5 mar 2015

No piense, mire la pantalla (Parte I de IV)

Según la tradición aristotélico-tomista la realidad es una, y dada desde siempre, puesta en forma indubitable a la espera de que el ser humano contacte con ella. La realidad existe, en definitiva, independientemente del sujeto que se relaciona con ella. En este marco, la verdad es la “adecuación del sujeto que conoce con la cosa conocida” (''adaequatio intellectus et rei'' decían los escolásticos).


La cosa, la realidad, está a la espera de que el sujeto se dirija a ella para aprehenderla y conocerla, por medio de sus sentidos y de la razón. Durante dos milenios ésta fue la idea dominante dentro de la tradición occidental. Y es la concepción que sigue prevaleciendo en el sentido común. El peso está puesto en la realidad objetiva. Desde el Renacimiento y a partir del cambio de paradigmas que se produjo en aquel fabuloso momento histórico de la humanidad la noción de la realidad ha variado. En el mundo moderno y dentro del nuevo ideal de ciencia copernicana, la realidad pasa a ser “construcción”; es decir, producto de la forma en que el sujeto se relaciona con la cosa. La realidad deja de ser una, única, inobjetable. Llegados al presente, con el desarrollo de un pensamiento que se descentra cada vez más de la realidad objetiva como garantía misma de su existencia dada por un ser supremo creador, con un pensamiento mucho más centrado en el sujeto, interesa fundamentalmente el proceso de “construcción” de esa realidad. Los datos de las distintas ciencias sociales y de una epistemología que rompe vínculos con la tradición aristotélica ponen el énfasis en la relatividad de la realidad: la misma pasa a ser entendida como construcción histórica y, por lo tanto, cambiante, variada, siempre relativa. El peso ahora está puesto en el sujeto y en las relaciones que establece con la cosa. Así como una botella está medio vacía o medio llena, según el punto de vista, así comienza a entenderse esta nueva visión de la realidad. La verdad deja de ser un absoluto. Todo lo anterior ayuda a entender que la realidad de la que queremos hablar en términos políticos es construida, no es absoluta ni terminada. Lo político, en tanto esfera en donde se juegan relaciones de poder entre grupos humanos, no es una realidad dada de antemano, asegurada por Derecho Divino, única e indubitable. Esa realidad política es producto de la historia y, por lo tanto, cambiante, dinámica y en perpetuo movimiento. En esa construcción, más allá de la bienintencionada idea de paz y rechazo de la violencia, el conflicto juega un papel determinante. La historia, la realidad política en definitiva, es producto de una conflictividad estructural. “La violencia es la partera de la historia”, se ha dicho como síntesis de esta relación y construcción. La realidad política tiene que ver con el juego de poderes que se va estableciendo, el que a su vez se encuentra, como ya se indicó, en continuo cambio. Por otra parte, la forma de la realidad tampoco es ingenua ni neutra. Lo que se sabe de la realidad política -que es una realidad social y por lo tanto determinada por factores sociales, económicos en principio, así como culturales en sentido amplio- es que ésta siempre es una construcción hecha desde el ejercicio del poder. Lo que se piensa, se sabe y se dice es el reflejo de las luchas de poder que estructuran toda sociedad y le confieren dinamismo. Un pequeño grupo de pensadores -generalmente plegados a los poderes dominantes- es el que tiende a conceptualizar, organizar y dar forma a lo que las grandes mayorías luego repiten. Dicho de otra forma: “El esclavo siempre piensa con la cabeza del amo”. O también: “La ideología dominante de una época es la ideología de la clase dominante”. El pensamiento político es el reflejo de las luchas de poder que estructuran toda sociedad y le confieren dinamismo. Un pequeño grupo de pensadores -generalmente plegados a los poderes dominantes- es el que tiende a conceptualizar, organizar y dar forma a lo que las grandes mayorías luego repiten. En relación con lo anterior, algo inédito en la historia y que viene marcando una tendencia cultural desde inicios del siglo XX es el papel que juegan los medios masivos de comunicación modernos. Lo que la gran mayoría piensa, o más concretamente “piensa en términos políticos-ideológicos”, proviene cada vez más de esos medios comunicacionales: prensa escrita primero, luego radio, después televisión (con una fuerza arrolladora) y, actualmente, toda la diversidad de medios audiovisuales, incluidos internet y los videojuegos. Los llamados mass media han crecido hasta convertirse en una especie de nuevo medio ambiente que hace que para muchas personas ya no haya otra realidad relevante que la que esos medios producen. Según una publicación de la empresa encuestadora estadounidense Gallup (no sospechosa de pensamiento crítico y de ideología de izquierda) el 85% de lo que un adulto urbano promedio “sabe” hoy día sobre su realidad política proviene de esos medios masivos de comunicación, ante todo de la televisión. Es ya sabido (aunque sea una frase hecha -pero no por ello menos importante-) aquello de: “si no está en la televisión, no existe”. Lo anterior caracteriza la realidad política actual: los medios de comunicación, tradicionalmente el “cuarto poder”, han incrementado drásticamente su importancia. Hoy en día constituyen uno de los factores del poder mismo, ya que construyen la realidad político-ideológica a escala planetaria. Buena parte de las apreciaciones sobre esa realidad es producto prefabricado que esas usinas culturales elaboran, cada vez con mayor sutileza y con mayor esmero.

El primado de la televisión

Para precisar mejor el razonamiento considerado en los párrafos precedentes convendría realizar un pequeño recorrido por el medio de comunicación que más ha impactado a escala global en la población: la televisión. Sin duda es uno de los inventos que más ha influido en la historia de la humanidad. Su importancia es tan grande -desproporcionadamente grande podríamos decir- que influye en los cimientos mismos de la civilización: es la expresión máxima de los medios masivos de comunicación, parte medular de la cultura, de esta sociedad que llamamos hoy “sociedad de la información”. Lo es, de hecho, en forma cada vez más omnipresente, más avasallante. Sin temor a equivocarnos es posible afirmar que el siglo XXI será el siglo de la cultura de la imagen, de la pantalla, cultura que ya se entronizó en las pasadas décadas del siglo XX y que, tal como se ven las cosas, parece afianzarse con más fuerza y sin posibilidad de retroceso. El “¡no piense, mire la pantalla!” parece haber llegado para quedarse. Hoy en día, esa pantalla ya no es sólo la televisión, tenemos también los teléfonos celulares, las agendas electrónicas y las sofisticaciones del plasma líquido que florecen por todas partes. En definitiva, la imagen va envolviendo cada vez más al público, según el modelo televisivo. Cuando la televisión se masificó se inició también el debate sobre si, por fin, ese medio encarnaría el sueño de la educación al alcance de la población, si se convertiría en información veraz y objetiva sobre la realidad mundial, cultura para todos, programas de debate, aporte a las ciencias y a las artes. Luego de varias décadas de desarrollo, parece que ninguno de estos ideales se ha realizado (quizá muy poco a través de estos medios audiovisuales, pero menos aún en el caso de la televisión). Ello no sólo porque a la mayor parte de la población “no le interesa” este tipo de inquietudes -aunque sería un tanto superficial presentarlo así- sino, fundamentalmente, porque a quienes hacen televisión -más aún, a quienes la dirigen- parece importarles menos que a nadie. Como señaló el músico cubano Pablo Milanés: “El mal gusto está de moda”. Y se da ahí un círculo vicioso: ¿el público consume “basura mediática” porque eso recibe o es difícil (casi imposible) producir algo masivo (durante 24 horas al día los 365 días al año) con altos niveles de calidad? Con el transcurso del tiempo la televisión ha sido más criticada pero, al mismo tiempo, es más consumida. Prácticamente desde el momento mismo de su aparición, no fue un medio informativo ni educativo; constituyó una fuente de entretenimiento y terminó siendo el centro de todo hogar moderno. Así, al igual que no se piensa dos veces si se compra una licuadora o una cama cuando una pareja de recién casados estrena residencia o cuando un joven se independiza, tampoco se deja de pensar en comprar un televisor. Hoy en día, incluso en los hogares de clase media es “obligado” contar con más de un aparato. Tal “objeto” se ha convertido en parte esencial de la vida de los seres humanos, ricos y pobres, urbanos o rurales, varones o mujeres, jóvenes o adultos. Se calcula que actualmente están funcionando no menos de 2.000 millones de aparatos televisivos y la tendencia es a seguir creciendo. La televisión construye un mundo virtual muy especial. El poder de convicción de las imágenes hace que a menudo éstas reciban un estatus de realidad superior al de la realidad misma. En las modernas sociedades masificadas, en las que se aglomeran enormes cantidades de seres humanos que están paradójicamente muy separados unos de otros dados los patrones de individualismo y consumismo hedonista que el capitalismo ha impuesto -“es más fácil para la mayor parte de la gente encontrar un dinosaurio que un vecino”, dijo sarcástico A. Touraine- el elemento que une a esas grandes masas dispersas pasó a ser la televisión. Si “religión” quiere decir re-ligar, unir, no cabe dudas que este nuevo dispositivo tiene un valor “religioso” en las actuales sociedades. La televisión construye un mundo virtual muy especial. El poder de convicción de las imágenes hace que a menudo éstas reciban un estatus de realidad superior al de la realidad misma. El punto de partida para entender esto es la dificultad que el sistema nervioso en su conjunto tiene para distinguir las imágenes de la realidad de las imágenes virtuales o de representación de la misma. Por ello es que lloramos viendo una película de ficción o nos emocionamos con los anuncios de bebidas. El cerebro ha ido evolucionando en los organismos más complejos, incluida la especie humana, basándose en la credulidad de lo que ve. Todo el mundo sabe que añadir una imagen a una noticia cualquiera le confiere un carácter de mayor veracidad. Las informaciones icónicas producen en el cerebro la sensación de ser algo intrínsecamente creíble. A lo largo de la evolución no ha sido necesario desarrollar la capacidad de discriminar las imágenes virtuales de las reales puesto que las primeras no existían o eran poco relevantes (espejismos, reflejos en el agua). La aparición de la realidad virtual cambió, en gran medida, la historia humana. La memoria tiene dificultades para distinguir la procedencia de las imágenes mentales que posee. De dónde proviene, por ejemplo, la idea que se tiene de la nieve si se vive en el trópico, ¿de la experiencia personal o de las películas que se han visto? Y la idea de la Edad Media, ¿de la imaginación, de los textos leídos o de las imágenes vistas? ¿Y la idea de un sindicalista? ¿La de los indígenas? ¿La de la guerra? ¿Cómo llegamos a los conceptos de los “buenos” y los “malos”? (los primeros, siempre blancos; los segundos, negros, indígenas, musulmanes). En síntesis, la televisión influye más sobre la humanidad que todo el arsenal nuclear. La televisión crea la realidad cultural en la que nos desenvolvemos hoy día, con más fuerza que la familia, las iglesias o la escuela formal. Según apreciaciones de la UNESCO, en unas pocas generaciones más, el peso de la cultura virtual habrá desalojado la importancia de la escuela tradicional. La dificultad para distinguir entre imágenes reales y virtuales, junto con el aislamiento social y el tiempo dedicado a ver televisión (en promedio, dos horas diarias para un adulto y cuatro horas y media para un niño), borra las fronteras entre realidad y ficción e invierte el referente para conocer quiénes somos, cómo es la realidad y cuál es el mundo deseable. Por supuesto, a los círculos que detentan el poder, lo anterior les viene “como anillo al dedo”. De allí seguramente el crecimiento exponencial de la televisión como pocos, o ningún otro, avance científico del siglo XX. Siguiendo esta misma línea, el resto de dispositivos audiovisuales como internet se perfila como uno de los núcleos principales en torno al que ya se está tejiendo la vida del siglo XXI. Para mantener la atención el negocio televisivo transforma todo lo que trata en espectáculo. El discurso político, el conocimiento, el conflicto, el temor, la muerte, la guerra, el sexo, la destrucción, entre otras, pasan a ser fundamentalmente espectáculo, comedia, “show!”. El espectador es acostumbrado a ver el mundo sin actuar sobre él. Al separar la información de la ejecución, al contemplar un mundo mosaico en el que no se perciben las relaciones, se crea un estado de aturdimiento, indefensión y modorra que propicia el crecimiento de la parálisis social. Como tecnología de implantación de imágenes en el sistema nervioso central la televisión permite hablar directamente al interior de la subjetividad de millones de personas y depositar en ellas imágenes (que difícilmente se pueden modificar) capaces de lograr que la gente haga lo que de otra manera nunca hubiera pensado hacer. No olvidemos la ley de John Kenneth Galbraith: “Se publicita lo que no se necesita”. Es dable preguntarnos entonces: ¿cómo se ha logrado suprimir las diversas maneras de comer que existían en los distintos territorios y culturas y sustituirlas (en una tercera parte del planeta) por hamburguesas de McDonald’s o vasos de Coca-Cola? Sólo una tecnología como la televisión podría ser capaz de lograrlo con la eficacia mostrada en el escaso margen de pocas generaciones, lo que no logró ninguna iglesia ni partido político. Aunque la televisión se inventó en la década de 1920, se desarrolló como tecnología de implantación masiva de imágenes, coincidiendo con el período de mayor bonanza y acumulación capitalista tras la Segunda Guerra Mundial, liderada por la gran potencia hegemónica: Estados Unidos. Texto: Marcelo Colusi. Ver Parte 2




