidad que manipula al consumidor, la deshumanización de una sociedad volcada en el dinero y el trabajo… Hasta tal punto es ácida y general la crítica que en este cómic se realiza que podríamos calificarla de auténtica obra antisistema. Y todo ello en una fecha muy señalada, justo entre las dos crisis del petróleo de los años setenta, cuando empezaba a derrumbarse el entramado keynesiano levantado tras la II Guerra Mundial para organizar la economía mundial y las finanzas internacionales.Y sin embargo, la obra también se presta a dobles lecturas. Así, mientras que sin duda se critica la deshumanización de los tiempos modernos frente a las virtudes de la vida sencilla en paz con la naturaleza, no es menos cierto que el auténtico fracaso de César y Coyuntural está en intentar subvertir las leyes del mercado, que acaba arrollándolos y devolviendo las cosas a su cauce, un mensaje que sería muy del gusto de los economistas liberales. Después de todo, las argucias de Cayo Coyuntural le explotan en la cara por manipular el precio y la demanda de un producto sin un auténtico valor añadido. Sea como sea, cada lector debe extraer sus propias conclusiones. René Goscinny murió al año siguiente de publicar esta historia, con lo que es imposible obtener cualquier interpretación suya al respecto. Sólo nos queda su obra, lo que no es poco. 
PD1: como advertí, he destripado por completo el guión del álbum. Aun así, su lectura sigue siendo obligada. Los chistes, los juegos de palabras, las situaciones cómicas se repiten página a página, haciendo de este tebeo una obra irrepetible… ¡No os lo perdáis, insensatos!
PD2: seguramente os hayáis dado cuenta de las posibilidades de este álbum como material docente. En efecto, se utiliza como material didáctico en muchos currículos de Economía de 1º de Bachillerato. En este enlace tenéis un ejemplo.Y recordad, si queréis revivir… ¡comprad un menhir! Artículo de Raúl Expósito. Recomendado: La Banca Contra España

9 oct 2015

De la República de Venecia a Goldman Sachs

Desde el siglo XII hasta comienzos del siglo XIV, la Orden de los Templarios, presente en una gran parte de Europa, se convirtió en banquero de los poderosos. Contribuyó a financiar varias cruzadas. A comienzos del siglo XIV, se había convertido en la principal acreedora del rey de Francia Felipe el Hermoso. Frente al peso de una deuda que gravaba sus recursos, Felipe el Hermoso se libró de sus acreedores y, de la misma, de su deuda, demonizando la Orden de los Templarios, acusándola de múltiples crímenes |1|. La Orden fue prohibida, sus jefes ejecutados y sus bienes confiscados. La Orden de los Templarios carecía de un estado y de un territorio para hacer frente al rey de Francia. Su ejército (15.000 hombres, de ellos 1.500 caballeros), su patrimonio y sus créditos con los dirigentes no la protegieron de la potencia de un estado decidido a eliminar a su principal acreedor.
En la misma época (siglos XI-XIV), los banqueros venecianos financiaban también cruzadas y prestaban dinero a los poderosos de Europa, pero maniobraron mucho más hábilmente que la Orden de los Templarios. En Venecia, se apoderaron de la cabeza del estado dándole la forma de una república. Financiaron la transformación de Venecia, ciudad-estado, en un verdadero imperio que comprendía Chipre, Eubea (Negrepont) y Creta. Adoptaron una estrategia imparable para enriquecerse duraderamente y garantizar el reembolso de sus créditos: fueron ellos quienes decidieron endeudar al estado veneciano con los bancos que poseían. Los términos de los contratos de los préstamos fueron definidos por ellos puesto que eran a la vez propietarios de los bancos y dirigentes del estado.

Mientras Felipe el Hermoso tenía interés en librarse físicamente de sus acreedores para liberarse del peso de la deuda, el estado veneciano devolvía hasta la última moneda de la deuda a los banqueros. Éstos tuvieron por otra parte la idea de crear títulos de la deuda pública que podían circular de un banco a otro. Los mercados financieros comenzaban entonces a ponerse en pie |2|. Este tipo de préstamo es el precursor de la forma principal de endeudamiento de los estados tal como se conoce en el siglo XXI.

Siete siglos después del aplastamiento de la Orden de los Templarios por Felipe el Hermoso, hoy los banqueros de Europa, igual que sus predecesores venecianos o genoveses, no tienen manifiestamente que estar inquietos por los gobiernos actuales.

Los estados nacionales y el protoestado que es la Unión Europea de hoy son quizás más complejos y sofisticados que las repúblicas de Venecia (o de Génova) de los siglos XIII al XVI, pero son con igual crudeza los órganos de ejercicio del poder de la clase dominante, el 1% opuesto al 99%. Mario Draghi, antiguo responsable de Goldman Sachs en Europa, dirige el Banco Central Europeo. Los banqueros privados han colocado a sus representantes o a sus aliados en puestos clave en los gobiernos y las administraciones. Los miembros de la Comisión Europea están muy atentos a la defensa de los intereses de las finanzas privadas, y el trabajo de lobby que los bancos ejercen ante parlamentarios, reguladores y magistrados europeos es de una eficacia temible.

