4 feb. 2015

La 'Guerra mediática' y el 'Golpe Suave'. (Parte II de II)

El “Golpe Suave”

El término “Golpe Suave”, correspondiente a una nueva estrategia de “acción no violenta” para derrocar gobiernos adversos al Imperio e interrumpir procesos de amplia participación popular, fue acuñado por el politólogo y escritor norteamericano GENE SHARP en su texto 'De la Dictadura a la Democracia', a finales del siglo XX. Esta estrategia es diferente al golpe de Estado tradicional, que implica un levantamiento de las Fuerzas Armadas constitucionales o de un sector importante de ellas para destituir por la fuerza al Presidente de la República. Pero, en su proceso, pueden incluir asonadas parciales de algún sector de las Fuerzas Armadas.

De acuerdo con Sharp, la estrategia del “golpe suave” puede ejecutarse a través de cinco etapas jerarquizadas o realizadas de manera simultánea. Éstas han sido sintetizadas por la agencia Russia Today (RT) y el internacionalista WALTER GOOBAR, de la siguiente manera:
1ª. Ablandamiento, empleando la Guerra de Cuarta Generación: desarrollo de matrices de opinión centradas en déficit reales o potenciales, cabalgamiento de los conflictos y promoción del descontento, promoción de factores de malestar, entre los que se destacan: desabastecimiento, criminalidad, manipulación del dólar, lockout patronal y otros, denuncias de corrupción, promoción de intrigas sectarias y fractura de la unidad.
2ª. Deslegitimación: manipulación de los prejuicios anticomunistas, impulso de campañas publicitarias en defensa de la libertad de prensa, derechos humanos y libertades públicas, acusaciones de totalitarismo y pensamiento único, fractura ético-política.
3ª. Calentamiento de la calle: cabalgamiento de los conflictos y fomento de la movilización de calle, elaboración de una plataforma de lucha que globalicen las demandas políticas y sociales, generalización de todo tipo de protestas, exponiendo fallas y errores gubernamentales, organización de manifestaciones, trancas y tomas de instituciones públicas que radicalicen la confrontación.
4ª. Combinación de diversas formas de lucha: organización de marchas y tomas de instituciones emblemáticas, con el objeto de coparlas y convertirlas en plataforma publicitaria, desarrollo de operaciones de guerra psicológica y acciones de grupos opositores armados para justificar medidas represivas y crear un clima de ingobernabilidad, impulso de campaña de rumores entre fuerzas militares y tratar de desmoralizar a los organismos de seguridad.
5ª. Forzar la renuncia del Presidente de turno, mediante revueltas callejeras para controlar las instituciones, mientras se mantiene la presión en la calle. Paralelamente, se prepara el terreno para lograr el aislamiento internacional del país, provocar una guerra civil y una intervención militar extranjera. En esta quinta etapa, también se contempla la posibilidad de “destitución constitucional” del Presidente, por parte del Parlamento, acudiendo a cualquier argucia jurídica o a la “deslegitimación” del mandatario.
En tales procesos, resulta evidente la participación de “los combatientes” por la “libertad”, la “democracia” y los “derechos humanos”: La CIA, la DEA, el FBI, la NSA, el Departamento de Estado USA, la USAID (agencia norteamericana internacional para el “desarrollo”), expertos en numerosos golpes de Estado cruentos o incruentos, durante muchos años, y el mundo que ellos dirigen sigue peor, menos libre, menos democrático y más violador de los derechos humanos.