El negocio de la seguridad

Los ataques terroristas del 11 de Septiembre de 2001 determinaron una nueva política de seguridad y defensa mundial. Por una parte, Estados Unidos, y las fuerzas de la coalición, invadieron y ocuparon Afganistán (2001) e Iraq (2003). Por otra parte, se creo la política Homeland Security, o lo que denominaríamos como Seguridad Ciudadana. La ley de Seguridad Ciudadana de Estados Unidos fue aprobada meses después de los ataques a las torres gemelas para defender al país del terrorismo. Sin embargo, hoy incluye otras amenazas como la inmigración, la ciberdelincuencia o el crimen organizado. Organizaciones y movimientos pro-derechos humanos denunciaron, desde el principio, que estos nuevos marcos legales reducían la privacidad de la ciudadanía al aumentarse los sistemas de vigilancia y control masivo de datos, y reforzaba los poderes del Estado para proteger elementos de especial interés para el país. Este nuevo marco estratégico de seguridad, liderado por Estados Unidos, se ha extendido a otros países del mundo. Las líneas divisorias entre lo que es política exterior de defensa y seguridad doméstica se difuminan, y este proceso está siendo aprovechado por nuevos actores “legales” armados: las Empresas Militares y de Seguridad Privada (EMSP). La punta de la lanza del fenómeno de la privatización de la guerra y la seguridad. 


G4S, la empresa militar y de seguridad privada más grande del mundo

El caso más paradigmático es la empresa británica G4S. Con sus 620.000 empleados operando en más de 125 países, es considerada la segunda empresa que más trabajo da en el mundo tan sólo detrás de la cadena norteamericana Walmart. Ofrece servicios tan diversos como protección de empresas energéticas (petróleo, gas, minería), servicios  de inteligencia, anti-piratería, formación de cuerpos de seguridad nacional, transporte de prisioneros y apoyo en combate, entre otros. La organización War on Want ha venido denunciando en la campaña Stop G4S el papel clave que esta corporación juega en la ocupación de Palestina, concretamente con la provisión de equipos y sistemas de seguridad para prisiones, checkpoints y policía fronteriza israelí. Según las investigaciones del Instituto Internacional para la Acción Noviolenta (NOVACT) en el marco de la campaña Control PMSC, las EMSPs han participado en operaciones de combate y apoyado a los ejércitos de Estados Unidos y la Coalición en Iraq y Afganistán. Todo sin ninguna regulación internacional o nacional que supervise las actividades, obligue a la reparación de daños a las víctimas de violaciones de derechos humanos o establezca unos protocolos de actuación, selección y formación de personal de las EMSPs. A pesar de los esfuerzos de la sociedad civil internacional por detener el negocio de la guerra, se ha iniciado un proceso de transformación de la industria militar para mantener las cuotas de poder y beneficios. Esta reestructuración se refleja en una alianza estratégica entre el sector militar, las empresas de seguridad privada y la industria tecnológica, incluyendo instituciones universitarias. Todo ello con el apoyo de gobiernos que alimentan el mercado emergente de la seguridad.

Israel, el mejor del mundo

Israel, el país más militarizado del mundo por número de habitantes, ha desarrollado una ventaja comparativa en la producción de armamento, sistemas de seguridad y tecnología de doble uso (militar y civil). Este desarrollo se debe a la tensión en Oriente Próximo y sobre todo, a la ocupación de Palestina. Los territorios ocupados son un laboratorio donde Israel prueba sus nuevos productos y sistemas, para luego ponerlos en el mercado más rápidamente que sus competidores. Además, Israel utiliza sus operaciones militares como escaparate internacional de sus armas. Después del bombardeo de Líbano en 2006, España firmó con Israel el mayor acuerdo en materia militar y de defensa de su historia, incluyendo contratos específicos con las tres empresas que más se benefician de la ocupación del pueblo palestino: Rafael, Elbit Systems e Israel Aerospace Industries.

Negocios Ocultos entre España e Israel

La campaña 'No más Complicidad con Israel'  presentó el pasado mes de febrero el informe 'Defensa, Seguridad y Ocupación como Negocio' para denunciar las relaciones en materia armamentística, defensa y seguridad entre España e Israel. Uno de los aspectos principales que destaca el informe es la gradual invasión de EMSPs israelíes en nuestro Estado, lo que supone el inicio de la privatización de la guerra y la seguridad en nuestro país. El informe desvela como en 2012 la Comisión de Interior del Congreso español aprobó una iniciativa para estudiar la posibilidad de que contratistas privados substituyeran a funcionarios públicos en los controles de acceso y control de cámara en las prisiones del país. La iniciativa propuesta por Convergencia i Unió fue apoyada por el Partido Popular. Es interesante ver como en 1994 la EMSP Israelí Tenba TB, con estrechos lazos con Jordi Pujol, fue contratada para implementar un nuevo sistema de seguridad en el centro penitenciario de Lleida. El sector de las prisiones será una oportunidad de negocio para EMSPs israelíes e internacionales como G4S. Por su parte, las universidades españolas tienen numerosos acuerdos con universidades y centros de investigación israelíes. Es clave entender el rol que el sector académico e I+D juegan en la industria militar. El desarrollo tecnológico permite mejorar los sistemas de vigilancia como drones de última generación o control de población a través de internet. Algunos de los casos más interesantes son: el Proyecto CAPER, desarrollado por un consorcio entre los Mossos d’Esquadra, la Universidad Autónoma de Barcelona, Guardia Civil, el Ministerio de Seguridad Pública Israelí y el Technion-Israel Institute of Technology, para el desarrollo de una plataforma virtual para la lucha contra el crimen organizado a través de la extracción masiva de datos de internet; o también  el proyecto DESURBS, que analiza y diseña herramientas para la detección de amenaza urbanas, utilizando las ciudades de Jerusalem, Nottingham y Barcelona como casos de estudio, entre otros. Las campañas Complicidades que Matan y el boicot académico a Israel muestran y denuncian estos acuerdos. Nos encontramos en una nueva fase de la seguridad, ya no como bien público sino privado, donde nuestros Gobiernos subcontratarán a empresas extranjeras que violan los derechos humanos en Palestina, Iraq y/o Afganistán, para asegurar el orden y la estabilidad en nuestra sociedades. Estas nuevas EMSPs identificarán como amenazas “internas” aquello que los gobernantes determinen. No es casual que este proceso de privatización de la seguridad llegue en un momento de protesta social, donde se exige debatir y buscar soluciones alternativas a las instituciones políticas y económicas que nos han llevado a esta crisis moral y financiera. Los proyectos de ley de seguridad ciudadana y privada en España tienen por objetivo adecuar el concepto de Homeland Security, abrir las puertas a las EMSPs, especialmente israelíes, y proteger a las elites financieras y políticas de la inmensa mayoría de la ciudadanía.Texto: Felipe Daza.