Que un puñado de grandes bancos capitalistas ocupe el primer plano estos últimos años, no debe ocultar el papel de las grandes empresas privadas de la industria y del comercio, que usan y abusan de su proximidad a las estructuras del estado de forma tan hábil como los banqueros. La interconexión y la imbricación inextricables entre los estados, los gobiernos, los bancos, las empresas industriales y comerciales, y los grandes grupos privados de comunicación constituyen, por otra parte, una de las características del capitalismo, tanto en su fase actual como en las precedentes.

Efectivamente, desde la victoria del capitalismo como modo de producción y como formación social dominante, el poder es ejercido por los representantes de los grandes grupos privados y sus aliados.

Desde un punto de vista histórico, la New Deal iniciada por el presidente F. Roosevelt en 1933 y los treinta años que siguieron a la II Guerra Mundial aparecen como un paréntesis durante el cual la clase dominante tuvo que hacer concesiones, ciertamente limitadas pero reales, a las clases populares. Los grandes patronos tuvieron que disimular un poco su dominio sobre el estado. Con el giro neoliberal emprendido a finales de los años 1970, abandonaron la discreción. Los años 80 ponen en un primer plano una clase dominante completamente desinhibida que asume y proclama con cinismo la carrera por la ganancia y la explotación generalizada de los pueblos y de la naturaleza. La fórmula, tristemente célebre, de Margaret Thatcher “There is no alternative” marca hasta hoy el paisaje político, económico y social, a través de los ataques violentos a los derechos y conquistas sociales. Mario Draghi, Angela Merkel, Silvio Berlusconi (gran patrón italiano), José Manuel Barroso, aparecen como figuras emblemáticas de la prosecución del proyecto thatcheriano. La complicidad activa de los gobiernos socialistas (de Schröeder a Hollande, pasando por Tony Blair, Gordon Brown, Papandreu, Zapatero, Socrates, Letta, Di Rupo, y muchos otros) muestra hasta qué punto se insertaron en la lógica del sistema capitalista, hasta qué punto forman parte del sistema igual que Barack Obama del otro lado del Atlántico. Como afirmaba el multimillonario americano Warren Buffet, “es una guerra de clases, y es mi clase la que va ganando”.

El sistema de la deuda pública tal como funciona en el capitalismo constituye un mecanismo permanente de transferencia de riquezas producidas por el pueblo hacia la clase capitalista. Este mecanismo se ha reforzado con la crisis comenzada en 2007-2008, pues las pérdidas y las deudas de los bancos privados han sido transformadas en deudas públicas. A una gran escala, los gobiernos han socializado las pérdidas de los bancos a fin de permitirles continuar haciendo beneficios que redistribuyen a sus propietarios capitalistas.

Los gobiernos están directamente conchabados con los grandes bancos y ponen a su servicio los poderes y las arcas públicas. Hay un va y viene permanente entre los grandes bancos y los gobernantes. El número de ministros de finanzas y de economía, o de primeros ministros, que provienen directamente de los grandes bancos o que van a ellos cuando abandonan el gobierno no deja de aumentar desde 2008.

El oficio de la banca es demasiado serio para ser dejado en manos del sector privado, es necesario socializar el sector bancario (lo que implica su expropiación) y colocarlo bajo control ciudadano (de los asalariados de los bancos, de los clientes, de las asociaciones y de los representantes de los actores públicos locales), pues debe estar sometido a las reglas de un servicio público |3| y las rentas que su actividad genera deben ser utilizadas para el bien común.

La deuda pública contratada para salvar a los bancos es definitivamente ilegítima y debe ser repudiada. Una auditoría debe determinar las demás deudas ilegítimas y/o ilegales y permitir una movilización tal que una alternativa anticapitalista pueda tomar forma.

La socialización de los bancos y la anulación/repudio de las deudas ilegítimas deben inscribirse en un programa más amplio |4|.

Como durante la república de Venecia, hoy en la Unión Europea y en la mayoría de los países más industrializados del planeta, el estado está en ósmosis con la gran banca privada y paga dócilmente la deuda pública. El no pago de la deuda ilegítima, la socialización de la banca así como otras medidas vitales serán el resultado de la irrupción del pueblo como actor de su propia historia. Se tratará de poner en pie un gobierno tan fiel a los oprimidos como los gobiernos de Merckel y Hollande lo son a las grandes empresas privadas. Tal gobierno del pueblo deberá hacer incursiones en la sacrosanta gran propiedad privada para desarrollar los bienes comunes a la vez que respeta los límites de la naturaleza. Ese gobierno deberá igualmente realizar una ruptura radical con el estado capitalista y erradicar todas las formas de opresión. Una auténtica revolución es necesaria.Eric Toussaint. Traducción de Alberto Nadal. VER: FMI & BANCO MUNDIAL.

Notas:
1| Ver David Graeber, En deuda. Una historia alternativa de la economía, Editorial Ariel, Barcelona, 2012, 714 pp ; Thomas Morel et François Ruffin, Vive la Banqueroute!, Paris, Fakir Editions, 2013.
2| Fernand BRAUDEL, Civilisation matérielle, économie et capitalisme. XVe-XVIIIe siècle. Paris, Armand Collin, 1979 ; David Graeber, En deuda. Una historia alternativa de la economía, Editorial Ariel, Barcelona, 2012, 714 pp
3| El sector bancario debería ser enteramente público con excepción de un sector cooperativo de pequeña talla con el que podría cohabitar y colaborar.
4| Ver Damien Millet y Eric Toussaint, Europa, ¿qué programa de urgencia frente a la crisis? http://cadtm.org/Europa-Que-programa-de-urgencia. Ver también Thomas Coutrot, Patrick Saurin y Eric Toussaint, Anular la deuda o gravar al capital: ¿Por qué elegir? http://cadtm.org/Anular-la-deuda-o-gravar-al . Finalmente, ver ¿Qué hacer con la deuda y el euro?, http://cadtm.org/Que-hacer-con-la-deuda-y-el-euro publicado el 30 de abril de 2013. Ver: Goldman Sachs