Algunos ejemplos concretos actuales

Como antecedentes significativos, tenemos la “guerra de baja intensidad” llevada a cabo contra Cuba y Nicaragua, por la CIA. Contra la primera, después del fracaso norteamericano de la invasión a Bahía de Cochinos (abril de 1961), mediante la serie de sabotajes económicos, los ataques clandestinos biológicos, la constante publicidad que sataniza el socialismo presentándolo como creador de miseria y esclavitud, el bloqueo económico de más de cinco décadas, el patrocinio de grupos internos “disidentes” que han realizado actividades conspirativas, numerosos planes de atentados (fallidos todos ellos) contra su máximo líder Fidel Castro, para intentar generar desconcierto y desmoralización en la población cubana, la guerra cibernética (“ZunZuneo”) contra “el régimen de los hermanos Castro”, el cual es presentado como “dictatorial” y “torturador”. WAYNE MADSEN, periodista norteamericano, ex-trabajador de la NSA y experto en “teorías de la conspiración”, declaró para el canal venezolano Telesur que “con el ZunZuneo, el gobierno de Estados Unidos pretendía promover la ‘primavera cubana’ y que la población iniciara manifestaciones públicas contra el gobierno de Cuba”. Todos estos planes y acciones desestabilizadoras han fracasado, por la unidad entre el gobierno y el pueblo de la isla caribeña.
Contra Nicaragua, después del triunfo de la Revolución Sandinista (julio 1979), a través de acciones armadas y de sabotaje realizadas por grupos entrenados por el Gobierno norteamericano durante los años 80, llamados “los contras”, que originaron pobreza, destrucción y desespero en la población nicaragüense. Además, se llevó a cabo un embargo económico contra la patria de Sandino. Esto condujo a la derrota electoral del Frente Sandinista, en 1990, ante la derechista Unión Nacional Opositora, patrocinada por Estados Unidos, quienes desarrollaron, entre otras tácticas, una fuerte guerra psicológica, centrada en que si ganaba el Frente Sandinista continuaría la guerra y el embargo, lo que originaría más pobreza y daños al pueblo de ese país centroamericano. Por esta razón, buena parte de este pueblo votó por la Unión Nacional Opositora. Estas elecciones fueron presentadas como “libres, limpias y sin coerciones” por parte del Gobierno y los principales medios norteamericanos. El Frente Sandinista volvió a recuperar el poder mediante elecciones democráticas, en la primera década del siglo XXI.
La estrategia golpista, basada en el citado texto de Sharp, se ejecutó con éxito en el derrocamiento del presidente Slobodan Milosevic, en Serbia, en 2000; del presidente georgiano Eduard Shevarnadze, en noviembre de 2003; en la “destitución” del presidente de Ucrania Viktor Yanukovych, en febrero de 2014.
En América Latina, la estrategia del “golpe suave” se ha registrado en cinco casos. Ha triunfado en Honduras (2009) y Paraguay (2012), mediante “destitución” parlamentaria del Presidente de la República. Ha fracasado en Venezuela (2002 y 2014), Bolivia (2008 y 2012) y Ecuador (2010), aunque ha hecho mucho daño, sobre todo en la patria de Bolívar, donde, en realidad, en abril de 2002, se dio un Golpe Militar completo, más que “suave”, sólo que la unión cívico-militar democrática y popular recuperó el poder en pocas horas.