4 mar 2015

Bakunin: 200 años

Mijaíl Bakunin es, sobre todo, un revolucionario. No es un anarquista de salón, es un hombre de acción que no escribió su primer texto político hasta 1842 y siempre consideró que su producción teórica estaba subordinada a su acción revolucionaria. Su biógrafa Helena Iswolsky apunta: “Los escritos de Bakunin están compuestos por cuartillas dispares, proclamas, cartas, artículos de propaganda, arreglado todo a voluntad de los impresores clandestinos o de los amigos a quienes confiaba con frecuencia sus pruebas. Daba a sus camaradas libertad absoluta para retocar y abreviar, sin tener ningún amor propio de autor”. ¿Quiere eso decir que su labor teórica es menor o de escaso interés? En absoluto; pero si es verdad que encontramos en él más intuiciones que certezas. Pero, ¿no es esa, precisamente, una de las señas de identidad del anarquismo?

Así fue porque Bakunin así lo quiso: era hijo de su tiempo y su tiempo fue el del romanticismo. Mientras Marx, con puntualidad prusiana, pasaba las tardes en el mismo pupitre de la biblioteca del Museo Británico, él apuró apasionadamente la vida: luchó en las barricadas en Dresde, Praga o Lyon; fue condenado a muerte en Alemania, el imperio Austro-Húngaro y Rusia; vivió como mísero emigrante en una docena de países…
Quizás por eso su pensamiento no es estático ni monolítico; realizó una tarea titánica al llevar sus reflexiones más lejos que los socialistas utópicos, atados a los convencionalismos burgueses, y más lejos que Marx, siempre deudor de su academicismo y su rígido racionalismo. Sólo después de 1860 pudo fijar los postulados de su ideario, pero en poco más de una década sentó las bases teóricas del anarquismo contemporáneo.
¿Cuáles son esas bases? La primera es la libertad. Bakunin nació en 1814 en la Rusia zarista, un imperio autocrático en una Europa que aún luchaba por romper las trabas del Antiguo Régimen, cuando la libertad individual y colectiva había que conquistarla cada día. Pero fue más allá de los postulados de la burguesía liberal; para Bakunin la libertad de cada uno de nosotros no termina donde empieza la del otro; por el contrario la libertad de los otros es complementaria de la mía: “Yo sólo soy verdaderamente libre cuando todos los seres humanos que me rodean, hombres y mujeres, sean igualmente libres, y cuanto más numerosos sean los hombres libres que me rodean, y más profunda y duradera su libertad, tanto más extensa, más profunda y más duradera será la mía”. Porque él no es un individualista; no es Stirner y no es Nietzsche. Para Bakunin la sociedad es una construcción humana pero insustituible; no quiere aislarse de ella ni remontarse por encima de ella como un superhombre: quieren transformarla de raíz. Y esa raíz es la libertad.
En segundo lugar, yo señalaría el materialismo, una herencia de su pasión juvenil por Hegel, cuya filosofía abrazó con la misma convicción con que rompió con el idealismo de Fitche, cuyas obras le habían abierto el apetito por el pensamiento abstracto; quizás por eso siempre le quedó un poso idealista. Para Bakunin las dos realidades materiales a las que no podemos sustraernos son la Naturaleza y la Sociedad. El resto de las instituciones, incluyendo el Estado y la Iglesia, son construcciones humanas que pueden y deben ser superadas, pues sólo han sido levantadas para coartar nuestra libertad.
En tercer lugar, destacaría su humanismo. Se ha repetido que los anarquistas recogían una herencia rousseauniana y creían que “el hombre es bueno por naturaleza”. Nada más lejos de Bakunin, que sostenía que si creemos en una naturaleza común a todos los individuos, ésta tiene que ser anterior y superior a ellos y sólo puede ser Dios, un concepto cuyo materialismo rechaza. Por tanto, no nacemos buenos y tampoco se nos puede coaccionar a ser buenos, debemos de serlo como una premisa ética, y de ahí la importancia de la coherencia entre fines y medios: no hay otra guía de vida que la ética. Ese humanismo le empujó al colectivismo económico; no era contrario a la propiedad colectiva, pero se oponía a eliminar aquella propiedad individual que no generase explotación.
Huyendo de las abstracciones, intervino en los debates más acuciantes de su tiempo: el nacionalismo y la lucha de clases. Siempre hostil al nacionalismo ruso, en su juventud defendió el paneslavismo, implicándose en las revueltas en Polonia o Praga, pero desengañado de esta experiencia, se desembarazó del nacionalismo decimonónico. Firme internacionalista, defendía el afecto a lo que llamamos la patria chica, pero se oponía a que ese sentimiento tuviese una dimensión política; es decir, para Bakunin la protección de los particularismos de los distintos pueblos no podía desembocar en la formación de Estados propios, que sólo serían nuevos instrumento de opresión.
Y no fue ajeno, desde luego, a la lucha entre la burguesía y el proletariado. Para Bakunin la adscripción a una de las dos facciones enfrentadas no podía establecerse exclusivamente en base a presupuestos económicos: la diferencia no estaba en la desigual capacidad económica de unos y otros. El problema, según lo veía, no era que la acumulación de riqueza crease una clase social superior y ésta consolidase esa supremacía mediante instituciones políticas, sino que los que detentaban el poder político siempre terminaban por oprimir a los demás y de actuar en su propio beneficio. Opinaba que fuese cual fuese el modelo económico, las élites siempre actuaban en provecho propio y en contra de la libertad y los intereses de la mayoría; una ley universal que valía para la aristocracia feudal y para la dictadura del proletariado. Además, tampoco creía que los obreros de la industria moderna tuviesen ninguna superioridad sobre las demás clases sociales oprimidas y explotadas (campesinos, artesanos, lumpemproletariado…), así que, a pesar de su afición por las sociedades secretas, también se opuso a cualquier vanguardismo.
Hablar de las ideas de Bakunin es hablar de Bakunin, pues no hay distancia entre su vida y su obra. Como dice su biógrafo H. Kaminsky, “Marx es estudiado, Bakunin imitado”. Texto: J. P. Calero Delso. Recomendado: Stirner y la propiedad

Cinco crisis financieras que cambiaron el mundo

Mientras siguen surgiendo predicciones que auguran el colapso inminente y los inversionistas prefieren quedarse al margen, la economía global, aunque no tan robusta como antes, no está cayendo en picado, opina el portal Motley Fool. Pese a que la crisis ha afectado a la vida de muchos, no es tan transformadora como las perores crisis de la historia: el mundo sigue operando del mismo modo que antes. Para entender el poder transformador que puede tener una crisis financiera, hay que recordar cinco colapsos económicos que cambiaron el curso de la historia, derrumbando imperios, alterando sistemas económicos y cambiando el equilibrio del poder global. 


1929: La Gran Depresión

El crecimiento económico de los años 20 del siglo pasado destacó por la introducción de nuevas tecnologías, productos innovadores en el sector financiero y un entusiasmo sin límites por emplearlos por todos los sectores. Era el mercado alcista, que experimentó, incluso tras el ajuste por la inflación, un crecimiento bursátil del 400% en ocho años finalizando en 1929. Había razones económicas importantes y muy legítimas para el crecimiento. La productividad creció a un ritmo récord durante la década de los 20. Los automóviles y la electricidad también empezaban a transformar el mundo occidental de una cultura agraria a una urbana. Sin embargo, una exuberancia irracional, combinada con un exceso de recursos prestados (créditos) creado por las innovaciones financieras de la época, finalmente elevó los precios de mercado muy por encima de sus niveles lógicos. Por la falta de control gubernamental sobre el sistema financiero y sobre la economía en general, no hubo una mano fuerte que pudiera detener la caída al abismo una vez que terminó el optimismo del mercado. El largo camino hacia la recuperación de la crisis duró 25 años, pasando por una guerra mundial y una transformación irreversible de las instituciones gubernamentales. 


1789: La Revolución Francesa

Los últimos 250 años han visto numerosas crisis económicas, pero antes de la Gran Depresión, ninguna había afectado el curso de la historia mundial tan profundamente como la que estuvo detrás del colapso de la monarquía francesa en 1789. La Francia prerrevolucionaria era una nación en la que las élites adineradas engordaban mientras las masas pasaban hambre. La nobleza, el clero y la burguesía de clase media-alta suponían alrededor del 10% de la población francesa, pero tenían aproximadamente la mitad de todos los ingresos nacionales en 1788. Paradójicamente, la Revolución Francesa estalló después de que el rey Luis XVI destinara demasiado dinero del perteneciente a la corona a la revolución estadounidense. La deuda francesa se elevó a casi 3.000 millones de libras y la mitad de todos los ingresos terminaron yendo hacia la devolución de la misma, a pesar de que las tasas de interés anuales estaban por debajo del 6%. El déficit siguió creciendo después de la guerra debido a la construcción de la Armada en previsión de nuevas batallas con Gran Bretaña, así que los ministros de Finanzas empezaron a temer que se llegara a una situación de insolvencia. Los intentos de cambiar el Código Tributario francés por votación de la Asamblea fueron rechazados por la élite. La sangrienta revolución que siguió sacudió a Francia durante una década, llevando directamente a la época napoleónica y a la eventual transformación de Europa, que pasó de ser un mosaico de territorios vagamente alineados a albergar a varias potencias imperiales. Gran Bretaña se convirtió en el mayor beneficiario del colapso económico de Francia. 