Éric Toussaint, doctor en ciencias políticas, es presidente del CADTM Bélgica (Comité por la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo, www.cadtm.org) y miembro del consejo científico de ATTAC. Autor, entre otros libros, de Una mirada al retrovisor: el neoliberalismo desde sus orígenes hasta la actualidad, Icaria 2010; La Deuda o la Vida (junto a Damien Millet) Icaria, Barcelona, 2011; La crisis global, El Viejo Topo, Barcelona, 2010;. La bolsa o la vida: las finanzas contra los pueblos, Gakoa, 2002.

8 oct 2015

¿Callejón sin salida para el capitalismo?

Fred Goldstein, dirigente de la organización estadounidense Mundo Obrero, Workers World, de quien ya conocíamos sus lúcidos análisis sobre la crisis económica capitalista en el periódico homónimo de dicha organización publicó un libro: 'El capitalismo en un callejón sin salida. Destrucción de empleo, sobreproducción y crisis en la era de la alta tecnología. Un punto de vista marxista'.
Traducido por Manuel Talens y Atenea Acevedo, en 148 páginas, 9 capítulos y una adenda, Goldstein realiza una radiografía de la crisis económica que azota a Estados Unidos y el resto del mundo. Goldstein utiliza estadísticas oficiales y citas de reputados analistas burgueses, combinándolas con las categorías económicas de Carlos Marx, para producir un análisis brillante, ameno, que cualquier trabajador puede comprender, para producir una perspectiva novedosa de la actual crisis mundial del capitalismo. De salida afirma: "Estamos ante una crisis histórica". Con elementos similares a otras, pero en un nivel completamente nuevo que lo lleva a la conclusión de que el sistema está ante "un callejón sin salida". No se trata de una crisis cíclica como las que han caracterizado al capitalismo desde el siglo XIX. En su Introducción, Goldstein, compara la crisis abierta en 2007 con dos grandes crisis anteriores, las de 1873 y 1929. Éstas constituyen las únicas crisis ("callejones sin salida") con las que encuentra similitudes el actual momento, porque fueron crisis de "larga duración" (aunque no usa este concepto) y de las que sólo se salió mediante la guerra y la expansión imperialista del mercado. La primera se extendió hasta 1896 y se inició con la crisis de los ferrocarriles y la especulación de tierras, llegando la tasa de desempleo a dos dígitos, pese a un ligero repunte en 1879.
Bajo su influjo se produjeron grandes movimientos huelguísticos, como el de Haymarket por las ocho horas de trabajo (1886), la huelga del acero en Homestead (1892) y la de los ferrocarriles Pullman (1894). EE UU sólo la superó cuando inició su expansión imperialista de fines de siglo (Guerra de 1898 con España). La segunda tuvo el año 1929 como referencia, con el Crack Bursátil, pero había iniciado antes con quiebras bancarias y el colapso de la especulación de tierras, se extiende hasta 1939, con un ligero repunte en 1934. Durante esta fase también sobrevino una oleada de huelgas en San Francisco, Minneapolis y Toledo, y ocupación de fábricas, como la de Flint, que dio origen al sindicato de General Motors. Sólo fue superada con la inmensa destrucción de la II Guerra Mundial. "En ambas, el funcionamiento automático del mercado capitalista, el ciclo normal de auge y caída del desarrollo capitalista se quedó exhausto. El capitalismo llegó a un punto en el que ninguna medida de carácter económico podía por sí sola mantener el sistema en movimiento ni hacerlo avanzar por más tiempo.
Estaba sumido en la parálisis económica; el desempleo masivo sobrepasaba la capacidad del sistema." Ambas estuvieron precedidas por períodos de prosperidad e innovaciones tecnológicas, como la actual. En las tres (1873, 1929 y 2007) las fases de auge han estado caracterizadas por su debilidad y su carácter central es la "recuperación sin empleo". En las anteriores la superación de la crisis llegó de la mano de la expansión imperialista. La diferencia con la actual reside justamente en eso, un mundo "globalizado", donde no hay nuevos mercados de los que apoderarse y un desempleo crónico internacional que limita objetivamente la capacidad de recuperación. "A medida que la clase dominante se queda sin opciones y avanza hacia la aventura militar y la reacción política, las medidas tradicionales de recuperación ya no podrán rein­vertir la crisis. Eso hace que la situación sea históricamente favorable a la intervención de la clase obrera y de los opri­midos para resolver la crisis de manera revolucionaria... El sistema basado en las ganancias está entrando en una fase que únicamente puede arrastrar hacia atrás a la humanidad. Las masas están llegando a un punto en que les resulta imposible continuar por el viejo camino, porque el capitalismo bloquea su supervivencia.
La humanidad solo puede avanzar si limpia el camino para sobrevivir, lo cual significa nada menos que la destrucción del capitalismo". En el Capítulo 1, titulado "Una crisis sistémica", Goldstein aborda el tema de la falsa recuperación de 2009-2010, citando a un analista del Banco Lehman, Allen Sinaí, para establecer que el endeble crecimiento económico se está haciendo sin la creación de puestos de trabajo, lo cual no permitirá sostenerlo por la lógica contracción de la demanda, dado el alto desempleo y los bajos salarios. En dos años se han destruido 7 millones de empleos en EE UU, a los cuales hay que agregar 4 millones de jóvenes que han accedido al mercado de trabajo. Justamente, "el callejón sin salida" se produce cuando la tasa de contrataciones es menor a la tasa de despidos.
Pese a los billones de dólares inyectados para el salvamento de los bancos, esta medida no conlleva creación de puestos de trabajo. Goldstein aporta cifras sobre la alta tasa de desempleo en todo el mundo, sobre todo entre la juventud trabajadora, que en EE UU llega al 20%, en España al 40%, en Egipto o Túnez y otros países de África supera el 50%. "El desempleo juvenil es el signo más dramático de la capacidad cada vez menor del capitalismo para absorber la mano de obra en todo el mundo. La nueva generación de trabajadores que ingresan en la fuerza de trabajo está ma­yoritariamente excluida y si trabajan es a cambio de bajos salarios. El desempleo juvenil es una medida clave del estan­camiento de un sistema en franca decadencia", dice. El Capítulo 2, se titula "Capitalismo de bajos salarios y recuperación con desempleo", en el cual demuestra cómo la relativa recuperación de 2009, y el aumento de la productividad, se están dando no sólo sin empleos, sino destruyendo el nivel de vida de las familias trabajadoras en EE UU: con 40-50 millones de pobres (extremos) y una caída del ingreso familiar del 6,7%; que entre los afrodescendientes llega al 10% y en los latinos al 