El caso de Venezuela

Los enemigos de la Revolución Bolivariana y, por consiguiente, de la democracia popular, como lo señala el analista venezolano RAMÓN LOBO, “han llegado a la desfachatez de reproducir leyes falsas para inducir al venezolano para que salga a defender la propiedad privada de su bodega, carnicería, casa o cualquier otro bien personal; en verdad, lo que buscan es la defensa de los medios de producción de la oligarquía. El elemento de la propiedad privada lo enlazan con la falacia de la pérdida de los padres de la patria potestad, elementos falsos puesto que en ningún momento estos derechos están en discusión. Es una especie de sexto poder que intenta legalizarse a través de la mentira y del engaño, lamentablemente una parte de la población ha sido presa fácil de estos mensajes distorsionadores; producto de una guerra que no cuenta con armas, pero sí con el propagandismo perverso orientado desde el imperio, donde inclusive ni el Presidente de USA Barack Obama se ha salvado, de las acciones agitadoras de la cadena Fox News”. Esta guerra psicológica tuvo sus efectos, porque originó temor en importantes sectores de la población venezolana y produjo la pérdida electoral chavista en el referendo de reforma constitucional de 2007.
Frente a los hechos de violencia desatados por la oposición en Venezuela, desde el 12 de febrero de 2014, que planean el derrocamiento del presidente Nicolás Maduro, o su renuncia, los medios de comunicación internacionales, incluyendo los colombianos, han presentado tales hechos como “protestas pacíficas”, realizadas principalmente por “estudiantes”, y que la violencia es desatada por el gobierno venezolano con la “fuerte represión” y la “violación” a los derechos humanos a través de la Guardia Nacional y grupos de civiles armados y patrocinados por el gobierno, contra los manifestantes: Cadenas de televisión, como CNN, NTN24, Caracol, RCN. Periódicos, como: El Nuevo Herald (Miami), El País (España); El Nacional y el Universal (Venezuela); El Tiempo, El Espectador, las revistas Semana y Dinero (Colombia). Radioemisoras, como: Caracol, RCN, la W, Blu Radio (Colombia). Estos medios, representantes de la “libertad de expresión” ocultan los terribles y continuos atentados contra la vida, la economía, la salud, la educación, la cultura, la infraestructura eléctrica (con el propósito de destruir el país), por parte de las bandas armadas de mercenarios pagados desde el exterior y por los grupos poderosos en Venezuela; muy pocos son realmente estudiantes y ciudadanos venezolanos que participan en ellas. Ocultan, también, los significativos logros de la Revolución Bolivariana, en sus 15 años (a pesar de las dificultades y los sabotajes), en alimentación, educación, salud, vivienda, cultura y bienestar general para el conjunto de la población; lo ocultan para que otros pueblos latinoamericanos no conozcan estos avances y no les exijan a sus respectivos gobiernos tales reivindicaciones, y para que no intenten los mismos pueblos realizar transformaciones revolucionarias.
Como señala el director del periódico  colombiano 'PARÉNTESIS', LUIS ALFONSO MENA, “actos como incendiar jardines infantiles, atentar contra escuelas y liceos, quemar quince universidades, destruir los bienes públicos, envenenar acueductos, incinerar más de tres mil hectáreas de parques naturales y talar más de cinco mil árboles, secuestrar con barricadas y violencia a sus propios vecinos, amenazar y torturar a quienes los critican, tender toda clase de trampas en calles y avenidas para matar chavistas, asesinar con francotiradores a seis guardias nacionales, usar explosivos contra abastos, medios de transporte, puestos de salud y centrales eléctricas, etc. no son procedimientos de una protesta "pacífica". Todos esos actos protagonizados por la oposición venezolana y muchos más son simplemente terrorismo… ¿Por qué para Caracol, El Tiempo, El Espectador, El País, Semana, etc, estos crímenes atroces, evidentes, no existen? El deber de un medio de comunicación ético es decir la verdad. Esa es la misión del periodismo honesto. Lo demás es simplemente confabulación con el crimen, complicidad con el terrorismo”.
Lo curioso es que la guerra psicológica y mediática en general contra el pueblo y la revolución venezolana ha hecho mella también en las mentes de algunos intelectuales, aún de izquierda, en varios países latinoamericanos, quienes repiten las falacias de la publicidad imperial, o pronostican, mediante sus dogmáticos y estrechos esquemas denominados “marxista-leninistas”, el “fracaso” de la revolución bolivariana, porque ésta, según ellos, no está aplicando los principios del “socialismo puro”, inmaculado, que sólo existe en sus cerebros celestiales.

¿Cómo afrontar la guerra mediática?