1720: Las burbujas de las compañías del Mar del Sur y del Misisipi

Aunque la burbuja de los tulipanes es más conocida, las burbujas gemelas de South Sea Company (la Compañía del Mar del Sur) y la Compañía del Misisipi, hinchadas en Gran Bretaña y Francia a principios del siglo XVIII, tuvieron un impacto mayor en el mundo financiero global. Ambas burbujas se capitalizaron sobre el enorme interés público por las crecientes colonias americanas de los dos países y su potencial económico y ambas estallaron por la acción de charlatanes hábiles que gozaron del apoyo explícito del Gobierno. Antes de estallar, las burbujas se habían hinchado hasta tamaños verdaderamente asombrosos. Sin necesidad de proporcionar la más mínima evidencia que respaldara las promesas más extravagantes, las compañías se promocionaban como puentes a las incalculables riquezas del Nuevo Mundo. Contado con un amplio apoyo de sus gobiernos y grandes cantidades de dinero de sus respectivas cortes reales, gozaban de una legitimidad incontestable (aunque no verificable) que prestaba a todo lo que decían una apariencia de verdad. Fomentadas con toda clase de mentiras sobre los fondos de estas empresas en el Nuevo Mundo, los precios de las acciones se disparaban día tras día. En cuanto la recuperación de beneficios en la parte superior de cada burbuja se precipitó, muchos inversores quedaron arruinados. El enojo público producido por estas implosiones contuvo el desarrollo de los mercados comerciales tanto en Gran Bretaña como en Francia durante casi un siglo. El impacto financiero de las burbujas también fue enorme. Tras el ajuste por la inflación, la capitalización bursátil combinada de estas dos compañías alcanzó los 500 millones de libras esterlinas en su auge, aproximadamente el equivalente a la mitad de la producción económica de todo el mundo en aquellos momentos.

1627: La quiebra del Imperio español

Las vastas riquezas de oro y plata (unos tres billones de dólares) que mantenía el Imperio español a finales del siglo XVI gracias a las expediciones de los conquistadores al Nuevo Mundo, financiaban las numerosas campañas militares que llevaba a cabo en Europa. Como consecuencia, España expandió sus territorios hacia una gran parte de Italia, Alemania y los Países Bajos. Pero las constantes guerras y ocupaciones militares agotaban el tesoro español, que sufría una presión inflacionaria debido al influjo de plata y oro del Nuevo Mundo. En lugar de reformar las finanzas reales, el ineficaz rey Felipe III condenó a España a un descenso hacia la irrelevancia a largo plazo. El impago de las deudas de la corona impidió que el Imperio sofocara una rebelión holandesa en 1607. Este fracaso, cinco años después de que los holandeses establecieran la primera empresa con cotización bursátil de la historia, desplazó el poder económico de Europa hacia Ámsterdam. El esfuerzo reiterado para someter de nuevo a los Países Bajos en la década de 1620 por el recién coronado rey Felipe IV tropezó con un colapso económico desastroso en la provincia vital española de Castilla, en 1627. La corona española había devaluado su moneda hasta tal punto que esta se quedó efectivamente sin valor, y las fuerzas españolas tuvieron que vivir de los saqueos que llevaban a cabo en la mencionada provincia por algún tiempo. La bancarrota de España de 1627 fue la quinta en 70 años, pero esta puso al poder español en decadencia definitivamente, despejando el terreno para el crecimiento de los imperios mercantilistas de los Países Bajos y del Reino Unido. El ascenso al trono en 1665 del discapacitado y deformado (debido a los sucesivos matrimonios consanguíneos en la familia real) Carlos II fue el último clavo en el ataúd del Imperio español.

235: La crisis del tercer siglo y el declive de Roma

El tardío Imperio Romano, que se había expandido por todo el Mediterráneo y hasta partes de Oriente Medio, África y Asia Menor, vio su economía empezar a resquebrajarse en el siglo III. Hasta aquel tiempo Roma llevaba casi 800 años proyectando su poder, pero el sistema llegó a ser cada vez más frágil tras el asesinato del emperador Cómodo en el año 193. La dinastía que asumió el control tras su muerte reinó durante cuatro décadas hasta terminar en el año 235 con el asesinato del emperador Alejandro Severo a manos de sus propios soldados. La lucha por el poder que siguió, rompió la cohesión interna del Imperio y destruyó de este modo su red comercial. La degradación de la moneda estaba fuera de control, mientras el Imperio perdía también su dominio sobre las provincias exteriores y se veía obligado a acuñar monedas con cada vez menor cantidad de metal precioso. Ciudades y pueblos de todos los tamaños se arruinaban y destruían, porque Roma ya no podía pagar a las legiones que siempre habían mantenido la paz dentro de sus fronteras y garantizado la seguridad de los comerciantes y viajeros a lo largo de miles de kilómetros de carreteras. La avanzada economía interna interdependiente, basada en el comercio, se deterioró (sobre todo en la mitad oriental del imperio) pasándose a un sistema más feudal, en la que los grandes terratenientes construyeron entidades autosuficientes y otorgaron protección a los pobres a cambio de su libertad. El Imperio dividido finalmente se reparó en el curso de las campañas militares del emperador Aureliano en el año 275, pero nunca recuperó su antigua gloria. Ver también: La democracia como mercado político

3 mar 2015

Tratados de DD. HH. no firmados por USA

“Estados Unidos pretende dar lecciones a 'todo el mundo' sobre Derechos Humanos”. Sin embargo, no ha firmado ni ratificado tratados importantes. Estos son algunos a fecha 3 de Marzo de 2015.

– No ha ratificado la convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW).

– No ha firmado el Convenio para la Represión de la Trata de Personas y de la Explotación de la Prostitución Ajena.

– No ha firmado el Protocolo de Kyoto de la Convención ONU sobre Cambio Climático -y es el mayor emisor de gases de efecto invernadero-.

– No ha ratificado los convenios contra crímenes de guerra ni contra crímenes de lesa humanidad.

– No ha ratificado el tratado de ONU sobre la prohibición completa de los ensayos nucleares.

– No ha firmado la convención Internacional contra el reclutamiento, la financiación y el entrenamiento de mercenarios.

– No ha ratificado el convenio Internacional para la represión de los atentados terroristas cometidos con bombas.

– No ha ratificado el convenio Internacional para la represión de la financiación del terrorismo.

– No ha ratificado la convención sobre los Derechos del niño ni contra la prostitución y pornografia infantil.

– No ha firmado el Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, Destinado a Abolir la Pena de Muerte.

– No ha ratificado el convenio relativo a la libertad sindical, negociación colectiva y sobre la edad mínima para el empleo.

– Suspendió su adhesión a la Corte Internacional de Justicia y al Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional.


2 mar 2015

Apadrina un valenciano. Liberalismo y neoliberalismo

LIBERALISMO

En la Europa de los siglos XVII y XVIII el espíritu emprendedor de la burguesía propuso otras opciones en las relaciones entre los hombres y el entorno hasta las ahora existentes. La figura del burgués, que se lanzaba al mundo para el comercio y contaba con su propia iniciativa para alcanzar sus objetivos, destaca sobre todo un periodo anterior donde los hombres fueron subordinados al pensamiento religioso.
En este contexto se movilizan varios pensadores en el esfuerzo de dar sentido a aquel mundo transformador. Un primer punto del pensamiento liberal defendió la idea de que el hombre tenía toda su individualidad formada antes de darse cuenta de su existencia en la sociedad. De esta manera el individuo estableció una relación entre sus propios valores y la sociedad. El modo más sensato para que el hombre pudiese equilibrarse entre sí mismo y la sociedad sería por el uso de la razón. Ésta consistía en la habilidad del hombre en experimentar el mundo a su alrededor (empirismo) y así ponderar sobre las formas más útiles e inteligibles de buscar sus intereses. Esa misma razón sería una capacidad visible en los hombres que tuviesen sed por el conocimiento. En la sociedad el uso de la razón también ayudaría en la construcción de mejores instituciones y prácticas. Camino para que el hombre pudiera equilibrarse entre sí mismo y lo social sería el uso de la razón. La razón consistió en la capacidad del hombre para experimentar el mundo y reflexionar sobre las formas más útiles e inteligibles para sus intereses. Esta misma razón sería una dote visible en los hombres que tenían sed de conocimiento. En la sociedad el uso de la razón también contribuiría a la construcción de las instituciones y las mejores prácticas. Este rasgo universal a todos los hombres, además de construir una imagen positiva del individuo, concibe la idea de igualdad. El derecho que el hombre tiene de actuar por el uso de su propia razón, según el liberalismo, solamente podría garantizarse por la defensa de las libertades. Tenemos en ese punto el eje central del liberalismo, que vendrá a criticar todo y cualquier acto que promueva la desigualdad o la privación a la libertad. En el aspecto político el liberalismo demostrará que un régimen monárquico dirigido por la voluntad individual de un rey puede colaborar con eficacia para garantizar la libertad. Es el momento de que la voluntad real se somete al interés de un grupo social, el Estado monárquico. De esta manera el gobierno debe representar la voluntad de una mayoría. Sólo a través de la democracia, implementada por el voto, el Estado podría actuar como representante de los intereses colectivos. Las leyes serían una especie de contrato, donde el colectivo social negociaría cómo podría firmar un tipo de gobierno dirigido hacia el mantenimiento de la libertad y de la igualdad entre los individuos. Con respecto a las cuestiones económicas, el liberalismo defendió el derecho de propiedad y libre comercio. El trabajo como manifestación del esfuerzo humano en la búsqueda de supervivencia daría al individuo el derecho de posesión sobre cualquier bien obtenido por el fruto de sus acciones. De esa manera la propiedad privada es vista en el pensamiento como un derecho natural del hombre que actúa. Además, el Estado no puede interferir en la economía, como sería una privación de la libertad de acción y sobre todo un gran riesgo de que la prosperidad material de la nación. Según los liberales, la propia economía desarrollaría medios para equilibrarse. En la medida en que el Estado impidiese o limitase algún medio de producción de riqueza, la prosperidad estaría amenazada o destinada a sectores restringidos de la sociedad. Como un sistema de pensamiento, algunos liberales tenían distintas concepciones entre sí mismos. Muchos de ellos tenían sus teorías refutadas por las sociedades de la época. En la obra del pensador Jean-Jacques Rousseau (1712-1778), por ejemplo, la propiedad privada fue colocada como un mal responsable de la desigualdad entre los hombres. En respuesta, la burguesía del siglo XVIII refutaría esa tesis. Cada pensador liberal, en su camino y desde ciertas perspectivas, ha lanzado una especie de teoría. Sin embargo, en medio de la diversidad de sus ideas, se establecieron un conjunto de valores que integran razón, individualidad, libertad y la igualdad como principios en la búsqueda de la felicidad humana.