7,2%. Cita a la "Ley general de acumulación capitalista" de Marx para explicar el fenómeno por cual el capitalismo crece gracias al desarrollo tecnológico pero a costa de crear un ejército industrial de reserva que, a la larga, produce las crisis de "sobreproducción", dada la incapacidad de los asalariados de absorber las mercancías por sus bajos ingresos. Al respecto cita al director de la Reserva Federal: Esto se debe a un incremento récord en la productividad. Con los años, las nuevas tecnologías, los procesos y los productos han permitido que las empresas manufactureras produzcan cada vez más con menos trabajadores. El Capítulo 3, titulado "Tecnología avanzada y desempleo masivo", aborda la crisis de 2001 para señalar que su superación se basó en una expansión artificial del crédito y la promoción de hipotecas a intereses variables para los consumidores, gracias a una serie de juegos financieros promovidos por Alan Greenspan, ex director de la Reserva Federal en beneficio de los bancos. Junto a ello, y manteniendo una baja recuperación del empleo, hubo un aumento exponencial de la productividad en la industria, basada en el desarrollo tecnológico, que alcanzó, en 2003, un incremento en horas/trabajador de 5,7%, y a fines de ese año llegaba a 9,7%, para ubicarse en 24% entre 2001 y 2006. Hay una sección interesante que explica cómo la informática permite aumentar demencialmente la explotación (productividad) por trabajador incluso en las tiendas minoristas. Al final de la recuperación posterior a 2001, el aumento de la productividad llevó a que la crisis se expresara como una típica crisis de sobreproducción en el esquema previsto por Marx: respecto a la capacidad de absorción del mercado se habían producido 1,3 millones de viviendas de más; el parque automotriz, con capacidad de producir 18 millones de autos anuales vio reducida la producción a 11 millones, en 2009; igual para el acero y otros productos. Conclusión: "El sistema se ha vuelto tan productivo que ya no puede producir. Esta es la última contradicción del capitalismo, cuya trayectoria hasta su final científico y lógico Marx des­cribió en la ley general de la acumulación capitalista". El Capítulo 4, "La productividad está estrangulando la producción", empieza citando a Morton Zuckerman, editor de U.S. News & World Report, que estable que durante la primera década de este siglo, luego de la crisis 2000-2001, la creación de empleo fue CERO!. Lo alarmante de la situación se evidencia cuando se compara con las décadas precedentes: en los años 40 se crearon 38% más empleos respecto a la anterior; en los 50 fue 24%; en los 60 se crearon 31% puestos de trabajo; en los 70 fueron 27%; en los 80 se llegó al 20%; y en los 90 se crearon 20% más de empleos. Goldstein achaca la pérdida de 11 millones de puestos de trabajo en la presente década a la alta productividad impulsada por la revolución tecnológica. Pone algunos ejemplos: en Ohio, la DuPont crea una planta de fabricar materiales para producir energía solar a un costo de 175 millones de dólares, pero sólo crea 70 empleos (2,5 millones por puesto de trabajo); En Midland, Michigan, la Hemlock Simiconductor, crea otra planta de células fotovoltáicas a un costo de 1,000 millones de dólares, pero sólo crea 300 puestos de trabajo (3,3 millones por cada empleo). Una sección interesante de este capítulo se titula "La educación no es la respuesta", y en ella desmiente las versiones usuales de que es con la educación se supera la crisis y la gente accede a los puestos de trabajo. La realidad norteamericana demuestra que hay millones de jóvenes con títulos universitarios que no encuentran lugar en el mercado de trabajo. "El capitalismo está llegando a un punto en el que basta un aumento de la producción para que ésta se vea superada por la sobreproducción. Eso hace que la patronal utilice su dinero para la especulación, los préstamos, la recompra de acciones, el aumento de los dividendos, etc., mientras que más de treinta millones de trabajadores sufren de desem­pleo y subempleo en EE.UU." El Capítulo 5, aborda un tema en boga en Europa y en EE UU con el llamado "abismo fiscal": "Los banqueros saquean el erario, se hace un llamado a la austeridad". Citando a Andrew Haldane, del Bank of England, este capítulo aborda la tortuosa relación histórica entre los bancos y el Estado y cómo, en tiempos de crisis, los tenedores de bonos y dueños de la deuda, impulsan la "austeridad" como doctrina porque lo que más temen es que el gasto social, en tiempo de contracción, lleva a mayor emisión de moneda, depreciación e inflación. Por lo cual, para ellos, es preferible recortes masivos del gasto social y despidos de empleados públicos para asegurar el cobro de la deuda y sus intereses. En EEUU se han perdido 600 mil empleos públicos en el último lustro. No les importa si la austeridad sume al sistema aún más en la espiral de la crisis, para los bancos lo principal es cobrar y no en moneda devaluada. El Capítulo 6 se titula "El capitalismo ha superado la capacidad de regeneración del planeta". Aquí empieza, sin proponérselo, desmitificando aquello de que las economías de los BRIC representen un "capitalismo alternativo". Por el contrario, la expansión de las BRIC se basa en la extensión de las transnacionales imperialistas en el proceso de globalización. Aquí la referencia metodológica es la "Ley de la tendencia decreciente de la cuota de ganancia", de Marx, para establecer tres cosas relacionadas: la competencia capitalista, la cual motiva la carrera tecnológica y la expansión global en busca de mercados y fuentes de materias primas. Se han vencido las fronteras nacionales y el capitalismo alcanzó sus límites planetarios. ¿A dónde más expandirse? Goldstein concluye: "El capitalismo ha hecho de cada rincón del globo un espacio propio de explotación y sin duda ha superado su capacidad de regeneración. No solo amenaza la supervivencia económica de la población mundial, sino la fuente misma de la vida, la naturaleza y el medio ambiente. Solo el socialismo puede salvar al planeta". En el Capítulo 7, "El capitalismo amenaza la vida en el planeta", se establece el principio de que el sistema ya no es sólo producción, sino también "polución". Un ejemplo dramático de la amenaza ambiental del sistema lo es el masivo derrame de petróleo en el Golfo de México producido por la British Petroleun, en 2010. ¿Cómo se explica que una empresa con un capital de 290 mil millones de dólares, presente en 80 países, con ganancias 8 mil millones en 2011, decidió no gastar 500 mil dólares en un disparador acústico de seguridad que habría evitado el desastre ambiental? Lo de la B.P. no es nada, comparado con los daños ambientales producidos