Afrontar la guerra mediática, de las características analizadas anteriormente no es tarea fácil, pero no imposible. Requiere un arduo trabajo, constante, organizado, comunitario, creando y desarrollando medios de comunicación alternativos, locales, regionales, nacionales e internacionales. Ello debe conducir a promover una educación política y cultural masiva y crítica, y una ética de la comunicación pública, lo que implica un compromiso para construir la democracia desde abajo, la veracidad y la responsabilidad social, como lo analiza Robert White. Todo esto es más factible cuando existen gobiernos progresistas que apoyan tales labores, pero requiere ingentes esfuerzos en los países donde no existen dichos gobiernos.
Lo anterior también quiere decir que, a través de medios alternativos, se debe implementar una educación liberadora contra la opresión, que enfrente culturalmente “la cultura de la dominación”, como lo expone Paulo Freire: “En el primer momento, mediante el cambio de percepción del mundo del opresor por parte de los oprimidos y, en el segundo, por la expulsión de los mitos creados y desarrollados en la estructura opresora, que se mantienen como aspectos míticos, en la nueva estructura que surge de la transformación revolucionaria”.
Educación liberadora y desarrollo de medios alternativos significa: No pensar con la mente del opresor, de los dueños de los grandes medios de comunicación. Pensar y actuar con sentido comunitario, solidario, cooperativo, de amplia participación democrática. Mantener una actitud investigativa y crítica; tener en cuenta los múltiples aspectos, factores, causas de un problema o situación. Denunciar, resueltamente, cuando hay una clara violación a los derechos humanos, por parte de algún gobierno u otra organización, o la práctica de formas ilegales, corruptas y violentas de ejercer el poder. Apoyar gobiernos realmente democráticos y ser copartícipes en la construcción de formas democráticas sociales y populares. Ser veraces, objetivos e imparciales en la presentación de los hechos. Abrir espacios al pensamiento crítico, al debate público serio sobre temáticas de importancia en lo económico, político, social, cultural, ambiental, relaciones internacionales, integración regional, sobre todo latinoamericana, la democracia participativa, el desarrollo concreto de medios alternativos de comunicación y comunitarios, la soberanía nacional, la soberanía alimentaria, el trato o convenios con el capital extranjero, el desarrollo minero-energético y el medio ambiente. Aclarar el verdadero sentido de libertad de expresión, libertad de prensa, el deber y el derecho a la información veraz de los acontecimientos. No hacer eco de las calumnias y desmentirlas a tiempo. Utilizar y democratizar las diversas tecnologías comunicacionales, para difundir informaciones verídicas, educativas y orientadoras, desechando la violencia y promoviendo una cultura de paz con justicia social.
Todo lo anterior, implica mantener en alto una profunda ética del periodismo y de la comunicación en general. Como dijo el Nobel colombiano de literatura GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ, “la ética debe acompañar al periodismo como el zumbido al moscardón”, tema sobre el que insistía en los talleres de la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano, FNPI, iniciada por el Gabo el 18 de marzo de 1995, en Cartagena de Indias. En la FNPI se resalta la “ética periodística y de los peligros de hacer depender el éxito de los medios de la chiva o primicia”, en palabras de su director Jaime Abello Banfi.
Es necesario contribuir en la organización comunitaria que implemente la televisión, las emisoras, la prensa escrita, la prensa digital, las redes sociales, independientes y críticas. En esto han habido avances importantes en América Latina y en otras partes del mundo, como lo analiza el especialista boliviano en comunicación para el desarrollo ALFONSO GUMUCIO DAGRON: Varios sectores populares “desarrollaron sus propias herramientas de comunicación porque no tenían posibilidad de acceso a los medios masivos de difusión del Estado o del sector privado. Para conquistar un espacio público para sus voces, crearon estaciones radiales comunitarias, boletines populares, grupos de teatro de la calle y, en ocasiones, canales locales de televisión… desarrollo de la capacidad autónoma y colectiva de adoptar la comunicación como herramienta que contribuye al fortalecimiento organizativo comunitario”.
No se trata de que un grupo comunicativo comunitario se quede sólo en su localidad, donde, en verdad, puede practicar la democracia en concreto, dar cabida a manifestaciones culturales específicas, poner de presente las necesidades y problemas particulares. Para contrarrestar la guerra mediática, deben incluirse en los medios alternativos de comunicación, programas, temas, otras comunidades locales o regionales, que hagan ver que está enfrentándose a un enemigo mediático poderoso, al cual puede desenmascarársele y desmentir sus falsas versiones sobre muchos acontecimientos. Y, como lo propone la investigadora colombiana en comunicación, AMPARO CADAVID, tales medios alternativos deben relacionarse y vincularse con movimientos sociales, “que cada día cobran más espacio y aumentan su impacto en la construcción de una América Latina como la sueñan y desean la mayoría de sus pobladores”. Texto: Enrique Alfonso Rico Cifuentes, filósofo y politólogo colombiano. Autor del libro Elogio de la Sabia Sencillez . Ver: 'PARTE I'.

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