NEOLIBERALISMO

El término neoliberalismo se refiere a una serie de medidas económicas y sociales promulgadas por los economistas conservadores vinculados principalmente a la Universidad de Chicago (Escuela de Chicago), en los Estados Unidos.
El desarrollo del neoliberalismo se radica principalmente en Friedrich August Von Hayek (1899-1992), economista austriaco que desde 1940 aboga por una disminución de la acción económica del Estado en la economía. En esta perspectiva, el equilibrio de la organización económica y social son atribuciones del mercado capitalista, zona de libertad de la sociedad actual donde, a través de la competencia entre empresas y particulares se camina en una dirección de progreso social. Otro prominente economista del neoliberalismo fue el norteamericano Milton Friedman (1912-2006), también de la Universidad de Chicago. Friedman también fue un defensor de la reducción de la intervención estatal en la economía. Para él las instituciones del Estado deberían dejar de cumplir funciones de planificación e inversión económica limitándose principalmente a ejercer el control inflacionario a través de la emisión monetaria, dejando los demás aspectos de la economía a cargo de las empresas. Con una oferta menor de moneda en el mercado, los precios tendrían mayor dificultad de ser elevados. Esa propuesta neoliberal no se limita exclusivamente a la cuestión económica sino también a un posicionamiento político, social y filosófico, basada en una tradición liberal del capitalismo temprano. La gente debe liberarse de la tutela del Estado y así poder desarrollarse plenamente a través del individualismo, del representante de la democracia y la libertad de competencia económica en el mercado. Estas medidas asegurarían un equilibrio social atribuyendo al Estado la función de regular potenciales conflictos sociales existentes a través de la legislación. Y abundaría en la disminución de los gastos estatales ya que disminuiría la oferta de servicios dados a la población, recayendo a las empresas el reajuste. El neoliberalismo fue adoptado especialmente después de la década de 1970, cuando la recesión económica comenzó con el aumento de los precios del petróleo en 1971-75 llevando al cuestionamiento de la sociedad del bienestar social y al modelo soviético de organización social. ¿Sería función del Estado planear y realizar inversiones económicas? En el Consenso de Washington, en 1989, la respuesta de los gobernantes a esa cuestión fue negativa. Los primeros países en adoptar esas medidas fueron la Chile, gobernada por el dictador Augusto Pinochet; Inglaterra, liderado por Margaret Thatcher y los Estados Unidos, presidido por Ronald Reagan. Realizaron una serie de privatizaciones y se retiraron a una serie de beneficios sociales que fueron otorgadas a la población por el Estado, con el objetivo de reducir el gasto estatal. Estas medidas encuentran diversas resistencias (a excepción de la dictadura chilena), principalmente en el caso inglés, con una fuerte neutralización de los sindicatos que luchaban contra el desempleo resultante de estas medidas. Después del final de la década de 1980 y durante las décadas de 1990 y 2000, varios países comenzaron a adoptar las recetas neoliberales, principalmente en América Latina. Países como Argentina, México y Brasil iniciaron una serie de medidas que restringía la participación del Estado en la vida económica y social. Aunque consiguieron durante cierto tiempo garantizar la estabilidad económica, el aumento del desempleo y la ocurrencia de las crisis económicas derivadas de las medidas adoptadas se sintieron desde los años finales de la década de 1990. En muchos países, las soluciones eran una mezcla de acción del Estado en la economía y la libertad de actividad de las empresas. Todavía hay otras críticas del neoliberalismo y el capitalismo en general, afirmando que las empresas realizan funciones similares al Estado, porque ellas ejecutan, legislan, juzgan, castigan y vigilan como cualquier Estado. La diferencia es que no hay el mínimo control público, cabiendo apenas a las administraciones realizar ese control. Las empresas serían verdaderos Estados. Además, el crecimiento económico de estas empresas y la acumulación de capital, que resultan en las fusiones y las formaciones de grandes conglomerados, garantizarían a las compañías (principalmente transnacionales) el control de diversos sectores del mercado, formando, en su límite, monopolios que acaban extinguiendo la competencia en el mercado capitalista.Texto: @JavierGiner

27 feb 2015

La nueva guerra fría

Los actuales acontecimientos en Ucrania no solo tienen que ver con desacuerdos internos relativos a un mayor acercamiento a la Unión Europea o al mantenimiento de las tradicionales relaciones con Rusia. Tampoco es posible explicar los sucesos de las últimas semanas simplemente como el estallido de tensiones étnicas o nacionales existentes desde siempre en una región en donde conviven grupos propiamente ucranianos junto a otros de origen ruso (muy mayoritarios en ciertas regiones) y tártaros, entre otros.
Las divergencias entre partidarios de Rusia y los amigos de la UE habían encontrado fórmulas de arreglo (incluyendo elecciones anticipadas) que sin embargo fracasaron por la acción de comandos especializados en el sabotaje y la acción directa, y por la indecisión del gobierno, ahora depuesto. Las nuevas autoridades parecen incapaces de controlar el poder que les entregaron las turbas y se muestran aún más débiles frente a la espiral de tendencias separatistas que primero llevaron a la secesión de Crimea y su incorporación a Rusia (a la que siempre perteneció hasta que Moscú la anexó a Ucrania en los años 50 cuando ambas pertenecían a la Unión Soviética) y ahora se extienden por diversas localidades del este del país.
Pero la orientación más o menos europea o rusa del país y los encuadres problemáticos de sus regiones en la unidad nacional se podrían solventar sin violencia y mediante las negociaciones entre las partes implicadas si se hubiese podido neutralizar la pugna entre las grandes potencias que, de un modo u otro, editan de nuevo los conflictos de la Guerra Fría que sostuvo Occidente con el Campo Socialista. En la práctica son precisamente las grandes potencias las que ahora deciden el futuro de los pueblos de Ucrania: Estados Unidos y la EU de una parte, y Rusia de la otra, convertida ahora -junto a China- en la mayor competencia del capitalismo occidental por asegurarse materias primas, mercados, zonas de influencia y control de las vías del comercio mundial.
Si ayer Occidente justificaba la Guerra Fría como una cruzada contra el comunismo y como el propósito de llevar la democracia burguesa y la economía de mercado a todo el planeta, ahora el discurso se reduce a proclamar de nuevo la vocación civilizadora y democrática del Occidente rico frente a las pretensiones de Rusia y China, dos nuevas potencias que les disputan el dominio mundial. Aunque ya no cabe la excusa de combatir el comunismo siempre se puede utilizar el expediente de la lucha contra dictaduras odiosas nacidas de las entrañas del despotismo asiático (Rusia) o - por qué no- el renacer del conocido “peligro amarillo” (China) que de nuevo amenaza la civilización cristiana y occidental.
La Nueva Guerra Fría carece del velo beatífico de antaño. Ni Rusia ni China promueven la revolución socialista mundial ni Occidente la democracias representativa puesto que su propósito es la dominación mundial al precio que sea necesario. Se trata del viejo cálculo de traficantes que repite en las nuevas condiciones aquellas guerras coloniales mediante las cuales se saqueó todo el planeta y se crearon los grandes imperios de la era moderna. Por supuesto, todos se justifican con las más bellas palabras y con los más sanos propósitos. Pero sería de enorme ingenuidad no ver la intervención de Occidente en las guerras en curso, en las ocupaciones territoriales y en la sistemática destrucción de países enteros (Irak, Pakistán, Afganistán, libia y Siria entre los casos más recientes) o la abierta intervención mediante golpes de estado (Egipto). En ningún caso estas acciones se deben a la preocupación del Occidente rico por la suerte de estos pueblos. En realidad, luego de la “cruzada salvadora” solo queda destrucción y muerte. No es una coincidencia que los lugares en conflicto abierto formen un arco estratégico, parte del cerco global que las grandes potencias capitalistas tradicionales tienden alrededor de sus mayores competidores, Rusia y China.
Igual sucede en África, un escenario clave de esta Nueva Guerra Fría. Allí resultan idénticos los protagonistas y apenas cambian los métodos mediante los cuales los conflictos internos de cualquier país de la periferia del sistema se pueden convertir en la excusa perfecta para dirimir la confrontación de las grandes potencias. Y cuando no hay motivos, sencillamente se generan, que en eso también resultan grandes maestros los agentes de la desestabilización, sean éstos las empresas multinacionales o directamente los servicios secretos de las potencias.
Resulta todo un sarcasmo que Occidente acuse a los rusos de “intervenir” en los asuntos internos de Ucrania cuando es evidente su propia responsabilidad en los acontecimientos mediante la grosera injerencia de sus diplomáticos y de sus organizaciones “no gubernamentales”, sin que falten sus comandos de espías, saboteadores y desestabilizadores de cualquier gobierno incómodo. En este caso ha sido el débil gobierno de Yanukovich. Pero las experiencias de Yugoslavia y Libia seguramente sirvieron para que Moscú tomara nota y las cosas discurran ahora de diferente forma en Siria y Ucrania. En ambos casos el gobierno ruso vio el asunto como un movimiento de Occidente en su contra y reaccionó en consecuencia.
En América Latina esta Nueva Guerra Fría tiene ahora su principal escenario en Venezuela pero tampoco desatiende otros flancos como Ecuador y Bolivia ni la mayor preocupación de Occidente por Brasil, dadas sus dimensiones. Pero al parecer Maduro va saliendo airoso de la mayor ofensiva en su contra por parte de los instrumentos de Occidente (la llamada “oposición” interna). Igual de importante es la actitud de la mayoría de los gobiernos de la región que a diferencia de otras épocas rechazan abiertamente la utilización de métodos de desestabilización y guerra civil tan parecidos a los usados en Ucrania y detrás de los cuales, manejando los hilos, aparecen los mismos protagonistas externos. En efecto, más allá de los problemas de Venezuela, de las limitaciones de su sistema democrático o de la eficiencia de su gobierno para hacerles frente, se trata de deshacerse de un líder nacionalista incómodo (Maduro) para garantizar a Occidente el suministro de petróleo. Podría ocurrir que, en el contexto de esta guerra global entre potencias, los hidrocarburos venezolanos terminaran en China, afectando de lleno el suministro a los Estados Unidos (De Venezuela le llega casi el 15% de su consumo diario).
A las batallas de Ucrania o Venezuela seguirán seguramente otras, todas ellas en apariencia tan solo resultado de problemas internos pero en las que será imposible no ver la mano interesada de las grandes potencias en pugna. Sin embargo, y al igual que sucedió durante la Guerra Fría, los países afectados pueden aprovechar estas pugnas en su propio beneficio. En el caso de América Latina los gobiernos nacionalistas y de progreso - objetivos preferentes del capitalismo occidental- además de su integración en un bloque fuerte de naciones se pueden beneficiar de la pugna entre Occidente y el bloque ruso-chino tejiendo nuevas alianzas, y mediante la diversificación comercial disminuir la actual y casi única dependencia económica, tecnológica y militar de Occidente.
Cuba consiguió derrotar nada menos que a la primera potencia mundial con la ayuda del campo socialista. Da igual si esa ayuda fue una muestra desinteresada de Internacionalismo Proletario o resultado del interés soviético por poner en jaque a su rival (o ambas cosas). El hecho concreto es que los cubanos supieron hacer un uso muy inteligente y pragmático de esa ayuda sin la cual quién sabe qué suerte hubiese corrido su proyecto revolucionario. La autarquía es un ideal seguramente muy loable pero casi impracticable para países pequeños y sobre todo atrasados económica y tecnológicamente. De allí la importancia de los proyectos de integración regional en curso, los que bien gestionados ayudan a reforzar la soberanía nacional y potencian la capacidad efectiva de auto-determinación. En estos tiempos de Nueva Guerra Fría valen mucho las lecciones del pasado. Si Occidente opta por algún tipo de agresión cuando considere afectados sus intereses a estos países siempre les quedan Pekin y Moscú, no porque ellos encarnen ideales de libertad o democracia sino porque están en capacidad de comprar y vender, de suerte que ningún bloqueo lleve a la derrota de un proyecto nacional de progreso. Mientras la dependencia sea un lastre siempre es mejor diversificarla y no estar sometidos a los designios de un único centro de poder. Texto: Juan Diego García. Ver: Buscando al enemigo