por Chevron-Texaco en la Amazonía del Ecuador, donde vertieron toneladas de desechos de hidrocarburos de manera irresponsable directamente en suelos y ríos. Ni hablar de la industria minera y maderera que arrasa los bosques desde Brasil a Indonesia, sabiendo que son los principales productores del oxígeno que respiramos los seres vivos. O las emisiones de CO2 que están derritiendo los glaciares. "Este desdén por el planeta y todo lo que en él se encuen­tra ilustra, una vez más, la irracionalidad y las contradiccio­nes inherentes al capitalismo en tanto sistema económico", nos dice Goldstein. Y concluye: "Desde un punto de vista puramente ambientalista, el capitalismo ha dejado de ser históricamente viable. En tanto no derroquemos al capitalismo la vida en el planeta estará amenazada". El Capítulo 8, lleva el interesante título de "Materialismo histórico: robots y revolución". Aquí se aborda el problema de la creciente tecnificación, en especial de la informática y la digitalización, cuya aplicación no se restringe a una sola rama de la economía, y está produciendo el masivo "desempleo tecnológico", el cual, llegado a cierto punto, plantea el dilema "¿De dónde saldrá el mercado?". Goldstein cita los libros "Race against the machine" de Brynjolfsson y McAfee, "The age of turbulence", de Martin Ford y al propio Greenspan, quienes están preocupados por este asunto. Pero agrega que ninguno de ellos entiende lo que Marx ya dijo desde El Manifiesto Comunista: el problema no es la máquina, sino la burguesía. "Parafraseando a Marx, la burguesía ha conjurado a un brujo “la robotización, la producción automática, el soft­ware y las tecnologías de la comunicación“ cuyo único pro­pósito es desembarazarse de la mano de obra", nos dice. Pero, contrario al pesimismo de esos autores, Goldstein confía en la capacidad de clase obrera para actuar y cambiar el sistema. El Capítulo 9, y último, se titula "La nueva etapa del Imperialismo y la perspectiva de la lucha" y empieza recordando que Lenin fue uno de los primeros en analizar el fenómeno del imperialismo como fase superior del capitalismo, y que uno de sus principales aportes teóricos lo fue el señalar que las enormes riquezas extraídas por las potencias del mundo colonial, habían servido para comprar a la élite superior de la clase obrera de los países imperiales, creando una "aristocracia obrera", privilegiada y políticamente conservadora, que aportaba estabilidad al sistema. La diferencia con el momento actual es que la globalización neoliberal el imperialismo actúa en sentido contrario, está destruyendo los privilegios de la aristocracia obrera de los países del Norte al ponerla a competir con los trabajadores peor pagados del Sur. Al respecto cita un libro anterior suyo, "Low-wage capitalism": Mientras que antes la exportación de capital solía utilizarse para fomentar un estrato superior de la clase obrera en los países imperialistas, suavizar la lucha de clases y promover estabilidad social, con la nueva división mundial del trabajo la exportación de capital se utiliza para bajar los niveles de vida de los trabajadores de los países imperialistas, diezmar las capas superiores de los trabajadores y algunos sectores de la clase media y destruir la seguridad laboral y las prestaciones sociales. Esto socavará inevitablemente los cimientos de la estabilidad social y sentará las bases para el renacimiento de la lucha de clases en el interior de los gigantes corpora­tivos explotadores. Por otra parte, la expansión a escala planetaria de la socialización del proceso del trabajo y el rápido crecimiento de una clase obrera internacional están haciendo que la solidaridad de clase transfronteriza se con­vierta en algo obligatorio contra el imperialismo". La Adenda está dedicada a reflexionar para el movimiento Ocuppy Wall Street (OWS), muy semejante a los Indignados de España, que se movilizó en 2010-11, bajo la consigna "Somos el 99% frente al 1%", para denunciar la creciente desigualdad social de un sistema capitalista en el que una minoría de la sociedad acapara de manera obscena la riqueza contra la mayoría. Goldstein le pregunta al OWS cuál es el objetivo de la lucha, ¿sólo reducir un poco la desigualdad social? ¿Poner algunas restricciones a los banqueros? "¿Debemos parar en la lucha para reducir la desigualdad en el capi­talismo, vamos a luchar para ayudar a forjar las cadenas de oro con las que el capital arrastra a los trabajadores o vamos a llevar la lucha contra la desigualdad hasta sus últi­mas consecuencias y luchar para romper las cadenas de la dominación de clase? La desigualdad entre las clases sólo podrá abolirse con la eliminación de la clase capitalista junto al sistema de explotación sobre el que construye toda su obscena riqueza". El reformismo dentro de los marcos del capitalismo no puede solucionar ningún problema de fondo, porque el sistema está montado con el único fin de sostener la lógica infernal de la ganancia capitalista, que ya amenaza la vida en el planeta.La única alternativa es una revolución social que establezca una forma humana, racional y ecológica de economía: el socialismo. "El ser determina la conciencia, pero no de forma automática ni necesariamente a corto plazo. De hecho, la conciencia va a la zaga de los acontecimientos, pero termina por ponerse al día cuando la vida ya no puede seguir siendo como antes", nos dice Goldstein, para concluir un panorama tan negativo con una actitud optimista, respecto a que la clase trabajadora terminará asumiendo la tarea histórica de superar al capitalismo. Leyendo a Fred Goldstein no podemos dejar de recordar a León Trotsky, cuando en el marco de otra "crisis sin salida", en los años treinta, afirmaba: "En general, los requisitos económicos previos para la revolución proletaria han llegado ya al punto más alto de madurez... Las fuerzas productivas de la humanidad están estancadas. Ya las nuevas invenciones y los nuevos progresos técnicos no pueden elevar el nivel de la riqueza material. Las bajas repentinas y cíclicas de los valores... imponen a las masas privaciones y sufrimientos siempre mayores. El crecimiento de la desocupación ahonda a su vez la crisis financiera... Las condiciones objetivas de la revolución proletaria no sólo están maduras, sino que han empezado a descomponerse. Sin una revolución socialista en el próximo período histórico, la civilización humana está bajo la amenaza de ser arrasada por una catástrofe. Todo depende del proletariado, es decir, principalmente de su vanguardia revolucionaria. La crisis histórica de la humanidad se reduce a la crisis histórica de la dirección revolucionaria" (El Programa de Transición). Texto: O. Beluche. Ver: CRISIS DEL ESTADO LIBERAL