26 feb 2015

Finanzas 'opacas' (Parte II de II)


                               El blanqueo sofisticado de dinero sucio  

El grupo empresarial Zeta Gas, el monopolio del gas licuado en México, opera con una red  de 85 sociedades, algunas meras sociedades instrumentales, entre las que se incluye Zetagas Holding radicada en Luxemburgo; según la prensa mexicana en, Agosto 2007, era objeto de investigación porque debido a su gran dimensión financiera estaba estructuralmente expuesta al blanqueo de capitales ilícitos.  Los 'Informes para 2007 y para 2006 de la Oficina contra el Narcotráfico del Departamento de Estado de los EEUU' dedican varias páginas a Luxemburgo; bajo una prosa aséptica aportan datos significativos de la importancia del fenómeno del lavado de dinero sucio en el Gran Ducado, aunque se reconozca un reciente esfuerzo de las autoridades por lograr un mayor control.  Destaca el hecho de que la mayoría de los bancos registrados allí sean filiales de bancos de Alemania, Francia, Bélgica, Italia y Suiza, de donde procede el mayor volumen de la actividad financiera, por lo que los clientes de esas nacionalidades suelen aparecer implicados en  un número significativo de informes sobre transacciones sospechosas. Aunque este microestado no sea un eje importante en la distribución de droga en Europa la dimensión y “el grado  de sofisticación” de su centro financiero ofrece grandes oportunidades para el negocio del dinero sucio, relacionado con el narcotráfico y la financiación del terrorismo. Estas observaciones son avaladas por el Informe del FMI de Diciembre de 2004 aunque considera que Luxemburgo dispone de “un sólido marco legal  y de supervisión penal de antiblanqueo y contra la financiación del terrorismo” y “en general cumple con casi todas las recomendaciones del GAFI” del cual es miembro. Pero ese marco legal es de dudosa eficacia en la práctica porque el alto volumen de negocios transfronterizos, el secreto bancario riguroso, la banca personalizada y “ciertos vehículos para inversiones” crean un entorno difícil para la efectividad de las medidas contra la financiación del terrorismo y el antiblanqueo, con un factor añadido en el escenario porque  este país carece de información sobre las operaciones transnacionales. El Informe de 2007 recomienda a Luxemburgo el refuerzo de la prevención del abuso de su sector financiero, regulando el uso continuado de acciones al portador y la ratificación del Convenio de la ONU contra la Delincuencia Transnacional Organizada. Ambos Informes citados señalan que la legislación del sector financiero de Luxemburgo refleja en gran medida las directivas europeas sobre blanqueo,  señalando deficiencias legislativas como la carencia de una base legal clara para la unidad de inteligencia financiera (la Cellule de Renseignement Financier), reclamándole que regule legalmente la utilización de acciones al portador y establezca normas sobre información de los movimientos transfronterizos de moneda.  La legislación luxemburguesa  autoriza la inaplicación de las normas del secreto bancario, estando los profesionales obligados a cooperar con las investigaciones; pero las estructuras formales y legales ocultan los vínculos sociales estrechos y las conexiones locales en este diminuto país donde una oligarquía influyente controla los resortes estatales, como revelan los libros del periodista francés Denis Robert, que corroboran el rasgo común a todos los paraísos  fiscales offshore en los que una élite local resulta beneficiaria directa de los negocios financieros con los no residentes.  Para lograr la condena judicial por lavado de dinero sucio, los fiscales tienen que demostrar la intencionalidad criminal, no bastando la negligencia que puede ser objeto de  multas elevadas. La intensa actividad de la delincuencia financiera ha hecho que el numero de informes sobre operaciones sospechosas detectadas aumentaron más del doble de 2001 a 2004, para descender al año siguiente. El Informe estadounidense menciona una serie de casos sometidos a procesos judiciales de los últimos años con datos sobre el desbordamiento que sufren las autoridades para controlar una actividad financiera tan voluminosa donde el marco neoliberal imperante con mecanismos opacos.  Y subraya que solamente se haya producido un procesamiento  sobre blanqueo, que aún estaba pendiente; y para 2007 estaba previsto la celebración de otro juicio más sobre blanqueo. Lo que  es un indicio de una gran actividad persecutoria del lavado de dinero sucio en el Gran Ducado.

Clearstream  International  

El auge financiero de Luxemburgo se asocia a la organización de la compensación y liquidación de las operaciones financieras transnacionales y sus pagos, sustituyendo las remesas de papel de los títulos y valores por anotaciones electrónicas, mediante la creación de Cedel, luego Clearstream. Esta cámara de compensación( clearing)  facilita las operaciones financieras por vía electrónica  (compras de acciones, bonos, depósitos, préstamos), que se ven simplificadas y consolidadas regularmente mediante la compensación electrónica interbancaria, que consiste en la acumulación de créditos y deudas de los operadores económicos y su liquidación y abono de los saldos resultantes, reduciéndose o eliminándose  el desplazamiento de efectivo; además del registro y garantía de la solvencia de la contraparte.  Cedel-Clearstream  junto con Euroclear en Bélgica son las dos sociedades de compensación de rango internacional en Europa.  Desde Julio de 2002 opera Clearstream International, resultado de la fusión de Cedel International y Deutsche Börse Clearing, la cámara de la Bolsa Alemana, propiedad del Deutsche Börse Group se ha convertido en proveedor principal de servicios de intercambio y liquidación de pagos sobre valores de renta fija y variable, mediante la compensación, liquidación y custodia de valores. En Diciembre de 2005, de las transacciones procesadas  sólo el  22%  se registran como operaciones bursátiles y el  78% son OTC (Over The Counter) operaciones extrabursátiles. En años recientes, los libros del periodista francés  Denis Robert (Revelation$, La boîte noire) revelaron las prácticas  de dudosa legalidad aplicadas por este “banco de bancos” como verdadera caja negra de las transacciones financieras relacionadas muchas con operaciones de dinero negro, mediante un doble sistema de cuentas codificadas, secretas o no publicadas, que  permitían a  bancos y grandes corporaciones efectuar transferencias que no quedaban reflejadas en los listados oficiales de la entidad; por lo general se trataba de cuentas de filiales domiciliadas en notorios paraísos fiscales offshore; por este sistema circularon operaciones de grandes escándalos financieros como el famoso caso del Banco Ambrosiano y la Banca rusa Menatep. En 2006 2007, Clearstream daba su nombre a otro escándalo político que implicaba a agentes del espionaje, jueces  y ministros del  Gobierno francés, mediante la  utilización de  sus listados, falsificados  esta vez al parecer.

LOS HOLDINGS FINANCIEROS SIN TRANSPARENCIA

En la actualidad, tras los EEUU, Luxemburgo es el segundo centro más importante en el mercado mundial de los fondos de inversión, gestionando  fondos con un valor combinado  de 1,7 billones de euros (unos 2,18 billones de dólares), según registra la Oficina estadounidense citada, siendo las compañías de seguros y de reaseguros los actores clave; dispone de una banca importante  y de una capitalización bursátil muy  superior a  la de las islas Caimán, Singapur o Hong Kong.  En 2006 había establecidos 154 bancos con un balance total de 824,000 millones de euros, casi veinticinco veces el valor del PIB luxemburgués, otro rasgo común a todos los centros offshore.  Y en la Bolsa de Luxemburgo cotizaban más de 35,000 títulos de valores emitidos por casi 4,100 entidades de unos cien países diferentes; y una nueva legislación aprobada permite la constitución de fondos de capital riesgo o societé  d´investissement en capital a risqué (Sicar). Y es que “su estricta legislación sobre secreto bancario permite a las instituciones financieras internacionales beneficiarse de y  operar una amplia gama de servicios  y actividades” bajo unas normas asumidas por sus profesionales bancarios, que pueden ser sancionados fuertemente por la revelación de datos sobre los clientes.

Los  holdings  29 y las SOPARFI

El emblema  del paraíso fiscal de Luxemburgo son los holdings 1929 -“H. 29”  en la terminología de los iniciados-  que al amparo de una regulación original de las sociedades de cartera de valores tienen por objeto poseer y administrar las participaciones financieras en el capital de otras sociedades, ofreciendo como mayor atractivo sus ventajas fiscales y su confidencialidad. Son los “holdings puros”  regulados por la ley desde 1929 que hay que distinguir de las sociedades de participación financiera (SOPARFI) amparados por otra ley de 1990.  Las diferencias esenciales entre ambas modalidades de sociedades de cartera son fiscales; mientras la SOPARFI esta sujeta a los impuestos, quedando exentos solamente los dividendos y las plusvalías por cesión de participación, el holding 1929 disfruta de una fiscalidad reducida al 1 % de la aportación en el momento de la suscripción del capital, y la tasa de pago anual  del 0,2 % del capital desembolsado; no pagando impuesto de sociedades, ni IVA, ni impuestos sobre las rentas sean de la naturaleza que sean, dividendos, intereses, tasa por autorizaciones, etc, pero no se beneficia de los convenios de doble imposición suscritos por Luxemburgo con los demás países; y se caracteriza, además, por  sus normas de constitución y de funcionamiento que garantizan la opacidad.  Estas ventajas fiscales se justifican oficialmente por el hecho de que el objeto social de las sociedades de cartera quedado limitado a  las operaciones financieras, no estando autorizadas para ejercer una actividad industrial o comercial; aunque es  evidente que  la regulación está concebida con la finalidad deliberada de  atraer capital  al Gran Ducado. Aunque los holdings y las SOPARFI se constituyen en forma de sociedades anónimas o de sociedades de responsabilidad limitada, la forma de SA es con  mucho la mas frecuente, porque permite la emisión de acciones al portador, transferibles inmediatamente; dos accionistas como mínimo, titulares personas jurídicas o físicas, residentes  o  no residentes, y un capital mínimo de euros con desembolso de un cuarto de ese capital en el momento de la constitución.  Para su publicidad mediante el registro de comercio y de sociedades, no se exige  aportar información de la composición de la cartera y la identidad de los acreedores  y deudores. (La modalidad autorizada varía según el tipo de actividad de la sociedad de cartera, como  holdings de control de un grupo de sociedades; holdings de gestión de una cartera de valores mobiliarios; para la promoción de la suscripción de acciones de  sociedades; para la gestión de la cartera de una patente; y holdings de financiación, para la emisión de  empréstitos en bonos u obligaciones cuyos ingresos sirvan para la financiación de las sociedades integradas en un grupo empresarial) 

Billones sin transparencia

En 2006 operaban unas 2,158 sociedades o fondos de inversión colectiva con activos financieros próximos a 1,7 billones de euros (2,18 billones de dólares), además, Luxemburgo tenía registradas unas 15,000 sociedades de cartera o holdings, más un buen número de compañías  aseguradoras y de compañías de reaseguros, según datos de la Oficina estadounidense referida. Actualmente los  miles de H.29 existentes se utilizan menos como instrumento de control de un grupo de sociedades, ya que los operadores financieros prefieren recurrir a las “sociedades de control de participaciones”, que es la denominación educada de las SOPARFI; mientras que los H.29 son preferidos por los acaudalados particulares para la gestión de patrimonios privados porque las rentas generadas no tributan en el Gran Ducado, aunque puedan tributar en el país de origen del accionista si son declaradas. De ahí que sean más instrumentos de gestión patrimonial que elemento de la estrategia fiscal de las corporaciones; dato en que se apoya la oligarquía luxemburguesa para considerar injustificado que estos holdings sean considerados como  practicas fiscales perjudiciales,  que políticamente Luxemburgo no está  dispuesto a suprimir.  Pero, tras cuatro años de investigaciones, en Julio de 2006 los servicios de la competencia de la Comisión europea alcanzaban la conclusión de que estos holdings son un mecanismo contrario a la norma de la competencia, pero sin imponer ninguna penalización a Luxemburgo. La Comisaria de la Competencia pedía a las autoridades luxemburguesas que eliminaran este régimen fiscal antes de finalizar 2006 pero el plazo oficial llega hasta 2010, aunque el ministro luxemburgués del Tesoro subrayaba que estas estructuras no tienen ahora la importancia que tenían porque se “destinan solo a la gestión de fortunas familiares”.  Y por otro lado, las SOPARFI también ofrecen ventajas fiscales. De ahí que la Agencia Carlton Press en Internet  ofrezca la constitución de una sociedad SOPARFI en Luxemburgo por un coste de 10,999 dólares estadounidenses, incluyendo la constitución, las tasas gubernamentales, las tasas del primer año, agente autorizado, directores testaferros, etc.; siendo suficiente un accionista y tres directores con exención fiscal offshore y abono de una tasa anual de 150 dólares (datos al 4 Feb 2006)  Esas estructuras que no sólo son un instrumento para la reducción de ingresos fiscales de sus socios europeos sino que su funcionamiento permite garantizar el anonimato a los políticos y funcionarios corruptos que utilicen este tipo de sociedad.
Desde luego, es obvio que la relevancia internacional de Luxemburgo se corresponde más con estas ventajas comparativas que con su dimensión geográfica o cultural, que abarcan entre otras cosas un buen número de convenios internacionales suscritos fuera del ámbito de la UE.  Como ejemplo de su influencia internacional, la Agencia para la transferencia de tecnología financiera de Luxemburgo, cuyo presupuesto para 2004 superaba los dos millones de euros, viene prestando asistencia técnica a los gobiernos y bancos de países del Este y Balcanes como República Checa, Rumania, Bulgaria, Croacia, Bosnia, Macedonia y también a Rusia, Ucrania y Egipto, contribuyendo con su experiencia y conocimientos técnicos a modelar los sistemas financieros ruso y chino. Texto: J. H. Vigueras. Ver: PARTE 1



25 feb 2015

Finanzas 'opacas' (Parte I de II)

Jean-Claude Juncker efectuó un retoque cosmético de un paraíso fiscal europeo suficiente para que alguna prensa anunciara en titulares que esta “gran finca” había suprimido el secreto bancario. Luxemburgo era un paraíso fiscal y financiero central. Precisamente durante la etapa de Juncker se gestaron los 548 acuerdos fiscales del País para favorecer con reducciones de impuestos a una trama de multinacionales integrada, entre otras, por: Pepsi, IKEA, AIG, Coach, Apple, Deutsche Bank, Amazon, Fiat, Burberry, Heinz o JP Morgan. Acuerdos que reveló la Organización de periodistas de investigación (ICIJ) basándose en investigaciones y informaciones obtenidas de fuentes internas de la auditora PrizeWaterhouseCoopers, una de las cuatro grandes del mundo. Dado que en seis años apenas han perdido actualidad, reproducimos aquí algunas páginas del libro ''La Europa opaca de las finanzas''. 


LAS FINANZAS OPACAS DE  LUXEMBURGO 

“A pesar de su posición como el  Estado más pequeño de los miembros de la UE (de los 15), es uno de los mayores centros financieros del mundo,  que permite  que se beneficien de su legislación  sobre el estricto secreto bancario  las instituciones financieras internacionales con operaciones de una amplia gama de actividades y servicios; la opacidad de los holdings luxemburgueses la ejemplifica el caso de la empresa española Ercross-Ertoil, aunque fuera un episodio más dentro del affaire de gran alcance de la petrolera francesa Elf-Aquitaine. En Enero de 1991 el grupo empresarial Ercros percibió  más de 36,000 millones de pesetas por la venta de su petrolera Ertoil a la sociedad de cartera  General Mediterranean Holding (GMH)  domiciliada en Luxemburgo; en Septiembre del mismo año este holding luxemburgués vendía la empresa adquirida  a la empresa española Cepsa por 46,000 millones, unos 10,000 adicionales, de modo que  la Hacienda española había dejado de ingresar el 35 % de esa plusvalía alcanzada, cerca de 4,000 millones según el informe de  la Fiscalía Anticorrupción. Y, además, a los accionistas  de Ercross se les privaba de su parte de los millones de plusvalía  que se quedó en poder de la sociedad luxemburguesa interpuesta.  Más aún; además de instrumentar la evasión de impuestos la sociedad luxemburguesa GMH interpuesta había sido utilizada como una mera pantalla de la compañía estatal francesa Elf-Aquitaine para obtener el visto bueno de la Comisión europea, puesto que Elf tenía una opción para adquirir Ercross, que luego se frustró.  Un episodio de un famoso caso judicial de la petrolera  gala con trascendencia internacional terminado con sentencia condenatoria. El Gran Ducado de Luxemburgo “es uno de los mayores centros financieros del mundo que permite  que se beneficien de su legislación  sobre el estricto secreto bancario  las instituciones financieras internacionales con operaciones de una amplia gama de actividades y servicios. Con más de un billón de euros en activos gestionados por la industria global  de los fondos de inversión Luxemburgo se une a los EEUU y Francia como uno de los tres primeros domicilios para la actividad de los fondos de inversión.  Luxemburgo está considerado como un centro financiero offshore, con bancos  de propiedad extranjera que responden de la mayor parte del total de activos bancarios.  Aunque hay unos cuantos bancos propios que operan en el país, la mayoría de los bancos registrados allí son filiales de bancos alemanes, franceses y belgas. Por esta razón y también debido  a la proximidad de estos tres países, una cuota significativa de los informes de transacciones sospechosas (de blanqueo) se refiere a operaciones en que intervienen clientes de esos tres países.