15 sept 2015

Siria, Rusia y la paz

Los rusos ya están en Siria, y han construido una base con todo su mejor armamento en el puerto de Latakia (ver mapa).

De la noche a la mañana, y como adelantó Benjamin Fulford, la situación en Oriente Medio ha dado un giro de 180 grados. De momento Israel va a tener francamente difícil volver a atacar Siria por aire porque los radares rusos los detectarán y los sistemas de misiles S-300 derribarán sus aviones como si de un juego de niños se tratara. Líbano puede también respirar tranquilo porque los israelitas pueden encontrarse con una desagradable sorpresa a poco que los rusos “se calienten”. Pero hay más. Aunque siguen negándolo, lo cierto es que cada vez hay más rumores de que los rusos han desplegado tropas y tanques, lo que nos llevaría a una ofensiva por tierra (combinada con su modernísima fuerza aérea) que puede acabar con Al Qaeda/Estado Islámico en mucho menos tiempo del que nos pensamos. Una combinación del ejército regular sirio más los peshmergas kurdos, Hezbollah, el ejército iraní y el ruso barrerá a esos locos, por muchas fuerzas especiales occidentales que les apoyen. Otro tanto para Irak. Dentro de unos meses se marchan las últimas fuerzas estadounidenses de la zona (dentro de su programa de desmovilización), lo que bien podrían aprovechar los chiítas iraquíes para pedir ayuda al “hermano ruso”. De momento, y contraviniendo las órdenes de Obama y la OTAN, el gobierno iraquí está permitiendo que los rusos sobrevuelen su espacio aéreo para llevar ayuda a Siria, lo que deja la puerta abierta a que los aviones rusos hagan lo propio en Irak y pongan orden desde el cielo. Hace falta recordar la película “Avatar” para darse cuenta de que quien domina el espacio aéreo, domina la guerra, y si no que se lo digan a Gadafi. El único problema serio es Turquía; espero que Erdogan no sea tan loco como para plantarle cara a Putin pero de la cordura de ese hombre hay serias dudas. Así pues, y ante el silencio de los países más decisivos de la OTAN (salvo una tímida respuesta de Cameron, al que le ha salido un laborista antiimperialista que podría derrocarle), Rusia, como cabeza del BRICS, podría tomar el mando militar -y político- del Planeta. De momento, su canciller, Lavrov, ya ha anunciado que va a proponer ¡la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU! para dar entrada a otras civilizaciones, como la africana, la India o Latinoamérica (Brasil), lo que, de una tacada, acabaría con el gobierno sionista del Planeta porque ya no tendrían mayoría (Francia, Estados Unidos, Reino Unido) ni derecho de veto como hasta ahora. Esta semana comienza una Asamblea General de las Naciones Unidas que promete ser apasionante. La reciente aprobación de la reestructuración de la deuda soberana (aprobada con 134 votos a favor) anuncia la rebelión esperada. Ver entrevista al Presidente sirio.  Ver: La amenaza iraní por Noam Chomsky