EN LA RAÍZ DEL PODER FINANCIERO EUROPEO

Como solía decir un famoso aristócrata español Luxemburgo es sólo una gran finca, con unos 480,000 habitantes que producen un PIB de 34,530 millones de dólares; pero este socio fundador de la CEE es “uno de los mayores centros financieros del mundo” que gestiona  unos 1,7 billones de euros solamente en fondos de inversión.  El Gran Ducado cuenta principalmente con una clientela no residente, atraída por regímenes fiscales que dan preferencia a ciertas actividades, aunque algunas predicciones estiman que su atractivo está condenado a perder fuerza. Tras los cuatro años de ocupación alemana durante la Segunda Guerra Mundial, abandonaba su neutralidad anterior recuperando la unión económica con Bélgica y convirtiéndose en miembro fundador de la ONU y luego de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA)  y  uno de los seis signatarios del Tratado de Roma, constituyendo casi en paralelo el Benelux,  una unión económico-aduanera con Bélgica y Holanda. La configuración financiera arranca desde su conversión durante la posguerra en cabeza de puente de los EEUU  en Europa, que instalaron allí a las grandes empresas industriales (Good Year, Du Pont de Nemours y Monsanto) y bancos  como Wells Fargo Bank y  Bank of América, que por entonces era el primer banco mundial; a  lo que no fue ajena la amistad  intima que unía al Presidente estadounidense con la familia del Gran Duque. Después de que los primeros bancos estadounidenses descubrieran sus ventajas como plataforma del Euromarket, el mercado del  dólar en los sesenta y setenta, los bancos alemanes y escandinavos tomaron posiciones significativas, porque era un polo de atracción para inversores de  Alemania, Francia y Bélgica por sus bajos  niveles de tributación, la carencia de  retención fiscal  para no residentes sobre los intereses  y  los dividendos y las normas legales sobre el secreto bancario. Durante la etapa de los eurodólares y los petrodólares, como los eurobonos denominados en dólares estaban exentos de impuestos en el Gran Ducado, se convirtió  en una potente plaza financiera internacional; Alemania se aprovechaba del estatuto fiscal ventajoso de los holdings luxemburgueses e Italia invertía allí sus capitales más o menos legales. Otros factores favorables fueron también el régimen liberal de la Bolsa de Luxemburgo e incluso la creación en 1970 de la cámara de compensación de Cedel, luego Clearstream International. Y desde hace veinte años, el dinamismo financiero explica el notable crecimiento anual de su economía, al que no han sido ajenas sus características propias de paraíso fiscal que las autoridades del microestado han conseguido defender hasta ahora. En la década de los años ochenta, superada la crisis de la siderurgia, el país experimentó un segundo auge económico impulsado por las finanzas y, como reacción frente a las políticas fiscales de los vecinos, la actividad derivó hacia la banca privada o personalizada para las grandes fortunas; al mismo tiempo, que desarrollaba el mercado de los fondos de inversión.

 EL SECRETO  DEL NEGOCIO

En Septiembre de 2006, los bancos luxemburgueses gestionaban más de un billón de dólares y los activos de los fondos de inversión superaban los dos billones de dólares. Para entender este privilegiado centro financiero se requiere de una cierta perspectiva histórica. El Gran Ducado  fue incluido en la lista de 42 centros financieros offshore inventariados en el Informe de Mayo de 2000 del Foro de Estabilidad Financiera, organismo creado por los Gobiernos del G 7, siendo catalogado en el grupo  I, junto con Suiza, la isla de Man, Jersey y Guernesey; ante lo cual las autoridades  luxemburguesas expresaron sus protestas  porque consideraban que no reunía los criterios aplicados. No obstante, esta catalogación  no tendría que haber sorprendido porque, entre otros,  el famoso caso de la quiebra  del  Banco BCCI, cuya sede se encontraba en Luxemburgo, ya había revelado en 1991 uno de los mayores fraudes bancarios hasta la fecha en el mundo, que motivó el temor en Luxemburgo de que se le percibiera por la opinión pública como un paraíso fiscal que no disponía de control apropiado a  la dimensión de su plaza financiera. Su poder e influencia quedó patente, cuando asociado a Suiza, el Gran Ducado se opuso como miembro del Consejo de esta Organización al  Informe de la OCDE sobre la competencia fiscal perjudicial, alegando que “Luxemburgo no comparte la convicción implícita en el Informe según la cual el secreto bancario estaría automáticamente en el origen de una competencia fiscal nociva”. En otras palabras, mostraba su coincidencia con Suiza en la defensa del secreto bancario; aunque formalmente ambos países miembros se abstuvieron. Y quedaron ambos incluidos entre los 47 países con regímenes fiscales preferenciales identificados por la OCDE; aunque lograba no ser incluido en la lista oficial de paraísos fiscales de 2000. Pero su notoriedad como paraíso fiscal, llevó a ser incluido en una extensa investigación sobre el blanqueo de capitales y la delincuencia financiera en Europa llevada a cabo  por una delegación de parlamentarios de la Asamblea Nacional francesa, con un análisis  y un conocido Informe sobre Luxemburgo  que es una referencia obligada para el conocimiento  de los paraísos europeos y que define sus peculiaridades financieras y fiscales. En este documento se destaca que a diferencia de otros países como Suiza o Reino Unido,  carece de tradición bancaria y financiera y su desarrollo financiero reciente se ha basado en una legislación concebida para atraer al capital extranjero, adaptada a los requerimientos de los flujos  financieros con instituciones jurídicas como los holdings, los fideicomisos,  la domiciliación de sociedades y, en particular, la aplicación de un riguroso secreto bancario. Casi simultáneamente a su oposición al Proyecto de la OCDE, el Gran Ducado mantuvo durante años una posición de bloqueo en el largo proceso negociador que llevó a la Directiva de 2003, para mantener el secreto bancario. Y el establishment  luxemburgués estimó injustificado que se incluyera a los holdings 29 en el Informe de 2000 del Grupo de trabajo presidido por la Ministra del Tesoro británico, Dawn Primarolo, que identificaba cinco mecanismos luxemburgueses perjudiciales que posteriormente se han reducido parcialmente; pero en Julio de 2006 la Comisión europea emplazaba a Luxemburgo a su eliminación antes de 2010.  Aunque esas sociedades de cartera, refugio fiscal de grandes fortunas, no se ven afectadas por la  Directiva de 2003  que solo se aplica sobre los intereses abonados por los depósitos bancarios de particulares residentes en países de la Unión, sobre los cuales se aplica solamente en Bélgica, Austria, Suiza y los demás paraísos fiscales una retención fiscal  del 15 % en la fuente, en lugar de someterse al intercambio automático de información fiscal.

Fiscalidad luxemburguesa

Como se apunta en el Informe parlamentario francés, los luxemburgueses son los magos de la fiscalidad, que llegaron a crear una reducción fiscal  sobre un impuesto que no existía, de modo que los inversores que lanzaban estudios de producción  audiovisual estaban fiscalmente exentos pero podían ceder su  ventaja fiscal  a un luxemburgués Y los convenios internacionales, como el firmado entre Francia  y Luxemburgo en 1958 y 1970, estipulan que el impuesto será liquidado en el país de residencia del inversor, por lo que un francés que obtiene beneficios de sus cuentas luxemburguesas tiene que presentar la declaración ante la administración tributaria francesa; el único problema es que se puede olvidar de declarar sus beneficios sin el riesgo de que la banca luxemburguesa tan discreta le cree ningún problema; de ahí, el turismo fiscal hacia Luxemburgo  de miles de acaudalados franceses, alemanes y belgas.  Y de ahí también su abierta oposición a la armonización fiscal europea. Actualmente, los habitantes del Gran Ducado no viven en un paraíso fiscal puesto que el impuesto de la renta de las personas físicas varía del 8% al 38,95% (en 2005), habiendo suprimido recientemente el impuesto sobre el patrimonio que estaba fijado en 0,5%. A excepción de los holdings regulados por la legislación de 1929, las sociedades de capitales están sometidas al  impuesto de las colectividades y al impuesto comercial comunal y a diversos impuestos indirectos, como el de registro.  Por el contrario, para el sector  extraterritorial, offshore o de los no residentes la situación es muy distinta, ya que disfrutan de  exención tributaria.  La evasión fiscal no está reconocida como delito que  requiera la cooperación de Luxemburgo y el secreto bancario se aplica de un modo muy estricto, que no puede levantarse más que dentro de un procedimiento judicial en caso de delito grave, que no es el caso de la evasión fiscal. Por tanto, para los contribuyentes europeos es grande la tentación de pasar los fondos por Luxemburgo o no  declarar en el país de origen las rentas obtenidas o los fondos allí depositados. Texto: J. H. Vigueras. Ver: PARTE2