4 sept 2015

ONGs y no tan ONGs

Desde los años 1980 las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) se expandieron por todo el mundo abriendo un importante espacio político, cultural y socio económico, prácticamente en cada rincón del planeta. Se calcula que actualmente hay más de 10 millones de ONG en el planeta. En la India, por ejemplo, hay una ONG para cada 600 personas.
Para lograr esto, los medios de comunicación globalizados destacan día a día su rol en la educación, la lucha contra la pobreza y el analfabetismo, la protección del medio ambiente, la promoción de libertades civiles, protección de los derechos humanos etc., pero ocultan su lado oscuro. 

Hay aproximadamente unas 40.000 ONG subvencionadas por los gobiernos norteamericanos y europeos y que fueron creadas con el fin específico de ser instrumentos de los globalizadores de Washington y Bruselas. La idea de crear organizaciones no gubernamentales que podrían ser utilizadas por los servicios de inteligencia para la creación de las redes sociales en África, Asia y América Latina con el propósito de promover los intereses norteamericanos, surgió inicialmente al final de los años cuarenta. Sin embargo, este proyecto demoró casi una década y recién fue puesto en marcha en 1961 impulsado por el triunfo de la revolución cubana en 1959, cuando por una orden ejecutiva fue creada la Agencia de EEUU para el Desarrollo (USAID). Su propósito oficial fue reforzar la política exterior norteamericana cooperando con los países receptores de la ayuda en áreas económica, agrícola, sanitaria, política y humanitaria.
En 1972 el profesor norteamericano William A. Douglas elaboró una idea más compleja del prototipo de una futura ONG en su libro “Developing Democracy”. Según el estudioso, la gente en Asia, África y Latinoamérica eran como unos “niños” que necesitaban para su desarrollo, en términos norteamericanos, “una tutela, reglamentación y el control del gobierno de EEUU”. Posteriormente este concepto abarcó todo el planeta, incluyendo al pueblo norteamericano. Para Douglas, el proceso de transformación global no podría ser realizado a través de los gobiernos, se necesitaba crear organizaciones de base en cada lugar del planeta bajo el control de unas agencias especializadas estadounidenses. Estas organizaciones de base tomaron en los años 1980 la forma de las Organizaciones No Gubernamentales que fueron incorporadas como instrumentos vitales del “Proyecto Democracia” para fortalecer la globalización neoliberal del mundo entero bajo la tutela de Washington.
Para cumplir con su tarea las ONG bajo el control del departamento de Estado tenían que desestabilizar los gobiernos no afines a la política norteamericana a través de un trabajo sutil, encubriendo sus propósitos subversivos con unos programas reales como la lucha contra la pobreza extrema. A la vez, fue precisamente USAID que envió al famoso especialista norteamericano en tortura Dan Mitrione a Brasil 1960-1967, República Dominicana -1965- y a Uruguay en 1969-1970. También la USAID participó activamente en todos los golpes de Estado e intentos de golpes que tuvieron lugar en África, Asia y Latinoamérica desde 1961 hasta ahora, en estrecha colaboración con la CIA, DIA (Servicio de Inteligencia Militar), el FBI, la DEA, la NSA (Agencia Nacional de Seguridad) etc. Mientras existía la Unión Soviética y el campo socialista, USAID junto con otras ONG, como la Fundación Nacional para la Democracia (NED) hicieron todo lo posible para contener la influencia ideológica de la URSS siendo misioneros ideológicos y operativos del imperio durante la Guerra Fría. Las revelaciones sobre la participación de la CIA y su organización encubierta USAID en el asesinato de Patricio Lumumba en Congo, en la muerte de Salvador Allende en Chile y cientos de atentados contra Fidel Castro obligaron al gobierno norteamericano a crear la NED en 1983. El presidente Ronald Reagan anunció entonces que “este programa no actuará detrás de la sombra. Va ser visible y al mismo tiempo consistente con los intereses nacionales de EEUU.
Su creador, el profesor de Georgetown University, Allen Weinstein fue más específico cuando en 1991 durante una entrevista declaró: “la gran cantidad de tareas que cumplimos hoy día fueron 25 atrás la responsabilidad de la CIA”. Unos años antes, en 1986 el primer director de la NED, Carl Gershman reconoció que su organización era una fachada de la CIA.
En la Declaración de Principios firmada por sus líderes neoconservadores, Elliot Abrams (envuelto en el escándalo Iran Contragate), Francis Fukuyama (autor del Final de la Historia), Zalmay Khalilzad (ex embajador de EEUU en Irak y Afganistán) y Win Weber (uno de los autores republicanos del Proyecto del Nuevo Siglo Norteamericano), se afirma que “tenemos que aceptar la responsabilidad de asumir el único rol en la preservación y extensión del orden internacional amigable a nuestra seguridad, prosperidad y a nuestros principios”.
Para cumplir con esta tarea tanto la NED junto con sus cuatro organizaciones: Free Trade Union Institute, Centre for International Private Enterprise, the National Republican Institute for International Affairs, the National Democratic Institute for International Affairs y su subordinada ONG Freedom House en coordinación con la USAID se dedican oficialmente a financiar y canalizar las fuerzas de las principales organizaciones de la sociedad civil en casi 100 países del mundo. Para esto tienen un fuerte presupuesto: para el año fiscal 2016 la USAID dispone de 22,3 mil millones de dólares y la NED tiene a su disposición 170 millones. Con este dinero no sería difícil crear las ONG afines a los intereses norteamericanos utilizando las organizaciones de base. Esto explica porqué los indígenas misquitos de Nicaragua se convirtieron en los colaboradores de los contrarrevolucionarios y de la CIA durante la revolución sandinista. También aclara la reciente marcha indígena contra el gobierno de Rafael Correa después que el presidente de Ecuador cuestionó la labor de 31 ONG en la Amazonía con un presupuesto de 56,2 millones de dólares provenientes de la NED, USAID y varias otras ONG extranjeras, esencialmente norteamericanas. Los indígenas de la región amazónica marcharon 700 kilómetros para protestar violentamente contra una posible futura reelección de Rafael Correa.
Una de las tareas de las ONG afines a los intereses de los globalizadores es formar miles de disidentes en los países que no siguen el rumbo norteamericano e influir en las elecciones presidenciales, legislativas, municipales en aquellas naciones. Según los cálculos del departamento de Estado, en cada país que no está de acuerdo con la política norteamericana hay no menos de un 10 por ciento de la población que apoya a Norteamérica y puede formar una quinta columna para desestabilizar el gobierno en los países como Rusia, China, Cuba, Venezuela, Brasil, Ecuador, Argentina, Bolivia, Nicaragua, Armenia, Bielorrusia, Tayikistán, Azerbaiyán, Kazajistán, Kirguistán, Uzbekistán o Egipto.
Entonces la cuestión es organizar y financiar a los potenciales descontentos y lavarles el cerebro a través de los medios de comunicación. Así sucedió en Polonia en 1989 cuando la NED en colaboración con el Vaticano entregó al movimiento Solidaridad 2,5 millones de dólares con la condición de promover la candidatura de su líder pro norteamericano Lech Walesa a la presidencia. Posteriormente la NED y USAID financiaron tales organizaciones como “OTPOR” en Serbia, “KHMARA” en Georgia, “PORA” en Ucrania, “KELKER” en Kirguistán, “ZUBR” en Bielorrusia. Después promovieron la “revolución de rosas” en Georgia, la “revolución de tulipanes” en Kirguistán, la “revolución naranja” y posteriormente “Maidan” en Ucrania, intentaron sin resultado una revolución en Armenia bajo la consigna “Ereván Eléctrico” y también fracasaron hace poco en Hong Kong tratando de instigar la “revolución de paraguas”.
Los líderes de oposición en América Latina, como Henrique Capriles y Leopoldo López en Venezuela, Mauricio Rodas en Ecuador, Aecio Neves en Brasil son creaciones de la NED y los eslabones de la derecha nacional en su lucha contra los gobiernos progresistas legítimamente elegidos. Su agenda principal consiste en desestabilizar estos gobiernos para retornar sus países al “patio trasero” norteamericano. Todos ellos tienen estrechos contactos con el ex presidente colombiano Álvaro Uribe y con los sectores de ultra derecha latinoamericana.
Sin embargo, a medida que pasa el tiempo los países de nuestro planeta cada vez más adquieren la conciencia y se dan cuenta de los propósitos de la USAID, de la NED y de sus ONG subsidiarias y toman las medidas correspondientes. Ya son tres países del grupo BRICS: Rusia, China e India que promulgaron la Ley de Registro de Agentes Extranjeros respecto a las ONG que reciben los fondos del extranjero. Es en realidad la misma ley que usa EEUU desde 1938, pero su uso en otros países produjo indignación y rechazo en Washington cuyos dirigentes anunciaron el fin de la democracia en China y Rusia. Lo que al mismo tiempo no quieren reconocer los actuales líderes norteamericanos, tanto neoliberales como los neoconservadores es que su propio país ya dejó de representar una democracia sino se convirtió en un estado autoritario que cada vez más se inclina hacia el totalitarismo. En un reciente artículo publicado por Counterpunch el estudioso norteamericano Henry A. Giroux escribió que “los tiempos oscuros no nos están esperando en el futuro, sino ya están presentes pero esto no significa que se quedarán para siempre”. Texto Vicky Peláez. Ver también: Banco de alimentos